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Marina Abramovic



Marina Abramović (transliteración del serbio cirílico: Марина Абрамовић marǐːna abrǎːmoʋitɕ) (Belgrado, Yugoslavia; 30 de noviembre de 1946), es una artista serbia dedicada al arte del performance[1]​ que inició su carrera a comienzos de los años 1970. Activa durante más de cuatro décadas, se ha descrito a sí misma como la "madrina del arte de la performance".[2]​ El trabajo de Abramović explora la relación entre el artista y la audiencia, los límites del cuerpo y las posibilidades de la mente.[3]

Abramović nació en Belgrado, Serbia, antigua Yugoslavia, el 30 de noviembre de 1946. En una entrevista describe a su familia como "burguesía roja".[4]​ El tío abuelo de Marina Abramović fue un patriarca de la Iglesia Ortodoxa Serbia.[5]​ Tras su muerte, muy seguramente envenenado, fue proclamado santo, embalsamado, y colocado en la Iglesia de San Sava en Belgrado. Ambos padres fueron partisanos en la Segunda Guerra Mundial: su padre, Vojo, fue un comandante aclamado como héroe nacional después de la guerra; su madre, Danica, fue comandante en la armada, y a mediados de los sesenta fue Directora del Museo de la Revolución y Arte en Belgrado.[6]

Abramović fue criada por sus abuelos hasta los seis años de edad. [7]​ Su abuela era profundamente religiosa y Abramović pasó su infancia en una iglesia siguiendo los rituales de ésta.[7]​ Con seis años de edad, al nacer el hermano de Abramović, comenzó a vivir con sus padres y a recibir clases de piano, francés e inglés.[7]​ Desarrolló interés por el arte a una edad temprana y disfrutaba pintando, aunque no acudió a clases sobre esta materia.[7][4]​ El padre de Abramović abandonó a la familia en 1964.

Abramović estudió en la Academia de Bellas Artes de Belgrado entre 1965 y 1970. Completó sus estudios de posgrado en la Academia de Bellas Artes de Zagreb, Croacia en 1972. Entre 1973 y 1975 enseñó en la Academia de Bellas Artes de Novi Sad, mientras preparaba su primera performance solista. De 1971 a 1976, se casó con Neša Paripović. En 1976 Marina Abramović dejó Yugoslavia y se fue a Ámsterdam.[8]

En su primera performance exploró elementos de rituales y gestos. Usando veinte cuchillos y dos grabadoras, la artista ejecutó el juego ruso de dar golpes rítmicos de cuchillo entre los dedos abiertos de su mano. Cada vez que se cortaba, tomaba un nuevo cuchillo y grababa la operación.

Después de cortarse veinte veces, reproducía la cinta, escuchaba los sonidos y trataba de repetir los mismos movimientos y errores, uniendo de esta forma el pasado y el presente. Con este trabajo, Abramović comenzó a considerar el estado de conciencia del artista.

En esta performance, Abramović intentó reevocar la energía del dolor corporal extremo, en este caso usando una gran estrella mojada en petróleo, la cual es encendida al comienzo de la actuación. Parada fuera de la estrella, Abramović se corta las uñas de las manos, las de los pies y también su cabello. Cuando termina con todo, lanza los recortes a las llamas haciendo cada vez un estallido de luces.

En el acto final de purificación, Abramović saltó al centro de las llamas, cayendo en el centro de la estrella. Debido a la luz y el humo del fuego, el público no notó esto, y la artista perdió el conocimiento por la falta de aire. Algunas personas de la audiencia se dieron cuenta de lo ocurrido sólo cuando el fuego se acercó demasiado al cuerpo que permanecía inerte. Un doctor y varios miembros de la audiencia intervinieron y la sacaron inconsciente.

Como un experimento para probar si un estado de inconsciencia puede ser incorporado en una performance, Abramović desarrolló una en dos partes.

En la primera parte, ella tomó una píldora que se utiliza para la catatonia. Estando completamente sano, el cuerpo de Abramović reaccionó violentamente a la droga, experimentando ataques y movimientos involuntarios. Mientras perdía el control de los movimientos de su cuerpo, su mente estaba lúcida y observaba todo lo que ocurría.

Diez minutos después que los efectos de la droga pasaran, Abramović tomó otra píldora (utilizada por personas depresivas y violentas) la cual da como resultado una inmovilización general. Físicamente ella se encontraba presente, pero mentalmente no. Este proyecto fue uno de los primeros componentes de sus exploraciones de la conexión entre cuerpo y mente, exploraciones que más tarde la llevaron al Tíbet y al desierto de Australia.

Para probar los límites de la relación entre el artista y el público, Abramović desarrolló una de sus performances más exigentes (y la más conocida). En ella adoptaba un rol pasivo, mientras el público la forzaba a realizar la actuación.

