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Delantero (fútbol)



Un delantero, también llamado atacante, punta, o extremo, es un jugador de un equipo de fútbol que se destaca en la posición de ataque, la más cercana a la portería del equipo rival, y es por ello el principal responsable de marcar los goles.

Al delantero que juega adelante llama coloquialmente nueve (9) o nueve de área,[1][2]​ en alusión al número de camiseta que lleva habitualmente.

Esta posición tan adelantada y sus limitadas responsabilidades defensivas, concluyen en que los delanteros marquen muchos más goles que el resto de sus compañeros, y normalmente, estos jugadores son los más conocidos y queridos por el público, al igual que suelen ser los más caros de la plantilla.

Como en cualquier otra posible posición, los delanteros no tienen un número de dorsal asignado, no obstante, la numeración clásica para los delanteros es la del 9 para el delantero centro, siendo también habitual el 11,10 o el 7. Si el delantero centro está acompañado en el ataque, estos se conocen como extremos, que ocupan los costados derecho e izquierdo en el área de ataque, la numeración para ellos puede ser el 7 o el 11, Con la aparición del llamado fútbol total y los sistemas 4-3-1-2 o 4-4-2, donde se juegan con sólo un extremo es frecuente que se les asigne en el dorsal el 7 o el 11, en algunos países se usan diversos números como el 8, el 11 o el 17, e incluso, en países anglosajones, el 10. Otros números comunes entre los delanteros, fuera de los 11 primeros, son el 18, 19, 20, 21 o 32.

Las formaciones modernas usualmente emplean entre uno y tres delanteros, siendo lo más común que haya dos. Los entrenadores normalmente ubican a uno de estos dos delanteros en el medio del campo, enfrentado a la portería rival, mientras que el otro desempeña su juego por detrás del primero o por los costados del campo, buscando constantemente dar pases-gol a su compañero dentro del área.

A continuación se exponen las maneras más usuales de alinear a los delanteros (en rojo).

4-4-1-1
Un punta y un media punta o segundo delantero. Esta posición requiere mucha dinámica desde el medio campo.

4-3-3
Esta formación se utiliza para dominar el centro del campo y aportar muchos jugadores en tareas ofensivas, de esa forma se logra ejercer una gran presión sobre la defensa rival.

4-2-1-3
El ataque por bandas adquiere gran relevancia, apoyo al delantero centro por las bandas y el mediocentro ofensivo, también se fortifica el aspecto defensivo al añadir dos mediocentros defensivos.

5-3-2
Los carrileros se sumarán al ataque tantas veces como puedan apoyándose en los dos mediocentros organizadores.

También se los denominan como ariete (España), punta (Argentina y Uruguay), centro delantero, centro atacante, delantero neto (Sudamérica) o simplemente como rematadores o definidores. Estos jugadores son usualmente los encargados de anotar la mayoría de los goles de un equipo. Tanto los centrocampistas como los extremos deben constantemente facilitarle el balón. Su número clásico es el 9, aunque es frecuente para los delanteros suplentes ocupar el 18, 19 y 20.

El clásico ariete es aquel que juega en el área rival, creándose espacios y esperando que sus compañeros le cedan la pelota para poder anotar. Son jugadores con muy buena puntería, reflejos rápidos, típicamente altos y fuertes y que se destacan por su potente remate o su juego aéreo, siendo además capaces de capitalizar hasta la más mínima oportunidad para marcar. Su función capital es simplemente la de meter la pelota dentro de la portería así que son los llamados goleadores de raza. A este tipo de delanteros les acomoda jugar cuando esperan pelotazos o centros al área rival en una táctica de ataque estático como en el fútbol inglés, por lo que se les pide, dominio del tiempo y espacio para remates de cabeza o de volea con ambas piernas, por tanto, ellos deben correr muy bien la cancha para buscar un buen posicionamiento y recepción. En el fútbol europeo los delanteros netos deben tener un fútbol de toque fulminante para recepcionar y disparar al arco de manera que sorprendan a la defensa del equipo rival y de esta forma se libren de la marcación, por eso también se les pide que sean oportunistas cazadores furtivos, que hostiguen y presionen a los defensas y tengan olfato de gol para meter adentro todas las pelotas que boten dentro del área. Otra táctica que les acomoda a los delantero netos es el contraataque, donde necesitan mostrar gran velocidad, fuerza y definición pues deben superar la aceleración y la fuerza de los defensas para luego resolver rápidamente el mano a mano contra el arquero rival.

