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Catedral Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá (Santa Rosa de Osos)



Marco Tobón Mejía

Waldo Rodríguez

Ermenegildo Bibolotti

Campanas de la Misa: Cúpula Oriental

La Catedral de Santa Rosa de Osos, oficialmente Catedral Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, es una iglesia catedralicia de culto católico dedicada a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Está situada en la zona céntrica de la ciudad de Santa Rosa de Osos (Colombia), al costado sur del Parque Bolívar (Parque Principal).

La catedral es el principal templo de la Diócesis de Santa Rosa de Osos sede del Obispo. Igualmente, es la sede de la "Parroquia de la Catedral, llamada de manera oficial Parroquia Santa Rosa de Lima". En 1917, el Papa Benedicto XV la elevó a dicho rango al crearse la Diócesis.[1]

La historia de la Catedral comienza con la creación de la Diócesis de Popayán el primero de septiembre de 1546 por parte del Papa Pablo III. Donde a partir de 1548 luego de tomar el cargo el primer obispo. El territorio del Valle de los Osos, queda como parte de dicha división eclesiástica. Sin embargo dada la lejanía de la ciudad de Popayán con respecto a la provincia de Antioquia, se tiene que erigir la Diócesis de Santa Fe de Antioquia[2]​ Lugar del cual el Valle de los Osos terminaría haciendo parte. Antes de esto, para el día 3 de marzo del año 1659, cuando aún el Valle seguía perteneciendo a Popayán, Monseñor Vasco Jacinto de Contreras, para finales del mismo año de su posesión hace una Visita Pastoral a la Provincia de Antioquia.

Únicamente para la fecha existían 2 parroquias legalmente constituidas, la de Aburrá y la de Guarne. Pero sus territorios eran tan extremadamente grandes que para administrar mejor el territorio decide crear otras 2 parroquias, la de Santo Domingo y la "Doctrina de los Ríos de los Osos" con sede en La Ranchería. En este orden de ideas, el primer párroco no fue siquiera un sacerdote, sino el Subdiácono Baltazar Delgado y Urnieta, quién administró pastoralmente el sitio de los ríos de los Osos hasta su muerte el 23 de enero de 1700. En medio de esto para finales del Siglo XVII e inicios del siglo XVIII la parroquia tomaría el nombre de San Jacinto, quizás en honor a la onomástica del Obispo creador de la parroquia. Para el año 1690 el Obispo de Popayán Pedro Díaz de Cienfuegos, visitó la parroquia conocida como La Ranchería en San Jacinto de los Osos. El Obispo Fray Mateo de Villafañe y Panduro decidió darle un sacerdote a la Parroquia y fue nombrado el presbítero Juan Bautista Dávila Caballero aunque con anterioridad habían vivido en el caserío Jacinto de Toro, que vino con Pedro Martín de Mora y Fray Pedro Simón; quien escribió una narración sobre las minas. (Para 1770 comenzó la población del emplazamiento urbano actual de la ciudad en las colinas mineras aledañas al nacimiento del río Guadalupe).[2]

