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Modo gregoriano



El término modo musical se refiere a:[1]

Una escala musical es una serie ordenada de sonidos —a partir de una primera y última nota del mismo nombre, que dan nombre a la escala— entre los que se mantienen unos determinados intervalos musicales, que dan nombre al tipo de escala.

El término modo hace referencia a las escalas y reglas compositivas de la melodía usadas en los sistemas musicales antiguos, especialmente a los «modos medievales» utilizados en los cantos llanos (como el canto gregoriano). También puede utilizarse para designar a los «modos griegos», escalas descendentes del sistema musical de la antigua Grecia. En un sentido más amplio engloba también las ordenaciones de alturas utilizadas en la música folclórica, étnica y la proveniente de culturas no europeas.[1][2]​ El uso de un modo en una pieza o fragmento musical se conoce como «modalidad». Cuando se utiliza más de un modo simultáneamente se habla de polimodalidad, como por ejemplo la polimodalidad cromática.

En el sistema tonal, los dos tipos de escalas (mayor y menor) son meramente relativos y se pueden aplicar a una escala basada en cualquier altura (por eso se dice do mayor, do menor, re mayor, re menor, etc.). En cambio en el sistema modal cada tipo de escala tiene una altura correspondiente. Naturalmente un compositor moderno, al usar un modo antiguo, puede transponerlo a cualquier altura.

Incluso los compositores medievales descubrieron ese recurso, al tratar de evitar la aparición del "diabólico" intervalo de cuarta aumentada fa-si, pero lo usaron de una manera más limitada, llamada corda mutabilis (la deformación de algunos modos mediante el uso del fa sostenido y del si bemol).

Debido a una confusión histórica en la transcripción se utilizan los mismos nombres de los modos del sistema modal griego (dórico, frigio, lidio, mixolidio...) para designar los modos usados durante la Edad Media en el sistema modal eclesiástico, que son muy diferentes entre sí. Como regla mnemotécnica, los modos auténticos griegos se crean descendentemente partiendo de las notas mi, re, do, si. Los modos auténticos medievales se forman ascendentemente a partir de las notas re, mi, fa, sol.

En la teoría musical de la antigua Grecia es más apropiado emplear los términos harmonia o tonos (en plural harmoniai o tonoi), ya que la palabra «modo» es un término latino posterior.[3]​ Los modos griegos antiguos o escalas griegas según la tradición de Aristoxeno de Tarento eran los siguientes:[4][5][6]

La base de la antigua teoría griega era el tetracordo, sucesión conjunta de cuatro notas en sentido descendente comprendidos en el ámbito de una cuarta justa. El dórico o dorio era el tetracordo básico de cuyas notas surgían otros tres. La unión de dos tetracordos iguales constituía el modo. El nombre de los tetracordos y sus nombres son: Dórico -simétrico, Frigio -simétrico, Lidio -simétrico, Mixolidio -asimétrico

Cada modo tenía una nota fundamental, (tónica, la primera nota de la escala), y una nota dominante (la quinta nota de una escala). La fundamental y la dominante eran las mismas notas en el modo auténtico y en su correspondiente hipo- o plagal. La diferencia era que la escala hipo- empezaba y terminaba con la fundamental y en el modo auténtico empezaba y terminaba con la dominante. Solamente las notas la', sol, fa y mi podían ser fundamentales y mi, re, do y si eran dominantes. El modo dórico era el más importante del sistema.

Estos ocho modos se clasificaban en dos tipos:[7]

La teoría musical griega distinguía tres géneros de escalas:[5][8]

Durante la Edad Media se llevó a cabo una reorganización del sistema modal, de tal manera que los modos pasaron a ser ascendentes. Se les llama también modos eclesiásticos o gregorianos por ser utilizados en el canto llano litúrgico. Los sonidos que conforman cada uno de los ocho modos son el resultado de tocar sólo las teclas blancas del piano, comenzando en una determinada tecla blanca cada vez y subiendo tecla por tecla. La sucesión de tonos y semitonos en cada uno de los modos es lo que les da su carácter especial. Así, el modo en que está escrita una melodía se caracteriza por su nota final (la nota en la que termina) y su ámbito (desde la nota más grave a la más aguda).

Estos modos medievales son una copia de los ocho tonos bizantinos y tomaron sus denominaciones de los modos griegos. La iglesia bizantina desarrolló en sus orígenes un sistema de ocho modos musicales (el oktōēchos), que sirvió como modelo para que los teóricos del canto llano medieval europeo desarrollaran su propio sistema de clasificación modal a partir del siglo IX.[9]​ El éxito de la síntesis occidental de este sistema con elementos del cuarto libro de la serie De institutione musica de Boecio, creó la falsa impresión de que el oktōēchos bizantino era herencia directa de la antigua Grecia.[10]​ El término fue usado originalmente para designar a una de las harmoniai tradicionales de la teoría musical griega y tenía varios significados, entre los que se incluía el sentido de una octava formada por ocho sonidos. Este nombre fue tomado por el teórico Ptolomeo del siglo II junto con otros seis para designar sus siete tonoi o tonalidades de transposición. Cuatro siglos más tarde, Boecio interpretó a Ptolomeo en latín, aún con el sentido de tonalidades de transposición en lugar de escalas. Cuando la teoría del canto llano estaba siendo formulada por primera vez en el siglo IX, estos siete nombres más un octavo, hipermixolidio (más tarde sustituido por hipomixolidio), fueron nuevamente reasignados en el tratado anónimo Alia Musica. Uno de los comentarios sobre ese tratado denominado Nova expositio, les dio por primera vez el sentido de especies de octavas diatónicas o escalas.[11]

Son en total ocho modos construidos ascendentemente mediante dos tetracordos. A partir de los cuatro modos auténticos se forman los cuatro modos plagales desplazando el tetracordo superior por debajo de la primera nota del modo auténtico. Cada modo tiene dos notas básicas: la tenor (principal nota sobre la que se apoya el canto, que suele actuar a modo de polo o cuerda de recitación), y la finalis que es la nota final con la que concluye el canto.

Los modos se utilizaban en diferentes cantos llanos (como el canto gregoriano). Se utilizan también en composiciones modernas.




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