A diferente de un centro punta o un segundo delantero, los arietes suelen ser futbolistas mucho más específicos, por tanto existen entrenadores que prescinden de ellos para armar un esquema futbolístico. Un ejemplo de aquello fue Johan Cruyff, que puso de moda en el F. C. Barcelona de principios de los 90 prescindir de los delanteros netos, basándose en un juego diagonal en el que segundos puntas o extremos como Hristo Stoichkov o Txiki Begiristain iban de las bandas al centro. Esta forma de llegar al arco prescindiendo del punta neto fue también el modelo de Pep Guardiola en el mismo equipo hasta la llegada y después de la ida de Zlatan Ibrahimović.

Algunos ejemplos destacables hoy en día son Aritz Aduriz, Cristiano Ronaldo, Radamel Falcao, Robert Lewandowski, Luis Suárez, Pierre Emerick Aubameyang, Kylian Mbappé, Zlatan Ibrahimović, Bjørn Johnsen, Edin Džeko, Edinson Cavani, Harry Kane, Romelu Lukaku, Jamie Vardy, Sergio Agüero, Paolo Guerrero y Lautaro Martínez. En la historia buenos ejemplos fueron Sándor Kocsis (a quien se le llamaba Cabeza de Oro por su buena colocación y remate de cabeza[3]​), Eusébio, Ronaldo, Iván Zamorano, Alberto Spencer, Nicolás Mazzola, Hugo Sánchez, Gabriel Batistuta, Marco van Basten, Luigi Riva, Faustino Asprilla, Gerd Müller, Martín Palermo, Josef Bican, David Trezeguet o Filippo Inzaghi.

También llamado volante de enlace o mediocentro ofensivo. En el fútbol moderno juegan, básicamente en los sistemas 4-2-3-1. Tradicionalmente usan el 8 y ocasionalmente el 10 en la espalda. El media punta juega en una posición de ataque y tiene la tarea de marcar goles, pero también cuenta con obligaciones defensivas, así mismo debe crear y repartir fútbol con mucha dinámica y fluidez por el medio campo; por tanto también pasan por ser mediocampistas. Generalmente se trata de futbolistas muy hábiles y regateadores sin dejar de ser muy tácticos, pero por sobre todo deben ser potentes para avanzar desde el mediocampo hacia el ataque, pues su sello distintivo como jugador es aportar con el vértigo (a veces también la sorpresa).

Si una segunda punta juega libremente por el centro a modo de satélite del ariete, el mediapunta juega más contenido, pensando en la ida y vuelta del ataque y la defensa, pero también en la creación. Este tipo de futbolistas es muy completo y se adapta muy bien en el fútbol europeo pues este fútbol es mucho más táctico-defensivo, por ejemplo, que el fútbol sudamericano. Por otro lado, la mayor diferencia entre este tipo de jugador y el volante de creación es que este último juega más suelto y tiene más visión del campo, pero el media punta siempre tendrá más gol. Para los entendidos, el mediapunta es el clásico insider de antes, que juega unos metros detrás del centrodelantero, tanto por la derecha como por la izquierda; el ejemplo más clásico era Alfredo Di Stéfano, y más recientemente, Ruud Gullit, Roberto Palacios, Pelé, Teofilo Cubillas y Alessandro Del Piero. Jugadores de esta posición hoy en día son Neymar, Iker Muniain, Philippe Coutinho, James Rodríguez, Christian Cueva, Paulo Dybala, David Silva y Dele Alli.

El segunda punta o segundo delantero se sitúa inmediatamente por detrás del delantero centro. Suelen ser jugadores muy técnicos, movilidad y que aportan gran claridad en la elaboración de ataque. No son necesariamente futbolistas altos y fuertes, ya que su labor no lo requiere. La labor principal de un segunda punta es la de abrir huecos en la defensa, finalizar con éxito las jugadas y proveer de asistencias de gol a sus compañeros. No es un delantero fijo de área, pues tiende a bajar unos metros para apoyar al medio campo y participar en la creación de jugadas -aunque esa no sea su labor nominal-. Deben ser capaces de cambiar de flanco, moverse y mostrarse para repartir fútbol en el ataque. Se diferencia del media punta en cuanto a que no baja al medio campo con obligaciones defensivas y juega más suelto. Se diferencia del puntero en que no se ubica en el costado de la cancha sino más bien a modo de satélite del delantero centro. En sí, estos futbolistas juegan con mucha libertad en el ataque, a diferencia del resto de los atacantes, y tienen mayor responsabilidad de gol que el mediapunta o el puntero. Son futbolistas indispensables en formaciones como el 4-4-1-1 o el 4-3-1-2 o el 2-3-5. Ejemplos clásicos fueron Ferenc Puskás, Emilio Butragueño, Julio César Romero, Bebeto, Guillermo Barros Schelotto, Claudio Javier López, Raúl González, Marcelo Salas, Jefferson Farfán, Humberto Suazo o Kevin Keegan. Hoy en día destacan Antoine Griezmann, Rodrigo Palacio, Carlos Tévez, Eduardo Vargas, Thomas Müller, Paulo Dybala, Neymar y Lionel Messi.

