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Venus de Cnido



La Afrodita de Cnido, Afrodita Cnidea o Venus de Cnido fue una de las esculturas más célebres del autor griego Praxíteles y una de sus primeras obras, realizada en Atenas en torno al año 360 a. C. La estatua representaba a Afrodita, la diosa griega del amor (principalmente en su acepción del amor erótico), la belleza y la fertilidad femeninas, disponiéndose a realizar el baño ritual de las Eleusiadas o tras haberlo efectuado.

La escultura estaba destinada a ser ubicada en un templo de la ciudad helénica de Cnido en Caria, Anatolia. Se la llamó Knidia o Cnidia porque fueron los habitantes de esta ciudad quienes adquirieron la estatua, después de que los ciudadanos de Cos la rechazaran y compraran a Praxíteles una versión de la diosa vestida de forma «más púdica y severa».[1]

La Afrodita de Cnido, para la cual se piensa que sirvió de modelo la hetera Friné,[2][3]​ fue representada desnuda en una actitud personalmente íntima, un elemento de erotismo buscado y conseguido. Constituye la primera representación conocida del desnudo femenino completo en la escultura griega,[4]​y la primera de carácter monumental de la escultura clásica. Estableció un canon en las proporciones del desnudo femenino, que inspiró a muchas obras posteriormente.[5]​Al igual que otras estatuas clásicas, estaba policromada con un gran realismo.[6]

La escultura de Praxíteles se hizo célebre rápidamente y fue muy venerada, e incluso Plinio el Viejo relata que un joven se «enamoró» de la misma.[7]​El rey Nicomedes de Cos trató de comprarla a la ciudad de Cnido a cambio de pagar la deuda de la ciudad, a lo cual se negaron sus habitantes.[8]​La obra original se destruyó durante un incendio ocurrido durante la rebelión de Niká en Constantinopla.[9]​A pesar de ello, se conservan numerosas copias y variantes de época romana que permiten imaginar el aspecto del modelo originario.

La escultura de la Afrodita de Cnido es mencionada en numerosas fuentes literarias, entre ellas la de Plinio el Viejo:

Según el relato de Plinio, Praxíteles esculpió una estatua desnuda y otra vestida de Afrodita. La ciudad de Cos compró la segunda pues consideraron que la versión sin ropas era indecente y no representaba a su ciudad, mientras que la ciudad de Cnido adquirió la escultura desnuda.[10]​La imagen se instaló en un templo dedicado a la diosa, y la escultura se hizo célebre rápidamente gracias a su belleza, lo cual hizo que su culto ganara muchos adeptos. Representaba a la deidad desnuda, interrumpida mientras estaba tomando un baño.[11]​La ciudad de Cnido dio la bienvenida a la escultura y la tenía en muy alta estima. Plinio afirma que la estatua dio renombre a Cnido, hecho que parece confirmarse por la emisión en la época de monedas en las que se representaba. En su obra relata este hecho de la siguiente manera:

Una de las leyendas antiguas sobre el origen de la escultura afirmaba que Praxíteles supuestamente habría utilizado a la cortesana Friné como modelo,[2][3]​después de tomar el baño en el mar durante las Eleusiadas, aunque otros autores antiguos sostienen que la modelo habría sido otra hetera amante de Praxíteles, Crátina.[12][13]​A partir de esta hipótesis, algunos expertos exponen que Praxíteles se habría inspirado en el rosto de Crátina y en el cuerpo de Friné,[14]​aunque parece más probable que Crátina sea simplemente una transcripción errónea del nombre Friné.[15]​Esta leyenda se recoge en la obra de Alcifrón Diálogos de las cortesanas:

La obra llegó a ser tan conocida y copiada que en una anécdota humorística se relataba como la misma Afrodita llegó a Cnido para verla. En un epigrama lírico de Antípatro de Sidón la propia diosa enuncia una pregunta hipotética:

Un epigrama similar se atribuye a Platón:

A principios del siglo V pasó a formar parte de la colección de obras de arte paganas de Lauso, quien la instaló en su palacio de Constantinopla, ciudad a la que la había hecho transportar el emperador Teodosio. El incendio durante la Niká en 475 destruyó el palacio y también el original de Praxíteles.[9]

En el diálogo Amores, tradicionalmente atribuido por error a Luciano de Samósata, se describe la escultura de la Afrodita de Cnidos de la siguiente forma:

