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Iglesia Católica Griega Melquita



La Iglesia greco-católica melquita o Iglesia católica greco-melquita (en griego, Μελχίτικες Ελληνική Καθολική Εκκλησία; en latín, Ecclesiae Graecae Melkitae Catholicae; en árabe, كنيسة الروم الملكيين الكاثوليك‎, y en el Anuario Pontificio, en italiano, Chiesa Greco-Melkita) es una de las veinticuatro Iglesias sui iuris integrantes de la Iglesia católica. Es una Iglesia oriental católica que sigue la tradición litúrgica constantinopolitana (o bizantina) en la que utiliza como lenguas litúrgicas el griego y el árabe. Está organizada como Iglesia patriarcal de acuerdo a la forma prescripta por el título IV del Código de los cánones de las Iglesias orientales,[2]​ bajo supervisión de la Congregación para las Iglesias Orientales. Está presidida por el patriarca de Antioquía de los melquitas, cuya sede se encuentra en Damasco en Siria, y que lleva además los títulos de Jerusalén y de Alejandría.

La Iglesia melquita tuvo su origen en el Oriente Medio, pero hoy los católicos melquitas se han dispersado también por otros continentes, contando en la actualidad con 1 500 000 fieles. Esta Iglesia presenta la particularidad de su alta homogeneidad, ya que su clero y la mayoría de sus fieles son de lengua árabe.[3]

Los orígenes de la Iglesia greco-católica melquita pueden trazarse desde el establecimiento del cristianismo en el Cercano Oriente.[4]​ Cuando el cristianismo comenzó a esparcirse, los apóstoles predicaron el Evangelio en la región y fueron por primera vez llamados cristianos en la ciudad de Antioquía (Hechos de los Apóstoles 11:26), la sede histórica del patriarcado melquita.[5]​ Se atribuye a los apóstoles Pablo de Tarso y Simón Pedro la fundación de la Iglesia de Antioquía en el período apostólico a mediados del siglo I, de la cual se cree que Pedro fue su primer obispo.

El Concilio de Nicea I en 325 estableció el sistema de metropolitanatos o provincias eclesiásticas y reconoció la primacía de honor a las sedes de Roma, Alejandría y Antioquía, quedando establecido el metropolitanato de Antioquía en la provincia romana de Siria. En este concilio participaron los obispos sirios de Damasco, Heliópolis (Baalbek), Emesa en Siria (Homs), Jabrud, Danaba (Saydnaya), Alalis, Khomokara (Qara) y Seleucia (Malula). En 361 a raíz de las controversias arrianas se produjo el cisma meletiano que dividió la Iglesia antioquena en 4 partidos hasta 417. El Concilio de Constantinopla II en 381 otorgó poderes de inspección sobre varios metropolitanatos al metropolitano de Antioquía, que pasó a tener primacía sobre las Iglesias de la Diócesis del Oriente (provincias romanas de: Isauria, Cilicia, Chipre, Eufratensis, Mesopotamia, Osroena, Siria, Fenicia, Palestina I, Palestina II y Arabia Pétrea). En 416 el papa Inocencio I otorgó a la Iglesia de Chipre autonomía respecto al patriarcado de Antioquía, que el Concilio de Éfeso en 431 transformó en independencia. En 424 la Iglesia asiria del Oriente en el Imperio sasánida se desvinculó de Antioquía.[6]

Después del Concilio de Calcedonia de 451 se oficializó el título de patriarca de Antioquía y fue creado el patriarcado de Jerusalén separando de Antioquía las provincias romanas de Palestina y Arabia Pétrea. La sociedad cristiana del Oriente Medio se vio profundamente dividida y los que aceptaron el concilio, eran principalmente grecoparlantes de las ciudades y fueron llamados melquitas (imperiales en siríaco) por los anticalcedonianos. Estos últimos eran predominantemente de habla siríaca, copta y armenia y dieron origen a las Iglesias miafisitas. En Antioquía se sucedieron patriarcas calcedonianos y anticalcedonianos hasta que se formalizó el cisma en 544 que dio origen a la Iglesia ortodoxa siria. En 467 la Iglesia de Iberia en Georgia pasó a ser autónoma dentro del patriarcado de Antioquía, independizándose en 1012.[7]

Tras la batalla de Yarmuk en 636 los árabes expulsaron a los bizantinos de Siria, conquistaron Antioquía en 637 e introdujeron el islam. Aunque la cultura y la lengua griega permanecieron, especialmente entre los melquitas de Jerusalén, la tradición melquita se fusionó gradualmente con la lengua y la cultura árabe. El 28 de octubre de 969 los bizantinos reconquistaron Antioquía. Desde 609 Constantinopla designó patriarcas titulares de Antioquía que residían en esa ciudad, por lo que en 685 los maronitas del Líbano comenzaron a nombrar sus propios patriarcas de Antioquía dando lugar a la Iglesia maronita.

