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Inmigración alemana en el Perú



La inmigración alemana en Perú se resume el proceso de ingreso de población desde las entonces zonas germanohablantes de Austria, Alemania y Suiza hacia el Perú. Este proceso tuvo picos de ingreso masivo a mediados del siglo XIX y desde entonces el ingreso de población germánica no ha vuelto a alcanzar índices elevados.

Durante el establecimiento de la República, en muchas oportunidades se dieron leyes que propiciaron la inmigración extranjera al país; este proceso de inmigración tomó mayor fuerza en el Gobierno del General Ramón Castilla, al derogar en 1854 la Ley de la Esclavitud y prohibir el ingreso de asiáticos, a fin de alentar la inmigración europea.

Los primeros colonos alemanes que llegaron al Perú lo hicieron en 1853 para establecerse en la zona de Tingo María, Tarapoto, Moyobamba y el Amazonas; pero el intento de colonizar la selva en esta oportunidad fracasó por falta de organización.[1]

En 1853, amparados por una ley promulgada en 1849 por Ramón Castilla, se fomentó la inmigración de alemanes para poblar la selva. Se gastó mucho dinero del erario en el viaje de estos colonos hasta la zona de Tocache, Tarapoto y Moyobamba. Según Antonio Raimondi, estos colonos viajaron de Lima, primero a Cerro de Pasco, luego a Huánuco y de ahí a su destino final en la selva. Este fue un viaje penoso y difícil hecho en lomo de bestia, y fue un fracaso tal, que tan sólo 4 individuos llegaron a Moyobamba, 4 a Tarapoto, 5 a Tocache. El contratista de esa primera expedición de alemanes fue José Antonio Rodulfo.[2]

Posteriormente en 1856, el peruano Manuel Ijurra y el alemán Damián Schütz obtuvieron una concesión del estado peruano presidido en ese entonces por don Ramón Castilla, para introducir colonos alemanes en la selva peruana. Con esta concesión los contratistas recibirían 30 pesos por cada alemán que ingresara al Perú. El 20 de junio de 1857 arribó al Callao la fragata "Norton", esta fragata de origen belga transportó 257 individuos católicos provenientes del nor-oeste del Tirol (Austria) y la región alemana del Rhin. Estos alemanes tenían como destino la confluencia de los ríos Pozuzo y Huancabamba y aproximadamente arribaron a su destino en julio de 1859, teniendo que recibir una remesa del estado peruano de 1000 pesos. Rápidamente esta colonia obtuvo buenos resultados agrícolas en su producción de arroz, caña de azúcar, yuca, coca y café, razón por la cual el gobierno les suprimió la remesa.[2]

Años posteriores, los caminos hacia Pozuzo se deterioraron por las lluvias, quedando incomunicados y sin su remesa del estado quedaron a su suerte en la selva amazónica. En 1880 la colonia de Pozuzo contaba con 299 hombres y 266 mujeres; y se mantuvieron como un grupo cerrado en la región.[2]

En la primera mitad del siglo XX hubo otro intento de colonización en Satipo por parte de un grupo de austriacos, quienes procedían de Alta Austria, Baja Austria y Viena.[3]

La última llegada de cierta cantidad de germanohablantes fue durante la Segunda Guerra Mundial, cuando huyeron grupos de judíos austriacos y alemanes (sobre todo nobleza, familias reales, comerciantes, médicos e ingenieros) hacia el Perú, donde se establecieron en las ciudades grandes de provincias como Huancayo, Trujillo y Chiclayo.

Durante la historia del Perú ha habido diversas instituciones de origen alemán en el Perú como el Banco Alemán Transatlántico del Deutsche Bank, el Grupo Wiese, la Gildemeister & Co. o el Club Peruano Alemán. En la actualidad existen diferentes instituciones como el Instituto Goethe de Lima, el Colegio Peruano-Alemán Alexander von Humboldt, el Colegio Reina del Mundo o, la Cámara de Comercio e Industria Peruano-Alemana, el KfW Bankengruppe, la Fundación Hans Seidel, la Fundación Friedrich Ebert, la Fundación Konrad Adenauer o el Grupo Hochschild.

