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Ámbar gris



El ámbar gris es una secreción producida por el cachalote. Es ceroso e inflamable, de color gris mate o negruzco, con tonalidades variadas como el mármol. Tiene un olor peculiar dulce y terroso parecido al del alcohol isopropílico. Actualmente ha sido reemplazado en gran medida por compuestos sintéticos, aun cuando se sigue usando ocasionalmente como fijador en perfumería.

El ámbar gris es una secreción biliar de los intestinos del cachalote y se encuentra flotando en el mar, o en la arena de la costa. Aunque normalmente no supera unos cientos de gramos, el bloque de mayor tamaño de ámbar gris registrado pesaba 635 kg y provenía de un cachalote cazado en las Indias Orientales Neerlandesas.[1]​ Debido a que se han hallado trozos de ámbar gris con picos de calamares gigantes incrustados, los científicos han propuesto la teoría de que el intestino de los cachalotes produce esta sustancia como medio para facilitar el tránsito de objetos duros y afilados que el animal haya comido inadvertidamente.

De acuerdo con el autor Philip Hoare, «el cachalote se traga vivos a los calamares, y la comida llega al primero de los cuatro estómagos. Luego pasa al segundo estómago para que los fuertes ácidos la despiecen y la reduzcan a una pulpa, ayudado por una masa febril de gusanos nemátodos (...). Cuando los desechos se desplazan por el intestino inferior, los negros picos del calamar, brillantes y quebradizos —junto con otras sustancias no digeribles, como la cutícula de nemátodos—, el sistema digestivo de la ballena segrega bilis para facilitar su avance. Ocasionalmente esta reacción química produce el ámbar gris».[2]

El ámbar gris puede encontrarse en el océano Atlántico, océano Pacífico, en las costas de Brasil y Madagascar, de África, las Indias, la China continental, Japón, India, Australia, Nueva Zelanda y las Islas Molucas. De acuerdo a ciertos autores,[2]​ la mayor cantidad de esta materia proviene del océano Índico. Sin embargo, la mayoría del que se comercializa procede de las Bahamas y Nueva Providencia en el mar Caribe. También se halla a veces en el abdomen de los cachalotes varados.

El ámbar gris se halla en trozos de varias formas y tamaños, pesando desde unos 15 g hasta unos 635 kg. Cuando acaba de ser expulsado o extraído del cachalote, el precursor graso del ámbar gris es de color blanco pálido (a veces con manchas negras), de consistencia blanda y un fuerte olor fecal. Tras pasar meses e incluso años de fotodegradación y oxidación en el océano, este precursor se endurece gradualmente, volviéndose de color gris oscuro o negro, textura frágil y cerosa y olor peculiar, que es a un tiempo dulce, terroso, marino y animal. Su olor ha sido descrito como una versión más agradable y suave del isopropanol sin su punzante aspereza.[3]

El ámbar gris tiene una densidad relativa entre 0,780 y 0,926. Se funde a unos 62 °C en un líquido resinoso amarillo y graso, y a 100 °C se volatiliza en un vapor blanco. Es soluble en éter etílico y en aceites volátiles y fijos. El ámbar gris es relativamente no reactivo al ácido. Pueden separarse de él cristales blancos de una sustancia llamada ambreina, muy parecida a la colesterina, calentando el ámbar gris crudo en alcohol y dejando enfriar la solución resultante.

El elemento activo del ámbar gris es la ambreina, colesterol graso y cristalino, capaz de fijar los aceites volátiles mediante evaporación lenta.[2]

Históricamente, el principal uso comercial del ámbar gris ha sido la elaboración de perfumes, aunque también se ha usado para fines medicinales y saborizantes. Debido a que es difícil lograr un suministro consistente y fiable de ámbar gris de alta calidad, la gran demanda de éste y su elevado precio, la industria perfumista ha buscado el desarrollo de compuestos sustitutivos químicamente sintetizables. El más importante de ellos es el ambrox, que le ha reemplazado en mayor medida y es más ampliamente usado como odorizante en la elaboración de perfumes. La síntesis de ambrox más antigua e importante comercialmente es obtenida a partir del esclareol (extraído principalmente de la salvia romana), aunque se han ideado síntesis a partir de una variedad de otros productos naturales, incluyendo cis-abienol y tujona. También se han desarrollado procedimientos para la producción microbiana de ambrox.