El 16 y 17 de julio de 1054 el patriarca de Constantinopla Miguel Cerulario y el cardenal Humberto de Silva Candida se excomulgaron mutuamente formalizando el Cisma de Oriente. Aunque el patriarca Pedro III de Antioquía intentó arbitrar entre ambas partes, posteriormente rompió también la comunión con Roma.[8]

En 1084 los selyúcidas tomaron Antioquía reintroduciendo el islam en la ciudad. Los cruzados tomaron Antioquía el 3 de junio de 1098 y establecieron el Principado de Antioquía. Ellos reinstalaron al patriarca griego Juan IV[9]​ e intentaron convertirlo al catolicismo, por lo que el patriarca huyó a Constantinopla y la sede quedó vacante. Desde ese momento los patriarcas griegos de Antioquía residieron en Constantinopla. Los cruzados de Antioquía eligieron en 1100 un patriarca de rito latino para presidir al patriarcado de Antioquía. En 1124 los musulmanes convierten en mezquita a la catedral de Alepo. En 1268 el sultán mameluco Baybars I conquistó de Antioquía y la destruyó, por lo que el patriarca latino de Antioquía pasó a residir en la curia romana y el patriarca ortodoxo residente en Constantinopla fue restaurado en Antioquía. El patriarcado de Antioquía abandonó el rito antioqueno y paulatinamente adoptó el bizantino. En el Concilio de Lyon II en 1274 fue proclamado el fin del cisma con la adhesión del patriarca Teodosio IV Villehardouin, pero duró hasta que el nuevo emperador bizantino Andrónico II Paleólogo repudió la unión en 1285. El patriarca Pacomio I trasladó la sede patriarcal a Damasco en fecha no precisada entre 1375 y 1386.

En el Concilio de Florencia en 1439 el patriarca de Constantinopla José II y el emperador Juan VIII Paleólogo aceptaron la unión con el Occidente esperando su ayuda para salvar a Constantinopla, al que adhirió el patriarca Doroteo I de Antioquía, pero la unión fue repudiada en 1443. Fue restaurada, sin embargo, por el patriarcado de Antioquía en 1457 y por los de Alejandría y de Jerusalén en 1460, pero no sobrevivió a la conquista otomana de Antioquía en 1516 y de Damasco, Jerusalén y Alejandría en 1517. Ninguna de esas uniones prosperó, y aunque los dos últimos emperadores de Constantinopla hicieron profesión de fe católica, no les llegó ninguna ayuda significativa. Luego de la toma de Constantinopla por los turcos otomanos en 1453 el sultán Mehmed II estableció el sistema de millets que puso al patriarca de esa ciudad como máxima autoridad civil sobre la Rum Millet, formada por los cristianos ortodoxos del Imperio, incluyendo a los melquitas. Desde 1534 los patriarcados de Alejandría y de Jerusalén fueron completamente helenizados.

Desde 1342 frailes dominicos abrieron misiones en el Oriente Medio, particularmente en Damasco. Sus enseñanzas tuvieron una influencia importante sobre los clérigos melquitas y el pueblo, pero desde 1534 los jesuitas fueron realmente decisivos en la formación del partido católico en la Iglesia ortodoxa de Antioquía. Durante el siglo XVII jesuitas, capuchinos y carmelitas establecieron misiones con el consentimiento de los obispos ortodoxos locales en el Imperio otomano, arribando los capuchinos y los jesuitas a Alepo en 1625. Dos años después llegaron los carmelitas. En mayo de 1586 el patriarca emérito Michael Sabbagh envió una profesión de fe católica al papa y se mantuvo católico hasta su muerte en 1592. En 1634 el patriarca Eutimio II Karmah aceptó la unión con Roma, pero murió pocos meses después presumiblemente envenenado, iniciando una sucesión de patriarcas criptocatólicos de Antioquía. Su sucesor Eutimio III de Quíos mantuvo en secreto su adherencia a Roma a causa de lo ocurrido a Eutimio II Karmah. A él le siguió Macarios III Zaim, quien mantuvo buenas relaciones con el papa y es considerado también criptocatólico.[10]