La escultura original solo puede describirse a rasgos generales, debido a que las numerosas copias muestran formas distintas del cuerpo, postura y accesorios. En todas ellas se representa a Afrodita preparándose para el baño ritual que restauraría su pureza (que no su virginidad), despojándose de sus ropajes con una mano, mientras se cubre pudorosamente el pubis con la otra (aidôs), en un gesto de instintivo aunque despreocupado pudor, como si la diosa hubiese sido sorprendida en tal pose por un extraño. Deja caer casi lánguidamente sus vestiduras sobre una hidria situada a su lado. Según Christine Mitchell Havelock,[19]​su desnudez significaría el renacimiento divino del mar, el gesto púdico no indicaría vergüenza sino que simbolizaría su fertilidad; la hidria no representaría el baño sino la juventud eterna a través del ritual de limpieza y renovación, y el ropaje no sería un símbolo de su desnudez sino que conectaría compositivamente la vasija de agua y la figura.[5]​Los ropajes y el ánfora cumplen la función de soporte estructural, pese a que la impresión sugerida es la opuesta, de manera que así el cuerpo puede «rotar» levemente hacia adelante y hacia la izquierda.

El gesto de la mano retoma la postura convencional desde las primeras esculturas de Afrodita de la Creta del siglo VII a. C., cercanas a la imagen de Astarté, y debía ser vista «como un gesto que orienta la mirada y designa la fuente de su supremacía».[20]​En la obra de Praxíteles, que estableció un canon en las proporciones del desnudo femenino, los hombros son más estrechos y están ligeramente inclinados hacia adelante, el pecho es menudo, las rodillas están más unidas, las caderas son más anchas y las piernas son más esbeltas que en representaciones anteriores de la diosa. La carne está tratada con sensualidad. El torso se inclina con la posición del contrapposto, una innovación artística del arte griego que retrata de una forma realista una postura humana normal, con la cabeza probablemente girada hacia la izquierda.[5]​Aunque Luciano de Samósata dijo que «tenía una leve sonrisa que mostraba ligeramente sus dientes»,[21]​la mayoría de las copias posteriores no mantuvieron este gesto.

La disposición de la figura en una actitud íntima recibía el nombre de replegamiento intimista y se utilizó principalmente en la Antigüedad, tanto por Praxíteles como por Escopas, para representar a divinidades y personajes míticos en poses particularmente despreocupadas. La seducción se acentúa mediante la tersura obtenida por el fino labrado del mármol, realzada por las formas curvilíneas y suaves del cuerpo femenino, formando un perfil sinuoso en forma de «S». El historiador Alain Pasquier afirmó sobre la obra que «lejos de toda inquietud, tranquila, ella se siente segura de su invulnerabilidad como de su gran poder: la desnudez que hace frágiles a los mortales aumenta sin embargo la fuerza de la diosa del amor; un poder incrementado por la purificación del baño».[20]

En la mayoría de las copias conservadas, el rostro destaca por su óvalo alargado y totalmente regular. La frente está definida por un triángulo, los arcos superciliares forman un semicírculo muy regular hacia la nariz, la mirada es afectuosa, las mejillas son redondeadas, la boca es pequeña y sensual y los labios son carnosos. En algunas versiones, el cabello carece de adornos y está dividido en el centro de la cabeza, cayendo en largos mechones ondulados hasta la nuca, donde se juntan en un moño. El gesto es una mezcla sutil de equilibrio clásico y rasgos novedosos.[22]

En su obra Imágenes (VI), Luciano centra sus comentarios en la cabeza de la diosa. Imaginando a la mujer ideal, construida con las partes más hermosas de otras estatuas, es la cabeza de la Afrodita de Cnido la que usaría, manteniendo el área de alrededor del cabello y la frente, la línea de las cejas, así como los ojos «que observan tan límpiamente y al mismo tiempo con tanta claridad y sabiduría». Incluso la edad de esta mujer ideal, dice el poeta, debería ser la misma que la de la estatua de Praxíteles.[23][5]

La escultura de la Afrodita de Cnido se instaló en un santuario dedicado a la diosa, en el centro de un tolos o templete monóptero, o quizás en el naos de un pequeño templo de Cnido dedicado a Afrodita Euplea (o Euploia, es decir, «de la feliz navegación»),[24]​protectora de los marineros.[5]​La forma circular tenía una segunda puerta que permitía observarla tanto de frente como de espaldas.[25]Pausanias relata que el santuario original de Afrodita conmemoraba una victoria naval ateniense contra los espartanos en 394 a. C. en Cnido:

