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El Eternauta



El Eternauta es una historieta argentina seriada de ciencia ficción creada por el guionista Héctor Germán Oesterheld y el dibujante Francisco Solano López. Publicada en Hora Cero Semanal desde 1957 a 1959, tuvo cantidad de secuelas y reediciones.

La trama se centra en una invasión alienígena a la Tierra mediante una tormenta de nieve tóxica que acaba con la mayor parte de la población, y la resistencia de sobrevivientes en Buenos Aires. Su protagonista es Juan Salvo, el Eternauta, quien en un ejercicio de metaficción narra lo sucedido ante Oesterheld.

La historieta es considerada entre las más importantes del país y de Latinoamérica. Su edición 2015 de Fantagraphics Books para Estados Unidos obtuvo tres nominaciones a los Premios Eisner y ganó en la categoría Mejor colección o proyecto de archivo de tiras de prensa.[1]​ A principios de 2020, la plataforma de streaming Netflix anunció que convertirá El Eternauta en una serie a nivel internacional.[2]

El guionista, Oesterheld, en un ejercicio de metaficción, se pone como personaje. Su participación consiste en escuchar el relato de Juan Salvo, el «Eternauta», un hombre que se materializa en su casa sin previo aviso. Este personaje, además de relatar una serie de eventos, expresa sus impresiones y análisis de los sucesos que tuvieron lugar

La historia comienza en Vicente López, en donde se encuentra el protagonista junto a su esposa Elena, su hija Martita y sus amigos Favalli, Lucas y Polsky. Mientras los hombres juegan al truco, escuchan en la radio una extraña noticia respecto de una explosión en el océano Pacífico, justo antes de que se corte la luz. Junto con este fenómeno, los habitantes de la casa notan un inusual silencio en la calle, y al mirar por la ventana descubren que la ciudad está cubierta por una especie de nieve luminiscente que cae en copos redondeados desde el cielo; cadáveres de transeúntes y vehículos chocados. Tras observar a los vecinos de enfrente abrir la ventana para ver qué sucedía y morir al contacto con la «nieve», los amigos deducen que la extraña nevada es el motivo del silencio. Salvo, entonces, corre al cuarto de su hija temiendo que hubiese una ventana abierta, pero encuentra que debido al intenso frío la casa había sido cerrada en forma hermética. Sin embargo, Polsky, preocupado por su esposa e hijos, abandona la casa desoyendo las advertencias de sus amigos y fallece tras dar unos pasos en la calle. Favalli, profesor de Física de gran erudición e ingenio, encuentra la solución para no morir de inanición: crear un traje aislante que proteja al cuerpo del contacto con los copos mortíferos. Gracias al traje, Juan Salvo puede salir a buscar en las tiendas los suministros para subsistir. En la ferretería se agrega un nuevo personaje al grupo: Pablo, un chico de doce años, quien se había salvado de la nevada gracias a haber sido encerrado en el sótano por el dueño del local.

Los protagonistas descubren otros supervivientes de la nevada, aunque la gravísima situación ha desencadenado la anarquía y violencia social. Un sobreviviente anónimo asesina a Lucas para robarle el traje, y este hecho decide a los protagonistas a escapar de la ciudad lo antes posible.

Sin embargo, no llegan a hacerlo. Pronto descubren las primeras señales que indican que la nevada sería producto de una invasión extraterrestre: al salir a buscar un camión para trasladarse ven caer en la distancia unas bolas de fuego que descienden lentamente, como si aterrizaran.

Varios soldados supervivientes comienzan a reclutar a la gente que encuentran para hacer frente a la invasión. Juan Salvo, Favalli y Pablo se unen al ejército; Elena y Martita permanecen en la casa. Al grupo se agregan: Mosca, un historiador que toma nota de todos los sucesos para que la historia de la invasión quede registrada para la posteridad (las intervenciones de este personaje son de carácter humorístico); y Franco, un obrero tornero de gran valentía.