Luego de la muerte el 12 de junio de 1672 del patriarca Macarios III Zaim, su sobrino de 17 años Constantino Zaim fue elegido patriarca con ayuda del gobernador otomano de Damasco el 2 de julio de 1672 (12 de julio del calendario juliano).[11]​ Fue consagrado obispo y entronizado con el nombre de Cirilo V Zaim.[12]​ Su elección fue considerada nula debido a su edad por el patriarca ortodoxo de Jerusalén y el partido anti Constantino Zaim consiguió que el sultán y el patriarca de Constantinopla designaran en 1673 a Neófito de Quíos como patriarca de Antioquía, dividiéndose el patriarcado hasta la renuncia de Neófito en 1682. En 1685 el sultán expidió un firmán designando a Pablo Dabbas como patriarca de Antioquía, quien el 5 de julio de 1685 fue consagrado obispo y entronizado como patriarca Atanasio III Dabbas. Los siguientes 5 años el patriarcado estuvo dividido entre los partidarios de Cirilo V Zaim y Atanasio III Dabbas.

El 10 de abril de 1687 Atanasio III Dabbas hizo una profesión de fe católica y el 16 de junio de 1687 la Propaganda Fide confirmó su elección como patriarca. El 10 de agosto de 1687 el papa Inocencio XI lo consideró como legítimo patriarca católico de Antioquía. En octubre de 1694 Atanasio III Dabbas y Cirilo V Zaim llegaron a un acuerdo mediante el cual este último fue reconocido patriarca de Antioquía y el primero recibió 13 000 escudos franceses, el obispado de Alepo y el derecho a suceder al patriarca a su muerte. En 1698 la Santa Sede consideró nulo ese acuerdo y mantuvo su reconocimiento a Atanasio como patriarca hasta que el 6 de diciembre de 1701 el obispo de Tiro y Sidón, Eutimio Saifi (católico desde diciembre de 1683, uno de los 7 obispos que para 1717 reconocían al papa), fue designado en secreto por rescriptum ex audientia de la Propaganda Fide como administrador apostólico de todos los católicos del patriarcado melquita que no tuvieran un obispo católico propio.[13]​ Saifi había creado la Orden basiliana del Santísimo Salvador en 1684. En 1716 Cirilo V Zaim hizo una profesión de fe católica y fue recibido en plena comunión con el papa el 9 de mayo de 1718, decisión que llevó a Atanasio a declararse nuevamente ortodoxo[12]​ y a liderar el partido anticatólico. A la muerte de Cirilo V Zaim el 16 de enero de 1720, Atanasio lo sucedió y fue reconocido por el patriarca de Constantinopla, manteniendo su sede en Alepo. En 1722 Atanasio depuso a Saifi de su obispado y lo envió al exilio, muriendo este el 8 de octubre de 1723.[14]​ Atanasio murió el 16 de enero de 1720 y en su lecho de muerte designó sucesor a su sobrino el monje chipriota Silvestre de Antioquía.

Aprovechando el favor del pachá de Damasco, un sobrino del fallecido Eutimio Saifi, el sacerdote Serafín Tanas, fue elegido el 20 de septiembre de 1724[15]​ (1 de octubre en el calendario juliano) por el partido procatólico de Damasco como patriarca de Antioquía. La elección fue hecha por un sínodo de 29 sacerdotes, 2 diáconos y algunos laicos, por lo que para validarla los dos obispos más cercanos fueron llamados apresuradamente, Neófito Nasri (obispo de Saydnaya) y Basilios Finan (archimandrita del monasterio de San Salvador y obispo de Banias o Panéas). Los dos obispos consagraron obispo de Zahlé y Furzol a Eutimio Fadel, un religioso del monasterio de San Salvador. Los tres formaron un sínodo que aclamó a Cirilo VI Tanas como patriarca y fue consagrado en la catedral de Damasco el 1 de octubre de 1724 por Nasri, asistido por Finas y por Fadel.[11][16]​ Tanas, para afirmar su autoridad en Damasco, consagró al hieromonje Metodio con el nombre de Macario como obispo consejero. Al conocer la muerte de Atanasio, el patriarca ortodoxo de Constantinopla Jeremías III y el sínodo constantinopolitano reconocieron como patriarca a Silvestre el 27 de septiembre de 1724 (8 de octubre del calendario juliano). Jeremías lo consagró obispo en Estambul el 8 de octubre de 1724,[11]​ obteniendo inmediatamente un firmán de aprobación del sultán.