Es el antiguo centropunta, centrodelantero o centroatacante[4]​ que jugaba en la formación piramidal 2-3-5 y como su nombre lo indica, este delantero jugaba en el centro del ataque, a modo de orquestador del juego. Casi tiene las mismas cualidades de un segunda punta de hoy en día, pero la única diferencia es que el segunda punta juega de satélite del punta neto, en cambio el centrodelantero era el eje principal del todo el ataque. Hoy por hoy, esta posición está en desuso.

Podríamos decir que el centrodelantero es como un volante de creación, porque de cierta forma, tuvo un juego muy cerebral y de claridad en la elaboración de jugadas en la delantera, pero a diferencia del anterior jugó exclusivamente en el ataque. El centro punta a diferencia del volante de creación, no era un tricuartista, o sea que su principal tarea no era "bajar" a buscar balones desde el medio campo para trasladarlos por la cancha. Este tipo de jugador debía cumplir aún mayores tareas en el ataque. Por lo tanto, como ya se especificó, un centrodelantero se asemeja más a un segunda punta, porque tenía labores tales como las de ser capaz de cambiar de flanco, moverse y mostrarse para repartir fútbol en el ataque, así mismo debía abrir huecos en la defensa, finalizar con éxito las jugadas, proveer de asistencias y habilitaciones a sus compañeros y, sobre todo, hacer muchos goles. Sin embargo, esta variedad de cualidades también lo distinguía claramente de un punta neto, quienes son más especializados en la definición, incluso, los centrodelanteros no eran necesariamente futbolistas altos y fuertes, pero además de finalización deben tener visión de campo y creatividad en el juego.

Ejemplo de grandes centrodelanteros fueron Roberto Cherro, Mario Boyé, Adolfo Pedernera, Hugo Sánchez, Ronaldo, Alberto Spencer, Claudio Pizarro, Ruud van Nistelrooy, Alan Shearer, Marcelo Salas, Marco van Basten, Gabriel Batistuta, Andrés Mendoza, Telmo Zarra, Romário y Lolo Fernandez. Lo más parecido hoy en día a un antiguo centrodelantero son Luis Suárez, Gonzalo Higuaín, Diego Costa, Zlatan Ibrahimović, Daniel Sturridge, Radamel Falcao, Paolo Guerrero, Robert Lewandowski, Lucas Alario, Lucas Pratto, Darío Benedetto, Nicolás Blandi y Walter Bou.

Este tipo de futbolista también denominado delantero exterior[5]​ si jugaba en el antiguo estilo 2-3-5. Ya en el posterior auge del sistema 4-4-2 (la famosa formación wingless sin alas en inglés) en los 60s, se privilegiaba jugar sin extremo, pero en los 70s con el auge de la naranja mecánica volvieron a aparecer en el sistema 4-3-3 a los costados del ataque. Su dorsal tradicional ha sido el 7, el 11, dependiendo de en qué banda jueguen (derecha e izquierda, respectivamente). Son jugadores que básicamente se mueven pegado a la banda, avanzando por ahí hasta el final de la cancha, desbordando y enviando centros al delantero o pases-gol, pase de la muerte. En cuanto a sus características como futbolistas, suelen ser muy veloces y precisos para mandar grandes centros de cualquier punto hacia el área y en velocidad. Tienden a ser los dueños de los tiros libres y, si pueden, rematan a distancia. Ejemplos claros fueron el gran Stanley Matthews, quien podría considerarse como el mejor en su clase; Piet Keizer, de los Países Bajos, en la época de la "naranja mecánica"; Oleg Blojín, que, a pesar de ser extremo, tenía la capacidad de disparar a la portería rival desde una esquina del área grande a modo de falso centro, engañando a los porteros y haciendo muchos goles. También destacaron Francisco Varallo, Alfredo Moreno, Piru Gaínza, Paco Gento, George Best, Jairzinho, Juan Joya, Helmut Rahn, Raimundo Orsi, Coen Moulijn, Ryan Giggs o Luís Figo. Hoy en día destacan Marco Reus, André Carrillo y Mohamed Salah.