La primera batalla tiene lugar en la avenida General Paz, donde los supervivientes combaten con extraterrestres similares a escarabajos gigantes, apodados «cascarudos». Se les captura un arma lanzarrayos de gran poder, capaz de destruir tanques o aviones de un solo disparo. Al examinar los cadáveres de los «cascarudos», Favalli encuentra que tienen unos aparatos metálicos clavados en la nuca y deduce que se trata de «teledirectores» con los cuales otros seres están dirigiendo sus acciones. Con esto, el grupo reconoce que los «cascarudos» no son los verdaderos invasores, sino apenas la fuerza de choque de una inteligencia aún desconocida. Durante estos combates, la nevada mortal parece cesar y recomenzar en forma intermitente.

A continuación, el ejército captura la cancha de River para utilizarla como base de operaciones. Aquí tienen lugar varios combates; uno de ellos, entre la misma resistencia, ya que caen bajo los efectos de un arma enemiga que genera alucinaciones y se ven entre sí como un grupo de «cascarudos». Producto de las alucinaciones, algunos de los soldados —entre ellos Juan Salvo— tratan de rescatar a sus seres queridos de un peligro imaginario, hasta que el mismo Juan identifica y destruye al artefacto productor de alucinaciones. Sobre este momento de la historia la nevada se detiene, permitiendo que los supervivientes humanos puedan prescindir de los trajes aislantes.

Por la noche, Juan y Franco abandonan el estadio para averiguar más sobre los verdaderos invasores. Así llegan hasta un puesto en las Barrancas de Belgrano, donde encuentran a un extraterrestre de aspecto humanoide con muchísimos dedos. El «Mano», como lo denominarán, es quien controla a distancia a los «cascarudos», y a los «hombres-robot», prisioneros humanos a quienes se ha insertado un teledirector. Sin embargo, incluso este extraterrestre es a su vez controlado: proviene de una civilización pacífica y amante de la belleza, y es obligado a combatir mediante una «glándula del terror» injertada en él por sus amos, que lo envenena en cuanto siente miedo. Juan Salvo y Franco desencadenan sin querer este proceso al atacar al «Mano», y este, moribundo, les cuenta sobre sus amos, a quienes llama «Ellos»: seres impiadosos y de una ambición sin límites, que esclavizan a otras especies para usarlas como soldados en su plan de conquista del Universo.

Tras el regreso al estadio, la actividad de los invasores parece cesar, lo cual es interpretado por los comandantes como una señal de que el enemigo se rinde y se retira. Todo el ejército abandona el estadio y marcha hacia el centro de la ciudad por la calle Pampa y la avenida Cabildo, en un recorrido forzado al estar todas las intersecciones bloqueadas por escombros de edificios derribados. Al llegar a la Plaza Italia un edificio cae tras ellos, atrapando a Favalli. Un nuevo ataque de alucinaciones que produce la ilusión de un incendio les corta la retirada, dejando libre solo la calle Las Heras. Mientras los otros soldados escapan del fuego por Las Heras, Juan se percata de la naturaleza ilusoria de las llamas y se queda atrás junto con Franco para rescatar a Favalli. Poco después los soldados regresan sobre sus pasos, diezmados por un ataque con lanzarrayos. El mermado grupo es atacado luego por «gurbos», enormes bestias extraterrestres de aspecto macizo, y por un lanzarrayos cuyo operador no alcanza a divisarse. Solo Juan, Favalli y Franco logran escapar de este ataque, bajando a la estación de subte Plaza Italia, y quedan libres al provocarle una derrota intelectual al «Mano» que dirigía la operación.