El pachá de Damasco, Othman Taouq, no logró obtener la aprobación del sultán Ahmed III, quien lo destituyó, mientras que en diciembre de 1724 Jeremías declaró inválida a la elección de Tanas y lo excomulgó, siendo forzado a huir en enero de 1725 cuando arribó un vicario de Silvestre con un mandato de arresto para él, el arzobispo de Alepo y los obispos consagrantes. Cirilo se refugió en una casa cercana al monasterio basiliano de San Salvador cerca de Sidón en el Líbano, en donde su seguridad fue garantizada por los emires Chehab. Silvestre llevó adelante una persecución contra los partidarios de Cirilo, tomando todas las iglesias y exiliando a muchos en Damasco y en Beirut. Nasri abandonó Saydnaya en 1730 y se refugió en Roma. Esta persecución exacerbó las divisiones en la Iglesia antioquena y muchos melquitas mantuvieron en secreto el reconocimiento a Cirilo VI como patriarca, celebrando los oficios religiosos en sus casas de Damasco con sacerdotes llegados en secreto desde el Líbano.[17]​ Otros católicos melquitas emigraron a Palestina o a Egipto. Esta dominación griega del patriarcado bizantino ortodoxo de Antioquía duró hasta 1899.

Cinco años después de la elección de Cirilo Tanas, el 8 de julio de 1729, la Propaganda Fide publicó el decreto de aprobación de la elección "válida y libre" de Cirilo VI, aprobación que estaba datada al 15 de marzo precedente por el papa Benedicto XIII.[18]​ El 13 de agosto el capuchino Doroteo de la Santa Trinidad fue instruido para exigir y examinar la profesión de fe de Cirilo VI.[19]​ El palio fue asignado el 29 de febrero de 1744.[20]​ Desde ese momento, la Iglesia greco-católica melquita ha existido separadamente en dos jurisdicciones paralelas, aunque a la rama ortodoxa actualmente no se le refiere generalmente como melquita. En 1732 fue elegido por ambos partidos como metropolitano de Alepo Máximo Hakim, quien entró en comunión con el patriarca Cirilo VI Tanas. En 1757 el patriarca de Constantinopla designó un metropolitano para Alepo y los ortodoxos se apoderaron de las iglesias de la ciudad quedando desde entonces dividida la metrópolis entre católicos y ortodoxos, aunque la jerarquía melquita debió refugiarse en el Líbano hasta 1825.[21]

Una decisión de la Propaganda Fide de 13 de julio de 1772 dio al patriarca de Antioquía jurisdicción espiritual sobre Palestina y Egipto, es decir sobre los patriarcados melquitas de Alejandría y de Jerusalén.[22]

Esta decisión se tradujo en un decreto de la Propaganda Fide de 25 de julio de 1772:

El patriarca de entonces era Teodosio V Dahhan, quien residía en San Juan de Acre en Palestina. Fueron creadas parroquias en El Cairo y en Damieta, mientras que la de Alejandría no lo fue hasta principios del siglo XIX. Desde Egipto los comerciantes melquitas se establecieron en Livorno en Italia. El patriarca ortodoxo de Alejandría, Mateo (de 1746 a 1766), llevó adelante una persecución contra los melquitas.

En octubre de 1790 fue celebrado un sínodo melquita en el monasterio de San Salvador, convocado por el patriarca Atanasio V Jawhar. El concilio fijó el siguiente orden de precedencia de la sedes del patriarcado: Tiro y Sidón; Alepo; Damasco; Beirut; Bostra y Haurán; Acre; Amida; Homs; Qara, Saidnaya y Yabrud, Caná de Galilea (obispo titular); Baalbek; Zahlé.

En 1798 los melquitas colaboraron con los invasores franceses de Egipto, formando incluso un regimiento. Cuando las fuerzas napoleónicas abandonaron Egipto en 1801 muchos melquitas los siguieron a Francia, especialmente a Marsella en donde crearon la parroquia de San Nicolás.

