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Clase Oliver Hazard Perry



La clase Oliver Hazard Perry (denominadas también como Clase Perry o FFG-7) son un conjunto de fragatas que entraron en servicio en la Armada de los Estados Unidos en lás décadas de los 70 y 80. Su cometido principal es la escolta y lucha antisubmarina (ASW, siglas en inglés), y han sido adoptadas por otras marinas de guerra de todo el mundo.

El origen del nombre de estas fragatas se debe al famoso oficial de la marina de los EE. UU. El comandante Oliver Hazard Perry (20 de agosto de 1785 - 23 de agosto de 1819), héroe en la Guerra Anglo-Estadounidense de 1812, destacado por su hazaña defensiva en la batalla del Lago Eyre. La primera nave construida lleva este nombre, y por extensión, da también nombre a toda la clase.

Las fragatas corresponden a la estrategia antisubmarina desarrollada por los EE. UU. en el marco de la Guerra Fría, en donde los submarinos soviéticos de propulsión nuclear suponían un grave riesgo para la flota norteamericana. Este concepto de batalla, condiciona que el armamento a bordo, así como las aeronaves, se especializaran en un cometido específico, como barcos antisubmarinos. El proyecto se llevó a cabo en los astilleros de Bath Iron Works, asociados con los diseñadores navales Gibbs & Cox, a partir de dos variantes básicas: Una de casco corto (136 metros) denominada como Flight I y otra de casco largo (138 metros) denominada Flight III.

Cuando el almirante Elmo Zumwalt era comandante de operaciones navales propuso el concepto de Marina Alta-Baja. La flota tendría naves de ataque complejas, costosas y altamente eficientes, y también buques de guerra simples y baratos. Estos últimos incluían a las fragatas clase Perry, diseñadas para ser construidas en gran número y ser baratas. La Marina de los EE. UU. quería tener la mayor flota posible con el dinero disponible. Así junto a barcos caros y complejos podrían operar barcos baratos y más sencillos. En este caso los destructores clase ''Spruance'' eran la solución cara y las fragatas clase Perry la barata para la misma misión.

Con las FFG-7 se tomó una decisión innovadora, se diseñó el esquema del barco por ordenador y de acuerdo con los requerimientos dados. Así el diseño se completó en 18 horas y luego un equipo de ingenieros solo lo refinó. Esto ayudó a acortar el desarrollo y a reducir costes allá donde fuera posible. Este hecho supuso la maduración de la escuela moderna de diseño de buques de guerra estadounidenses. Utilizando técnicas de diseño tradicionales las FFG-7 hubieran tenido alrededor de 5.000 toneladas de desplazamiento, mientras que con el diseño computerizado de coste mínimo se logró un desplazamiento total máximo de 4.200 toneladas, con la misma capacidad de combate.

El diseño era simple y se centraba en la producción en serie y coste reducido. Las fragatas serían las principales naves de escolta de la Armada, reemplazándo viejos destructores y complementando las fragatas clase Knox y destructores clase Farragut y Charles F. Adams. Para facilitar la fabricación y reducir el costo de instalación y operación la superestructura tenía formas rectas. Para reducir más los costes se instaló el motor de turbina de gas de General Electric con un solo eje. A la US Navy no le entusiasmaban los escoltas de una sola hélice, pero el diseño por ordenador y experiencia en combate en la segunda guerra mundial indicaban que la solución era éficaz. La central eléctrica de la clase Oliver H. Perry era la misma que las empleadas en cruceros y destructores. El armamento instalado buscaba optimizar los roles antisubmarinos y de defensa aérea cercana. Los estadounidenses olvidaron el patriotismo y se centraron en precio/eficacia, firmando un contrato con Oto Melara para comprar sus cañones 76mm /L62.

Para dotarse con el mayor número posible de buques de escolta las Perry eran un modelo simple de barco de guerra pero a la vez eficiente en operaciones. De esta forma llevaban una sola hélice, un solo timón, un solo cañón, un solo lanzamisiles, un solo sistema CIWS de defensa de punto, etc.. De esta forma salían económicas de fabricar y operar. Pero los requerimientos operativos hicieron que el diseño final tuviera más complejidad que la prevista. Para mejorar su capacidad antisubmarina se les dotó de un doble hangar para operar 2 helicópteros SH-2 Seasprite integrados en el sistema LAMPS I. Posteriormente el resto de fragatas operarían 2 Sikorsky SH-60B Seahawk y el avanzado sistema LAMPS III.

En la US Navy las FFG clase Perry fueron empleadas para escolta de grupos de combate de portaaviones, cobertura de defensa de zona para operaciones anfibias y escolta de convoyes mercantes. Por su tamaño con el tiempo han pasado a realizar tareas de patrulla cerca de la costa, interceptación de contrabando y narcotráfico, control de tráfico marítimo y lucha contra la piratería.