Al salir, se dirigen al centro de la ciudad para averiguar todo lo posible sobre los invasores, esperando poder comunicar esa información a otros países que estuviesen sufriendo la misma amenaza. El cuartel general de la invasión se sitúa en la Plaza del Congreso, el cual resiste los ataques aéreos provenientes de otros países gracias a la tecnología extraterrestre, primero derribando los aviones enemigos y luego activando un campo de fuerza protector en forma de cúpula. El grupo logra desactivar la cúpula protectora y detener de un golpe todas las actividades de los invasores, aunque los «Ellos» escapan —en forma implícita— a bordo de una nave luminosa en forma de esfera, que Favalli relaciona con las bolas de fuego que se habían visto aterrizar al comienzo.

El grupo reencuentra a Pablo y Mosca, quienes se habían salvado de un ataque con lanzarrayos escudándose detrás de unos «gurbos» muertos. Mientras todos regresan a la casa de Juan, alejándose de la ciudad, ven la estela de un misil intercontinental dirigido a la exbase de los «Ellos», y segundos después Buenos Aires es destruida por una bomba atómica.

Los hombres retoman el camino con la interferencia de algunos «gurbos», que son eliminados por un benefactor desconocido. Al llegar a la casa, reencuentran a Elena, Martita y descubren que quien los había salvado de los «gurbos» momentos atrás es un «Mano» que, fuera de la casa, intenta hacer contacto con intenciones amistosas. Pero recomienza la nevada mortal y lo aniquila.

La historia no continúa de forma análoga a su inicio. Los personajes escuchan una transmisión de radio de un «Comité Unido de Emergencia del Hemisferio Norte» que asegura haber logrado controlar la nevada mortal y evitar su caída en determinados sitios, áreas libres de nevada situadas en diversos puntos de los países afectados, a donde convocan a la población. Según esta transmisión, la zona protegida más cercana a Buenos Aires se encontraría en Pergamino. El grupo se dirige en camión hacia ese punto, pero la transmisión radial resulta ser una elaborada trampa de los invasores, destinada a atraer a todos los supervivientes a sitios específicos. Al llegar a la supuesta zona segura, Favalli, Franco, Mosca y Pablo son capturados y convertidos en «hombres-robot». Juan, Elena y Martita divisan una nave extraterrestre sin vigilancia e ingresan a ella, pero son detectados. Al tratar de operar la nave para escapar, Juan acciona por error un dispositivo que lo envía a una dimensión paralela llamada Continum 4.

En este punto se cierra la estructura circular de la historia. Juan Salvo, al quedar separado de su esposa y de su hija, había comenzado a buscarlas a través de los infinitos Continum, y fue así como había aparecido en la casa del guionista, a quien le contó su historia presentándose como «el Eternauta, el viajero de la eternidad».

Cuando Juan finaliza su relato, él y el guionista se percatan de un detalle: la historia relatada habría tenido lugar en 1963, pero en ese momento era 1959 (el año de la publicación de la historieta). Esto implicaría que Elena y Martita aún estaban en su hogar, un chalet cercano. Juan sale corriendo de la casa del guionista para reencontrarse con su familia, fusionándose consigo mismo años más joven. Al llegar a la casa y reunirse con Elena y Martita olvida por completo todo lo ocurrido, pero al guionista se le confirma la veracidad de la historia al ver llegar a Favalli, Lucas y Polsky para jugar al truco igual que todas las noches, tal como Juan había relatado. En la última página, el autor se propone a sí mismo publicar lo que Juan Salvo le había contado, en la esperanza de prevenir la invasión de 1963, terminando sus reflexiones con la pregunta «¿Será posible?».

El rasgo más destacado de la obra por historietistas y periodistas especializados es la amplitud de interpretaciones sutiles, referencias veladas o segundas lecturas (algunas incluso involuntarias). Oesterheld indica que, en El Eternauta, el protagonismo siempre recae en un grupo de personas, más grande o más pequeño, conformando un «héroe en grupo» al que considera más valioso que el clásico héroe individual que triunfa sin ayuda de otros.[3]

El comentario más frecuente señala en los invasores y en sus métodos referencias veladas a los golpes de estado que a menudo vivía el país.[4]​ En este sentido, las tres versiones escritas por Oesterheld (la primera, la de Breccia y la segunda) coincidieron con los gobiernos de facto de Pedro Eugenio Aramburu, Juan Carlos Onganía y el Proceso de Reorganización Nacional.

