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Composición étnica de Paraguay



La composición étnica de Paraguay es resultado de la mezcla heterogénea entre los indígenas pámpidos y tupí-guaraníes con los conquistadores españoles y otros grupos de europeos, africanos y asiáticos, que migraron al territorio paraguayo a partir del siglo XVI. [1]

Paraguay constituye un caso único en Latinoamérica, ya que a pesar de ser un país mayoritariamente mestizo, tienen una lengua aborigen (guaraní) que es ampliamente conocida y utilizada por su población.[2]

La Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC), institución encargada de los censos en Paraguay, no incluye los conceptos de raza en sus encuestas y solamente registra a aquellas personas que pertenecen a alguno de los pueblos indígenas oficialmente reconocidos. Según el Censo de 2012, los indígenas sumaron 112,848 personas, que corresponden al 1,68% de la población total del país.[3]

Según varias fuentes, el 95% de la población paraguaya es mestiza (mezcla de español e indígena).[4][5]

Para Carlos Pastore, el 70% de los paraguayos son culturalmente mestizos (de los que 68% son predominantemente guaraníes y 32% son totalmente guaraníes), mientras que el restante 30% son blancos predominantemente europeos y descendientes de inmigrantes.[6]

El antropólogo argentino Carlos Duarte señala que el 70,5% de los paraguayos son mestizos, el 30,5% blancos, el 3,5% mulatos y negros, el 1,5% indígenas, y 0,5% asiáticos.[4]

En la encuesta Latinobarómetro de 2016, 81% de los paraguayos se autoidentificaron como mestizos, 50% como blancos, 1% como indígenas, 1% como mulatos, 1% como negros y 2% como de otra raza.[7]

El mestizaje paraguayo comenzó en 1540, cuando los caciques guaraníes conspiraron contra el gobierno del español Domingo Martínez de Irala. La conjura fue descubierta y los caciques ejecutados, pero se perdonó al resto de la población y se decretó la unión entre las mujeres nativas y los principales conquistadores españoles.[1]​ Como los últimos colonizadores llegaron a Paraguay a finales del siglo XVI, a partir de entonces la mezcla se produjo entre la población mestiza existente, los indígenas y los descendientes de la servidumbre africana.[8]

Para 1761 los guaraníes aún eran el grupo mayoritario en Paraguay,[8]​ pero la situación cambió en 1767, cuando los Jesuitas fueron expulsados y los indígenas de las Misiones fueron obligados a dispersarse y mezclarse con el resto de la población.[1]

Tras la independencia del país, el presidente Gaspar Rodríguez de Francia decretó el fin del sistema colonial de castas, obligando a los españoles residentes en Paraguay a casarse solamente con mujeres mestizas, indígenas o negras.[9]

A lo largo de los siglos XIX y XX, y en especial tras Guerra de la Triple Alianza, el mestizaje se vio enriquecido con la llegada de migrantes procedentes de Europa, Asia y los países vecinos.[10]

En la actualidad Paraguay es un país mayoritariamente mestizo, cuya identidad nacional está estrechamente ligada a la glorificación del mestizaje entre elementos españoles y guaraníes.[2][8]

Los pobladores originarios de Paraguay eran cazadores-recolectores pertenecientes a grupos pámpidos y tupi-guaraníes.[1][11]​ A pesar del mestizaje de los primeros siglos de la Colonia, los indígenas constituían el 62,6% de la población paraguaya en 1761. La mayoría vivían en las llamadas misiones guaraníticas, reducciones creadas por la Compañía de Jesús para evangelizar a los nativos. Sin embargo, en 1767 los Jesuitas fueron expulsados del Imperio por Carlos III, por lo que los indígenas tuvieron que dispersarse y fueron asimilados por el resto de la población. En 1782, los indígenas eran solo en 31,3% de la habitantes de Paraguay, proporción que continuaría reduciéndose con el paso de los años.[8]

