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Señor de Ibelín



Ibelín fue un castillo en el Reino Cruzado de Jerusalén en el siglo XII (actualmente Yavne), y también el apellido de una importante familia de nobles.

El lugar donde se sitúa Ibelín fue ocupado desde tiempos antiguos; los romanos lo llamaban Iamnia. El castillo cruzado fue construido en 1141 entre Jaffa y Ascalón, cerca de Montgisard y Ramla. En aquel momento Ascalón estaba controlado por el Egipto Fatimí, y anualmente, los ejércitos egipcios salían desde Ascalón para atacar el reino cruzado. Ibelín fue construido para contener esos ataques y reducirlos a un área más pequeña. El castillo original, construido por el Rey Fulco de Jerusalén, tenía cuatro torres.

La familia Ibelín pasó de los orígenes más humildes a convertirse en una de las familias nobles más influyentes en los reinos de Jerusalén y Chipre. Afirmaban ser descendientes de los vizcondes Le Puiset de Chartres, pero esto parece ser más bien una invención posterior. Con más probabilidad procedían de Pisa en Italia, donde el nombre Barisán es común tanto en la Toscana como en Liguria asociado a la Familia Azzopardi. El primer miembro conocido de la familia fue Barisán, que aparentemente fue un caballero que entró al servicio del Conde de Jaffa, y que cerca del año 1110 llegó a ser Condestable de Jaffa. Como recompensa por sus leales servicios, se casó en 1122 con Helvis, heredera del cercano Señorío de Ramala.

En 1141, el rey Fulco de Jerusalén concedió a Barisán el Castillo de Ibelín, como recompensa por su lealtad durante la rebelión de Hugo II de Jaffa en 1134. Ibelín pasó a formar parte del Condado de Jaffa, que en esos momentos estaba bajo dominio directo del rey. Del matrimonio de Barisán con Helvis nacieron Hugo, Balduino, Barisán, Ermengarde y Estefanía. El joven Barisán llegó a ser conocido como Balián. Junto a Ibelín, la familia también poseía Ramala (heredada por Helvis) y Nablus (entregada a Balián al casarse con María Comnena, la viuda del rey Amalarico I de Jerusalén). Balián fue el último en poseer todos estos territorios, ya que pasaron a manos de Saladino en 1187.

La familia recuperó su estatus en tan solo dos generaciones. En los reinos cruzados esta recuperación era mucho más rápida que en Europa, ya que los miembros de las familias nobles morían mucho antes y era necesaria una rápida sustitución.

Los descendientes de Balián estuvieron entre los nobles más poderosos del Reino de Jerusalén y el Reino de Chipre.

El primer hijo de Balián, Juan de Ibelín (apodado el Viejo Señor de Beirut), fue el líder de la oposición al Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Federico II, cuando el emperador trató de imponer su autoridad imperial sobre los Estados cruzados. Juan tuvo cinco hijos con Melisenda de Arsuf: Balián, señor de Beirut; Juan, señor de Arsuf y condestable de Jerusalén; Hugo; Balduino, senescal de Chipre; y Guido, condestable de Chipre. Balián de Beirut se casó con Eschiva de Montbéliard y fue el padre de Juan II de Beirut, que se casó con la hija de Guido I de la Roche, Duque de Atenas. Juan de Arsuf fue el padre de Balián de Arsuf, que se casó con Plaisance de Antioquía. Guido de Ibelín, condestable de Chipre, fue el padre de Isabel, que se casó con Hugo III de Chipre.

El segundo hijo de Balián, Felipe de Ibelín, fue regente de Chipre ayudando a su sobrina, la reina viuda Alicia de Champaña. Junto a Alicia de Montbéliard fue el padre de Juan de Ibelín, conde de Jaffa y Ascalón, regente de Jerusalén y autor de las Assizes de la Haute Cour de Jerusalén, el documento legal más importante del reino cruzado. Juan se casó con María de Armenia, hermana del rey Haitón I de Armenia, y fue el padre de Jacobo de Ibelín, conde de Jaffa y Ascalón y también un notable jurista; y de Guido de Ibelín, conde de Jaffa y Ascalón y marido de su prima María, la hija de Haitónon Varios miembros de la familia se establecieron en el nuevo Reino de Chipre al comienzo del siglo XIII. La mayor parte fue trasladándose allí según se perdía el reino continental. No parece que ningún miembro de la familia Ibelín se haya ido a otro país en este período. Por entonces, algunos miembros de la Familia Embriaco que eran señores de Biblos, cercanos a los Ibelín, adoptaron también el nombre de Ibelín debido a su ascendencia materna común.

A pesar del origen modesto paterno, durante los siglos XIII al XV, los Ibelín se encontraban entre las familias más influyentes del Reino de Chipre, emparentando con hijos menores, nietos y hermanos de reyes (tanto reyes como herederos tienden a encontrar esposas reales). Como algunos de estos príncipes, que en principio no debían heredar, pasaban inesperadamente a ser reyes, algunas de las Ibelín son reinas. Los Ibelín vivieron, gracias a estos matrimonios, entre la más selecta nobleza de Chipre, junto a familias como Montfort, Dampierre, Brunswick, Lusignan, Montbeliard y Gibelet. Se casaron también con otras ramas de Ibelín. Asimismo tenían elevados antepasados: María Comnena pertenecía a la dinastía imperial bizantina de los Comneno y era descendiente de los reyes de Georgia, Bulgaria, la antigua Armenia, Partia, Persia y Siria.

Cuando el Reino de Chipre fue destruido en el siglo XV, los Ibelín aparentemente también perdieron tanto sus tierras como su posición social (y la familia, posiblemente, se extinguió), o al menos, las fuentes ya no hablan más de ellos. Descendientes de los Ibelín, a través de la familia real de Chipre, son varias familias reales de la Europa moderna. Por ejemplo, Ana, Duquesa de Saboya, hija de Jano de Chipre, es la antepasada de los Duques de Saboya, de la familia de La Tremoille príncipes de Talmont y Tarento, de la familia Longueville, de los príncipes de Mónaco, de los soberanos de Baviera, de la Casa de Farnesio de Parma, de los últimos Valois reyes de Francia, de los duques de Lorena, de los Habsburgo-Lorena, de los Borbones de Francia y Navarra y, junto a su progenie, de prácticamente toda la realeza católica de los últimos siglos.



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