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Vieja izquierda



La vieja izquierda, también denominada antigua izquierda, corresponde a la izquierda política previa a la década de 1960 en Occidente, en la que los primeros movimientos izquierdistas y marxistas tuvieron un enfoque más vanguardista hacia la justicia social y se centraron mayoritariamente hacia la sindicalización y los problemas relacionados con las clases sociales en Occidente.[1][2][3]

La nueva izquierda surgió primero entre los intelectuales disidentes y grupos universitarios del Reino Unido, y posteriormente en numerosos grupos universitarios en Estados Unidos y en el Bloque Occidental.

El crítico teórico judío-alemán Herbert Marcuse es considerado como el "Padre de la Nueva Izquierda". Marcuse rechazaba la teoría de la lucha de clases y de la preocupación marxista hacia la economía laboral. Según el filósofo Leszek Kołakowski, Marcuse argumentó que dado a que "todas los problemas relacionados con la existencia material han sido resueltas, las prohibiciones y órdenes morales ya no son relevantes". Consideraba la realización de la naturaleza erótica del hombre como la verdadera liberación de la humanidad, el cual inspiró las utopías de Jerry Rubin y otros intelectuales.[4]

Entre 1943 y 1950, Marcuse estuvo al servicio del gobierno de los Estados Unidos, trabajando para la Oficina de Servicios Estratégicos (predecesor de la Agencia Central de Inteligencia) y criticó la ideología del Partido Comunista de la Unión Soviética en el libro Marxismo Soviético: Un Análisis Crítico (1958). Después de sus estudios, se hizo conocido entre la década de 1960 y 1970 como un pre-eminente teórico de la Nueva Izquierda, siendo conocido en los movimientos estudiantiles de Alemania Occidental, Francia y Estados Unidos.

A diferencia de la Nueva Izquierda, la Antigua Izquierda tiene un menor enfoque social hacia temas como el aborto, el consumo de drogas, el feminismo, los derechos LGBT y los roles de género. Desde mediados de la década de 1970, el surgimiento de movimientos revisionistas como el Eurocomunismo (y mucho ante en mundo anglosajón, la Nueva Izquierda), algunos partidos de extrema izquierda en Occidente comenzaron a mostrar su apoyo hacia los derechos de las comunidades LGBT, como parte de sus plataformas de partido, mientras que los partidos de izquierda de Oriente como el Partido Comunista de Grecia y el Partido Comunista de la Federación Rusa rechazaron este movimiento y continuaron enfocándose exclusivamente en las políticas obreras de la Antigua Izquierda.[5][6][7]​ Los comunistas griegos votaron en contra del Proyecto de Ley de Asociaciones Civiles propuesto por el Syriza, respondiendo: "Con la formación de una sociedad socialista-comunista, se formará sin duda un nuevo tipo de asociación—una relación heterosexual relativamente estable y reproductiva".[8]​ Los comunistas rusos los apoyaron en la prohibición de la "promoción de relaciones sexuales no-tradicionales hacia menores", llamándolo generalmente como una "propaganda homosexual a menores" en los medios de comunicación occidentales.[9][10][11]​ Es bien sabido que los griegos están a favor del retorno de la pena de muerte, como los Comunistas de Rusia.[12][13]

Militant fue un grupo entrista trotskista del Partido Laborista británico, establecido en el periódico Militant, lanzado en 1964. Según Michael Crick, su política se vio influenciada por los pensamientos de Karl Marx, Friedrich Engels, Vladimir Lenin y León Trotsky y "virtualmente nadie más". Militant se ha convertido en un ejemplo de oposición de izquierda hacia temas como el feminismo y las iniciativas de los derechos LGBT con el movimiento obrero hacia comienzos de la década de 1980, específicamente en el contexto de reacción hacia el apoyo financiero brindado hacia grupos LGBT por el Consejo de la Gran Londres, bajo el liderazgo de Ken Livingstone.[14]​ Mientras Militant estuvo presente en la sección femenina del Partido Laborista, afirmando que 40 delegados asistieron a la conferencia de mujeres del Partido Laborista en 1981, manifestaron su oposición hacia el feminismo que declaraba que los hombres eran el enemigo, o las causas de la opresión hacia la mujer.[15]

Los líderes e intelectuales comunistas tomaron diferentes posturas hacia los temas relacionados con los derechos LGBT, ya que Marx y Engels trataron muy poco sobre el tema dentro de sus obras. Marx raramente comentaba sobre la sexualidad en general. Escribiendo sobre Asuntos Políticos, Norman Markowitz escribió: "Aquí, para ser sincero, se encuentra de que Marc no quiere hablar del tema, y desde Engels se abre una hostilidad hacia los sujetos involucrados".[16]​ Esto se debe a que en privado, Engels criticaba la homosexualidad masculina y lo relacionaba con la pederastia  de la Antigua Grecia, diciendo que "[los antiguos griegos] cayeron en la abominable práctica de la sodomía [Knabenliebe en alemán, que significa "amor a los niños" o pederastia, y que era practicado por sus dioses y entre ellos mismo, como el mito de Ganímedes".[17][18]​ Engels también dijo que el movimiento pro-pederasta "no puede dejar de triunfar. Guerre aux cons, paix aus trous-de-cul [guerra en los coños, paz a los agujeros del culo] ahora será el eslogan".[19]​ En privado, Engels también se refirió al Dr. Karl Boruttau como un Schwanzschwulen ("pinche maricón").[20]

El volumen 2 de la Enciclopedia de la Homosexualidad es inequívoco sobre los puntos de vista de Marx y Engels sobre la homosexualidad, declarando: "No caben dudas de que, en lo que respecta al tema, Marx y Engels eran personalmente homofóbicos, siendo demostrado en un acerbo intercambio de cartas hacia Jean-Baptiste von Schweitzer, un rival socialista alemán. Schweitzer había sido arrestado en un parque por un cargo moral, y no sólo Marx y Engels se negaron a participar en el comité que lo defendía, sino que recurrieron a la forma más barato de humor escatológico en sus comentarios privados sobre el asunto".[21]

En 1933, el dictador Iósif Stalin añadió el Artículo 121 en todo el código penal de la Unión Soviética, el cual consideraba la homosexualidad como un delito que debía ser castigado con 5 años de cárcel o trabajos forzados. La razón precisa del Artículo 121 es objeto debate entre los historiadores. Las pocas declaraciones oficiales por el gobierno, indican que la ley tendía a confundir la homosexualidad con la pedofilia y se mantuvo la creencia de que la homosexualidad era practicada únicamente por los fascistas y los aristócratas. La ley permaneció intacta hasta la disolución de la Unión Soviética y fue derogada en 1993.[22][23]​ A los hombres homosexuales se les negaban su militancia o eran expulsados de todos los partidos comunistas del mundo durante el siglo XX, ya que la mayoría de estos partidos seguían los precedentes sociales establecidos por la Unión Soviética.[24]

Sin embargo, eso no ocurrió en Occidente, abriendo paso a la distinción de destacados homosexuales comunistas, entre ellos:

Otro ejemplo de oposición hacia la homosexualidad es el Partido de los Socialistas de la República de Moldavia, quién se opone firmemente hacia los derechos LGBT en Moldavia. A pesar de que está oficialmente asociado con el movimiento de izquierda, el partido ha esta trabajando junto con movimientos nacionalistas, religiosos y de derecha para contrarrestar la "promoción del vicio extendido con la ayuda de los Estados Unidos en Moldavia".[26]



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