El Valle de los Osos, la parte central de la región altiplánica , posee una gran extensión, y para la época cómo cada mina tenía un poblado asociado, existían algunas capillas. Unas de las más importantes eran las del señor Xavier Landeta, entre la que se destacan la Nuestra Señora de Guadalupe en el nacimiento del río homónimo, que servía como sede parroquial posterior al traslado de San Jacinto, la de San Miguel Arcángel, ubicada allí mismo y propiedad de Landeta, donde se tiene el registro histórico del primer bautismo en 1720. La del mineral de Juan de Salazar, la capilla de San Jerónimo en mineral del capitán Martín Hidalgo, la de San Jerónimo de los Osos o del Monte en la mina de Luis Echavarría, la capilla en la mina del Capitán Ignacio Vélez de Rivero en La Ranchería, posiblemente la primera sede pastoral, la capilla de san Diego en la mina de Melchor Gutiérrez, la Capilla en las minas de San Juan, propiedad de Lorenzo Pérez y la Capilla en Las minas de Riogrande. La Capilla parroquial, al menos la de San Jacinto (emplazamiento actual de Santa Rosa) estaba dedicada en honor Nuestra Señora De Guadalupe; Construida desde 1648 en el sitio de nacimiento del río homónimo; fue levantada en conmemoración a un milagro ocurrido a la persona de Pedro Bustamante, aventurero español, quien viéndose solo y acosado por los indígenas, acudió a La Virgen De Guadalupe, la cual envió a Juan Torres en su ayuda. Sin embargo los nativos despedazaron a este y Bustamante escapó de manera prodigiosa, apareciéndose ante sus soldados cuando éstos celebraban sus exequias. El relato lo trae el doctor Julio César García como ocurrido a orillas del río Grande, siendo la construcción histórica de esta Iglesia cerca emplazamiento actual de Capilla del Señor de la Humildad, lo que daría nombre al importante río Guadalupe, que nace justamente en la parte posterior de este templo.[2]​ El cementerio del pueblo estaba ubicado donde es hoy en día el Parque Simón Bolívar, plaza principal del municipio. Para su construcción ayudó Don Pedro Rodríguez de Zea en 1775, quien por entonces se desempeñaba como gobernador del sitio de Los Osos y quien dio el permiso para la fundación de las actuales municipalidades de Yarumal, Donmatías y Carolina del Príncipe.

De 1749 a 1782 fue párroco FRANCISCO JAVIER GONZÁLEZ. De 1782 a 1788 fue párroco de san Jacinto de los Osos PABLO JAVIER GRANDA TORO. Se dice que murió loco. En 1789 el párroco era JOSÉ IGNACIO PÉREZ DE RESTREPO. El Obispo JERÓNIMO ANTONIO DE OBREGÓN Y MENA (1788 a 1809) nombró párroco de san Jacinto de los Osos a NICOLÁS FRANCISCO DE AGUDELO en 1789-1810.

En 1811 es nombrado párroco JUAN FRANCISCO VÉLEZ Entre 1811 hasta 1818 fue párroco JOSÉ SINFOROSO DE UPEGUI. Fue sancionado por el Obispo Salvador Jiménez de Encisco Cobos y Padilla. Pero apeló en 1821 y fue restituido a su puesto hasta 1847. En el ínterin fueron párrocos JOSÉ ANTONIO PALACIO (1819 a 1820) y GREGORIO BUILES (1821). José Sinforoso Upegui inició la construcción de la Capilla de la Humildad en cercanías a las ruinas de las antiguas capillas de Guadalupe y San Miguel, en 1845. Siguió siendo la sede parroquial. Entre 1847 y 1851 fue nombrado párroco JOAQUÍN GUILLERMO GONZÁLEZ. Entre 1851 y 1858 fue nombrado párroco don RAIMUNDO RODRÍGUEZ. Entre 1858 y 1862 rigió la Parroquia don MANUEL SALVADOR VALENZUELA. En 1862 fue nombrado don VICTORIANO MUÑOZ.

Entre 1863 y 1873 regresó como párroco de Santa Rosa don JOAQUÍN GUILLERMO GONZÁLEZ. En 1866 inició la construcción del nuevo templo que se convertiría en la CATEDRAL DE SANTA ROSA DE OSOS. Escogió una explanada al norte de los antiguos socavones de mina aledaño al camposanto de la población en donde, se cree, había estado ubicado el cementerio de los INDIOS NUTABES. Allí había una CAPILLA dedicada a NUESTRA SEÑORA DE CHIQUINQUIRÁ. El terreno fue comprado a BÁRBARA BOTERO y a LORENZO MESA. Desde 1909 fue establecido en el TEMPLO el culto denominado "ADORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO" como aparece en la placa correspondiente: Santa Rosa. 1909-agosto-1934.

En 1917 cuando fue creada la Diócesis de Santa Rosa de Osos por el Papa Benedicto XV, la Capilla de la Humildad se convirtió en VICEPARROQUIA (hasta entonces había sido LA ÚNICA PARROQUIA DE SANTA ROSA DE OSOS). Se reglamentó el uso de LA CATEDRAL, que a pesar de tener ya esta dignidad el culto debería continuar en Capilla de la Humildad. El templo fue consagrado como CATEDRAL el 8 de junio de 1917. El 15 del mismo mes, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, fue erigida oficialmente la Diócesis de Santa Rosa de Osos, como aparece en una placa ordenada por el Concejo Municipal. Alrededor de 1938 el culto diario fue retirado de la CAPILLA DE LA HUMILDAD (convertida en depósito de imágenes) y pasado a LA CATEDRAL.

