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Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno



¿Qué día cumple años Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno?

Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno cumple los años el 2 de agosto.


¿Qué día nació Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno?

Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno nació el día 2 de agosto de 1602.


¿Cuántos años tiene Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno?

La edad actual es 422 años. Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno cumplió 422 años el 2 de agosto de este año.


¿De qué signo es Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno?

Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno es del signo de Leo.


¿Dónde nació Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno?

Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno nació en Valladolid.


Gaspar Alonso Pérez de Guzmán el Bueno (Valladolid, c. 2 de agosto de 1602Dueñas, 4 de noviembre de 1664), ix duque de Medina Sidonia,[1]vii marqués de Cazaza, xiii conde de Niebla y xiv señor de Sanlúcar, fue un noble español perteneciente a la casa de Medina Sidonia, una de las familias más poderosas de Andalucía.

Gaspar fue hijo de Manuel Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, viii duque de Medina Sidonia, y de Juana de Sandoval y Rojas, hija del duque de Lerma y valido de Felipe III; era hermano de Alonso, xii conde de Niebla, y de Luisa de Guzmán, futura reina consorte y regente de Portugal.

Su padre ejercía de gentilhombre y cazador mayor del rey, en Valladolid, cuando nació Gaspar. Bautizado el 2 de agosto de 1602, en la iglesia de San Llorente de Valladolid, le apadrinaron Felipe III y el marqués de Cea, hermano de su madre y posteriormente duque de Uceda, privado del rey. Es probable que para la elección del nombre, pesara la figura de su tío, el conde-duque de Olivares, ya entonces en la corte.

En 1603, nombrado su padre capitán general de las Galeras de España, la familia pasó a El Puerto de Santa María. La infancia de Gaspar transcurrió entre las casas de su padre y su abuelo, siendo Gaspar marqués de Cazaza hasta la muerte de este el 26 de julio de 1615, heredando su padre el título ducal. Instalada la familia en Sanlúcar, los libros de texto de Gaspar, cumplidos los dieciséis años, eran las obras de Cicerón, Quinto Curcio, Salustio y otros clásicos.

Se casó con su tía Ana de Guzmán y Silva, nacida en 1607, el 26 de noviembre de 1622 en Sanlúcar de Barrameda[1]​ (Cádiz), tenía ella quince años y Gaspar veinte. Tuvo el matrimonio cuatro hijos, y solo el último, Gaspar Juan, nacido el 21 de febrero de 1630, sobreviviría a su padre, heredando el título ducal.

Sirvió de gentilhombre en la corte llamado por Felipe IV. En ese periodo el duque de Medina Sidonia se endeudó de tal manera que puso en peligro el inmenso patrimonio de la casa ducal. Gaspar incluso llegó a obtener real facultad para endeudarse, solicitando permiso a su padre en 1634, empeñando en 24 000 ducados las rentas de un mayorazgo, aún no heredado.

En el marco de la política matrimonial del rey, el conde-duque de Olivares negoció en 1632, el matrimonio de su hermana Luisa de Guzmán con el duque de Braganza. Este enlace fue crucial en la Historia ya que tras la revuelta en Portugal serían nombrados reyes, él como Juan IV de Portugal, primer rey de la dinastía de Braganza y pieza clave en la posterior conspiración del duque.

Fallecido el VIII duque de Medina Sidonia el 20 de marzo de 1636, el hijo pasó de inmediato a Sanlúcar. En abril de 1637 muere en la localidad gaditana su primera esposa Ana María Pérez de Guzmán y Gómez de Silva.

Al quedarse viudo, Lorenzo Dávila, avispado agente en la Corte, mandó a Sanlúcar a Margarita Marañón e Ybarra, conocida del duque y madre probable de su hija natural Luisa. En 1639, ultimadas las capitulaciones para su segundo matrimonio, concedió a Margarita 20 000 ducados en censos en usufructo, con obligación de residir en convento de Sanlúcar. Eligió las dominicas de Madre de Dios. Años más tarde profesó, bajo el nombre de Sor Margarita de la Cruz. A partir de 1662, percibió renta anual de 4000 reales. Hombre mujeriego, el duque dio rentas vitalicias de 200 y 100 ducados también a las madrileñas Catalina de Ludena y Leonor de Cárdenas.