También se ha señalado que —exceptuando a los «Ellos», que son mencionados pero no aparecen en ningún momento— ninguno de los invasores es de naturaleza malvada: se trata de seres forzados a cumplir la voluntad de otros. En este detalle se ha querido ver una crítica a la guerra en forma conceptual,[5]​ o incluso un alegato sobre la lucha de clases.[6]

La lectura política, proviene en gran parte de notas firmadas por Carlos Trillo y Juan Sasturain durante la dictadura y poco después. Esos textos colaboraron a interpretar El Eternauta “como metáfora de parte de nuestra historia nacional, como si el autor hubiera intentado dejarnos un mensaje cifrado de resistencia a la opresión”, señala Gago, autor del libro-tesis Sesenta años de lecturas de Oesterheld.

Esa interpretación también está favorecida por el reconocimiento de Oesterheld como militante desaparecido y como autor que en obras de los años 70 explicitó su compromiso ideológico. Antes de su desaparición, el significado de El Eternauta estaba más vinculado a la idea de la aventura. Para la conmemoración de los 50 años de El Eternauta, la figura del combatiente del traje aislante que avanza con determinación hacia su destino poblaba muros callejeros y volantes de agrupaciones de la izquierda estudiantil, asociado a la idea de resistencia.[7]

Una de las características de la historia es un uso muy marcado de los localismos de su lugar y época de origen, la ciudad de Buenos Aires durante los años cincuenta. Algunos de ellos:

A lo largo de los años se crearon muchas otras historias relacionadas con la aventura original, aunque no todas coherentes entre sí.

Además de las continuaciones de El Eternauta, existieron proyectos que no llegaron a ser publicados:

Los derechos de autor de la historia y del personaje motivaron disputas que comenzaron cuando quebró la Editorial Frontera, que publicó El Eternauta por primera vez. Oesterheld vendió los derechos de los diversos personajes a sus acreedores.[22]​ Éstos fueron adquiridos en la década de 1970 por Alfredo Scutti, de Record, quien reeditaría la obra y luego, tras un nuevo contrato de cesión de derechos, editaría la segunda parte.

Las complicaciones se inician luego de la detención y desaparición forzada de Oesterheld y del viaje de Solano López a Europa, cuando Elsa Oesterheld, viuda del guionista, firma un contrato más amplio de cesión de derechos con Scutti. El mismo habría sido perjudicial para los nietos o para Solano López, y la misma recurriría a la Justicia para intentar anular dicho contrato. Solano López lo explicaba:

A partir de 2009, muchas agrupaciones políticas peronistas ligadas al kirchnerismo, como La Cámpora, utilizaron la imagen del Eternauta ligada a la figura del expresidente Néstor Kirchner, las fundieron en un personaje denominado «El Nestornauta», que se difundió como grafiti[24]​ y se utilizó como símbolo de esas agrupaciones. Se trata de una imagen de cuerpo entero del personaje de Juan Salvo con su traje aislante, tal como aparece en la historieta, excepto que no porta un fusil y que dentro de la máscara del traje se ve el rostro de Néstor Kirchner. A veces, esta figura se representa avanzando con la mano levantada y formando con los dedos la «V» característica del peronismo.[25]​ La viuda de Oesterheld apoyó el uso de la imagen del personaje ligada al expresidente:

Durante la gestión de Mariano Narodowski en el Ministerio de Educación con Mauricio Macri como Jefe de Gobierno, la administración porteño repartió gratis El Eternauta, con el patrocinio de la Fundación Noble. En 2010, esa dependencia ya a cargo de Esteban Bullrich, publicó un libro de “aportes para el desarrollo curricular” de la enseñanza media, donde figura dicha historieta en el “Corpus de lecturas sugeridas” para segundo año.[27]

Las distintas historias de El Eternauta se reeditaron en diversas ocasiones, en adición a sus publicaciones iniciales.