El ámbar gris en bruto alcanza aproximadamente 10 USD por gramo (en 2006), siendo posibles precios mucho mayores para muestras de calidad particularmente alta.[4][5]​ En los Estados Unidos, comprar o vender ámbar gris (incluyendo el que se recupera de las playas) es una violación de la Ley de Especies en Peligro de Extinción de 1978.[4]

Es mencionado en Las mil y una noches,[6]​ en las historias de Simbad el Marino.

Los antiguos chinos conocían esta sustancia como lung sien hiang o aroma de babas de dragón. Era utilizada para especiar el vino. Durante las epidemias, se usaban pedazos de ámbar gris como amuletos de prevención.[2]

En El paraíso recobrado, John Milton hace que Satanás tiente a Cristo con grisámbar hervido.[2]

Esta era una de las sustancias con las que se frotaba la cabeza de un soberano británico durante la parte más sagrada de la ceremonia de coronación, que transcurría en secreto. Otras fragancias con las que se preparaba el enigmático perfume eran jazmín, rosa, canela, almizcle y civeta.[2]

Herman Melville, en su novela Moby-Dick, describe en un capítulo el episodio en que el navío ballenero Pequod encuentra otro ballenero que intenta extraer aceite de dos ballenas muertas hace tiempo. Al intercambiar unas palabras con la tripulación del otro barco, la gente del Pequod se da cuenta de que desconocen el ámbar gris, por lo que mediante engaños se quedan con una de las ballenas, de la que extraen la perfumada sustancia. En esta misma novela, Ismael, el protagonista, dice que los turcos la introdujeron en La Meca "con el mismo propósito que el incienso fue llevado hasta San Pedro en Roma".

En la novela La isla del fin del mundo (no confundir con la homónima de Julio Verne), los exploradores marchan en busca de un yacimiento de ámbar gris, en la creencia de que existe un cementerio de las ballenas similar al mítico cementerio de los elefantes. Este lugar está protegido por una tribu de esquimales hostiles y orcas asesinas que atacan a todo el que se acerque en canoas.

En el capítulo 11 de la novela Fight Club, se menciona el ámbar gris: "Con voz alta y clara, Tyler explica cómo se matan ballenas para destilar un perfume que cuesta al peso más que una onza de oro". Tyler engaña a la dueña de casa dejando una nota que dice: "He vertido cierta cantidad de orina en al menos una de sus muchas y elegantes fragancias".

En la película Hannibal, de la novela homónima de Thomas Harris, la agente especial Clarice Starling recibe una carta perfumada del protagonista Hannibal Lecter, fugitivo por múltiples asesinatos. La carta no muestra ninguna prueba de procedencia, ni por su papel ni por la tinta utilizada para su escritura, pero sí tiene un efecto importante: su perfume. El gourmet olfativo está compuesto, entre otras esencias, por ámbar gris, cuya procedencia se limita a contadas perfumerías y cuyo país mantiene legalizado el comercio del ámbar. De este modo, el ámbar gris sirve para localizar a Lecter, quien residía en Florencia en el momento de mandar el correo a Starling.

En la serie animada Futurama (cap. 16 de la cuarta temporada) el cárabe es vomitado por el cachalote Mushu, motivo por el que el extraterrestre Kif Kroker es detenido y encarcelado, al pensar que lo robaba del acuario. Al recobrar la libertad, lo utiliza para fabricar un perfume como regalo para su novia Amy Wong.

Esclarecidos, grupo pop madrileño de los años 80 y 90, lo cita en su canción "Arponera" (1985): “Muchas noches me verán en la frontera del Gibraltar; toda la línea conocerás, que el tabaco y oro es para ti, y traeré el ambar gris de un cachalote”.

En el primer capítulo de la primera temporada de la serie alemana de Netflix El perfume, intitulado precisamente "Ambra" ("ámbar gris", en alemán), la voz del narrador habla del ámbar gris.[7]

Mirza Ghalib, en el gazal en urdu Dil-e-nadan, describe el sufrimiento del amor no correspondido. El poeta le pregunta a Dios acerca de la belleza y el encanto que atrapan el corazón del incauto. Y en esa descripción hace mención al perfume de la persona amada. El adjetivo que utiliza es ambarín (عنبریں), que significa «que tiene el aroma del ámbar gris».[8]



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