En los periodos de la primera y segunda guerra mundial hubo nobleza alemana que estuvo muy activa en el Perú – entre ellos se destacó el Karl Graf von Luxburg Schoenaich-Carolath (Karl Ludwig Graf von Luxburg Furst zu Carolath-Beuthen und Prinz von Schoenaich-Carolath / Karl Ludwig Conde de Luxburg Príncipe de Carolath-Beuthen y Príncipe de Schoenaich-Carolath) quien era uno de los alemanes más prominentes y ricos y famosos en América Latina de aquel periodo de tiempo. Después de la Segunda Guerra Mundial sus colaboradores más cercanos Sieghard Prinz von Schoenaich- Carolath y Eberhard Horst Graf von Luxburg, Furst zu Carolath-Beuthen und Prinz von Schoenaich-Carolath mantuvieron la influencia política en la nobleza europea y en Perú después de la muerte de Karl Ludwig hasta el grado de que la familia del Kaiser de Alemania y rey de Prusia contrajo matrimonio en Perú e incluso se quedó a vivir en este país.

El 5 de octubre de 1940 Príncipe Carlos Francisco de Prusia (en alemán Karl Franz von Preußen) contrajo matrimonio con la princesa Henriette von Schönaich-Carolath, hija de la princesa Herminia de Reuss-Greiz que Karl Conde de Luxburg salvo de un campo de concentración soviético a fines de la Segunda Guerra Mundial, que había estado casada en segundas nupcias con el abuelo de Carlos Francisco, el Kaiser Guillermo II. La ceremonia tuvo lugar en la residencia del emperador, en Holanda, donde estaba exiliado, y donde fallecería un año después en 1941. La pareja tuvo tres hijos.

Nuevamente, el Príncipe Carlos Francisco contrajo matrimonio el 20 de julio de 1959 en Lima, Perú, con Eva María Herrera Valdeavellano (1922-1987); el matrimonio duró hasta el fallecimiento del príncipe, en Chile en 1976. La pareja tuvo dos hijas:

Los descendientes de los inmigrantes austriacos y alemanes que se asentaron por Pozuzo pueblan actualmente los siguientes territorios:

Otros destinos de la inmigración austriaca, alemana y suiza eran Tingo María en el departamento de Huánuco y en la Provincia de Satipo en el departamento de Junín. Aparte de otras zonas de la selva del Perú (Tarapoto, Tocache, Pucallpa, Aguaytia, Puerto Maldonado, Chanchamayo, Pichanaqui, Puerto Bermúdez), migraron también hacia las ciudades del país (Huanuco, Huancayo). Una parte se trasladó a la ciudad de Lima y Trujillo. Y una mínima parte se trsaladó a Mollendo, en esta última, todavía se conserva algunas edificaciones alemanas.

Casi todos los descendientes se han integrado a las costumbres netamente peruanas, aunque aún mantienen algunas costumbres propias de Austria (Tirol), como idioma o dialectos, comida típicas, danzas, etc, esto atrae hoy en día a muchos turistas, dichas costumbres y tradiciones son relativamente predominantes en las zonas de Pozuzo, Oxapampa, Villa Rica y llevadas aún por mestizos y otros. En la actualidad se reportan algunas migraciones de austriacos, alemanes y suizos a éstas zonas.

Aunque el idioma que hablan es el español como en todo el Perú, algunas personas, sobre todo mayores, hablan todavía un particular dialecto tirolés. Últimamente con apoyo de los gobiernos de Alemania y Austria existe varios programas de fomento del idioma alemán en dichas zonas.

Las entradas de inmigrantes germanos al Perú es de aproximadamente 12,000 personas. Fue producto más que todo de una inmigración espontánea en su mayor parte sin ningún estímulo del estado peruano, coencidiendo sobre todo en las épocas de mayor auge económico del país. Actualmente se observa una nueva inmigración relativa de germanos, esta vez en su mayor parte conformado por empresarios, científicos y matrimonios mixtos producto de la globalización de migraciones peruanas hacia países germanos.



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