Un futbolista que juega como extremo es aquel que se sitúa en la banda o lateral del campo, donde comúnmente cumple la función de ataque. La posición de extremo es una de las más antiguas en el fútbol y de las que se han mantenido hasta nuestros días. En la formación 2-3-5 se les llamaban right wing forward y left wing forward; eran los dos jugadores que se ubicaban a ambos extremos de la línea de cinco delanteros. Las formaciones fueron cambiando progresivamente y usando cada vez menos delanteros, pero el extremo se ha mantenido merced a reinventarse sucesivamente. Existen otras ubicaciones en este deporte que ocupan dicha posición. Los laterales ocupan las bandas, pero en la línea defensiva; los interiores (también llamados centrocampistas laterales o de banda) se encuentran en el medio. Los extremos están en posiciones más adelantadas. Suelen ser bajos, hábiles, escurridizos, gomosos y veloces, así como asistentes.

Llamado puñal, falso extremo, falso 9 o extremo a pie cambiado en España o también denominado como delantero interior en el sistema 2-3-5, y, actualmente, juegan en el ataque a ambos costados de la formación 4-3-3 o 3-3-1-3. Su dorsal tradicional ha sido el 7 y el 11, dependiendo de en qué banda jueguen (derecha e izquierda, respectivamente). Suelen ser jugadores con mucho vértigo, velocidad y con un gran control del balón. Físicamente, son algo más pequeños que los delanteros centro, pero más hábiles y creativos. Los punteros se diferencian de los extremos porque no buscan la banda hasta el final del campo, sino que se mueven desde las bandas hacia la portería, utilizando la jugada denominada "diagonal", y encarando a la defensa y al portero. Esto es una diferencia importante en el estilo y la forma de juego: jugar con extremos significa un fútbol con un ataque más estático esperando el centro; jugar con punteros implica mayor movilidad del balón. Otra cosa es que a los punteros se les pide más goles que a los extremos, y suelen ser muy buenos para hacer la gambeta y encarar a las defensas. Antiguos punteros destacables en esta posición fueron: Johan Cruyff, Pierre Littbarski, René Houseman, Hugo Sotil, Orestes Corbatta, Leonel Sánchez y Garrincha.

Pueden dividirse en estáticos, rotacionales, directos y de contraataque.[6]

El ataque estático es más sencillo de realizar; en ellos cada jugador adopta un rol y no varía su posición en la mayor parte del juego. Dado que es un sistema muy fácil de marcar, requiere un gran dominio de las acciones técnicas individuales y colectivas, así como de jugadas estratégicas. Esta forma de jugar es usada por equipos que prefieren el centro al arco o los pases por el costado, pues solo se necesitan dos arietes buenos para cabecear.

Los ataques rotacionales son los más complejos, pues requieren del intercambio de posiciones entre jugadores, tratando de mantener un equilibrio en defensa mientras se crea una situación favorable en ataque. Las rotaciones buscan evitar los marcajes férreos, así como buscan dar tiempo para estudiar la composición defensiva y los movimientos del equipo contrario. Provocan un gran desgaste físico, pero aportan una gran movilidad e intensidad. Ello implica un número constante de cambios y la racionalización de su uso. Hoy por hoy España usa esta forma de atacar y siempre se ha usado en Sudamérica claramente con variantes.

Los ataque directos son aquellos en la que se busca la mayor profundidad en el juego en el menor tiempo posible. La simple jugada en la que el ariete pasa al pívot, y este cede a la entrada del ala para que este finalice sería con un buen ejemplo de ataque directo. Este estilo de ataque es usada magistralmente en el fútbol alemán.

Finalmente, tenemos los contraataques, que consisten en la rápida articulación de una jugada de finalización tras haber provocado un robo al equipo contrario, dejándole en posición desfavorable para defender el ataque posterior. Requiere una finalización rápida y directa, para evitar el repliegue del equipo contrario. Suelen ocurrir en superioridad numérica atacante o en igualdad. Esta forma de jugar se ha perfeccionado en Italia usando el catenaccio.

Ha habido delanteros que tuvieron armonía en el campo de juego y fueron determinantes para el éxito de su equipo. Las mencionadas destacaron a nivel internacional.[7]



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