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Hijos de H. J. Barreras



Hijos de J. Barreras (Astillero Barreras) es un astillero español situado en Vigo, cuyo máximo accionista es la cadena hotelera Ritz-Carlton a través de su filial naviera Cruise Yacht Yardco Ltd (CYYL).[2]​ Su principal actividad es el diseño y construcción de buques de gran tonelaje en acero.

Los fundadores de la compañía fueron miembros de la familia Barreras Massó, una familia de origen catalán dedicada a la conserva de la sardina y a la salazón, quienes debido al aumento de la actividad de su grupo empresarial, decidieron dar el salto a la fabricación de sus propios buques pesqueros.[3]​ Los orígenes del astillero se remontan al año 1892 que es cuando el ingeniero José Barreras Massó, hijo del empresario pesquero natural de Blanes, José Barreras Casellas y fallecido en 1889, construye en la calle Colón de Vigo un taller dedicado a la instalación de motores de vapor para los pesqueros de la empresa británica Plenty & Son, en donde emplea a 12 trabajadores. Tres años más tarde, en el año 1892 se funda la compañía Viuda e Hijos de J. Barreras por parte de Esperanza Massó Ferrer, José y Francisco Barreras Massó,[4]​ viuda e hijos, respectivamente, de José Barreras Casellas, es entonces cuando nace el astillero propiamente dicho.[5]

Los primeros buques fabricados por la factoría son pequeños buques pesqueros destinados a la pesca de cerco de la sardina que no exceden de los 40 metros de eslora, estos buques eran propulsados por motores de vapor importados de Inglaterra para sustituir a las tradicionales embarcaciones de vela y remos.

En 1908 abandona la empresa Esperanza Massó Ferrer y se encargan de dirigirla sus hijos José, Julio y Fernando. Siendo Fernando Barreras Massó el encargado de la dirección de la empresa. Y es cuando la compañía comienza a fabricar calderas y motores para instalar en los pequeños cascos de madera que construía el astillero.[6]

Los buques construidos inicialmente por el astillero evolucionaron poco a poco hasta convertirse en los buques vapor tipo Vigo, que revolucionaron el sector pesquero de la época, ya que en aquellos años para las actividades pesqueras se utilizaban embarcaciones de vela o a remos, esta innovación sirvió para relanzar al astillero como una compañía de referencia en la construcción naval.

Estas embarcaciones contaban con una eslora de entre 20 y 25 metros, en 1918 se habían construido alrededor de 400 unidades, las cuales se siguieron construyendo durante otras dos décadas. Como curiosidad cabe destacar que durante la Primera Guerra Mundial estas embarcaciones fueron utilizadas por los aliados como dragaminas en los litorales franceses y británicos, e incluso también en los Dardanelos, en las costas de Turquía. Durante esos años el astillero recibe multitud de pedidos de este tipo de embarcación y además se construyen los vapores de madera Venus y Minerva (encargados por la Compañía Viguesa de Navegación) y el velero Gelmírez, como consecuencia del aumento productivo en la factoría se alcanzan los 400 empleados en plantilla, en esos años la empresa también crea su propia división de máquinas y calderas.

En el año 1919 el astillero se traslada a sus nuevas instalaciones situadas en Coya.

En 1924 el astillero construye los buques Castilla y Aragón, los primeros buques fabricados íntegramente en acero en la ría de Vigo. Posteriormente en 1928, gracias a una ampliación de capital de cinco millones de pesetas, la empresa se convierte en una sociedad anónima y pasa a denominarse Hijos de J. Barreras S.A., quedando formado un consejo de administración compuesto por: Julio, José, Federico y Fernando Barreras Massó. Siendo José Barreras Massó el encargado de dirigir la empresa en esta época.

En el año 1929 fallece Federico Barreras Massó y se produce una gran crisis económica provocada por el crack americano de 1929, esta crisis es sorteada por el astillero gracias a la construcción de buques destinados a la pesca en caladeros del Gran Sol en Irlanda.

