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Sociedad benéfica



Una sociedad de benefica o sociedad de ayuda mutua es una Asociación (Derecho) u organización Asociación voluntaria formada para proveer Apoyo mutua, beneficios, y/o seguros, ante dificultades o inconvenientes diversos. Este tipo de organizaciones pueden estructurarse como sociedades o asociaciones de hecho, o pueden surgir y crear para resolver cierto tipo de necesidades en un determinado y específico momento y lugar, pudiendo recaer sobre un determinado colectivo o en la sociedad en su conjunto.

Las sociedades benéficas pueden organizarse sobre la base de un determinado grupo étnico, o sobre la base de una ocupación o profesión, una religión, una región geográfica, o sobre cualquier otra característica que los distinga y motive.

Los beneficios o las ventajas de las sociedades benéficas pueden incluir dinero, ayuda frente a la enfermedad, retiro (complemento de jubilación o pensión), educación, nacimiento y crianza de bebés, entierro, gastos médicos, paro, etc. A menudo, las sociedades de beneficencia proporcionan un marco social y/o educativo para los miembros y sus familias, con la finalidad de facilitar las ayudas mutuas dentro del grupo, y contribuir a un amplio entendimiento e intercambio social.

Las sociedades de este tipo incluyen sindicatos, sociedades de amigos, cooperativas de ahorro y crédito, grupos de autoayuda, sociedades de acogida de inmigrantes, organizaciones fraternales como por ejemplo la francmasonería y los Odd Fellows, comunidades de trabajo cooperativo (coworking), y muchos otros. Piotr Kropotkin afirmó a principios del siglo XX, que cierto tipo de asociaciones de ayuda mutua preceden incluso a la propia cultura humana, siendo un importante factor en la evolución y en la supervivencia del más apto.

Una sociedad benéfica puede estar caracterizada por:

Ejemplos de sociedades benéficas son numerosas a lo largo de la historia, incluyendo las sociedades secretas de la Dinastía Tang en China, y las formadas entre los afroamericanos durante los años pos-revolucionarios (por ejemplo Free African Society of Philadelphia, primera sociedad de ayuda mutua para negros en esa ciudad).

Las sociedades de ayuda mutua de la época actual, no solamente comparten recursos materiales, ya que en muchos casos también profundizan y educan en valores sociales relacionados con la independencia y el carácter moral. Muchas organizaciones fraternales primero fueron organizadas como sociedades de ayuda mutua.

Muchos gobiernos a todos los niveles (han apoyado diferentes tipos de sociedades benéficas, en los últimos doscientos años. En 1890 en Estados Unidos, 112,000 personas residieron en fundaciones de beneficencia privadas, y 73,000 en asilos de ancianos públicos. Hacia fines del siglo XIX, se redujeron las ayudas públicas a las sociedades benéficas, mientras que a nivel privado se fortalecieron. [1]​ Escribiendo en 1890 sobre el nivel alcanzado por la caridad privada, Jacob Riis dijo: "New York is, I firmly believe, the most charitable city in the world. Nowhere is there so eager a readiness to help ..."[2]​ (en español: "Nueva York es, creo, la ciudad más caritativa en el mundo. En ninguna otra parte se ha desarrollado una predisposición tan grande por ayudar ...").

Medieval guilds were an early basis for many Western benefit societies. A guild charter document from 1200 states:

This charter shows the importance of 'brotherhood', and the principles of discipline, conviviality and benevolence. The structure of fraternity in the guild forms the basis for orders such as Freemasons, friendly societies, fraternal orders and modern trade unions. Joining such an organisation a member gained the 'freedom' of the craft; and the exclusive benefits that the organisation could confer on members.

Historically, benefit societies have emphasised the importance of social discipline, in conforming to the rules of the organisation and society, and acting in a morally uplifting and ethical manner. Conviviality and benevolence are important principles. Fraternal societies differed from public and private hierarchical aid organizations by employing an "ethical principle of reciprocity."[3]​ This removed the stigma of charity.

During the eighteenth and nineteenth centuries benefit societies in the form of friendly societies and trade unions were essential in providing social assistance for sickness and unemployment, and improving social conditions for a large part of the working population. With the introduction in the early twentieth century of state social welfare programs, and industrial, health and welfare regulation, the influence and membership of benefit societies have declined in importance.

Oaths, secret signs and knowledge, and regalia were historically an important part of many benefit societies, but have declined in use during the late nineteenth and early twentieth centuries. In other cases, signs and ceremony have become the mainstay of fraternal societies that no longer focus as much on mutual aid.

Many of the features of benefit organizations today have been assimilated into organizations that rely on the corporate and political structures of our time. Insurance companies, religious charities, credit unions and democratic governments now perform many of the same functions that were once the purview of ethnic or culturally affiliated mutual benefit associations.

But new technologies have provided yet more new opportunities for humanity to support itself through mutual aid. Recent authors have described the networked affiliations that produce collaborative projects. [cita requerida] In modern Asia rotating credit associations organized within communities or workplaces were widespread through the early 20th century and continue in our time.[4]Habitat for Humanity in the United States is a leading example of shared credit and labor pooled to help low-income people afford adequate housing.

In post-disaster reactions, formal benefit societies of our time often lend aid to others outside their immediate membership, while ad hoc benefit associations form among neighbors or refugees. Ad hoc mutual aid associations have been seen organized among strangers facing shared challenges at such disparate settings as the Woodstock Music and Arts Festival in New York in 1969, during the Beijing Tiananmen square protests of 1989, for neighborhood defense during the Los Angeles Riots of 1992, and work of the organization Common Ground Collective which formed in New Orleans after Hurricane Katrina in 2005. The Rainbow Family organizes gatherings in National Forests of the Estados Unidos each year around age old models of ad hoc mutual aid.




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