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Imperio gupta



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El Imperio Gupta fue uno de los mayores imperios políticos y militares de la historia de la India. Fue gobernado por la dinastía Gupta entre 320 y 550 d. C. y ocupó la mayor parte de la India septentrional y de los actuales Pakistán oriental y Bangladés.[1]​ Bajo este imperio, se dio un período de paz y prosperidad que favoreció el desarrollo de la cultura india desde el punto de vista artístico, literario y científico.[2]

Los reyes Gupta establecieron un eficaz sistema administrativo y un fuerte poder central, permitiendo la autonomía local en períodos de paz. La sociedad era ordenada según las creencias del hinduismo con una rígida división en castas. En esta etapa el hinduismo adquiere sus principales características: las principales divinidades, las prácticas religiosas y la importancia de los templos.

Durante este período fueron tan grandes el comercio y los intercambios con el exterior que la mitología y arquitectura hinduista y budista se expandieron por Borneo, Camboya, Indonesia y Tailandia.

La dinastía Gupta provenía probablemente de Bengala, gobernada por el majarásh Sri Gupta, el fundador de la dinastía (entre 240 y 280 d. C.). Le sucedió Gatotkacha, quien gobernó entre 280 y 319. Durante el siglo IV, el reino de los Gupta se expandió sobre pequeños reinos hindúes hasta Magadha. Desde entonces los Gupta gobernaron la zona de la India al norte de la cordillera de Vindhya.

El momento más probable para el que su reinado de Sri Gupta es c. 240-280 d.C.[3]​ los literatura agarwal historiadores modernos, entre ellos [[Rakhaldas.85-6</refr>Bandyopadhyay]] y KP Jayaswal, creen que él y su hijo eran posiblemente feudatarios de los Kushan. Su hijo y sucesor Gatotkacha gobernó probablemente de c. 280-319 d.C. En contraste con su sucesor, Chandragupta I, a quien se menciona como Maharajadhiraja, él y su hijo Gatotkacha figuran en inscripciones como maharajá.[4]​ A principios del siglo V, los Gupta establecieron y gobernaron unos pequeños reinos hindúes en Magadha y alrededor de lo que hoy en día es Bihar.

Gatotkacha (reinó c. 280-319 d.C.) tuvo un hijo llamado Chandragupta (reinó c. 320-335 d.C.), que no debe confundirse con Chandragupta Maurya (322-298 a.C.), fundador del Imperio Maurya. En un gran acuerdo, Chandragupta estaba casado con Kumaradevi, una princesa Licchavi, el pueblo más poderoso de Magadha. Con una dote del reino de Magadha (con capital en Pataliputra) y una alianza con los Licchavi de Nepal, Chandragupta se dedicó a expandir su poder, conquistando gran parte de Magadha, Prayaga y Saketa. Fundó un reino que se extendía desde el río Ganges hasta Prayaga (actual Prayagraj) hacia 321 d.C. Asumió el título imperial de Maharajadhiraja y amplió su imperio a través de alianzas matrimoniales.

Samudragupta, Parakramanka sucedió a su padre en 335 y gobernó durante unos cuarenta años. Tomó los reinos de Ajichatra y Padmavati al inicio de su reinado. Luego atacó a los Malwa, Yaudheya, Arjunayana, Mathura y Abhira, todas tribus del área. A su muerte, había incorporado más de treinta reinos y su gobierno se extendía desde el Himalaya hasta el río Narmada, y desde el Brahmaputra hasta el Yamuna.

Samudragupta no fue solo un talento militar, sino un gran mecenas del arte y la literatura, así como poeta y músico. Firme hinduista, permitió el culto de otras religiones, autorizando la construcción del monasterio budista de Xuanzang en Sri Lanka.[5]

De acuerdo con los registros de los Gupta, Samudragupta eligió al príncipe Chandragupta II, de entre sus hijos, como su sucesor. Este gobernó entre 375 y 415. Su hija, Prabhavatigupta, se casó con Rudrasena II, gobernante Vakataka del Deccan.[6]​ Su hijo Kumaragupta I se casó con una princesa Kadamba de la región de Karnataka. Chandragupta II expandió sus dominios al oeste, derrotando a los Saka, Sátrapas occidentales de Malwa, Gujarat y Saurastra en una campaña que duró hasta 409.

Chandragupta II fue sucedido por su segundo hijo, Kumaragupta I, quien asumió el título de Mahendraditya.[7]​ Gobernó hasta 455.

