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Enrique Tierno Galván



¿Qué día cumple años Enrique Tierno Galván?

Enrique Tierno Galván cumple los años el 8 de febrero.


¿Qué día nació Enrique Tierno Galván?

Enrique Tierno Galván nació el día 8 de febrero de 1918.


¿Cuántos años tiene Enrique Tierno Galván?

La edad actual es 104 años. Enrique Tierno Galván cumplirá 105 años el 8 de febrero de este año.


¿De qué signo es Enrique Tierno Galván?

Enrique Tierno Galván es del signo de Acuario.


¿Dónde nació Enrique Tierno Galván?

Enrique Tierno Galván nació en Madrid.


Enrique Tierno Galván (Madrid, 8 de febrero de 1918-Madrid, 19 de enero de 1986) fue un político, jurista y ensayista español, alcalde de Madrid entre 1979 y 1986.

Nació en Madrid el 8 de febrero de 1918.[1][2]​ Cursó el bachillerato en el Instituto Cervantes. Empezó sus estudios universitarios en la Universidad Central de Madrid, pero fueron interrumpidos por la Guerra Civil.[3]​ Tras sus experiencias juveniles durante la Guerra Civil, en la que militó en el bando republicano, inició su carrera política como figura de la oposición al franquismo desde la Universidad. Durante los años cincuenta y setenta simbolizó el descontento primero y la rebelión después de parte de la comunidad universitaria.

Se doctoró en 1942, con veinticuatro años de edad, en la Universidad de Madrid, con la lectura de El tacitismo, una contribución al pensamiento político español,[4]​ una tesis dirigida por Francisco Elías de Tejada.[5]

Doctor en Derecho, Doctor en Filosofía y Letras, Catedrático de Derecho Político desde 1948 hasta 1953 en la Universidad de Murcia, y desde 1953 hasta 1965 en la Universidad de Salamanca, fue en esta última donde aglutinó un núcleo de profesores y estudiantes, algunos de los cuales —como Raúl Morodo, Pablo Lucas o Fernando Morán— pasaron de discípulos a colaboradores políticos. Se le conocía también como el «viejo Profesor», alusión cariñosa con la que ya se le había bautizado.

Fue el primero en traducir el Tractatus del famoso Ludwig Wittgenstein y que realizó importantes estudios sobre la novela picaresca, la novela histórica y la sociología de masas. Era hombre muy culto, escribió unas interesantes Acotaciones a la historia de la cultura occidental en la Edad Moderna (1964) y tradujo la obra fundamental de Edmund Burke, las Reflexiones sobre la Revolución Francesa. En Salamanca dirigió un Boletín Informativo del Seminario de Derecho Político que utilizó como plataforma de opinión, y creó una Asociación por la Unidad Funcional de Europa, de corta vida y con un ideario político que mezclaba el humanismo y el europeísmo y se decía socialista sin pertenecer por ello al PSOE. Por sus actividades políticas, sufrió el rigor de las cárceles franquistas en 1957.

Su prestigio político e intelectual queda consolidado en los años setenta, tras su confuso ingreso y expulsión de la Agrupación Socialista Madrileña —que, teóricamente, obedecía al PSOE histórico, cuya ejecutiva estaba afincada en Toulouse (Francia)—. Se debió sobre todo, además de a su presentación como intelectual marxista no «escolástico», a su expulsión a perpetuidad (junto a otros catedráticos y profesores universitarios como José Luis López Aranguren y Agustín García Calvo) de las universidades españolas tras las protestas estudiantiles iniciadas en Madrid en 1965 contra la dictadura franquista, protestas que él apoyó.[6]

En 1966 se traslada a Estados Unidos donde fue profesor en la Universidad de Princeton (1966-1967), y se convirtió en el líder de la Federación Socialista en Madrid —también conocido como el «grupo de Marqués de Cubas», por su domicilio de actuación—, con el que buscaba liderar a todo el socialismo del interior. Tras una entrevista con Rodolfo Llopis en París en 1966, al regresar a España, en 1968, funda el Partido Socialista del Interior (PSI), que posteriormente, en 1974, pasó a llamarse Partido Socialista Popular (PSP). Ese mismo año, junto al Partido Comunista de España (PCE), el Partido del Trabajo de España (PTE), el Partido Carlista (PC) y numerosas personalidades independientes, formaría la Junta Democrática de España (JDE).

