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Tejeda del Tiétar



Rollo de Tejeda de Tiétar

Tejeda de Tiétar es un municipio de España, en la provincia de Cáceres, comunidad autónoma de Extremadura.

El escudo de la Villa condensa en los símbolos que contiene la Historia del pueblo:

En el mantel inferior se representa un tejo, en latín “taxus”, árbol sagrado de los celtas, de hoja perenne, de donde deriva la etimología del nombre TEJEDA, como señala Joan Corominas en su Diccionario Crítico Etimológico de la Lengua Castellana. Fue el 2 de julio de 1916, en la Gaceta de Madrid cuando se publica un real decreto aprobando la reforma propuesta por la Real Sociedad Geográfica cambiando la denominación de algunos pueblos de España para evitar, según ellos, "la extraordinaria y lamentable confusión" con otras localidades del mismo nombre. Y de esta manera queda redactado: "Tejeda, partido de Plasencia, se llamará Tejeda de Tiétar". Creemos que sin mucho acierto añadieron esa “coletilla”, al nombre histórico de TEXEDA ‑ TEJEDA.

Esta remota procedencia es avalada por los restos arqueológicos encontrados en las proximidades de la Villa, por lo que podemos deducir que en las cercanías hubo un asentamiento romanizado, todavía sin localizar. Prueba fehaciente de esta conclusión es la lápida de piedra granítica de 87 cm de alta por 38 cm de ancha que se halla empotrada en el muro sur de la iglesia. Se trata de un ara votiva dedicada en honor de las divinidades, según José María Domínguez, Selais Duillas, diosas protectoras de la vegetación; aproximadamente se puede fechar en el siglo II Recordemos que los niños de muchas generaciones, hasta hace bien poco, la apedreaban y meaban, como si se tratara de un rito, tradición inculcada por los antepasados ante todo lo que significara paganismo, y para mayor mofa lleva el mote despectivo de "La Muerte Pelona". La figura antropomorfa que se ha grabado en la piedra representa, según las últimas investigaciones del historiador José María Domínguez, un danzante tocado con una especie de ros, sombrero de picos o montera; parece adivinarse los brazos que sujetan con sus manos dos palos, y viste una falda o enagüilla que llega hasta las rodillas, fuertemente almidonada para que el vuelo sea más amplio, y sus piernas ligeramente curvadas, distinguiéndose claramente los pies descalzos que bailan de puntillas, lo que nos hace interpretar como el ejecutor de una danza de paloteo y, por consiguiente, es la primera representación de este tipo que conocemos.

Otro grabado rupestre se halla en la parte baja, junto al ábside que, según el autor mencionado, la figura presenta el perfil de un diábolo, grabado esquemático de una figura humana femenina, que cabe datarse como de la Edad del Bronce Final, es decir, de una fecha que ronda en torno al siglo VIII antes de Cristo.

También en las caras norte y sur de la iglesia se observan en la parte alta sendos fragmentos de mármol blanco, decorados con una orla de ovas y contarios, de origen romano.

Además, se han recogido en la dehesa boyal trozos de cerámica, “tégulas”, molinos de mano incompletos, piedras con inscripciones, como la losa encontrada por Marcos Manzano, de carácter funerario, grabada a finales del siglo II o principios del III, cuya traducción dice: “A Lucio… Su hijo Camalo, Pinara y Apana, hijas de Lucio y su mujer Pisira, (hija) de Boutio y su madre Cabura, hija de Cenón, procuraron hacerlo” (V. La Micaela N.º 86); y se sabe de alguna tumba excavada en la roca. Todos estos hallazgos nos muestran la existencia de alguna villa romana en las proximidades del pueblo.

En el mantel derecho del escudo se ha representado en campo de oro una banda de sable, que son las armas de don Gutierre de Carvajal, Obispo de Plasencía, el cual durante su episcopado (1524‑1559) reconstruyó el templo parroquial de la Villa, su principal obra de arte, como lo demuestra el escudo del Obispo esculpido y policromado en la gran clave de la bóveda de crucería que cubre la capilla mayor.