Skandagupta, hijo y sucesor de Kumaragupta I, se considera generalmente el último de los grandes gobernantes Gupta. Asumió los títulos de Vikramaditya y Kramaditya.[8]​ Derrotó a la amenaza de Pushyamitra, pero luego tuvo que enfrentarse con la invasión de los Heftalitas, también llamados Hunos blancos, provenientes del noroeste. Repelió el ataque en c. 455, pero los gastos de la guerra llevaron al agotamiento de los recursos del Imperio y contribuyeron a su decadencia.[9]

Después de la muerte de Skandagupta, el imperio decayó claramente.[10]​ El trono pasó luego a Purugupta (467-473), Kumaragupta II (473-476), Budhagupta (476-495), Narasimhagupta (495-?), Kumaragupta III (530-540), Vishnugupta (540-550) y dos reyes menos conocidos, llamados, Vainyagupta y Bhanugupta. En los años 480, los heftalitas desbarataron las defensas de los Gupta en el noroeste, y hacia 500 invadieron gran parte del imperio, que se desintegró por los ataques de Toramana y de su sucesor Mihirakula. Por las inscripciones, parece que el imperio, aunque disminuido, aún resistió a los hunos, ya que Bhanugupta venció a Toramana en 510.[11][12]​ El emperador gupta Narasimhagupta y el rey Yashodharman de Malwa se coligaron para desviar a los hunos hacia el sur de la India en 528.[13]​ La sucesión del siglo VI no está clara, pero parece que el último rey fue Vishnugupta.

En el Imperio Gupta, aunque todo descansaba sobre el emperador, el elemento principal del Estado, este no podía gobernar sin al apoyo de los ministros ni de la asamblea que gobernaba el país y los funcionarios con voz consultiva. La asamblea era una de las fuerzas vitales del Estado Gupta: elegía al rey, le juzgaba en caso de negligencia y le ayudaba con sus opiniones en materia jurídica y administrativa. Su composición era poco estable, estando formado por príncipes, jefes militares, sacerdotes, representantes corporativos y hasta jefes de las clases inferiores.

La parte esencial de las cargas políticas recaía sobre el consejo de ministros, formado por 3 hasta 37 miembros. El Consejo celebraba sesiones en secreto y a veces imponía su punto de vista. Sus deberes eran regular lo concerniente a la pompa real: coronación, desplazamientos, honras fúnebres del soberano, así como mantener el orden para evitar la anarquía. Dentro de los asuntos externos se encargaban de las relaciones diplomáticas, firmar tratados y registrar la información sobre los tributos recibidos del extranjero.

Debajo de los ministros se encontraban los recaudadores de impuestos y los funcionarios reales, quienes tenían a su cargo la vigilancia de las diversas ramas de la economía. Otros funcionarios eran los embajadores, los gobernadores provinciales, los funcionarios militares y los conservadores de archivos.

En lo más bajo de la burocracia estatal figuraban los trovadores y heraldos, los escribas, los portadores de insignias reales, los guardias del tesoro y del harén, los espías, los conductores de carros y elefantes, los centinelas, los criados y los guardias.

El Imperio Gupta no podría haber triunfado sin una buena organización militar. Las fuentes principales de información en este campo son chinas y de observadores occidentales, aunque hay un documento indio contemporáneo considerado clásico, el Siva-Dhanur-veda, que ofrece una visión interna del sistema militar de los Guptas.

Los Gupta parecen haber basado su ejército en los arqueros de infantería, equipados con un gran arco de metal o de bambú y flechas de bambú con punta metálica. A diferencia del arco compuesto usado por sus enemigos asiáticos, el arco de este diseño sería menos propenso a la deformación en las condiciones de humedad prevalecientes en la región. El arco indio fue un arma poderosa, capaz de un gran poder de penetración y efectiva contra los arqueros a caballo invasores. Se usaron ejes de hierro contra los elefantes acorazados, y flechas de fuego como parte del arsenal de los arqueros. Los nobles utilizaban arcos de acero, menos corrientes que los de bambú, de gran alcance y poder de penetración. Los arqueros estaban protegidos por la infantería, equipada con escudos, jabalinas y espadas largas. También conocían las catapultas y otras máquinas de asedio sofisticadas.

Al parecer mostraron poca predilección por los arqueros a caballo. Sus triunfos militares se debieron probablemente al uso combinado de elefantes, caballería acorazada y arqueros a pie. Asimismo contaban con una marina de guerra que controlaba las aguas regionales.

El colapso del Imperio Gupta ante los hunos no fue debido a defectos inherentes al ejército, sino a problemas internos, como estaba ocurriendo también en la Europa occidental y en China.

Durante el reinado de Chandragupta II, el ejército estaba formado por 500.000 infantes, 50.000 caballeros, 20.000 carros y 10.000 elefantes, más una armada de unos 1.200 barcos. Chandragupta II dominaba la totalidad del subcontinente indio; el Imperio Gupta fue el más poderoso del mundo durante su reinado, mientras que el Imperio romano estaba en declive.

