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Operación Dynamo



La Operación Dinamo (en inglés: Operation Dynamo), también conocida como milagro de Dunkerque o evacuación de Dunkerque, fue una operación de evacuación de las tropas aliadas en territorio francés (después de que Francia fuera derrotada por el ejército alemán) durante la Segunda Guerra Mundial. Tuvo lugar en Dunkerque (Francia) a finales de mayo de 1940, y fue ideada, planificada y organizada por el almirante Bertram Home Ramsay y con apoyo del mariscal británico y comandante en jefe de la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF), John Vereker Gort. La operación permitió rescatar a más de 200 000 soldados británicos y 100 000 franceses y belgas.

En 1939, tras la invasión de Polonia por parte de la Alemania nazi, que supuso el inicio de la Segunda Guerra Mundial, los británicos enviaron la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) para ayudar en la defensa de Francia. Las tropas llegaron a Cherburgo-Octeville, Nantes y Saint-Nazaire. En mayo de 1940, la fuerza estaba formada por diez divisiones pertenecientes a tres cuerpos y su dirección corría a cargo del general John Vereker Gort.[1]​ Asimismo, tanto el Ejército belga como el Primer, Segundo y Tercer Ejército franceses colaboraron con la BEF.[2]

En un principio, el plan alemán para invadir Francia consistía en un ataque envolvente a través de los Países Bajos y Bélgica para evitar los emplazamientos defensivos de la línea Maginot.[3]​ No obstante, Erich von Manstein, que por aquel entonces era jefe del Estado Mayor del Grupo de Ejércitos A alemán, opinaba que la operación no conseguiría aniquilar al enemigo y solo conseguiría —como ya sucedió en la Primera Guerra Mundial— un éxito parcial, lo que desembocaría en una guerra de trincheras. Manstein esbozó un plan diferente y se lo envió al Oberkommando des Heeres —el alto mando alemán— a través de su superior, el coronel general Gerd von Rundstedt.[4][5]​ En su plan, Manstein sugería que las divisiones Panzer atacasen a través de las arboladas colinas de las Ardenas, donde nadie los esperaría, y después se estableciesen cabezas de puentes en el río Mosa para poder llegar rápidamente al canal de la Mancha. De este modo, los alemanes aislarían a los ejércitos Aliados en Bélgica y Flandes. Esta parte del plan pasó a conocerse más tarde como el Sichelschnitt.[5][6]Adolf Hitler dio el visto bueno a una versión algo modificada de las ideas de Manstein, conocidas hoy en día como el plan Manstein, tras reunirse con él el 17 de febrero.[7]

El 10 de mayo de 1940, Alemania lanzó una ofensiva contra Bélgica y los Países Bajos.[8]​ El Grupo de Ejércitos B, bajo el mando del coronel general Fedor von Bock, atacó Bélgica, mientras que los tres cuerpos Panzer del Grupo A dirigidos por Rundstedt se dirigieron hacia el canal. La BEF avanzó desde la frontera belga hasta el río Dyle, donde, a partir del 10 de mayo, se enfrentó a una parte del Grupo B.[9][10]​ Cuatro días después, el 14 de mayo, cuando los belgas y franceses no pudieron resistir más en sus posiciones, la BEF recibió la orden de iniciar la retirada hacia el río Escalda.[11]​ Durante una visita realizada a París el 17 de mayo, el primer ministro británico Winston Churchill recibió de parte del general francés Maurice Gamelin, comandante en jefe de las fuerzas francesas, la noticia de que los franceses habían destinado todas sus tropas a los enfrentamientos que estaban en curso y que, por tanto, ya no les quedaban reservas.[12]​ Dos días después, Gort se reunió con el general francés Gaston Billotte, comandante del Primer Ejército francés y coordinador global de las fuerzas Aliadas. Billotte le desveló que a los franceses ya no les quedaba tropas situadas entre los alemanes y el mar. En consecuencia, Gort decidió de inmediato que la mejor opción consistía en llevar a cabo una evacuación a través del canal de la Mancha y comenzó a planear la retirada hacia Dunkerque, la localidad con instalaciones portuarias más cercana.[13]​ Rodeada de humedales, Dunkerque disponía de antiguas fortificaciones y contaba con la playa de arena de mayor longitud de Europa, la cual permitiría reunir grandes grupos.[14]​ Tras varios enfrentamientos y un intento fallido por parte de los Aliados de atacar el flanco de las fuerzas alemanas el 21 de mayo en Arrás, la BEF quedó atrapada junto con los restos de las fuerzas belgas y los tres ejércitos franceses en un área situada en la costa norte francesa.[15][16]

El 26 de mayo a las 23:30 comenzó oficialmente la Operación Dinamo. Bajo un intenso fuego de artillería de las baterías alemanas y bombardeos de aparatos de la Luftwaffe, entre los que se encontraban los bombarderos en picado Stuka, miles de soldados británicos, franceses y belgas hacían colas en la playa, mientras siete divisiones francesas ofrecían resistencia en los ochenta kilómetros del frente.[17]

La Armada británica había preparado una flota con cuarenta destructores y ciento treinta barcos mercantes y de pasajeros, que debían embarcar las tropas en condiciones muy precarias, pues el puerto de Dunkerque había sido devastado por la Luftwaffe, y solo estaba practicable la zona exterior durante la marea alta. Para transportar a los soldados desde la playa hasta los barcos de la Royal Navy, que permanecían en alta mar defendiéndose de los bombardeos de la aviación alemana con sus propias baterías antiaéreas, se utilizaron todos los medios disponibles en la playa.

A pesar de la creencia popular de que se utilizaron para el rescate todo tipo de barcos pesqueros y de recreo disponibles en las costas inglesas, la operación Dinamo fue llevada en secreto por la Royal Navy con la única ayuda de varios buques mercantes. La crítica situación de Dunkerque solamente se dio a conocer al público al final, en la tarde del 31 de mayo, y aunque los dos días siguientes salió al canal una flotilla de pequeños barcos, el número de supervivientes que rescataron fue muy bajo.[17]

El primer día de junio, el intenso bombardeo al que estaban siendo sometidos los puntos de embarque de las tropas aliadas marcó el final de la Operación Dinamo. La operación, ideada en principio para evacuar a cincuenta mil hombres en cinco días, había superado las expectativas.

El 2 de junio a las 3:30 a. m., el último barco partía en dirección al Reino Unido. El resto de las tropas británicas que quedaron en Dunkerque se rindieron a los alemanes, mientras que las tropas francesas intentaron abrirse paso hacia el sur, pero finalmente tuvieron que rendirse.

Las pérdidas materiales —armamento destruido o abandonado a los alemanes— habían sido cuantiosas. Sin embargo, en poco más de seis días, se había evacuado a un total de 338 872 combatientes, 215 787 de los cuales eran británicos y otros 123 095, belgas y franceses. Casi un centenar de tanques británicos Matilda Mark I y Matilda Mark II quedaron abandonados o destruidos en Dunkerque.

Desde aquel día, la operación fue bautizada como El Milagro de Dunkerque.

Las pérdidas más importantes de la Royal Navy fueron seis destructores:

La Armada francesa, por su parte, perdió tres destructores:

La película Dunkerque, dirigida por Christopher Nolan, se basa en la Operación Dinamo, una acción militar llevada a cabo por Reino Unido con el fin de evacuar cerca de 400 000 soldados de Francia, que había sido invadida por la Alemania nazi en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Nolan escribió el guion desde tres perspectivas distintas: tierra, mar y aire, con poco diálogo y buscando crear suspenso mediante los detalles.



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