En 2012 fueron censados 112,848 indígenas, que corresponden al 1,68% de la población paraguaya. El grupo lingüístico más numeroso corresponde a la familia guaraní, con 60,930 miembros, seguido por la familia mascoyana (26,746), la mataco mataguayo (18,627), la zamuco (4,488) y la guaicurú (2,057). En total existen 19 pueblos indígenas oficialmente reconocidos, incluyendo los mbyás (21,422), los ava guaraníes (17,697), los nivaclés (16,350), los paí tavyterás (15,097), los enlhet norte (8,632), los angaités (6,638), los enxet sur (5,740), los sanapanás (2,833), los toba mascoy (2,817), los ayoreos (2,481), los guaraníes ñendevas (2,393), los guaraníes occidentales (2,379), los qom (2,057), los achés (1,942), los makás (1,892), los ybytosos (1,824), los manjuis (385), los tomárahos (183) y los guanás (86).[3]

Los primeros blancos en territorio paraguayo fueron los conquistadores españoles, que arribaron al país a principios del siglo XVI, y que a pesar de ser minoritarios en la sociedad colonial, gozaban de privilegios debido al sistema de castas imperante.[1]​ No obstante, menos de un siglo después de su llegada, la migración española se redujo de forma notable, por lo que los españoles que vivían en Paraguay llegaron a mezclarse en algún grado con los indígenas y con los negros.[8]

Una nueva ola migratoria llegó al país tras la independencia, intensificándose luego de la Guerra de la Triple Alianza, cuando el gobierno deseaba resolver la crisis demográfica que dejó el conflicto.[10]​ Aunque Paraguay no recibió un flujo de migrantes comparable al de los otros países de la cuenca del Río de la Plata, se tiene constancia del ingreso de polacos (8,762 entradas entre 1870 y 1959), alemanes (4,467), españoles (4,189), italianos (4,059), rusos (1,572), austriacos (1,193), británicos (1,050), franceses (808), checos (787), suizos (411), belgas (335), siriolibaneses (146) y otros grupos de Europa (1,309) y el Medio Oriente (26).[12]​ Los migrantes llegaron atraídos por leyes que facilitaron su entrada y permanencia en territorio paraguayo. En el caso de los menonitas (6,522), aceptaron colonizar la remota región del Chaco a cambio de no prestar el servicio militar obligatorio y de no jurar ante la Corte Suprema en caso de ser requeridos.[1]

Además de la inmigración de ultramar, entre 1870 y 1959 Paraguay recibió un número considerables de argentinos (9,188 entradas), brasileños (1,166) y uruguayos (608),[12]​ muchos de los cuales eran inmigrantes europeos de segunda generación.[10]

En las décadas de 1960 y 1970, el dictador Alfredo Stroessner otorgó tierra barata a miles de campesinos del sur de Brasil, la mayoría descendientes de alemanes, italianos y polacos. Actualmente esta comunidad es conocida como brasiguayos y suma alrededor de 400,000 personas.[13][14]

Según Grimmes, a principios del siglo XXI existían en Paraguay 636,000 hablantes de portugués, 166,000 de alemán, 35,000 de árabe, 26,000 de italiano, 26,000 de ucraniano, 20,000 de bajo alemán y 1,800 de griego.[15]

Los afroparaguayos descienden de la servidumbre africana introducida por los españoles durante el principio del periodo colonial. A principios del siglo XIX los afrodescendientes constituían el 11% de la población nacional, [16]​mientras que según el censo de 1846 correspondían al 7,5%.[8]

De acuerdo a un censo informal llevado a cabo por la Asociación Afroparaguaya Kamba Kuá, 8,013 personas se autoidentificaban como afroparaguayos en 2007. Las mayores comunidades afroparaguayas son las de Emboscada (7,210 miembros), Kamba Kuá (422) y Kamba Kokué (385).[16]

Entre 1870 y 1959, 5,172 asiáticos entraron a Paraguay, 4,804 eran de origen japonés.[12]

A principios del siglo XXI, se estima que en Paraguay viven 12,000 hablantes de japonés, 7,500 de chino y 6,000 de coreano.[15]

Según algunos estudios, la composición genética promedio de Paraguay es la siguiente:



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