El edificio fue diseñado por el arquitecto Manuel Lopera Valencia, en estilo ecléctico, cuenta con planta en cruz latina, consta de tres naves longitudinales, a su vez atravesadas por el transepto o nave transversal.

La Catedral, fue construida sobre la estructura ya deteriorada de la capilla de Nuestra Señora de Chiquinquirá; contigua al antiguo cementerio de San Jacinto de los Osos, en el año de 1866 por parte del entonces párroco de Santa Rosa Joaquín Guillermo González. El edificio se construyó en piedra y ladrillo cocido, fabricados por José María Ardila en cercanías a la quebrada La Paja, en la actual vereda "Los Salados"; estos a su vez fueron unidos con la llamada "pega real" que era una mezcla de cal y sangre de novillo, que se decía, daba más fortaleza a las estructuras. En general los muros del templo tienen un metro de espesor.[3]

En la actualidad como características más importantes, en la fachada principal (que se encuentra descubierta, conservando el diseño original), la edificación cuenta con 2 grupos de "columnatas" que enmarcan la actual Puerta Santa, donde se encuentran bustos de Joaquín Guillermo Gonzalez, inaugurado en 1923 como regalo de la asamblea departamental de Antioquia y el de Maximiliano Crespo que fue colocado en 1961. Posee un reloj francés en la parte superior derecha, un grupo de vidrieras distribuidas uniformemente en el frontis, una balaustrada entre las 2 cúpulas frontales que denota la ausencia de una pequeña espadaña y un nicho sobre la puerta Santa, donde se encuentra una Cruz de misión colocada por el padre Miguel Giraldo y el sacerdote Jesuíta Nicolás Cáceres en 1876.

Las fachadas laterales y la fachada posterior del templo están en terminado colonial en cal blanca, exceptuando aquellas partes que dan hacia el transepto que se mantienen descubiertas, de las fachadas laterales, solo es plenamente visible la que da hacia la calle Berrío, debido a que la fachada lateral oriental es contigua a la casa cural.

La estructura posee a su vez 5 plantas, coronadas por 3 cúpulas, donde en las 2 frontales, se encuentra el campanario; estas se caracterizan por un acabado revestido, pintado con colores vivos, y una cubierta en la parte superior con mampostería rojiza, rematada en 2 esferas metálicas que contienen cruces en hierro forjado y que a su vez soportan los pararrayos, contrastando con el resto del frontis de la estructura que permanece con su fachada en piedra y ladrillo cocido.

La cúpula mayor, más alta y hueca, ubicada sobre el Altar Mayor, justo en el crucero, está a su vez revestida con una cobertura de cobre de color dorado, rematada en una linterna donde se sostiene una cruz de hierro forjado que soporta el pararrayos.

En su interior se encuentran diversas obras arquitectónicas, las 3 naves longitudinales se encuentran separadas por una estructura en arcos de medio punto decorados en dorado, en la nave central se encuentran figuras angélicas cuyos rostros sobresalen por encima de cada columna, ornamentados también en dorado.

Posee un púlpito en mármol italiano de Carrara, coronado por una pequeña cúpula y decorado con figuras en alto relieve de los cuatro evangelistas y Cristo.

Las naves laterales están decoradas con vitrales alusivos a la vida de Santa Rosa de Lima, 10 en total, poseen además también los confesionarios en madera, cuyas rosetas torneadas sirvieron de inspiración para la decoración del techo.

En el presbiterio, ubicado en el transepto, se encuentra el altar mayor en mármol con la Última Cena de bronce en altorrelieve, también está el altar menor de la Virgen de Chiquinquirá, que posee una antigua pintura de esta misma advocación mariana, con ornamentación en mármol, al igual que la fuente Bautismal. Se encuentran también a su vez estatuas como Santa Rosa de Lima y San José, sobre repisas doradas a cada lado del altar. En las paredes laterales del transepto, se hayan grandes marcos dorados; en el de la izquierda, se encuentra una antigua estatua de Jesús Crucificado, que desfila en la semana Santa, en el de la derecha, se haya la pintura de Pentecostés (venida del Espíritu Santo) que cuenta con representaciones de la Virgen María, los Doce Apóstoles y Santa María Magdalena.