Durante la Transición, que le permitió volver a la universidad española en 1976, tuvo que hacer frente a un PSOE refundado desde el interior por socialistas vascos, madrileños y sevillanos y liderado por Felipe González, quien le arrebató gran parte del liderazgo en el campo de la izquierda socialista. Los miembros de este partido le acusaban de confusionismo ideológico y oportunismo político en unos momentos en que las manifestaciones políticas de González y su grupo eran extraordinariamente radicales y antimonárquicas. La táctica del PSOE era, además, opuesta al aperturismo del PSP hacia el PCE, los monárquicos o Comisiones Obreras. Aunque Tierno reafirmó en el I Congreso del PSP en 1976 la línea marxista y revolucionaria de su formación política, no pudo competir con un PSOE apoyado, reconocido e incluso financiado por la mayoría de los partidos socialistas europeos, que seguían una línea socialdemócrata.

En las primeras elecciones democráticas de junio de 1977, obtuvo el acta de diputado por Madrid, en las listas de la coalición Unidad Socialista, formada entre el PSP y la Federación de Partidos Socialistas, y que obtuvo seis diputados. En agosto de ese año, interviene en resolver el secuestro de ocho rehenes por parte un miembro del GRAPO.[7]

Condenado a la marginación política por el PSOE, que vetó su participación en la redacción de la Constitución, Tierno aceptó la integración del PSP en el PSOE en abril de 1978, y con este partido volvió a salir diputado en 1979 y 1982. Elegido presidente honorario del PSOE como un reconocimiento a su prestigio y carisma en abril de 1978, abandonó ese cargo por discrepancias con la ejecutiva de González en 1979, entonces embarcada en el abandono del marxismo y la marginación definitiva del socialismo madrileño.

En las primeras elecciones municipales de la democracia (abril de 1979) se presenta a la alcaldía de Madrid. Aunque su partido no es el más votado (fue la UCD), una coalición con el PCE le da la alcaldía. Su popularidad como alcalde fue enorme, siendo reelegido en 1983.

Su labor como alcalde suscitó una extraña unanimidad a su favor, que fue más allá de su filiación política y su fama traspasó las fronteras del país llegando a presidir la Federación Mundial de Ciudades Unidas. Madrid vivió en esos años un espectacular renacimiento de su vida cultural, artística y social, adormecida durante el franquismo, que se conoció como «movida madrileña» y que llegó a identificarse con la figura misma del «viejo Profesor» y su particular populismo, que conectaba tanto con la juventud como con la tercera edad.

Durante sus casi siete años de mandato, llevó a cabo importantes reformas, entre las que destacan:

Con estas y otras actuaciones alcanzó una gran popularidad. Se ganó el afecto de los madrileños con sus humorísticos y bien escritos Bandos municipales y con iniciativas que cuidaban los pequeños detalles como devolver los patos al río Manzanares y las flores a los parterres públicos, incluso entre los jóvenes, al apoyar la llamada Movida madrileña.[10]

Falleció en su ciudad natal el 19 de enero de 1986.[11]​ Recibió sepultura en el cementerio de la Almudena el día 21 de enero.[12]​ Su entierro se convirtió en una de las concentraciones más numerosas de las ocurridas en la capital de España.[aclaración requerida] Es muestra de su carisma irrepetible el que el PSOE madrileño no haya encontrado un sustituto a su altura desde su muerte y haya fracasado en sus intentos de recuperar la Casa de la Villa en los años noventa.[cita requerida]

Conocido cariñosamente como El viejo profesor y autor de varios libros, fue el encargado de redactar[13]​ el Preámbulo de la Constitución española de 1978. De sus abundantísimos trabajos políticos, jurídicos y ensayísticos destacan su libro de memorias Cabos sueltos y los célebres Bandos municipales redactados por él mismo, llenos de ingenio, fina ironía y gran talento literario.

Algunos criticaron su libro de memorias Cabos sueltos (1981) y proclamaron la dudosa verosimilitud del personaje que se había hecho construir como «Viejo Profesor», desfigurando su propia trayectoria personal, algo que sin embargo él mismo reconocía ya en el prólogo de estas memorias.[14]​ Se considera como continuación de Cabos sueltos a la obra Atando cabos del jurista Raúl Morodo, colaborador de Tierno desde la época del PSP.

En su vasta bibliografía destacan las siguientes obras:

En homenaje a Enrique Tierno Galván, se ha realizado lo siguiente: [15]



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