x
1

Menelao



En la mitología griega, Menelao (griego antiguo: Μενέλαος Menélaos) fue un legendario rey de la Esparta micénica, esposo de Helena, así como una figura central en la guerra de Troya. Fue hermano de Agamenón, rey de Micenas y líder de las tropas aqueas (griegas). Prominente figura en la Ilíada y la Odisea, Menelao también fue popular en la tragedia griega. En la Odisea se le ve más como un héroe de la guerra troyana que como un miembro de la condenada familia de Atreo.

Menelao se convirtió en rey de Esparta tras casarse con Helena, quien sería raptada por Paris, hijo de Príamo, rey de Troya, dando lugar a la guerra de Troya. Bajo el mando de Agamenón, Menelao y los demás reyes griegos zarparon hacia Troya para rescatar a Helena. Al final de la guerra, Menelao fue uno de los griegos que se escondió en el caballo de Troya. Después de la guerra, Helena y Menelao se reconciliaron y trataron de regresar a Grecia, pero se vieron obligados a hacer una travesía que duró ocho años. Al fin, Menelao y Helena pudieron regresar a Esparta.

La mayoría de las fuentes presentan a Menelao como miembro de la familia de los Atridas, hijo de Atreo, rey de Micenas, y Aérope, aunque en algunas versiones aparece, junto a su hermano Agamenón, como hijo de Plístenes que, a su vez, sería hijo de Atreo y esposo de Aérope. En esta última tradición, también se afirmaba que Plístenes murió muy joven, por lo que los dos hermanos fueron educados por Atreo.

Cuando Atreo fue asesinado por Egisto con el fin de restituir a su padre, Tiestes, en el trono de Micenas, la nodriza de Agamenón y Menelao los llevó a la ciudad de Sición, cuyo rey, a su vez, los envió a Calidón. Allí fueron encontrados por Tindáreo, rey de Esparta, que los llevó consigo a su corte.

Cuando crecieron, Agamenón y Menelao viajaron a Micenas para recuperar el trono; encontraron a Tiestes refugiado en el templo de Hera y le obligaron a jurar que iría exiliado para toda su vida a Citeria. Agamenón, por ser el mayor, ocupó el trono.[1]

En Esparta, Menelao formó parte de los pretendientes de la hija de Zeus, Helena, y finalmente Menelao fue el elegido por Tindáreo como esposo para su hija.[2]​ Menelao y Helena tuvieron una hija llamada Hermíone y un hijo llamado Nicóstrato. También se atribuía a Menelao la paternidad, de Megapentes (cuya madre habría sido la esclava Piéride o Tereide) y de Jenódamo (cuya madre habría sido la ninfa Cnosia).[3]

Paris, príncipe troyano, viajó a Esparta, donde fue recibido hospitalariamente por Menelao, pero este tuvo que zarpar rumbo a Creta para asistir a los funerales por la muerte de su abuelo Catreo. Paris aprovechó su ausencia para raptar o seducir a Helena, y se la llevó en el barco junto con las riquezas que pudo llevarse ella.[4]

Una vez que Menelao fue informado de lo ocurrido, se dirigió a Micenas, donde pidió a su hermano Agamenón que reuniera un ejército para conquistar Troya y recuperar a Helena. Los pretendientes de Helena habían hecho un juramento según el cual todos quedaban obligados a prestarse ayuda en caso de que al elegido le fuesa disputada Helena, por lo que muchos reyes aqueos quedaban obligados a participar en la expedición de castigo.[5]

Menelao también trató de conseguir la alianza del rey Cíniras de Chipre, que prometió enviar 50 naves a la expedición, pero finalmente solo envió una de verdad y las otras cuarenta y nueve de arcilla.[6]

La aportación de Menelao a la coalición aquea fue de 60 naves, comandadas por él.[7]

La flota griega, compuesta por un total de 1.186 naves, con el mando supremo de Agamenón, puso rumbo a Troya y, cuando llegaron, Menelao y Odiseo fueron designados como embajadores para reclamar la devolución de Helena y de sus tesoros ante la corte real troyana. Los troyanos se negaron a ello e incluso pretendieron matarlos, pero fueron salvados por Antenor. Poco después se inició la guerra.[8]