Al centro del Presbiterio y detrás del Altar Mayor, se encuentra la cátedra o solio del Obispo con un monumental baldaquino rematado en una cruz con dos ángeles del juicio a cada lado, todo en mármol, mandados a realizar por Monseñor Miguel Ángel Builes a la firma italiana U. Luisi y Cia, que contrataron al escultor Ermenegildo Bibolotti para su realización, quien a su vez contrató al arquitecto santarrosano Carlos Enrique Barrientos para la coordinación del trabajo.

Separada por un enrejado del resto del templo en el que sobresalen los escudos de diversos obispos y de la Diócesis; la Capilla del Santísimo donde se encuentra el Altar de la Reserva, el punto más importante de la Catedral, se encuentra al lado izquierdo del presbiterio, y posee un bello Sagrario esculpido en mármol y plata por Marco Tobón Mejía con dos estatuas de ángeles de Adoración y decorado por un marco con dos corderos dorados, su mobiliario está constituido solo por reclinatorios y antiguas lámparas de plata, de las cuales solo se conserva una en la actualidad, debido al robo relativamente reciente de la otra.

En la nave derecha se encuentra una pequeña capilla donde se ubican la estatua del Señor Caído al lado de un antiguo bautisterio actualmente en desuso, esta capilla posee candelabros eléctricos, una iluminación en luz led y un vitral que representa al Espíritu Santo.

La Catedral tiene a su vez un templo auxiliar en la parte trasera del edificio; conocido como el Oratorio, donde existe un Sagrario, un altar y donde se realizan diversos grupos de oración y ceremonias religiosas con un carácter más privado, cuyo acceso está en la fachada posterior del templo.

También se poseía un pequeño museo de arte religioso, localizado en las cúpulas frontales del edificio, pero el mismo fue retirado por disposiciones de seguridad. La colección contaba con obras pictóricas, escultóricas y diferentes utensilios religiosos de diversas épocas.

En la parte trasera del baldaquino, se encuentra un mausoleo que contiene los restos de destacados personajes del ámbito religioso, como Joaquín Guillermo Gonzalez y Joaquín García Ordóñez; a su vez posee monumentos como el relicario que contiene el corazón de Maximiliano Crespo Rivera, que data de 1961 con su base ornamentada de mármol italiano; y el monumento "la muerte de Santa Teresita del Niño Jesús" en bronce, donde se encuentra enterrado el Venerable Miguel Ángel Builes.

Sobre los osarios se alza un enorme nicho que sobresale por encima de la Cátedra del Obispo, donde se encuentra una estatua de Cristo Crucificado y se expone El Santísimo esporádicamente.

En las bases de la cúpula mayor, sobre el Altar, se alzan las pinturas de los cuatro evangelistas en un marco dorado, sostenidos por ángeles decorados en estas mismas condiciones. Los 12 apóstoles más San Pablo, se encuentran también pintados en cada una de las columnas del templo y al lado de la puerta Santa.

El techo consta de casetones de madera decorados en dorado, con rosetas que son representativas de la catedral, ya que los confesionarios también las poseen, estas placas sostienen enormes lámparas de Cristal de diversos tamaños; constando de 3 tipos esencialmente; las seis menores ubicadas en las naves laterales, cuatro lámparas de mayor tamaño distribuidas en la nave central y el presbiterio; además de una lámpara grande, ubicada en el centro de la nave central, en la que actualmente se disponen bombillos de luz blanca tipo led. Estas lámparas fueron un regalo de la familia Calle hace ya muchas décadas.[4]

Las puertas de la Catedral son 4, sobre el frontis se encuentran las de las 3 naves principales, siendo la del centro la Puerta Santa de los jubileos extraordinarios dictados por el Papa; la última puerta es mucho más reciente, y es la que se emplaza sobre la fachada posterior del templo y que da acceso al oratorio; esta puerta había permanecido sellada por un muro durante casi un siglo y fue recuperada entre el 2007 y 2008.