Se tienen indicios de la presencia de una especie de renacimiento económico y luego cultural hindú poco antes del surgimiento del Imperio Gupta, aunque con los Guptas tal renacimiento logró su Edad Dorada.

Los estudiosos de este periodo destacan a Varaja Mijira y Aryabhata, dos astrónomos y matemáticos muy importantes. La numeración india es el primer sistema de numeración con notación posicional de base diez. Se cree que Aryabhata fue el primer matemático en usar el concepto del cero.

Los astrónomos de este periodo postularon la teoría heliocéntrica y estudiaron los eclipses, tanto el solar como el lunar, explicándolos como sombras proyectadas sobre la Tierra.[14]

El famoso Susruta es un texto sánscrito con los principales conceptos de la medicina ayurvédica y capítulos innovadores sobre cirugía. Los médicos inventaron varios instrumentos médicos que permitieron ampliar el número de operaciones.

El antiguo texto gupta del Kama Sutra está considerado por muchos como la obra de referencia sobre el comportamiento sexual en la literatura sánscrita.

Se cree que el juego de ajedrez se originó durante este periodo.[15]​ La forma primitiva del siglo VI era conocida como chaturanga, traducida como "cuatro divisiones militares" – infantería, caballería, elefantes y carros – representadas por piezas que evolucionaron a las modernas peón, caballo, torre y alfil, respectivamente.

El poeta y dramaturgo Kalidasa, de la época de Chandragupta II, escribió las famosas obras Raghú Vamsha o (‘estirpe de Raghú’), en honor de Rāma, y la Nube mensajera. También hizo una adaptación sobre el personaje del Majabhárata, Shakuntala.

En medio de un arte caracterizado por una sutileza equilibrada y risueña, como se aprecia en la escultura del Buda de Sarnath y en otros muchos relieves, la mayoría de los santuarios que se construyeron son hinduistas, puesto que el hinduismo adquiere preponderancia en la era Gupta al ser hinduistas los soberanos, si bien estos supieron aceptar el ejercicio de otros cultos, entre ellos el budismo, a tal punto que el monje chino Fa Xian visitó los territorios Guptas para profundizar sus conocimientos.

Los dos grandes centros de la escultura fueron Mathura y Gandhara, ésta, centro del arte greco-budista. Ambos exportaron sus producciones a otras partes del norte de la India. A diferencia del precedente Imperio kushán, no hay representaciones de monarcas, ni siquiera en las monedas guptas,[16]​ con excepción de algunas monedas de los Sátrapas occidentales.

Los más famosos monumentos de estilo gupta que han sobrevivido, las cuevas de Ajantā, Elefanta y Ellora (budista, hindú, y mixta, respectivamente), provienen de hecho de dinastías posteriores, pero reflejan la monumentalidad y el equilibrio del estilo gupta. Ajantá contiene las más importantes pinturas del periodo, con un estilo maduro que probablemente tuvo un largo desarrollo, ante todo en los palacios.[17]


En el aspecto religioso las ideas hinduistas corresponden en gran medida a este período, quizás es en el tiempo de los Gupta, merced al influjo budista, que el hinduismo llegó a tolerar las opiniones más diversas, e incluso antagónicas, dentro de su sistema de creencias. Los elementos inherentes al hinduismo, que lo distinguen de otras creencias, son el régimen de castas (varna) como orden social y determinados ritos a los que, según su clase, están ligados inseparablemente todos los miembros de cada casta.

Según las creencias hinduistas, el cosmos es eterno de por sí, pero se halla en un estado de evolución permanente, a la vez que todos los seres animados, desde las deidades hasta una simple hierba, tienen un alma (ātmā) inmortal revestida con la materia corporal.

En la cúspide de su panteón están los tres dioses supremos —Brahmā, Vishnú y Shivá—, que se agrupan en una tríada (Trimurti, amén de adorarse también a numerosas deidades, semidioses, divinidades locales, seres demoniacos, así como a diversas fuerzas sobrenaturales que se manifiestan en la naturaleza (ríos, animales, piedras, montañas, plantas, etc.).

Tras el retroceso del budismo y la restauración del hinduismo, la sociedad Gupta se mantenía aún dividida por el antiquísimo sistema de cuatro yati o varna (castas):

Fuera del sistema de las varna estarían los «intocables» o "paria" ("chandalas" o "arhijans"), cazadores, barrenderos e incineradores de cadáveres.

La prosperidad de las ciudades acaecida durante el período Gupta permitió que los artesanos se agruparan en corporaciones según el oficio, cuyos individuos más opulentos formaron una especie de burguesía.



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