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George Solti



¿Qué día cumple años George Solti?

George Solti cumple los años el 21 de octubre.


¿Qué día nació George Solti?

George Solti nació el día 21 de octubre de 1912.


¿Cuántos años tiene George Solti?

La edad actual es 111 años. George Solti cumplirá 112 años el 21 de octubre de este año.


¿De qué signo es George Solti?

George Solti es del signo de Libra.


¿Dónde nació George Solti?

George Solti nació en Budapest.


Georg Solti (Budapest, 21 de octubre de 1912 - 5 de septiembre de 1997) fue un director de orquesta húngaro nacionalizado británico.[1]

Junto a Herbert von Karajan, Sergiu Celibidache, Leonard Bernstein, Ataúlfo Argenta y Carlo Maria Giulini fue uno de los más famosos directores de orquesta de su generación, versátil en repertorio operístico, sinfónico y de cámara. Fue pionero en la grabación en estéreo de óperas completas y estrella de la compañía Decca, con la que grabó doscientos cincuenta discos y cuarenta y cinco óperas completas. Bajo su regencia los teatros de ópera de Fráncfort, Múnich, Londres y la Orquesta Sinfónica de Chicago tuvieron períodos de reconocido esplendor.

Nació como György Stern en una familia judía de Budapest, hijo de Teréz Rosenbaum y Móricz Stern, en su ciudad natal aprendió piano y estudió en la Academia de Música Franz Liszt. Su padre germanizó el nombre de György a Georg y cambió el apellido a Solti, para proteger a su hijo del antisemitismo. Recibió la primera formación en la Academia de Música Franz Liszt de Budapest con Ernö Dohnányi y los renovadores Zoltan Kodaly y Bela Bartok. A los catorce años Solti asistió a un concierto dirigido por Erich Kleiber[2]​y como el mismo cuenta en su autobiografía entonces tomo la decisión ser director de orquesta. A los dieciocho años después de terminar sus estudios de piano en la Academia Liszt solicitó y consiguió ser asistente en la ópera de la capital húngara.

En 1936-37, asiste a Arturo Toscanini en el Festival de Salzburgo.[3]​ El encuentro sería decisivo para la personalidad de Solti al matizar su apasionamiento innato con la obsesión por la perfección formal.

Debutó en la ópera de Budapest en 1938 con Las bodas de Fígaro, de Wolfgang Amadeus Mozart. En 1939 huyó de Hungría y marchó a la neutral Suiza. Durante la segunda guerra mundial se refugió en Zúrich y volvió al piano con mucho éxito, ya que ganaría el primer premio en el concurso internacional de Ginebra en 1942.

Después de la guerra, fue director general musical de la Ópera Estatal de Baviera en Múnich. Solti dice de esos años: «Tocábamos en el Prinzregenten, el único teatro que se tenía en pie, aunque, como se habían quemado vestuarios y decorados, tuvimos que empezar interpretando el Réquiem de Verdi tres veces por semana. Mi primera ópera fue Carmen, y recuerdo que hacía tanto frío que el sudor se evaporaba y de la cabeza me salía como humo. No había calefacción, y la gente calentaba el teatro con sus cuerpos, pero el público se afanaba por acudir». Por aquellos años pudo conocer a Richard Strauss en su casa de Garmisch-Partenkirchen, en ocasión de su 85º aniversario y ello le permitió apreciar la grandeza de un compositor al que admiraba y del que se convertiría en uno de los intérpretes de referencia. En 1949, a los pocos meses de la entrevista, Strauss murió y Solti dirigió en su entierro el terceto de El caballero de la rosa, que emocionó al público y a los solistas.[4]

Después de presentar cuarenta óperas en seis años, dejó Munich para pasar a dirigir la Ópera de Fráncfort del Meno.

En 1951, debutó en el Festival de Salzburgo dirigiendo Idomeneo, de Mozart.

Fue director artístico de la Royal Opera House, Covent Garden entre 1961 y 1971. Al principio tuvo serias dificultades en imponer sus criterios aprendidos en Múnich y derivados de la tradición germánica que rechazaban la orquesta, el público y la crítica, pero la situación cambió en 1964 cuando Solti aceptó el proyecto de Decca de dirigir la Tetralogía del Anillo del Nibelungo de Wagner con la Filarmónica de Viena. Este proyecto le llevaría siete años. En 1965 incorpora a su repertorio Moisés y Aarón, de Schoenberg, y después triunfa con, Arabella y La mujer sin sombra, de Richard Strauss. Estos éxitos consagraron definitivamente a Solti en el Covent Garden y convencieron a la crítica londinense.[5]

En 1972, fue nacionalizado como ciudadano británico. Fue nombrado caballero comendador de la Orden del Imperio Británico en 1971 y pasó a ser denominado Sir Georg Solti a partir de su nacionalización.