En el sínodo melquita de Qarqafé celebrado de 1806 en el monasterio de San Antonio de Kfarchima cerca de Beirut, el orden de las sedes fue el siguiente: Tiro, Alepo, Sidón, Beirut, Acre, Amida, Furzol, Homs, Baalbek. Este sínodo fue inspirado por Germano Adam, metropolitano de Alepo, introdujo varias doctrinas jansenistas y galicanas del Sínodo de Pistoia de 1786 y fue condenado por el papa Gregorio XVI en 1835.

El patriarca Agapito II Matar abrió el seminario de Ain-Traz en el Líbano en 1811, que se convirtió en su residencia habitual.

La guerra de Independencia griega (1821-1829) hizo que los ortodoxos perdieran influencia ante el sultán y el reconocimiento legal de la Iglesia católica por el Gobierno otomano ocurrió el 5 de enero de 1831, al establecerse la Katolik millet para los católicos oriental, poniendo al frente a un católico armenio y finalizando las persecuciones. Cuando el gobernante egipcio Mehemet-Ali invadió Siria y ocupó Damasco en junio de 1832 inmediatamente puso fin al estado de opresión en el que los católicos melquitas estaban en poder del patriarcado ortodoxo y comenzó la construcción de la catedral católica. El gobierno egipcio favorable a los cristianos finalizó en 1841.

Bajo dependencia civil de un sacerdote católico armenio, el 31 de octubre de 1837 el patriarca Máximo III Mazloum recibió como vicario autoridad civil sobre los miembros de su Iglesia en los tres patriarcados en el Imperio otomano, que antes dependía del patriarca de Constantinopla. El 13 de enero de 1838 el papa Gregorio XVI reconoció a Mazloum ad personam (sus sucesores debían solicitarlo) los títulos sobre los patriarcados de Alejandría y Jerusalén, por lo que su título fue patriarca católico greco-melquita de Antioquía y todo el Oriente, Alejandría y Jerusalén.[23]​ Los patriarcas nombraron desde entonces vicarios patriarcales para cada sede: Damasco, Alejandría y Jerusalén. El 23 de mayo de 1848 Mazloum obtuvo el firmán que lo liberó civilmente y luego consiguió lo mismo para los obispos de Alepo, Beirut y Sidón, pudiendo regresar a Siria. El 23 de mayo de fue creada a millet melquita, pasando a ser Mazloum la máxima autoridad civil y religiosa sobre los católicos melquitas del Imperio otomano y poco después hizo construir una iglesia en Estambul y designó un representante ante el sultán. También construyó una catedral y una residencia patriarcal en Jerusalén en abril de 1848.

Mazloum convocó al sínodo de Jerusalén que se inauguró el 12 de mayo de 1849 y terminó el 15 de junio de 1849. El orden de las sedes episcopales en el sínodo fue: Beirut, Sidón, Alepo, Haurán, Homs, Zahlé, Acre, los vicarios de Jerusalén y de Alejandría y los titulares de Trípoli y de Baalbek. Este sínodo también fue desaprobado por la Santa Sede. En 1854 el patriarca Mazloum viajó a Egipto y construyó una catedral y una residencia patriarcal en Alejandría y falleció el 11 de agosto de 1855. En 1857 el patriarca Bahouth impuso el calendario gregoriano dando lugar a una rebelión de 4 obispos, pero la reforma logró triunfar. Luego de usar los títulos patriarcales de Alejandría y Jerusalén sin autorización papal, recibió una reprimenda y se disculpó. El 17 de noviembre de 1856 el papa se los concedió ad personam. En 1865 el patriarca Gregorio II comenzó a usar los títulos patriarcales de Alejandría y Jerusalén sin concesión, lo mismo que sus sucesores, sin que la Santa Sede lo objetara.[24]

En 1889 existían las archieparquías de: Damasco, Tiro, Bosra y Huarán, Emesa y Apamea, Alepo, Beirut y Gibail, Sidón, Acre, Zahlé y Furzol, Baalbek, Paneas.

