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Bellesguard



La torre Bellesguard, nombre por el que es más comúnmente conocida, aunque su nombre oficial es Casa Figueras, fue proyectada por el arquitecto modernista Antoni Gaudí y construida entre 1900 y 1909.[1]​ Se encuentra a los pies de la sierra de Collserola, en Barcelona, en el barrio que fue la antigua localidad de San Gervasio de Cassolas, hoy parte integrante de la ciudad condal.

Gaudí estuvo ayudado por sus colaboradores Domingo Sugrañes, que hizo los bancos de azulejos de la puerta de entrada, el arrimadero alicatado de la escalera y la casa del portero; y Juan Rubió, que construyó el viaducto de desvío del camino a la finca.[2]

Esta obra pertenece al período neogótico de Gaudí (1888-1898), etapa en que el arquitecto se inspiró sobre todo en el arte gótico medieval, el cual asume de forma libre, personal, intentando mejorar sus soluciones estructurales. El neogótico fue en aquella época uno de los estilos historicistas de mayor éxito, sobre todo a raíz de los estudios teóricos de Viollet-le-Duc. Gaudí estudió con profundidad el gótico catalán, balear y rosellonés, así como el leonés y el castellano en sus estancias en León y Burgos, llegando al convencimiento de que era un estilo imperfecto, a medio resolver. En sus obras elimina la necesidad de contrafuertes mediante el empleo de superficies regladas, y suprime cresterías y calados excesivos.[3]

El edificio fue catalogado como Bien de Interés Cultural el 24 de julio de 1969, con el código RI-51-0003817.

En ese lugar se encontraba un antiguo castillo, erigido por el rey de Aragón Martín I el Humano, que lo había adoptado como residencia en 1410.[4]​ El nombre Bellesguard («bella vista») fue dado al lugar por el poeta Bernat Metge, secretario del rey, debido a las hermosas panorámicas del llano de Barcelona que había desde esa ubicación.[5]​ Fue aquí donde el rey contrajo matrimonio con Margarita de Prades. Al morir el rey, el castillo entró en decadencia y dejó de ser propiedad de la corona en 1422. En el siglo XVII sirvió de refugio para el bandolero Serrallonga.[6]

Gaudí aprovechó los pocos elementos restantes de la antigua fortaleza (paredes, patio) para construir el nuevo Bellesguard. Es por eso que la casa tiene una apariencia externa de castillo, incluyendo las almenas. Además de la torre, la restauración de la muralla medieval y el diseño del jardín, Gaudí construyó un viaducto de refuerzo para el camino que conducía de la villa de San Gervasio al cementerio de la misma y que pasaba por la finca, el cual estructuró con unos pilares inclinados con forma de «pata de elefante», que más tarde emplearía en el parque Güell.[7]

El encargo para el nuevo edificio lo recibió Gaudí de parte de doña María Sagués Molins, viuda de Jaume Figueras, un comerciante de productos alimenticios.[8]

La casa fue restaurada en 1983. Asimismo, la cruz que remata la torre fue restaurada entre 2008 y 2009 tras ser detectadas unas fisuras en la misma.[9]​ En 2013 fue abierto al público, previo pago de una entrada.

En 2018 la familia propietaria del edificio lo vendió por treinta millones de euros al grupo Catalana Occidente.[10]

Gaudí hizo un proyecto neogótico, respetando al máximo el edificio anterior. Como siempre, procuró integrar la arquitectura en el marco natural circundante, por lo que efectuó la construcción con la piedra pizarrosa del lugar. El edificio es de planta cuadrada de 15 x 15 m y 19,5 m de altura, con una superficie de 900 m².[11]​ Tiene los vértices orientados a los cuatro puntos cardinales.[12]​ Construido con piedra y ladrillo, tiene mucha más proyección vertical, ayudado por una torre troncocónica coronada con la cruz de cuatro brazos típica de Gaudí, junto a la bandera catalana y una corona real.

La casa dispone de sótano, planta baja, planta noble y desván, con techo de cuatro aguas. Los techos de las salas están construidos con la técnica llamada bóveda catalana, consistente en distintas capas de ladrillo superpuestas.[5]​ Los mosaicos, dibujados por Domingo Sugrañes, junto con el hierro forjado, añaden fantasía al edificio.

La buhardilla, con sus arcos de ladrillo, es una demostración de maestría en la utilización de este material, al igual que puede verse en edificios como la casa Batlló o el Colegio Teresiano de Barcelona. Tiene dos niveles, y está rodeada por un paso de ronda almenado, sobre el que se eleva una cubierta en forma de pirámide truncada, con cuatro lucarnas en cada costado y coronada por un mirador.[13]

Para Bellesguard Gaudí empleó una técnica de mosaico pétreo para conseguir un efecto de almohadillado en la textura de las paredes del edificio: utilizaba pequeñas piedras del lugar que colocaba sobre moldes de yeso, de forma cuadrada u octogonal; encima echaba mortero y, al extraer las piezas, quedaba la piedra en la cara exterior. Esta técnica la había empleado por primera vez en el Palacio Güell, y la empleó de nuevo en el parque Güell.[14]

En la puerta principal hay un escudo de Cataluña con el sol y la luna, así como la inscripción Ave Maria puríssima, sens pecat fou concebuda («Ave María purísima, sin pecado concebida»), hecha con hierro de forja. El interior del edificio contrasta con el exterior por su blancura y luminosidad, que se contrapone al tono gris de la pizarra exterior. El sótano y el bajo estaba destinado al servicio, la planta noble al comedor y las salas, el primer piso a los dormitorios y el desván al lavadero. Las paredes están recubiertas de yeso y pintura de cal, con formas onduladas de aire mudéjar.[15]

En el jardín destaca una caseta para el motor del pozo en forma de dragón, el Pitón protector de las aguas subterráneas.[2]



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