Dirigió la Orquesta Sinfónica de Chicago desde 1969 hasta 1991. Solti encontró en la Orquesta de Chicago el instrumento que siempre había buscado para expresarse. Tenía justamente las características que mejor se acoplaban a su estilo de dirección, una gran disciplina, un sonido pleno, contundente y brillante y una gran versatilidad para adaptarse al estilo de cada compositor. La revista Newsweek dijo: «Al frente de Chicago, ha fustigado, engatusado, martilleado, pulido y conjurado un sonido orquestal que une dos propósitos opuestos entre sí. Por un lado, un seductor y meloso rugir del viento y los metales. Por otro, un meticuloso control del tono de la cuerda, hasta el punto de lograr que casi un centenar de músicos toquen con la claridad y frescura de una orquesta de cámara».[5]

Después de haber tenido serios problemas en sus ensayos y grabaciones con la Filarmónica de Viena, que no quería adaptarse a las rigurosas instrucciones interpretativas de Solti, poder compenetrarse a la perfección con una orquesta comparable como la de Chicago fue un alivio. Solti en 1987 dijo de los años al frente de la Sinfónica de Chicago: “Estos años han sido los más felices de mi vida musical. Lo digo con mucho orgullo, porque en ellos ni tuve jamás un solo problema con la orquesta ni hube de dar un grito en fortísimo. Siempre hemos trabajado con plena comprensión y armoniosa alegría musical. La orquesta toca cualquier obra con el mismo entusiasmo como si la estuviéramos estrenando, y esto es lo que más me llena. Así hemos superado los 700 conciertos y grabado más de 90 discos. Es lo que se puede llamar un matrimonio feliz, y por mi parte, mientras mi fuerza física me lo permita, quiero seguir con ellos”.[4]

Fue un intérprete especialmente aclamado en las óperas de Richard Wagner, del que grabó prácticamente todas, así como del repertorio mozartiano, Richard Strauss, Giuseppe Verdi y Gustav Mahler. Sus grabaciones de Salomé y Elektra con Birgit Nilsson son referenciales así como las de Der Rosenkavalier, Otello con Plácido Domingo y Kiri Te Kanawa. Fue difusor y paladín de las obras de Arnold Schoenberg y Béla Bartók.

Fue el director responsable de la primera grabación discográfica en sistema estéreo del ciclo El anillo del nibelungo (Der Ring des Nibelungen) de Richard Wagner, interpretación en la que contó con la participación de Hans Hotter, George London, Kirsten Flagstad, Christa Ludwig, Birgit Nilsson, Wolfgang Windgassen, Gottlob Frick, Régine Crespin, James King, Claire Watson, Dietrich Fischer-Dieskau entre otros eminentes cantantes wagnerianos, así como con la Filarmónica de Viena.

También se puede destacar su dedicación a la música de Mahler siendo uno de los protagonistas de la consagración del compositor en los años 60 ante los grandes públicos, junto con Kubelík, Bernstein y Haitink. La integral de Solti dedicada al compositor es la única que se caracteriza por la intervención de distintas orquestas. Así se inicia en 1961 con la 4ª con el Concertgebouw de Ámsterdam, para posteriormente ser la London Symphony la designada para llevar a cabo las grabaciones de 1ª (1964), 2ª (1966), 9ª (1967) y 3ª (1968). En 1969 Solti es nombrado director titular de la Chicago Symphony Orchestra lo cual supone un cambio de rumbo en el ciclo y en sólo dos años grabaría en Chicago las cuatro sinfonías restantes del ciclo: 5ª y 6ª en 1970 y 7ª y 8ª en 1971.[6]​Posteriormente Solti y la Sinfónica de Chicago grabaron todas las sinfonías del ciclo que en la integral original no habían sido realizadas con dicha orquesta. En concreto se registraron en 1980 la 2ª, en 1982 3ª y 9ª y en 1984 1ª y 4ª. Y en 1990 una nueva versión Quinta grabada en directo en el Musikverein de Viena.

También dedicó atención a la música contemporánea de la que realizó un gran número de estrenos, incluyendo trabajos de Gilbert Amy, por ejemplo "D’un espace deployé" en 1973, el Réquiem de 1959 y el Collage para orquesta de 1968 de Boris Blacher. También estrenó Final Alice (de 1976) de David Del Tredici, Sinfonía Filadelfia (de 1961) de Gottfried von Einem, Heliogabalus Imperator (de 1972) de Hans Werner Henze, L’Ecole des Femmes (la segunda versión, de 1957) de Rolf Libermann, la Sinfonía No. 3 de 1989 de Witold Lutoslawski, la Sinfonía No. 5 de 1986 de George Rochberg y Noomena de 1976 de Iannis Xenakis.[7]

Es la persona con mayor número de premios Grammys conseguidos, con un total de treinta y ocho. Personalmente ganó treinta y un Grammys y obtuvo en total treinta y ocho Grammys (seis fueron como ingeniero y uno como solista); fue nominado otras setenta y cuatro veces antes de su muerte en 1997.

Condecorado como Cavaliere di gran croce dell'Ordine al merito della Repubblica italiana y condecorado en Hungría, Alemania y otros países así como el Premio Kennedy.

Se casó en 1946 con Hedwig Oeschli y en 1967 con la periodista Valerie Pitts con la que tuvo dos hijas.

Era un apasionado del trabajo con las orquestas en los ensayos. Decía al respecto: «Trabajé enormemente con las orquestas, y en Chicago, la Sinfónica y yo nos entendimos muy pronto, desde el primer día de ensayo, por coincidencia en esa pasión laboriosa».[3]

El crítico Aurelio M. Seco dice de su sonido peculiar: «En el sonido de Georg Solti yo siempre he percibido la presencia de una enorme fuerza masculina, una tensión sonora dura, instintiva y poderosa que permanece viva independientemente de la obra que dirija. Creo que esta característica ha sido clave para convertirle en un gran director del repertorio wagneriano».[8]

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