En la nave izquierda justo después de la entrada se encuentra un mosaico del Beato Padre Marianito, figura sumamente relevante en la Diócesis, al frente se haya uno exactamente igual de Santa Laura Montoya, primera santa colombiana, que desarrolló parte de su vida en el territorio diocesano (Amalfi y Donmatías), cuyos marcos están a su vez adornados en dorado, como gran parte de la ornamentación del templo, ya que los marcos de las vidrieras y todas las molduras del interior de la Catedral están doradas también, siendo el uso del pan de oro el distintivo decorativo más importante de la Catedral, aunque dadas las condiciones de baja ley del mineral usado, es un fin más estético que valioso.

En las columnas de que enmarcan las naves laterales de la entrada del templo, se tienen repisas similares a las del presbiterio con estatuas del Sagrado Corazón de Jesús; Patrono de Colombia y la Virgen del Carmen, la advocación mariana con mayor número de devotos en el país.

En el coro del templo se ubica un hermoso órgano Eavaille Call, traído por el Venerable Miguel Ángel Builes de París, Francia en 1929.

El sacerdote Rafael Baena trae desde París, Francia el reloj de la torre en 1889 fabricado por la casa Collin Suce de Wagner y coloca las campanas en 1898, en total fueron 6 campanas distribuidas entre las 2 cúpulas y la espadaña, las de la cúpula oriental, son las campanas de la misa, las más importantes, sus nombres son Petra y Petronila, que por historia popular, se dice, llevan el nombre de las personas que las regalaron, estas están colocadas en los claros de las vidrieras de la cúpula, una en la parte central de la fachada y la otra en la esquina hacia la calle Real, son accionadas por badajo, de manera manual desde el piso del coro del templo, y llevan inscrito que son un "regalo del generoso pueblo santarrosano".

En la cúpula occidental se encuentran las campanas del reloj; la más grande es la horaria situada en el claro izquierdo de la fachada, en el claro central se ubica la campana mediana de los cuartos y en el lado derecho, la campana pequeña de los cuartos; estas 2 últimas indican también a su vez cuando va a sonar la horaria. Las campanas del reloj suenan de manera automática por medio de martillos, en lo que se destaca la campana horaria que posee 2 de los mismos.

La sexta y última campana era posiblemente la campana mayor del templo, ubicada en el centro de la ahora inexistente espadaña, la cual solo era tocada en las misas pontificales y solemnidades, esta campana fue retirada luego de que un terremoto afectara la estructura donde se ubicaba.

Al interior del templo las reformas han sido variadas a lo largo de la historia, se han colocado elementos de mejor calidad o se han adicionado o quitado algunos en su mayoría con fines estéticos; sin embargo a nivel arquitectónico, las únicas diferencias que posee la Catedral en la actualidad, con respecto al diseño original, son las que ocasionó el terremoto del 10 de abril de 1911, que a las 13:42 hora local y con una magnitud de 7.2 (Ms) y una profundidad de 120 km; derrumbó parcialmente el templo, donde la consecuencia más significativa hoy en día es la ausencia de las 2 águilas de bronce en vuelo, esculpidas por WALDO RODRÍGUEZ SILVA, mandadas a hacer por Joaquín Guillermo González, (gestor del tempo) que a modo de gárgolas enmarcaban la espadaña de la Catedral entre las cúpulas del campanario.

Las águilas fueron pagadas por el señor José María Jaramillo y su esposa Susana Santamaría. Cuenta una leyenda que estas águilas el pueblo de antaño las identificaba con las personas de Anacleto Marín y Manuel María Fernández, personajes destacados de la época; sobre las águilas se tejieron muchas historias y aún permanecen en la nostalgia popular, a pesar de haber desaparecido hace más de un siglo. Esta espadaña guardaba la que muy probablemente fuera la campana mayor de la Catedral, la cual solo se tañía en las misas pontificales y solemnidades.