En el diálogo Amores, Luciano ofrece una descripción completa del témenos o santuario dedicado a la diosa:

En cuanto al propio templo y la ubicación de la estatua, el narrador los describe de la siguiente manera:

La Afrodita de Cnido se convirtió en una atracción turística a pesar de ser una imagen de culto y la patrona de los cnidios. Era admirada por la población de todas las islas griegas. Nicomedes I de Bitinia se ofreció a pagar las enormes deudas de la ciudad de Cnido a cambio de ella, pero los habitantes rechazaron su oferta.[8]​La escultura estaría probablemente policromada,[6]​utilizando según Plinio[26]​la «técnica del circumlitio, en el cual los efectos de la sombra y de la luz estaban particularmente trabajados».[27]​Debía ser tan real que suscitaba numerosas leyendas sobre el poder que ejercía en la pasión de los hombres.[28]​Una de ellas narra la historia de un joven que entró en el templo de noche y trató de copular con la estatua, dejando una mancha en ella.[29][7][30]

Anteriormente a esta época no era común que las estatuas femeninas se representasen desnudas, sencillamente porque la desnudez era una distinción heroica asignada únicamente a los hombres. El desnudo heroico estaba al servicio del punto de vista del hombre y su objetivo era el deleite visual del espectador, que era eminentemente masculino. En la escultura griega, el desnudo femenino apareció unos tres siglos después de su equivalente masculino, el kuros. Hasta entonces, las kore o jóvenes mujeres se representaban vestidas. La Afrodita de Cnido estableció un precedente para las proporciones del desnudo femenino y sirvió como ejemplo para numerosas copias posteriores.

Al esculpir su obra, algunos estudiosos como Nigel Spivey argumentan que Praxíteles podría haber creado una iconografía para ser vista por una audiencia exclusivamente masculina,[31]​así como para evocar una respuesta sexual masculina al ser contemplada, alentada por el personal del templo.[31]​Además, Spivey describe que el culto que se rendía a esta estatua se atribuía tanto a hombres heterosexuales como homosexuales.[32]​Así, los ciudadanos de Cnido frecuentarían el templo de la diosa para tener una visión íntima de la estatua. Spivey añade en su informe la conjetura de que la estatua era hermafrodita,[31]​aunque este argumento quedaría invalidado si se piensa que la obra era la representación de la mujer de la época.

La Afrodita de Cnido ha sido una de las esculturas más reproducidas de la Antigüedad, por lo que una idea general de la estatua puede deducirse por las descripciones y réplicas que han sobrevivido. Se conocen unas 200 representaciones de la figura, entre copias más o menos fragmentadas, estatuillas de mármol, bronce, plata, vidrio y terracota; monedas y relieves, todas ellas reproducciones de la estatua mejor documentada de la obra de Praxíteles. Se reagrupan generalmente en dos grandes familias: el tipo «inquieto», donde la diosa, sorprendida, trata de esconderse, y el tipo «sereno», con un gesto confiado y con aplomo, donde parece más bien que muestra su sexo en vez de ocultarlo. Del primer tipo las mejores copias son la Afrodita Braschi y la Venus de Belvedere.[22]​Se considera que la Venus Colonna, una copia romana conservada en los Museos Vaticanos, es la mejor del segundo tipo[33]​y, aunque no igualaría la refinada belleza del original, sería la que más se le acercaría. En el siglo IV a. C., las imágenes de las diosas se volvieron más humanizadas, aunque no mostraban sus debilidades. La Venus de Belvedere es una representación helenística de la figura, más terrenal, erotizada y profana. Sin embargo otros expertos, que basan sus argumentos en las representaciones de la estatua en las monedas de Cnido, consideran que la Venus del Belvedere y otras de este tipo serían las que más se acercarían al original de Praxíteles.[22]

En 1969, la arqueóloga Iris Love pensó que había encontrado los únicos restos que habrían perdurado de la estatua original, y que actualmente están almacenados en el Museo Británico.[34]​La opinión que prevalece hoy en día entre los arqueólogos es que el fragmento en cuestión no es de la Afrodita de Cnido sino de otra estatua.[35]

La siguiente lista señala las principales copias:

Además de la existencia de varias y valiosas copias de la escultura original también se conservan muchas variaciones de la misma:

La obra maestra de Praxíteles inspiró posteriormente a muchos otros escultores, entre ellos al autor de la Venus de Milo.[52]



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