Primera versión (con Solano López)

Versión alternativa con Alberto Breccia

Segunda parte

Tercera parte

El mundo arrepentido

El regreso

El regreso: La búsqueda de Elena

A fines de la década de 1960, el estudio argentino Gil & Bertolini, que producía comerciales para televisión, dio inicio a un proyecto que contemplaba realizar un corto piloto para televisión sobre la base del guion de El Eternauta, con el fin de ocupar el tiempo libre de los animadores del estudio en un trabajo que proporcionase satisfacción al equipo. El corto sería animado, resolviéndose mediante rotoscoping, con excepción de una introducción con actores vivos en la cual participaría el propio Germán Oesterheld, con cuya colaboración se contaba.

El proyecto no llegó a concluirse por dificultades financieras:

De este corto llegaron a realizarse veinticuatro minutos de animación.[32]

En febrero de 2020, se anunció que la plataforma de streaming Netflix, convertirá El Eternauta en una serie para todo el mundo:[2]“formará parte entre fines de 2021 y comienzos de 2022 de las producciones audiovisuales de Netflix en la Argentina”, confirmaron. La dirección estará a cargo de Bruno Stagnaro, guionista y director de películas como Pizza, birra, faso y series como Un gallo para Esculapio, con la participación del cineasta y nieto del autor de la novela, Martín Oesterheld, como consultor. La producción es de KyS Films, que en cine generó Relatos salvajes, El clan y El ángel.

Durante mucho tiempo se consideró la posibilidad de realizar una película sobre El Eternauta, barajándose como posibles directores interesados a Adolfo Aristarain, Fernando Solanas o Gustavo Mosquera (quien, en cambio, se avocó a un filme sobre la vida de Oesterheld),[33]​ pero los excesivos costos no permitieron realizarlo.[34]

Una productora italiana trabajó, bajo la supervisión de Elsa Oesterheld y sus nietos, en una película sobre el personaje. La historia se localizaría en Buenos Aires y negociaba con el INCAA la posibilidad de una coproducción.[33]

En mayo de 2008 la cineasta Lucrecia Martel confirmó que había aceptado el ofrecimiento de dirigir la película de El Eternauta y que se trabajaba en la realización del guion, pero en noviembre de 2009 anunció su alejamiento del proyecto por conflictos con la familia Oesterheld. Hubo expectativas de que, zanjados los inconvenientes, la película se estrenase en 2011, pero ello no ocurrió.

El Eternauta aparece en el corto Nieves del Tiempo (2010), de Enrique Piñeyro, uno de los Cortos Institucionales del 12º festival de cine BAFICI.[35]

En 2011, se estrenó el largometraje documental español La mujer del Eternauta, dirigido por Adán Aliaga, con la participación de Elsa Oesterheld.[36]

El 4 de septiembre del 2017, en el 60º aniversario de la publicación, artistas independientes de Argentina publica “60 segundos de oscuridad" adaptación de un fragmento de la obra, interpretada desde el lenguaje de la animación.

En septiembre de 2007 se estrenó en la Sala Beckett, en Buenos Aires, la obra teatral Zona liberada,[37]​ inspirada en El Eternauta, a cargo de integrantes del grupo Carne de Cañón.

La primera adaptación radial del Eternauta se realizó en 1990, en San Martín de los Andes, con tecnología de la época. La adaptación radial fue realizada por Gustavo Arias y Pacho Apóstolo. Puede escucharse en el canal de Youtube Universo Eternauta, donde hay varias versiones de adaptaciones de la historieta original. Los audios de 1990 se van subiendo por capítulo: Capítulo 1 - Comienza la historia, Capítulo 2 - La nevada mortal y Capítulo 3 - Polsky.