En 1640 se casa nuevamente con Juana Fernández de Córdoba, hija del V marqués de Priego, que acompañó a Gaspar en sus momentos de desgracias y fue madre de Juan Claros, que sería sucesor de su hermano como XI duque de Medina Sidonia. Contó Gaspar de Guzmán con dieciséis hijos conocidos, entre legítimos y naturales, de los que seis fallecieron en la infancia y dos en la juventud. De Margarita Marañón de Ibarra, tuvo Francisco de Guzmán el Bueno y Marañón, Enrique de Guzmán el Bueno y Marañón, Alonso de Guzmán el Bueno y Marañón, Fray Domingo de Guzmán el Bueno y Marañón, O.P., XV Obispo de Leiría (1677-1678), XI Arzobispo de Évora (1678-1689) y Juana de Guzmán el Bueno y Marañón. Aldonza de Guzmán, que se dijo que fue su hija nacida de Ana Tello, dama de la duquesa Juana Fernández de Córdoba y Enríquez de Ribera su segunda mujer y hija de Francisco Tello de León, se casó con Andrés Lopes Pinto de Vasconcelos, Desembargador de la Casa de la Suplicación, y tuvo descendencia en Portugal.[2]

Al asumir la jefatura de la casa ducal también asumió otros cargos vinculados como el de capitán general de la Mar Océana y Costas de Andalucía (desde el Guadiana a Estrecho de Gibraltar), y por ello al producirse la rebelión de Évora y Algarve en 1637 (entonces bajo dominio español), el duque dirige las operaciones militares para controlar la zona auxiliado por su primo Francisco Antonio de Guzmán y Zúñiga, V marqués de Ayamonte.

Esta relación familiar será fundamental para el desarrollo de la conspiración pues, ante la crisis económica y político-militar del Imperio español, se rebelan Cataluña, Portugal y luego Nápoles, Sicilia y otras posesiones, el duque de Medina Sidonia, tentado por su primo y apoyado por su cuñado que acaba de ser proclamado rey de Portugal, decide encabezar la rebelión independentista de los reinos andaluces de Sevilla, Córdoba, Jaén y Granada contra el rey Felipe IV contando con el apoyo de Holanda y Francia, entonces en guerra con España.[3]

Tras la inactividad del duque en su defensa de la frontera portuguesa, en Madrid las sospechas sobre la conspiración andaluza se confirman cuando se intercepta una carta entre Medina Sidonia y el marqués de Ayamonte, así como informadores en Portugal afirmaban la inminencia de la rebelión andaluza. El conde-duque de Olivares mandó llamar a los dos nobles conspiradores a la corte. La falta de apoyo de la nobleza regional, la no colaboración de las masas populares y la tardanza de sus aliados exteriores, hicieron que el duque llegara a un acuerdo con el valido, pidiendo perdón al rey y acusando de traición a su primo. Esto supuso un procedimiento judicial que acabó con la vida del marqués siendo decapitado en el Alcázar de Segovia en 1648.

Por su alto rango, fortuna y relaciones familiares con el valido, el rey Felipe IV perdonó la vida a Gaspar Alonso de Medina Sidonia aunque a cambio perdió la rica ciudad de Sanlúcar de Barrameda y pagó una multa de doscientos mil ducados como donativo al rey.

Humillado, el duque fue obligado a retar a su cuñado el rey de Portugal a un combate en la frontera cerca de Valencia de Alcántara en un intento por lavar su imagen, pero Juan IV no acudió a la cita tras ochenta días de espera (entre el 1 de octubre y el 19 de diciembre de 1641).

Obligado a no volver a sus dominios andaluces, quedó exiliado en Castilla. Una vez infrigió esta obligación y fue apresado y encarcelado en el castillo de Coca.

En 1645 se le privó el derecho a la Capitanía General de las Costas de Andalucía, que pasó a los duques de Medinaceli, y Sanlúcar revirtió a la corona a cambio de Tudela de Duero y Becerril, dos villas castellanas mucho menos prósperas que la rica Sanlúcar, por su comercio con América.

Se instala ese año en Tordesillas y posteriormente en Valladolid. La corona siguió haciendo presión para obtener recursos de la desprestigiada casa, iniciando pleitos por la alcabalas del condado de Niebla y las almadrabas de Zahara.

A partir de 1647 reanudó su vida social y favoreció a diversos conventos. Inhabilitado su hijo Gaspar Juan para servir en la corte, por ser hijo de proscrito, este fijó su residencia en la casa de Huelva. Tras la revolución inglesa, Felipe IV le pidió ayuda en Andalucía y su hijo fue la mano derecha de su padre dirigiendo desde el destierro de una posible invasión inglesa y de las numerosas incursiones de los portugueses hacia Niebla.

En 1660 se produce un encuentro entre el duque y el rey, en una visita real a Valladolid, que supuso un nuevo mazazo a la malograda economía de la casa ducal.

El 25 de octubre de 1664, alquila en Dueñas la Casa del Adelantado de Castilla, y allí se instala con su mujer, su hijo Juan y los criados que le quedaban. En poco tiempo, moriría, siendo celebrado su funeral en la Catedral de Valladolid. Fue enterrado según su testamento en el convento de Scala Coeli del Abrojo, en Laguna de Duero, donde tenía enterrado a su hijo Francisco.




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