Menelao es personaje destacado en la Ilíada. Según se relata en el Canto III, Paris desafió a Menelao a un duelo singular con la condición de que el vencedor se quedaría con Helena y con sus riquezas. Menelao aceptó el reto y estuvo a punto de dar muerte a Paris, pero este fue salvado por Afrodita, la diosa que escogió como más bella en su juicio, que lo envolvió en una nube y lo llevó hasta la muralla de Troya.[9]​ Agamenón reclamó la victoria para su hermano, pero una flecha de Pándaro que hirió a Menelao hizo que se reanudara la batalla. Menelao fue curado de su herida por Macaón.[10]

Menelao también fue personaje destacado cuando tuvo que defender el cuerpo sin vida de Patroclo. Durante ese episodio, mató a dos troyanos: Euforbo y Podes; envió a Antíloco para que informara a Aquiles de la muerte de su amigo y, tras violenta lucha, trasladó el cadáver lejos del centro de la contienda. Incluso se dio al Canto XVII de la Ilíada el título de Las hazañas de Menelao.[11]

Más tarde, Menelao participó en los juegos fúnebres en honor de Patroclo, en concreto en la prueba de la carrera de carros. Llegó en tercer lugar, pero dijo que había sido adelantado ilegalmente por Antíloco. Finalmente, Antíloco admitió su error, y Menelao, reconfortado, decidió entonces cederle el segundo premio, que le correspondía.[12]

Menelao fue también uno de los guerreros que se ocultaron en el interior del caballo de madera que sirvió a los aqueos como estratagema para introducirse en la ciudad y saquearla. Durante el saqueo, Menelao y Odiseo protegieron a Glauco, troyano hijo de Antenor. Más tarde, Menelao mató a Deífobo, que se habían convertido en nuevo esposo de Helena tras la muerte de Paris. A continuación se encontró cara a cara con Helena y estuvo a punto de matarla, pero finalmente la perdonó y la llevó consigo a las naves.[13][14]

Tras el saqueo, Menelao tuvo una disputa con Agamenón por no querer este zarpar de vuelta sin haber hecho sacrificios para calmar la cólera de Atenea. Menelao quería zarpar de inmediato, así que sus naves, junto con las de Néstor y Diomedes, emprendieron en seguida el regreso a Grecia. Los dos últimos llegaron pronto a sus reinos, pero las naves de Menelao se vieron envueltas en una tormenta que provocó la pérdida de muchas de ellas. Sólo sobrevivieron cinco de las naves, con las que llegó al cabo Sunión pero desde allí fue de nuevo arrastrado por los vientos en un viaje que le llevó a Libia, Fenicia, Chipre y Egipto, durante el que acumuló muchas riquezas. En algunas versiones fue en Egipto, en el palacio del rey Proteo, donde reencontró de nuevo a Helena, ya que la que había viajado a Troya era solo una imagen hecha de niebla por los dioses, pero esta versión difiere en muchos aspectos de la narrada en la Odisea. Ocho años después de partir de Troya, pudo por fin regresar a Esparta.[15]

Menelao aparece como personaje en la Odisea de Homero, principalmente en el canto IV. En el viaje realizado en busca de noticias de su padre Odiseo, Telémaco llegó a Esparta, donde se entrevistó con Menelao, que se encontraba acompañado de Helena, una vez que ambos volvieron a reinar a Esparta. Menelao narró a Telémaco su penoso viaje de regreso que tuvo que realizar desde Troya: los dioses lo habían retenido en la Isla de Faro, en Egipto, y allí habría muerto de hambre con sus compañeros de no ser por Idotea, que le aconsejó que atrapara a su padre, Proteo, que en esta versión no es rey de Egipto, sino un dios marino capaz de transformarse en cualquier animal, e incluso en fuego. Ayudados por Idotea, Menelao y varios de sus compañeros se disfrazaron con pieles de foca y consiguieron sorprender y atrapar a Proteo, que les dijo que habían sido retenidos en Egipto por no haber hecho los debidos sacrificios a los dioses. Ya cumplidos, los dioses propiciaron vientos favorables para navegar y regresar a la patria.

Proteo también había informado a Menelao del destino de otros participantes en la guerra de Troya, entre ellos Odiseo, que estaba en la isla de la ninfa Calipso. Más adelante y ya en su tierra, Menelao se lo contaría a Telémaco al recibir su visita en busca de noticias de Odiseo.[16]

Sobre el destino final de Menelao existen distintas tradiciones:

Menelao es personaje destacado en varias tragedias de Eurípides conservadas, así como en una de Sófocles:




Escribe un comentario o lo que quieras sobre Menelao (directo, no tienes que registrarte)


Comentarios
(de más nuevos a más antiguos)


Aún no hay comentarios, ¡deja el primero!