A principios de 2010, Radio Provincia de La Plata puso en el aire el programa El Eternauta: Vestigios del futuro, adaptación de El Eternauta al formato de radioteatro, que se desarrolló en 22 capítulos adaptados y dirigidos por Martín Martinic Magan, y producidos por la estación radial.

En esta adaptación se trasladó la acción a La Plata (donde desapareció Oesterheld) en 2012, y se cambiaron los nombres y el género de algunos personajes. Los Gurbos son referidos como Baumes, en referencia al Comisario Baume, responsable de la desaparición de Oersterheld.

Además de la emisión radial, se realizaron dos escuchas colectivas del radioteatro: una al lanzar el proyecto y otra al culminarlo. Esta última entrega se enriqueció con una entrevista abierta a Francisco Solano López y Juan Sasturain.

El programa recibió los premios «Construyendo Ciudadanía en Radio y TV» (AFSCA) y «Martín Fierro Federal 2010» (APTRA) en la categoría «Radio: Interés General». Además, fragmentos de este radioteatro fueron utilizados por la productora española Frida para la realización del documental La mujer de El Eternauta, sobre la vida y lucha de Elsa Oesterheld.

En marzo de 2010, la banda mexicana de rock alternativo Novo Pilota, originaria de Ciudad Juárez, Chihuahua, comenzó con la grabación del disco titulado E.T.E.R.N.A.U.T.A, con apoyo del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMYC) de la Secretaría de Cultura. El proyecto, presentado ante la instancia cultural mexicana bajo el título "E.T.E.R.N.A.U.T.A.: Un documento sonoro del rock juarense en la actualidad" y sometido por el entonces guitarrista y compositor Erick Arenas Góngora, [2] Archivado el 19 de enero de 2021 en Wayback Machine. fue acreedor a una beca económica que le permitió a la agrupación producir y distribuir el disco, que es un claro homenaje al personaje creado por Oesterheld y Solano López, cargado con referencias a la situación de violencia por la que atravesaba la ciudad fronteriza durante el sexenio del entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa .[3] El lanzamiento del disco de la banda juarense coincidió con la publicación de El Eternauta en México por la Editorial RM, con portada del ilustrador y artista argentino Jorge Alderete, conocido como Dr. Alderete, que incluye un prólogo de Juan Sasturain [4] [5] La presentación se llevó a cabo en la Embajada de la República Argentina en la Ciudad de México el 23 de febrero de 2011 [6] con la presencia de Alderete, el Editor en Jefe de RM Ramón Reverté y Néstor García Canclini.

En 2011 El Eternauta fue objeto de un homenaje musical: Los Ellos,[38][39]​ un álbum colectivo y multidisciplinario que reúne a 17 bandas, 10 ilustradores y un documental. Este proyecto rinde tributo a la obra de Oesterheld tanto en lo artístico como en lo ideológico. El proyecto nació en 2009 en La Plata producido por el sello Concepto Cero. Participaron bandas como Shaman y los hombres en llamas, La Patrulla Espacial, El Perrodiablo, Casimiro Roble, Excursiones Polares, Brahman Cero (estas dos últimas producidas por Damián Anache), entre otras tantas bandas emergentes.[40]​ Cada banda tiene su propia impronta estética: post-punk, lirismo spinetteano, folk psicodélico.

La agrupación argentina de rock Fútbol grabó el tema "El Asedio de River Plate" en su álbum La Gallina.

En diversas ocasiones, la viuda de Oesterheld, Elsa Sánchez, y Solano López entregaron estatuillas representando al personaje Juan Salvo de El Eternauta a diversas personalidades, en reconocimiento de sus logros. La primera entrega aconteció durante un festival de historieta en la década de 1990, cuando Elsa Sánchez entregó al mismo Solano López la estatuilla como reconocimiento de los organizadores del festival a su trayectoria.



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