Un hecho trascendental para la Villa acaeció en la segunda mitad del siglo XVII En esta centuria como consecuencia de las enormes necesidades de la Corona a causa de las guerras y debido a la crisis de la Monarquía de los Austria, se va a producir un importante tránsito de aldeas y lugares de realengo a la condición de villas señoriales a cambio de fuertes sumas de dinero, volviéndose a una nueva feudalización.

Así el 28 de abril de 1656 Doña Catalina Antonia de Vera y Tovar, Dama de la Reina (aún no había heredado el título de Condesa), compró a su Majestad Felipe IV la Jurisdicción, Señorío y Vasallaje del lugar de Texeda, como se lee en el manuscrito de compra‑ venta que se conserva en el Archivo General de Simancas, por la cantidad de 7.5049849 maravedís de vellón, con esta venta TEJEDA adquiere el privilegio de Villazgo; antes era aldea o lugar, población sin jurisdicción y sin privilegios. Y para mostrar su poder de Jurisdicción Propia manda "poner y pongan en el dicho lugar orca: picota, cuchillo, cárcel, cepo, azote y las demás insignias de jurisdicci6n que para ello fueren necesarios".

La Picota, conocida popularmente por la Micaela, tal vez, debido a una derivación femenina del nombre latino Michael (Micael), que significa Miguel, Patrón del pueblo, San Miguel, se ha mantenido en pie en la plaza que llaman "El Rollo", en la Antigua Plaza de la Villa, hasta el año 1925 que fue destruido por mandato de un alcalde durante la Dictadura del General Primo de Rivera

La Condesa muere el 12 de septiembre de 1685, como reza la partida de defunción que ha trascrito José Miguel de Mayorazgo y Lodo, Conde de los Acevedos. Diez días antes, testó ante Juan Novoa, escribano real, "estando achacosa, pero en mi juicio y entendimiento natural", como ella misma acepta. Después de referirse a distintas encomiendas escribe: "Y usando de la facultad que tengo, desde ahora doy por libre de dicho Señorío y Vasallaje a dicha mi villa de TEJEDA y a todos los vecinos de ella para que por sí se gobiernen y rijan, porque no quiero que tengan otro dueño, no siéndolo yo".

Este gesto propio de su nobleza ha sido grabado en mármol en la Plaza Mayor por sus vasallos, cuando hace unos años se conmemoró el tercer centenario de la liberación de la Villa.

Otro hecho que es necesario reseñar para comprender la Historia de Tejeda tuvo lugar en el Parque de Monfragüe, único espacio natural protegido de Extremadura, en la pequeña ermita que se construyó al lado poniente del castillo. A los pies de la Virgen se conservan unos hermosos azulejos talaveranos que decoran el frontal del altar, y a ambos lados, en la parte inferior, figuran sendos medallones, y dentro una escritura de mayúsculas, enlazadas aquellas letras que tienen algún trazo común: en el letrero de la izquierda nos parece escuchar el clamor de nuestros antepasados que nos recuerdan “ESTE FRONTAL ICIERON DE LIMOSNAS”, y las últimas palabras que con orgullo y honor tatuaremos en lo mejor de nuestros cuerpos “LOS DEBOTOS DE LA BILLA DE TEIEDA ‑ 1685”.

Está situado en el noreste de la provincia, en la parte occidental de la comarca de la Vera. Pertenece al partido judicial de Plasencia y cuenta con una pedanía: Valdeíñigos.

Limita con los municipios de Arroyomolinos de la Vera, Gargüera de la Vera, Malpartida de Plasencia, Toril, Majadas de Tiétar y Pasarón de la Vera.

Tiene un área de 52,83 km² con una población de 829 habitantes y una densidad de 15,50 hab/km². La extensión de su término municipal es de 5.013 ha, y la población es de 829 vecinos.

Al norte se levanta la Sierra del Piornal y el Cerro Peñalba. Disfruta de un clima templado, y reinan los vientos del Norte y del Este.

Su término se encuentra bañado por el río Tiétar, que forma su límite meridional, y por las gargantas de Gargüera, la de Pasarón y la de Tejeda, la cual viene de Arroyomolínos y continúa después de la Junta hasta el Pantano.