La espadaña que contenía estos preciados elementos, se partió en 2, una de las águilas cayó al atrio, la campana quedó semi sostenida y la otra águila permaneció en su lugar, esto generó que la estructura fuese demolida. Siendo la pérdida más significativa de la Catedral en términos arquitectónicos; ya que la pequeña torre octogonal que se ubicaba sobre el Altar, al derrumbarse también como consecuencia del terremoto, fue reemplazada tiempo después por la monumental cúpula mayor de la Catedral, que se acomodó de manera ideal a la arquitectura ecléctica de la edificación, dándole mayor imponencia al edificio con su estructura de bronce dorado

Las águilas y la campana, luego de haber sido retiradas de la averiada espadaña, fueron vendidas, con el fin de recaudar fondos para la reconstrucción de la cúpula mayor, ya que el Altar había quedado a la intemperie y ameritaba una solución inmediata. . Este suceso ocurrió cuando el sacerdote Rafael Baena era párroco. Sin embargo la cúpula fue ornamentada y reformada a su condición actual en la década de 1940 por el sacerdote Pedro Luis Osorio.

A finales de la década de los 2000, se realizó un proyecto serio por parte de la Parroquia, sobre la restauración de la Espadaña de la Catedral y la colocación en ella de una nueva campana (quizás una nueva campana mayor para volverse a tañir en solemnidades como Navidad, Resurrección, etc); este hecho que se sometió a votación popular, donde se presentaba el diseño histórico de las águilas vs un nuevo diseño con un ángel, dio como resultado que a petición popular volvieran las águilas a enmarcar el templo; sin embargo este proyecto hasta el día de hoy no ha logrado iniciarse ni siquiera en el marco del centenario de la Diócesis, a pesar de que a nivel popular el regreso de las águilas goza de gran aceptación y querer de la feligresía.

Otro evento que vale la pena mencionar fue el incendio ocurrido en la Sacristía de la Catedral en 2007, donde se consumieron importantes obras de arte con gran valor histórico y cultural, como las estatuas de San Pascual Baylón, San Roque, el Pesebre y la Inmaculada Concepción.

Dicho evento aunque trágico, propició la creación de una capilla anexa, en la parte trasera del templo, que funcionaba como depósito de imágenes y que en la actualidad, funciona como oratorio Semipúblico, donde se realizan diversas ceremonias y eventos, y donde además se encuentra un Sagrario y diversos nichos con imágenes religiosas, dando un aire renovado a la Catedral y al sector posterior del templo.

La Semana Santa de Santa Rosa de Osos, es la más reconocida del Norte Antioqueño y una de las más importantes del departamento por su solemnidad y tradición; al ser cabecera de la Diócesis realiza con gran fervor las expresiones litúrgicas y populares de la semana mayor; y aunque cuenta con la participación de todas las parroquias, la Catedral, es la que se encarga de las ceremonias y pasos principales de las procesiones. Contando con más de 30 figuras escultóricas que desfilan sin palio por las calles principales del municipio.

Paso de Jesús condenado a muerte por Poncio Pilatos

Paso de la negación de San Pedro.

El Nazareno, la imagen más pesada de las procesiones.

Señor de la Humildad

Señor Caído del Parque Berrío, la más antigua de las 3 caídas.

Paso de Jesús al encuentro con su Madre; al centro la imagen de San Juan

Paso de Simón de Cirene

Paso de La Verónica

Paso de la Segunda Caída.

Paso de las Tres Marías,las santas mujeres Salomé, Cleofe y Magdalena

Paso de la tercer caída.

Paso de Jesús despojado de sus vestiduras

Paso de Jesús clavado en la Cruz

Paso de Jesús Resucitado

Las imágenes procesionales son de diversas épocas, la gran mayoría son esculturas de la Escuela Quiteña de unos 150 años de antigüedad, de madera y revestidas en policromía, Existen también esculturas locales como El Nazareno, realizada en el taller de los Carvajal, de origen antioqueño; y unas como el Cristo que es acompañado por las Tres Marías, además de la II y III caída, que fueron conseguidas en el Siglo XXI.

Cuenta una leyenda no muy bien documentada, que las esculturas de los judíos eran de mayor número de los que hay ahora, pero que por su aspecto poco atrayente, (que aún se percibe en los que se conservan) fueron desechados.

