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Zona Rosa (Ciudad de México)



El lugar conocido como la Zona Rosa en la Ciudad de México es un espacio que a lo largo de los años se ha convertido en un área de carácter comercial. Ubicado dentro de la Colonia Juárez, que pertenece a la Delegación Cuauhtémoc de la Ciudad de México, en el denominado Corredor Turístico del paseo de la Reforma. Concentra gran cantidad de boutiques, hoteles, bares, restaurantes, galerías de arte, estudios de tatuaje, cafés, antros, librerías, sex shops y oficinas. La Zona Rosa también es conocida por su vida nocturna, por lo que convierte a este espacio en uno de los más visitados en Ciudad de México.

Surgido este espacio entre las décadas conformadas entre los años 1950 y 1960 entre algunas casonas y palacetes porfirianos entre los que se levantaron algunos rascacielos y edificios de corte funcionalista, alguna vez se le llegó a mencionar como el "Montmartre mexicano". Hoy también se le considera como una de las principales zonas de tolerancia en la ciudad tanto para la comunidad LGBT, así también como para las llamadas tribus urbanas.[1]

La extensión que conforma a la denominada Zona Rosa de la Ciudad de México abarca una gran parte que corresponde a la Colonia Juárez, Y sus límites son los siguientes: Al norte por el paseo de la Reforma, al sur por la avenida Chapultepec, al este por la avenida de los Insurgentes y al oeste por la avenida Florencia. Dentro de sus límites se ubica también una importante área corporativa y de negocios. Cercana a la zona se encuentran la Bolsa Mexicana de Valores y las sedes corporativas de varios bancos e instituciones financieras.

El origen de la Zona Rosa se remonta al origen de la Colonia Juárez, cuyo nombre original fue la Colonia Americana, y sus terrenos comprendían parte de los que se fraccionó de la Hacienda de la Teja.

Aprovechando el trazo del paseo de la Reforma, se fraccionaron a fines de 1880, los terrenos de la mencionada hacienda, en los cuales se establecieron familias acaudaladas que salieron de la entonces Ciudad de México, y que con el Porfiriato buscaban imitar el estilo de vida de las ciudades europeas, construyendo mansiones y chalets en estilo ecléctico que caracterizó a la época. La adaptación de estas mansiones a finales de la década de 1940 es narrada por Carlos Fuentes en La región más transparente:[2]

Las nomenclatura de las calles que se eligió para la naciente colonia fue la de varias ciudades europeas (además de Tokio que es asiática), misma que todavía conserva.

En la década de los años 1950 la ya nombrada Colonia Juárez comenzó a transformar sus antiguas mansiones y palacetes para adaptarlos a otros usos diferentes de los que se destinaron, abriendo sus puertas a numerosos cafés, galerías de arte, restaurantes, bares y boutiques, también tiendas artesanales, oficinas y discotecas. Fue punto de reunión de varios intelectuales.

Debido al auge que tuvo el lugar, por varias partes comenzaron a surgir edificios de corte moderno que fueron destinados a hoteles de gran turismo y oficinas corporativas. Su fama aumentó después de los Juegos Olímpicos de México 1968 y de la Copa Mundial de Fútbol de 1970, que le hicieron punto de interés turístico y de reunión.

La zona sufrió con el terremoto de 1985, cuando varios edificios se derrumbaron y empezaron a surgir otras zonas que comenzaron a desplazarla, como Polanco.

Ya para principios de la década de 1990 la Zona Rosa se convirtió en zona de tolerancia e integración para la comunidad gay de la Ciudad de México. Esto debido al gran número de bares y discotecas para público lésbico-gay, y a que la policía no podía extorsionar más a los transeúntes por su apariencia, su preferencia sexual o sus expresiones afectivas.

Actualmente la calle de Amberes es la de mayor concentración de establecimientos formalmente declarados gay. Sin embargo, a diferencia de Chueca en Madrid o El Castro en San Francisco, la Zona Rosa no es una zona exclusivamente gay, sino que el tipo de lugares de entretenimiento se hallan mezclados para darle al área un toque relajado y tolerante. Así uno encuentra bares y discotecas para todo público, tiendas, hoteles, escuelas, iglesias, comida rápida, restaurantes de todo tipo, tianguis, sex shops, todo en el mismo lugar.

La Zona Rosa también se caracterizó porque reconocidos artistas vivían en sus calles, por ejemplo, Pita Amor, poetisa de la Zona Rosa. Pita Amor nació en Ciudad de México en 1918 y murió el 9 de mayo de 2000. Paseaba y decía sus poesías por las calles de la Zona Rosa en los años 60; en esas calles se daban cita poetas, escritores y artistas, tales como el escritor Juan Jose Arreola, además de muchos bohemios. Había una gran efervescencia artística en esa zona, además de que las condiciones de seguridad y tranquilidad en esa época, lo permitían. ”Como dices que soy una ignorante, todo el mundo comenta sin respeto que sin duda ha de haber algún sujeto que pone mi pensar en consonante”. También esta zona es escenario de la novela "El vampiro de la Colonia Roma" de Luis Zapata.

El origen del nombre se debe a que varios edificios estaban pintados de color rosa, hecho mencionado por Carlos Fuentes en La Región más Transparente.[3]​ Otra explicación es que se eligió este nombre para con el término "zona roja", dándole una connotación más positiva al área. También se dice que Zona Rosa fue un nombre dado a este barrio por el pintor mexicano José Luis Cuevas, cuya explicación fue que el color rosa de la zona proviene de ser una zona roja por la noche, y blanca de día. Así mismo, ha declarado en numerosas ocasiones tanto en prensa como en televisión, que el nombre surgió originalmente como un homenaje a la actriz cubana Rosa Carmina.[4]

Diversas fuentes atribuyen el nombre de Zona Rosa al periodista Agustín Barrios Gómez. En todo caso, al no mencionarlas hay que tomar esta última versión con las reservas que merece el caso.

La Zona Rosa todavía conserva algunas de las construcciones originales que vieron nacer a la Colonia Juárez. No prevaleció un estilo, sino que fue una mezcla de varios estilos, que se conoció como eclecticismo, muy de boga en esos años por el gusto e imitación de lo francés. Aunque si se puede ver en algunas construcciones la influencia del Art Nouveau y de la Belle Époque. También cuenta con edificios de corte moderno que se levantaron después de 1950.

El periodista Guillermo Osorno publicó en 2014 la novela Tengo que morir todas las noches (Debate), ambientada en la década de 1980 y centrada en el bar gay El Nueve, situado en la calle Londres de la Zona Rosa y uno de los polos de la contracultura mexicana de la época.[5]

Se puede acceder a ella en metro por la Estación Insurgentes, o el Estación Sevilla. En el Metrobús a través de las estaciones "Reforma", "Hamburgo" e "Insurgentes". O bien por el autobús que circula por paseo de la Reforma, con dirección hacia el Auditorio; o dirección hacia Indios Verdes y La Villa. Y bajar a la altura del Ángel de la Independencia o en la Palma.

Como punto de interés turístico que todavía conserva la zona, por gran oferta comercial que tiene y por ser punto de reunión para capitalinos y visitantes, en la Zona Rosa y alrededores se pueden ubicar los siguientes monumentos y atracciones:

Coordenadas: 19°25′32.87″N 99°9′50.94″O / 19.4257972, -99.1641500



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