Limita al norte con el término de Arroyomolinos de la Vera, al este con el de Pasarón, al sur con el río Tiétar y el término de Malpartida de Plasencia y al oeste con la garganta de Gargüera y el término del citado pueblo.

A principios del siglo XX Tejeda se llamará Tejeda de Tiétar.[1]

Tejeda aparece por primera vez en la Pizarra de Barrado (siglo VI) como Tiliata.[3][4]

A la caída del Antiguo Régimen la localidad se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura, entonces conocido como Tejeda. Desde 1834 quedó integrado en el Partido Judicial de Plasencia.[5]​ En el censo de 1842 contaba con 85 hogares y 466 vecinos.[6]

Tejeda ha tenido la siguiente evolución demográfica desde 1900:[7][8]

Durante los primeros años de siglo XXI la evolución fue la siguiente:

Iglesia parroquial católica bajo la advocación de San Miguel Arcángel , en la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, Diócesis de Plasencia, Arciprestazgo de Jaraíz de la Vera.[9]​Parece ser que la iglesia se construyó sobre los muros existentes del templo primitivo que data aproximadamente del siglo XIV como puede apreciarse claramente en el muro occidental, por encima del rosetón la diferencia de mampostería en la zona superior de la pared, nos da a entender que la iglesia fue elevada en tiempos del famoso Obispo‑ Arquitecto. También en la torre se observa un segundo cuerpo de ladrillo, posterior al resto de la fábrica, construida de piedra y donde se perciben tres vanos cegados que originariamente alojaron las campanas.

Sin duda alguna podemos afirmar que el grandioso templo parroquial, declarado Monumento Histórico‑ Artístico el 13 de diciembre de 1979, es una "joya real". como canta la “Jotilla de Tejeda”.

La planta de la iglesia es de única y espaciosa nave, diferenciada en dos cuerpos de los cuales uno corresponde a la capilla mayor, de bóveda de piedra con nervaduras de lo mismo, y el otro, correspondiente a los fieles; separados ambos por un arco toral de piedra de sillería de ocho metros de luz. La parte de los fieles está dividida por cuatro arcos ojivales de 9,9 m de luz que sostienen el artesonado de madera de la techumbre. La superficie de su interior es de 35 metros × 11 m ; la altura de la nave sobrepasa los 15 metros.

El templo con su ábside poligonal (cinco lados), los altos muros, los contrafuertes, el original rosetón con una estrella de cinco puntas que representan las cinco extremidades del hombre: la cabeza, los dos brazos y las dos piernas, también, sus cinco sentidos (no podemos confundir con la estrella de David de seis puntas), formado por tracerías de piedra, y la esbelta torre o campanario constituye un espléndido monumento pétreo.

En el interior de la iglesia se conserva el bello retablo mayor: esta extraordinaria obra se remonta al año 1568. De estilo plateresco de cinco órdenes: tres de imaginería y dos de tableros de pincel. Los autores de las tallas fueron los entalladores placentinos Francisco y Baltasar García. El pintor de Plasencia Antonio Pérez de Cervera, hermano de Diego Pérez, pintó la tabla de San Miguel, y puede que también los otros cinco cuadros, ya que según el profesor Montero Aparicio "por el análisis estilístico parecen corresponder todos a un mismo autor. Estos dos hermanos y el célebre Luis de Morales fueron los autores de las tablas del retablo mayor de San Martín de Plasencia.

Sobre los retablos de las iglesias de la comarca de La Vera, escribe Domingo Montero Aparicio: "Casi todos los conservados son obras de segunda categoría a excepcíón del mayor de Tejeda, uno de los mejores de su estilo en Extremadura y el único existente de los retablos mayores del XVI que figuraban en los Inventarios de ese siglo".

Además de otras imágenes de gran valor del siglo XVI principios del XVII, guarda un preciado tesoro, una talla pequeña de 6 dm de influencia románica, procedente de una vieja ermita, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Torre, que según el profesor citado "podemos considerarla como una de las mejores obras de su género en la región extremeña y, desde luego, la más antigua escultura exenta de la comarca de La Vera".

La ermita se halla situada en un asentamiento primitivo, distante una legua, donde se celebraba romería todos los lunes de Pascua; actualmente permanece convertida en una casa de heno.