Los días viernes de cuaresma, además del lunes y martes santo se realiza la procesión del Viacrucis en diversos sectores y barrios del municipio, culminando en la Catedral (o la Basílica, según sea el caso); en estas procesiones desfilan diversos pasos representando el evangelio del día o sencillamente a Jesús.

Miércoles Santo:

Desde un lugar dispuesto por cada una de las parroquias, sale el tradicional Viacrucis de las Cruces, donde los participantes portan cada uno un crucifijo, en esta procesión sale en el caso de la Basílica, una imagen de Jesús, hecha de madera y en el caso de la Catedral, el tradicional Nazareno con el paso de la Santa Cruz.

Jueves Santo:

Cada parroquia realiza la solemne misa de la última cena, la institución de la Eucaristía y el Orden Sacerdotal; además del traslado del Santísimo Sacramento al monumento con su respectiva hora santa; a pesar de que en el área urbana se cuente con numerosos templos, solo 3 realizan el monumento (la Catedral, la Basílica y Las Clarisas) por lo cual las personas que dispongan de vehículo, pueden visitar los templos cercanos de Hoyorrico y Riogrande, además de las parroquias de los vecinos municipios de Entrerríos, Donmatías o Llanos de Cuivá (Yarumal) que están especialmente cerca a la ciudad de Santa Rosa, para realizar el tradicional recorrido de las siete Iglesias que es muy común en toda Latinoamérica, recordando los pasos que Nuestro Señor Jesucristo realizó en su pasión y muerte de un lugar a otro entre el jueves y el viernes santo.

Normalmente desde el Parque del León, sale la procesión del prendimiento de Jesús, con dirección a la Catedral, durante la noche, en esta procesión sale el paso de la Oración en el Huerto, que varía en su ornamentación cada año, presentando en numerosas ocasiones las imágenes de Judas, el Ángel y el mismo Jesús aprehendido, el cual es la única escultura que siempre desfila sin falta año por año.

Acompaña este paso el de San Pedro, el cual sale con la figura del gallo, en relación al pasaje de la negación.

Viernes Santo:

- Viacrucis:

El viernes santo se realiza el Viacrucis principal, que parte desde el templete de Nuestra Señora de las Misericordias.

Se procede luego a la adoración de la Cruz dentro del templo y luego se da la liturgia de las 7 palabras, donde al finalizar esta, se da la doceava estación, que es la muerte de Jesús en la Cruz, se hace el descendimiento y se procede a la procesión del Santo Sepulcro; que parte de la Catedral, esta es la procesión más solemne y bella de la semana santa santarrosana, participan las instituciones gubernamentales y privadas del municipio llevando numerosos arreglos florales, a medida que avanzan hasta la Cripta de la Basílica donde se realiza el Santo Sepulcro. En esta procesión van los pasos de la Virgen Dolorosa, San Juan, el Arma Christi, las Tres Marías y el paso del Señor fallecido.

Sábado Santo:

El sábado santo se procede con la tradicional visita al Santo Sepulcro de la cripta, en las horas de la noche se da la procesión de la Virgen de la Soledad, acompañada por la estatua de San Juan; mientras se meditan los 7 dolores de la Santísima Virgen María; antes de la media noche, en los templos de la Catedral, La Basílica y Las Clarisas se celebra la solemne vigilia Pascual, parte central de la Semana Santa, que da inicio a la Pascua, donde se recuerda la resurrección de Jesús; que en el caso específico de la Catedral, termina con una pequeña procesión de Jesús Resucitado y una pequeña fiesta conmemorativa en las afueras del templo.

Domingo de Resurrección:

El día domingo de resurrección, el más importante de todos, por ser el primer día de la Pascua, por ende fiesta de la resurrección de Jesús; parte la procesión desde la Basílica, sitio del Santo Sepulcro, con la imagen de Jesús Resucitado, con los 2 ángeles que portan la roca de la entrada del sepulcro que fue abierta al resucitar Jesucristo; le siguen el paso de las 3 Marías (mirróforas), San Pedro y San Juan. En el Parque Berrío se encuentran con la figura de la Virgen María, que los acompaña hasta la Catedral; donde al llegar se celebra la Eucaristía y se da por concluidas las actividades diferentes de la Semana Santa, y continúa el resto del domingo, como un domingo normal en la parroquia.



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