Además de EE. UU. otros tres países las han construido, con algunas modificaciones.

Una vez retiradas de la US Navy muchas fragatas han sido cedidas, vendidas o alquiladas a Turquía, Taiwán, Baréin, Egipto, Pakistán y Polonia.

Los astilleros norteamericanos construyeron un total de 54 unidades a lo largo de las décadas 70 y 80, incluyendo cuatro para la Marina Real Australiana. Posteriormente, fueron vendidas de segunda mano o cedidas varias unidades a distintos países, como Turquía, Egipto o Polonia, para repotenciar sus marinas de guerra, que generalmente tenían barcos de una generación anterior. Además, el proyecto fue transferido a varias naciones, para que fuese construido en sus propios astilleros, bajo patente de construcción y con equipos de navegación nacionales, como es el caso de la armada de Taiwán, la armada australiana (con dos unidades además de las cuatro ya construidas en EE. UU.) o a la Armada de España, denominadas como Fragatas Clase Santa María con características peculiares.

Las primeras unidades de esta moderna fragata misilera, estuvieron presentes en el Golfo Pérsico, en el transcurso de la guerra Irano-iraquí que ocupó gran parte de la década de los 80. EE. UU., pese a ser un país no beligerante en el conflicto, fue objeto de varios ataques accidentales de Irak. Así, el 17 de mayo de 1987 la fragata USS Stark de la clase Oliver Hazard Perry fue atacada por un avión Mirage F1 iraquí, que Francia vendió a Irak, que lanzó un misil Exocet, con el resultado de treinta y siete marineros muertos, y varios heridos.

En abril de 1988 la fragata USS Samuel B. Roberts, de la misma clase que la anterior, estuvo a punto de hundirse por una mina de Irán, sin que se registraran víctimas mortales. Este tipo de fragatas efectuaron peligrosas misiones de combate, como la Operación Earnest Will, de escolta a barcos petroleros que abandonaban el Golfo Pérsico en su paso por el Estrecho de Ormuz y su navegación por el Golfo de Adén, además de búsqueda de minas y defensa de plataformas petrolíferas, atacadas por fuerzas navales de Irán.

Durante la Operación Praying Mantis las clase Perry tomaron parte en combate real. El grupo Surface Action Group Charlie, liderado por el crucero USS Wainwright y que incluía a las fragatas Perry USS Simpson y USS Bagley, atacó la plataforma petrolífera de Sirri con fuego de artillería. Posteriormente la lancha rápida lanzamisiles Joshan realizó maniobras amenazadoras contra el SAG Charlie. La nave iraní lanzó un misil y la fragata USS Simpson respondió con el lanzamiento de cuatro misiles Standard SM-1 en modo superficie-superficie, logrando cuatro blancos. Finalmente la lancha lanzamisiles fue rematada con fuego de artillería. La USS Gary coordinaba la protección de las plataformas Hercules y Wimbrown VII durante la operación. Reclamó el derribo de un misil Silkworm, no reconocido oficialmente.

Durante la Guerra del Golfo en 1991, las fragatas lanzaron sus helicópteros contra plataformas iraquíes y destruyeron plataformas petroleras con fuego de artillería.

Las fragatas todavía activas en la Armada de los EE. UU. de la variante casco largo Flight III, han recibido varias mejoras, con el propósito de reducir los gastos de mantenimiento y aumentar su capacidad ofensiva. En este sentido, fue modernizada la unidad motriz y retirado el lanzador de misiles, dejando la defensa aérea en manos del nuevo Sistema de Combate Aegis, como en los buques más modernos de la clase Ticonderoga, y el reciente Arleigh Burke.

En cuanto a los buques australianos y turcos, al lanzador de misiles Mk-13 y capacidad de lanzar misiles SM-1MR se le ha añadido un lanzador vertical tipo Mk-41 a proa, integrado por celdas dentro del casco para lanzar misiles 'Sea Sparrow'. En la marina de EE. UU. las FFG-7 están siendo reemplazadas en forma programada por barcos Clase Ticonderoga y son ofrecidas a otros países para repotenciar sus marinas de guerra con este barco que puede realizar las mismas operaciones navales que otros barcos más modernos; comando de la flota, caza submarinos, guarda costas, apoyo naval a otros barcos de guerra, escolta, rescate y patrulla marítima.

Las FFG-7 ha tenido un notable éxito de exportación, ya sea mediante la construcción en astilleros norteamericanos o transfiriendo la tecnología necesaria para su desarrollo en el extranjero. Desde finales de los 90, y con la entrada en servicio de buques más modernos en la Marina de los EE. UU., el gobierno de este país ha optado por ceder unidades (en algunos casos a precios simbólicos) a terceros países con una relación de cooperación muy estrecha. En total se han construido 69 unidades, repartiéndose del siguiente modo en distintas marinas:

Tabla con los buques construidos y datos




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