De acuerdo al parágrafo XIII de la encíclica Orientalium dignitas del papa León XIII del 30 de noviembre de 1894 el territorio propio de la Iglesia melquita fue ampliado: Estendiamo al Patriarca Greco-Melchita la giurisdizione sopra tutti i fedeli del medesimo rito che dimorano entro i confini dell’Impero Turco (≪Extendemos la jurisdicción del patriarca greco-melquita sobre todos los fieles del mismo rito que habitan dentro de los confines del Imperio turco≫).[25]​ En 1894 el Imperio otomano abarcaba una parte de la península balcánica, la mayor parte del Mediterráneo, Asia Menor, Armenia, Irak, Siria, Líbano, Palestina, Transjordania, el Hijaz, Yemen, Egipto y Tripolitania.

En la elección del metropolitano de Alepo, Seleucia y Ciro como patriarca Cirilo VIII Geha en 1902 —y en el sínodo celebrado el 29 de junio de 1902[26]​— participaron los siguientes obispos:[27]

En 1912 comenzó la misión en Sudán, en donde estaban radicados comerciantes procedentes de Alepo.

La tutela otomana sobre el patriarcado melquita finalizó con la ocupación británica de Damasco el 1 de octubre de 1918.

La autoridad suprema de la Iglesia católica es ejercida por el papa o por todos los obispos en comunión con este reunidos solemnemente en un concilio ecuménico.[28]​ La Iglesia greco-melquita, como parte de la Iglesia católica, se mantiene sujeta a la autoridad suprema de la Iglesia, aunque se le reconoce cierto grado de autonomía como Iglesia patriarcal que le permite contar con una jerarquía propia y ser gobernada por un patriarca con su sínodo.

La jerarquía propia de la Iglesia está encabezada por el patriarca de Antioquía de los melquitas (Patriarcha Antiochenus Graecorum Melkitarum), quien tiene además a título personal es también patriarca de Alejandría y patriarca de Jerusalén. Las oficinas del patriarcado están en el área de Bab Sharqi en Damasco, Siria, donde también está la catedral de la eparquía propia del patriarca (Catedral de Nuestra Señora de la Dormición). El patriarca lleva el título de patriarca de la ciudad de Antioquía, de Cilicia, Siria, Iberia, Arabia, Mesopotamia, Pentápolis, Etiopía, y todo el Egipto y el Oriente entero, padre de los padres, pastor de los pastores, obispo de los obispos, el décimotercero de los santos apóstoles, pero se acostumbra abreviar su título como: patriarca de Antioquía y todo el Oriente, de Alejandría y de Jerusalén. Desde el 21 de junio de 2017 José I Absi es el patriarca número 172 después de san Pedro, de acuerdo a la cuenta llevada por el patriarcado.

En cuanto al antiguo orden de precedencia de honor de los patriarcas de las Iglesias del Oriente decretado por el Concilio de Nicea (año 325), el patriarca de Antioquía ocupaba el segundo lugar. Más tarde se incorporó al patriarca de Constantinopla en primer lugar, pero al ya no existir este en la Iglesia católica el patriarca melquita de Antioquía comparte con los patriarcas maronita y sirio el segundo lugar de precedencia en virtud de los cánones 58 y 59 § 2 del Código de los cánones de las Iglesias orientales. Como patriarca titular de Alejandría comparte el primer lugar con el patriarca copto. De acuerdo a la autonomía que goza el patriarcado, el patriarca greco-católico melquita es elegido por el sínodo patriarcal integrado por todos los obispos greco-católicos melquitas y debe luego requerir la comunión eclesiástica del papa, sin la cual no debe convocar al sínodo ni ordenar obispos.[2]​ El patriarca es desde 1840 el protector espiritual de la Orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén, Belén y Nazaret, cuyo gran maestre es en la actualidad Francisco de Borbón y Escasany, V duque de Sevilla.

El sínodo patriarcal (Synodus Ecclesiae Graecae Melkitae Catholicae) está compuesto por los obispos, incluso los auxiliares, y es encabezado y convocado por el patriarca, quien debe tomar todas las decisiones importantes de acuerdo con él. Se reúne habitualmente una vez al año. Como las demás Iglesias orientales católicas autónomas, el patriarca puede erigir, modificar y suprimir eparquías, y nombrar a sus obispos, de acuerdo con el sínodo patriarcal y luego de consultar a la Santa Sede.[2]​ Dentro del territorio propio de la Iglesia el patriarca puede crear exarcados, y nombrar a los exarcas, de acuerdo con el sínodo patriarcal, pero desde el 22 de julio de 2020 el papa Francisco en un rescriptum ex audientia decidió que esas creaciones deben tener su aprobación previa en una decisión que se revisará a los 5 años.[30]​ Los obispos son designados por el patriarca y el sínodo patriarcal de una lista aprobada por el papa, confeccionada previamente por el sínodo patriarcal. Fuera del territorio propio del patriarcado, el patriarca y el sínodo melquita tienen jurisdicción en materia litúrgica únicamente, correspondiendo al papa la creación de diócesis y el nombramiento de obispos.

