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Reciclador de base



Reciclador de base, llamado también recuperador primario, es un trabajador/a que realiza el oficio de recolectar, seleccionar, recuperar, transformar, comercializar y reutilizar los residuos sólidos. Cumple la labor de reciclar en el primer eslabón de la cadena de comercialización y recuperación de material. El reciclador de base, vive de este oficio, generando sus ingresos según venda el material que recupera recorriendo calles en busca del material que la comunidad desecha o recolectándolo en vertederos de distintas ciudades.

Se distingue además de cualquier otro tipo de reciclaje, por ser quien trabaja directamente en donde se depositan los residuos sólidos, lo que comúnmente se conoce como basura. Por ello, la selección de los residuos sólidos, los hace desde el lugar de disposición primaria y los transportan hacia el lugar donde se realiza la selección fina y enfardado, para una venta posterior. Se entiende por selección fina la separación de distintas calidades de materiales, lo que le permite el acceso a mejores rangos de precio.

En los países en vías de desarrollo diariamente salen a las calles millones de recolectores de materiales reciclables para que a través de la recuperación de residuos, lograr el sustento para sus familias y para ellos mismos. En el caso de América Latina,[1]

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El reciclaje es un proceso fisicoquímico o mecánico que consiste en someter a una materia o un producto ya utilizado a un ciclo de tratamiento total o parcial para obtener una materia prima o un nuevo producto. Una de las definiciones de esta acción[2]​ indica que reciclar es el proceso por el cual se somete repetidamente una materia a un mismo ciclo, a fin de incrementar, ampliar y recuperar los determinados recursos para volver a utilizarlos.

A través del reciclaje, se logra recuperar materiales como el papel, plástico, vidrio y metales, entre otros, los que luego de un proceso de separación, recolección y proceso dejan de ser residuos y se transforman en materia prima para ser manufacturados. Es esta acción, la que se transforma en oficio y economía de trabajo para los recicladores de base, permitiendo el desarrollo de economías locales, tanto individuales, como sociales para la generación de empleos y ahorros cuantitativos en las administraciones de Estado, además de su valor de impacto en el medio ambiente.[3]

Dada la informalidad del trabajo, no existe cifra contundente sobre el número de recicladores. Se estima que en el mundo existen cerca de 15 millones de personas que viven del reciclaje, aproximadamente el 1% de la población urbana en los países en vías de desarrollo.[4]​ Mientras que en América Latina las cifras que hoy existen son dispares, según se observa en el informe Dinámicas de Organización de los Recicladores Informales realizado por Banco Interamericano de Desarrollo,[5]​ se entregan dos cifras en nuestro continente sobre el número de recicladores, uno que indica que existen sobre 500.000 personas dedicadas el reciclaje (según la Organización Panamericana de la Salud[6]​), mientras que un segundo número entregado es mucho mayor y alcanza a los 3.8 millones de personas, proporcionado por otro estudio.[7]

En un intento de proteger su trabajo y las condiciones en las que desarrollan su oficio, los recicladores de base comenzaron a organizarse. La organización formal de los recicladores de base en el continente americano, tiene uno de sus orígenes en Colombia, con más de 35 años de trabajo. Brasil[8]​ también es uno de los países cuya articulación ha consolidado una política de reconocimiento y de organización. Actualmente existen más de 1000 agrupaciones de recicladores en el continente, entre cooperativas, gremios y asociaciones y cuyo propósito busca principalmente mejorar las condiciones laborales.

Los principales intentos por organizarse ya másivmente, surgen en 1990 cuando en Colombia se desarrolla el Primer Encuentro Nacional de Recicladores, convocado por la Asociación de Recicladores de Bogotá ARB, que convocó a 40 agrupaciones de 9 regiones de dicho país.[9]​ Tres años después se organiza el Primer Congreso Internacional de Recicladores en Colombia, donde participan además México y Perú, lo que se transforma en la semilla que más tarde será la Red Latinoamericana de Recicladores.[10]

Según su definición, esta Red es[11]

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Actualmente son 15 países los que integran esta organización en el continente: Colombia, Uruguay, Brasil, Perú, Chile, Argentina, Costa Rica, Puerto Rico, Paraguay, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Panamá, Guatemala y Venezuela.

La actual Red Latinoamericana es pionera como organización en el mundo, sobre todo en avances en materias de políticas nacionales de inclusión del sector, cooperativismo, fortalecimiento de liderazgos, articulación empresarial y defensa del gremio. Es así que los esfuerzos de la organización en los últimos años han apuntado a sumar más países de la región y articularse en una acción global, formada por un Comité de Dirección interino que cuenta con representación de los tres continentes, la que ya se ha reunido en Buenos Aires, Durban, Belo Horizonte y Bangkok.[12]

El Día Mundial del Reciclador/a, se celebra el 1 de marzo fue instaurado en conmemoración de la tragedia ocurrida en Colombia, donde fueron asesinados unos 10 trabajadores del reciclaje dentro de una universidad el año 1992.[13]

Los recicladores fueron engañados por personal de la Universidad Libre de Barranquilla, invitándolos a ingresar a las dependencias de éstas para la entrega de material de reciclaje. Una vez dentro fueron asesinados a golpes de palos y tiros de balas, para así comercializar sus cuerpos en investigación y tráfico de órganos. La trágica situación fue denunciada por un sobreviviente a la policía, quien tras el ataque fingió estar muerto y luego huyó para dar aviso.

El diario El País de España publicó[14]

El Día Mundial fue oficializado en el Encuentro Internacional de Recicladores que reunió a 34 países en Colombia el año 2008.

El reciclador de base recibe distintos nombres o definiciones según países de América Latina,[2]​ muchas de ellas con una alta carga discriminatoria y que impide una mayor integración social y reconocimiento de su labor en benficio de la comunidad.

En su trabajo por la inclusión y a través de su organización continental, han luchado porque se les identifique como reciclador o reciclador de base, y en el caso de Brasil como catador, de este modo olvidar otros términos como cachureros, zorregos o cartoneros, que no se condicen con el oficio de reciclar y se prestan para otro tipo de interpretaciones y que impiden un reconocimiento formal por parte de la sociedad y los estados de esta labor. Citan en una de las publicaciones del blog de la organización en Chile[15]

El saber cómo se llama a un reciclador en cada país, permite identificar el oficio y a su trabajador. A continuación, los términos como son identificados:





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