Cuenta la leyenda que la imagen fue descubierta por un toro que pastaba en aquellos parajes, y que solía alejarse diariamente de la vacada siguiendo siempre una misma y extraña dir6cci6n. Un día el vaquero decidió seguirlo y cuál no sería su sorpresa cuando vio que el animal se hallaba reclinado ante la Virgen que había desenterrado junto al tronco de un roble. Otra leyenda, menos extendida, narra que fue encontrada por un labriego mientras araba con la yunta de bueyes. Pero lo más fácil es que fuera enterrada cuando la invasión de los musulmanes, para evitar que fuera profanada por los sarracenos.

Esta imagen ha sido restaurada en el año 1989 en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla por el catedrático de restauración D. Francisco Arquillo Torres, que anteriormente había restaurado la Virgen de Guadalupe y La Macarena entre las tallas más conocidas.

El Profesor ha elogiado en gran medida la obra de arte, y ha manifestado que en su opinión se trata de una de las imágenes, dada su antigüedad del siglo XII más valiosa y que mejor conserva su primera policromía. Para mayor sorpresa y misterio, el catedrático admitió que el rostro de la Virgen era moreno; pero que había conservado la policromía actual por respeto a la devoción y veneración de los fieles tejedanos.

En el mantel izquierdo se muestra las armas de los Vera: Veros en ondas de plata y azur, escudo de Doña Catalina Antonia de Vera y Tovar, Condesa de la Roca, Vizcondesa de Sierrabrava y Señora viviviviviv de TEJEDA.

En el dintel de la puerta de entrada al ayuntamiento se han redescubierto recientemente las letras que permanecían grabadas en la piedra. La primera letra que vemos es una “S” y formará palabra con la vocal “E” que debe encontrarse encalada a la izquierda; este vocablo anuncia a los vecinos y, sobre todo, a los forasteros lo que "ES” el edificio que tienen delante. Como si se tratara de dos puntos, el cantero ha grabado una cruz de Malta (o de Santiago). Sigue una palabra que desconocemos casi por completo su signifícado, “POSITO[10]

Es una institución de carácter municipal, de origen medieval. Se sabe que el Cardenal Cisneros fundó algunos, y que la primera legislación completa sobre ellos data de tiempos de Felipe II (1584).

Eran los pósitos unos graneros, especialmente de trigo, con el objeto de abastecer de pan al público en las épocas de carestía, y para prestar el grano a los labradores tanto para la siembra como para el consumo en los meses de mayor escasez; librándolos así de caer en la guerra de la usura. Era un medio eficaz para precaverse contra las malas cosechas, el acaparamiento y los altos precios.

Vemos que el pósito cumple la doble finalidad expuesta: el de hacer préstamos y atender al panadeo. Bueno también será recordar la merecida fama que hasta hace poco tenía Tejeda de producir trigo en abundancia para abastecer a propios que amasaban el pan para varios días en sus mismas casas, y surtir a otros pueblos de La Vera.

La conjunción “Y” nos dice que allí además se administraban las casas que pertenecían al Ayuntamiento.

Estas casas a las que se refiere la inscripción, suponemos que se tratarían, además del propio Ayuntamiento, de "una casa fragua, matadero y corral de concejo" (aún se mantiene el Corral‑ Concejo), como dice un manuscrito fechado en la Villa de TEJEDA a trece días del mes de febrero del año de mil setecientos cincuenta y tres (1753).

Nos queda por comentar la fecha marcada "AÑO DE (letras enlazadas) 1786", dato que no hemos podido estudiar, aunque lo más normal es que se trate del año de la construcción del edificio; justamente era la época de mayor auge de los pósitos, que se sitúa en la segunda mitad del siglo XVIII. Pero puede también que por aquella fecha se ampliara y reconstruyera el viejo Ayuntamiento; y nos aventuramos a confirmar esto basándonos en el año grabado en otra piedra colocada en el rellano que hacen los peldaños que suben hacia la puerta, marca la fecha del "AÑO DE 1756 o 1736, piedra que sería el dintel del ventanuco del calabozo que fuera de un primitivo Ayuntamiento; es suficiente observar los tres huecos dejados por los barrotes, en la cara interior de la piedra.



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