En la sede patriarcal de Damasco se halla la curia del patriarcado greco-católico melquita, que comprende el sínodo permanente, los obispos de sedes titulares o eméritos asignados a la curia (hasta 3), el tribunal ordinario de la Iglesia patriarcal, el oficial de finanzas, el canciller patriarcal, la comisión litúrgica y otras comisiones. Los miembros de la curia son nombrados por el patriarca, a excepción del sínodo permanente presidido por el patriarca y con 4 obispos, uno elegido por el patriarca y 3 designados por quinquenio por el sínodo patriarcal. Se reúne normalmente 12 veces al año y acompaña al patriarca en decisiones menores.[2]

De acuerdo al Anuario Pontificio 2018 dentro del territorio propio del patriarcado de Antioquía de los melquitas a fines de 2017 existían las siguientes circunscripciones eclesiásticas melquitas:[31]

El sínodo patriarcal de la Iglesia greco-melquita católica está encabezado por el patriarca y tiene directa jurisdicción para nombrar obispos y crear diócesis dentro de su territorio propio.

La sede propia del patriarca es la archieparquía metropolitana melquita de Damasco (Damascenus Graecorum Melkitarum) para la cual desde 1833 nombra un vicario patriarcal. La metrópolis de Damasco existe desde cerca del año 300. Entre 1375 y 1386 el patriarca Pacomio I trasladó a Damasco su sede desde Antioquía. Existió un metropolitano en Damasco hasta 1795 cuando la sede fue asumida por el patriarca. Comprende en Siria la gobernación de Damasco y la gobernación de la Campiña de Damasco (excepto los distritos de An-Nabek y Yabrud). La catedral de Nuestra Señora de la Dormición se halla en Damasco. De acuerdo al Anuario Pontificio 2016 tiene 3000 fieles en ocho parroquias, habiendo tenido 150 000 fieles en 2010 antes del comienzo de la guerra siria.

Es sufragánea de Damasco:

El patriarca nombra vicarios generales (protosincelos) para administrar como dependencias patriarcales los territorios coincidentes con las sedes patriarcales titulares. Un decreto de la Propaganda Fide publicado el 25 de julio de 1772 dio al patriarca de Antioquía jurisdicción sobre Palestina y Egipto como administrador apostólico de Alejandría y de Jerusalén para los melquitas y el 13 de enero de 1838 el papa Gregorio XVI reconoció a los patriarcas melquitas ad personam los títulos de patriarca de Jerusalén y de Alejandría. Desde 1997 estos territorios fueron reclasificados como territorios dependientes del patriarca, por lo que no son circunscripciones eclesiásticas, sino que partes del territorio del patriarcado bajo directa dependencia del patriarca. Tampoco estos territorios son patriarcados de Alejandría y de Jerusalén, ya que ambos son solo títulos del patriarca melquita.

El resto del territorio propio de la Iglesia melquita está cubierto por las siguientes diócesis:

Son sufragáneas de Tiro las archieparquías de:

De acuerdo al Anuario Pontificio 2018 fuera del territorio propio del patriarcado de Antioquía de los melquitas a fines de 2017 existían las siguientes circunscripciones eclesiásticas melquitas:[31]

Fuera del territorio canónico el papa ha creado diócesis melquitas que están bajo su directa jurisdicción, aunque los obispos participan del sínodo patriarcal melquita, que envía al papa una terna para que elija de ella al obispo de una sede vacante.

Procuraduría melquita en Roma:

Parroquias dependientes de jurisdicciones latinas y ordinariatos orientales:[43]

Comunidades y misiones:

La Iglesia católica conserva el recuerdo de diócesis desaparecidas que han sido catalogadas como sedes titulares melquitas y que regularmente son conferidas a obispos auxiliares, exarcas y obispos de la Curia Romana y de la melquita:



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