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MU-410



Barinas es una pedanía del municipio de Abanilla, situado en la Comarca Oriental de la Región de Murcia, España. En el límite con la Comunidad Valenciana (linda con la provincia de Alicante) y que dista 54 kilómetros de Murcia.

En 2007 la población alcanzó los 986 habitantes (502 varones y 484 mujeres) y en 2008 su población era de 978 habitantes (500 varones y 478 mujeres).[1]

La pedanía está situado a 379 metros de altitud sobre el nivel del mar.

El paraje conocido con el nombre de la “Fuente Seca” se halla situado en la falda meridional de la “Sierra de Barinas”, a unos 1000 m de la población de Barinas.

Además del gran valor paisajístico, esta zona posee un entorno natural de una belleza singular creada por espartizal y manchas boscosas de pino carrasco. Conserva especies vegetales únicas y es rica en fauna cinegética, además de rapaces como el búho real y el águila culebrera. El espartizal actúa como una esponja, absorbiendo las humedades que producen el rocío, las escarchas y las escasas lluvias que caen sobre la zona, al tiempo que evita la erosión del suelo y proporciona la humedad necesaria a las especies vegetales que en él viven. Es por esto por lo que el esparto se convierte en protagonista de este microclima extremadamente delicado, cuya regeneración sería muy costosa y de una lentitud extrema.

Sociológicamente es una zona de gran importancia para las aldeas de Barinas y Macisvenda, por albergar las raíces de sus ancestros.

Desde algunos cientos de años atrás, y hasta no hace más de cincuenta, esta comarca ha estado habitada por una población rural que hacía de los productos de la tierra su medio de subsistencia, de tal forma se lo montaron que consiguieron vivir de forma estable mediante lo que ahora creemos haber inventado y llamamos con el nombre de “desarrollo sostenible”. Esta economía de subsistencia consistía en extraer de la tierra solo lo que esta podía dar, explotándola con animales de tiro y abonos naturales. Adaptaban sus respectivas economías a las posibilidades del entorno, sin excederse en consumos no permitidos.

Cada familia disponía junto a la casa, como bases de su economía, de una zona de chumberas (paleras), de un estercolero, de un corral, de uno, dos y hasta tres aljibes y algunas colmenas.

Las chumberas (paleras) servían de retrete (excusado) a la familia, en ellas realizaban sus necesidades biológicas todos los residentes de la casa; estas plantas grasas crecían y producían sus frutos de forma espectacular aprovechando el alimento que les proporcionaba el excremento humano. Sus frutos, los higos chumbos (de gran valor nutritivo), eran utilizados para los consumos humano y animal; además, la propia chumbera es un buen alimento para los ganados caprino y ovino, que las consumían en las épocas de sequía y de escasez de alimentos frescos. No obstante, en muchas zonas ya no queda una palera sana debido a la enfermedad de la cochinilla del carmín (Dactylapius opuntia).[2][3]

El estercolero les permitía reciclar todos los desechos humanos no reutilizables como alimento animal y los excrementos de los animales domésticos (de corral y de tiro); los acumulaban durante un año, por lo que eran sometidos a un proceso natural de podrido y fermentación, transformándose de esta forma en el abono natural que utilizaban en sus cultivos.

Mediante la instalación del corral, formado por: gallinas y gallos, pavos, conejos, cabras y ovejas y, en los lugares más alejados, cerdos, transformaban en proteínas los desperdicios reutilizables de la casa, los excedentes de cereales (cuando los había) y los sobrantes de frutas y verduras (estas en pequeñas cantidades debido a la escasez de agua); muy importantes en este sentido eran las algarrobas, los higos de higuera y los higos chumbos (higos de pala). El corral se convertía así en la fábrica familiar de proteínas, que las obtenían en las formas de carne, huevos y leche.

Los aljibes les permitían la autosuficiencia de agua para el uso de la casa y macetas, aprovechando las vertientes más propicias del terreno que les permitieran la recogida de las aguas durante las escasas lluvias. Los años de sequía se suministraban del reducido caño de la Fuente Seca. Transportaban el agua a casa utilizando cuatro cántaros de arcilla blanca sobre las aguaderas, utensilios fabricados con pleita (trenza de esparto) a lomo de burras/os (asnos). La red de aljibes llegó a ser muy importante, de tal manera que durante siglos garantizó el suministro de agua en una zona cuya escasez es notoria.

De las colmenas obtenían la glucosa que necesitaban para sus necesidades perentorias, en forma de miel y jalea real, además de la cera necesaria para la confección de velas con las que se alumbraban, alternando con los candiles, que alimentaban con el aceite de oliva.

Se formaron varias agrupaciones de población, conocidas por los nombres de: La Fuente Seca, La Boquera, Los Pachecos, Los Uliques y Los Corrales; de ellas solo ha sobrevivido Los Corrales, debido a su proximidad a la población de Barinas y su fácil acceso a los servicios.

A mediados de la década de los cincuenta, estas gentes comenzaron su emigración a las poblaciones de Barinas y Macisvenda, por ser las únicas dotadas de los servicios mínimos que exigía la nueva forma de vida y las casas-cuevas comenzaron a quedar abandonadas.

Tiene un destacado medio natural de secano, con una pequeña huerta cercana al casco urbano.

Cuenta con rutas de escalada y senderismo por el río Zurca, actualmente seco, sin caudal ecológico y gravemente deteriorado debido a la proliferación de pozos en Quibas.

También cuenta en sus afueras con un lugar llamado "El Algarrobo", en el que se encuentra una fuente, ahora casi sin agua, con la que se intenta abastecer al que lo necesita y que cuenta con un lavadero tradicional. Hasta allí se dirige anualmente, desde la parroquia, la romería de la Virgen del Rosario.

Barinas cuenta con la Iglesia de la patrona Santísima Virgen del Rosario, el Corazón de Jesús situado en la zona más alta de Barinas y el centro cultural.

En 1958 se inauguró el sagrado Corazón de Jesús en el punto más alto de Barinas. En él se colocó una placa con el siguiente texto:

Situada en la Comarca Oriental, la menos desarrollada de la Región de Murcia.

Barinas tiene escalada y senderismo por la Sierra de Barinas (854 metros), visita a los desecados acuíferos del Río Zurca y rutas en bicicleta de montaña.

Carreteras:

No cuenta actualmente con desvío, por lo que los vehículos pesados pasan por el centro urbano.

Internet fijo mediante:

Algunos platos tradicionales son:

También cuenta con tradición la mona.




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