Colocó sobre una mesa 72 objetos que la gente le permitiera usar en la forma que ellos eligieran.[9]​ Algunos de estos objetos podían usarse de manera placentera, mientras que otros podían infligir dolor o incluso dañarla. Entre ellos había tijeras, un cuchillo, un látigo, una pistola y una bala. Durante seis horas la artista permitió a los miembros de la audiencia manipular su cuerpo y sus acciones.[10]

Los espectadores tenían la instrucción de usar los objetos del modo que ellos quisieran. Al principio, los espectadores fueron pacíficos y tímidos, pero gradualmente comenzaron a ser más violentos. En sus palabras:

Después de mudarse a Ámsterdam, Abramović conoció al artista de performance germano-occidental Uwe Laysiepen quien usaba el nombre de Ulay. Como dato anecdótico, ambos nacieron el mismo día (aunque no el mismo año).

Cuando Abramović y Ulay comenzaron su colaboración, los conceptos principales que exploraron fueron el ego y la identidad artística. Este fue el comienzo de una década de trabajo colaborativo. Ambos artistas estaban interesados en las tradiciones de sus patrimonios culturales y el deseo del individuo por los ritos. En consecuencia, decidieron formar un colectivo al que llamaron The Other (El Otro). Se vistieron y se comportaron como gemelos, y crearon una relación de completa confianza.

Idearon una serie de trabajos en que sus cuerpos creaban espacios adicionales para la interacción con la audiencia. En Relation in Space (Relación en el espacio) corrían alrededor de la sala, dos cuerpos como dos planetas, mezclando las energías masculinas y femeninas en un tercer componente al que llamaron "that self" (eso mismo). Relation in Movement (Relación en Movimiento, 1976) tenía a la pareja conduciendo su automóvil dentro de un museo dando 365 vueltas, un líquido negro salía del automóvil formando una especie de escultura, y cada vuelta representaba un año.[11]

Después de esto, idearon Death self (La muerte misma), en la cual ambos unían sus labios e inspiraban el aire expelido por el otro hasta agotar todo el oxígeno disponible. Exactamente 17 min después del inicio de la performance ambos cayeron al piso inconscientes, ya que sus pulmones se llenaron de dióxido de carbono. Esta pieza exploró la idea de la habilidad del individuo de absorber la vida de otra persona, cambiándola y destruyéndola.

En 1988, luego de varios años de tensa relación, Abramović y Ulay decidieron hacer un viaje espiritual que daría fin a su relación. Ambos caminarían por la Gran Muralla China, comenzando cada uno por los extremos opuestos y encontrándose en el centro. Abramović concibió esta caminata en un sueño, y le proporcionó lo que para ella era un fin apropiado y romántico a una relación llena de misticismo, energía y atracción.[12]

El 9 de noviembre del 2005, Abramović comenzó a presentar en el Museo Guggenheim Seven Easy Pieces (Siete piezas fáciles). En siete noches consecutivas recreó los trabajos de artistas pioneros de la performance en los años 60 y 70, además de dos obras propias.

El 14 de marzo de 2010 se inauguró en el MoMa una gran retrospectiva de su obra, que incluyó registros en video desde la década del 70, fotografías y documentos, una instalación cronológica con la recreación por actores de acciones realizadas previamente por la artista y la presentación performática más extensa realizada por Abramović, 736 horas y 30 minutos sentada inmóvil frente a una mesa en el atrio del museo, donde los espectadores eran invitados por turno a sentarse enfrente, a compartir la presencia de la artista.[13]​ Ulay hizo una aparición sorpresa durante la inauguración participando de la acción, 23 años después de haberse separado.[14]

La exhibición fue acompañada por un catálogo ilustrado que incluye registro de audio en la voz de la artista guiando al espectador.[15]

En 2013 fue estrenado el documental La artista está presente, dirigido por Matthew Akers, el mismo fue nominado a Mejor Documental en el Independent Spirit Awards 2013, integró la selección oficial del Festival de Cine de Sundance 2012 y recibió el Premio del Público al Mejor Documental, Sección Panorama, en el Festival de Cine de Berlín 2012.[16]

En 2013, la cantante estadounidense Lady Gaga se sometió al Método Abramović, un retiro físico y espiritual en la casa de campo de la veterana artista, al norte de Nueva York, donde pasó tres días realizando intensos ejercicios. Cada momento era un rito. Meditaba desnuda, entonaba un grito monótono hasta quedarse sin respiración, se perdía en el bosque con una máscara y tenía que volver a ciegas, se aislaba en una cabaña junto al río, reducía sus comidas a unas almendras. El vídeo resultante de las 30 horas de grabación se convirtió en la contribución de Gaga a reconstruir el teatro que ha de albergar el Marina Abramović Institute, un espacio en Hudson (Nueva York) desde el que preservar la performance. Durante 2014, Abramovic acompañó a Gaga en numerosas presentaciones de su tercer álbum de estudio, ARTPOP.[17]

En 2018 participó en la exposición colectiva La NO comunidad organizada por CentroCentro, en Madrid, que a modo de ensayo aborda el tema de la soledad desde el cuestionamiento de la idea de comunidad.[19][20]

En septiembre de 2019 regresó a Belgrado, su ciudad natal con una retrospectiva tras 44 años de ausencia.[21]



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