A partir del año 1932 las construcciones realizadas por el astillero son de mayor tonelaje y se abandona definitivamente el uso de motores de vapor y se apuesta por los motores diésel, iniciándose en la fabricación de estos motores bajo patente holandesa de la firma Werkspoor. El astillero se destaca en la construcción de los siguientes buques: pesqueros, bacaladeros, buques-tanque y buques de pasaje; además el astillero también construye calderas para locomotoras y estructuras metálicas para puentes o estaciones de ferrocarril.[7]

En el año 1934 el astillero se encuentra en crisis debido a la baja demanda de buques pesqueros, entrando a partir de ese mismo año en la construcción de otro tipo de buques gracias al contrato con Campsa para la construcción del buque Campalans, destinado al suministro de combustible para barcos. Aparte del mencionado Campalans, en esos años el astillero también construye dos guardapescas para la Armada y varios buques pesqueros encargados por la familia Massó.

Durante los años de la guerra civil española debido a la militarización de la industria por parte del bando sublevado, gran parte de actividad del astillero fue la fabricación de carcasas para proyectiles, tanques de agua y depósitos de combustible; aunque sin dejar de lado la construcción de nuevos buques, como el ferri Palmelense encargado por un armador de Portugal. Una vez finaliza el conflicto bélico el astillero se centra en la construcción de buques pesqueros en acero y para ello se adquiere la exclusiva línea Maier.

En el año 1940 el astillero construye 20 buques pesqueros en acero incorporando en estas embarcaciones motores Barreras-Workpoor de 330 H.P.

En el año 1944 es botado el arrastrero Bernardo Alfageme, el cual es el último buque de pesca de altura construido íntegramente en acero remachado de la primera mitad del siglo XX que se conserva actualmente, aparte de estas construcciones la empresa pesquera C.O.P.I.B.A. situada en Chapela, le encarga al astillero la construcción de cuatro buques bacaladeros de 1 700 Tm de desplazamiento, de este proyecto surge el Standard-Barreras de 1947.

Con el aumento de tonelaje de los nuevos buques construidos, la empresa se ve en la necesidad de construir nuevas gradas para albergar estas nuevas construcciones.

En el año 1949 se lanza el modelo Súper-Standard-Barreras, ya que en aquella época los bacaladeros que faenaban en las costas de Terranova operaban por parejas.

En el año 1950 se comienzan a construir modelos del bacaladero Súper-Standard alargado, el cual supera al modelo Súper-Standard-Barreras. En ese mismo año el astillero también consigue un contrato con la Empresa Nacional Elcano para la construcción de dos buques Tipo L, que eran buques mixtos de carga y pasaje, los cuales son nombrados El Huesca y Puerto de Huelva, y que son destinados a la línea marítima que conectaba España con Guinea Occidental.

En ese mismo año se produce una ampliación de capital de 30 000 000 de pesetas, lo que permite al astillero ampliar sus instalaciones con la construcción de una nueva nave cubierta con dos vías, se dota al varadero de tres vías para naves de distinto tamaño, se añade una grada de 80 x 15 metros y dos de 110 x 15 metros. Además también instalan dos nuevas grúas de 40 metros de altura. En ese mismo año se produjo el fallecimiento de José Barreras Massó, posteriormente en 1951 también fallece su hermano Julio. Entonces es cuando Fernando Barreras Massó ocupa la presidencia de la empresa y el consejo de administración pasa a estar formado por tres consejeros delegados, un director técnico y Fernando de Miguel Rodríguez como director comercial. Mientras que la plantilla del astillero está formada por 150 empleados y 1 200 operarios.

En el año 1959 se produjo un incendio en las instalaciones de la empresa que afectó principalmente al edificio que albergaba las oficinas y que calcinó prácticamente toda la documentación técnica almacenada en el mismo. Las labores de reconstrucción del edificio de oficinas se prolongaron durante un año y fueron realizados por el prestigioso arquitecto vigués Antón Román Conde,[8]​ recientemente se han realizado labores de recuperación de la documentación técnica destruida durante el incendio que han permitido la recuperación de gran parte de los archivos.

Cabe destacar que la década de 1950 fue muy prolífica para Hijos de J. Barreras, ya que el astillero creció hasta convertirse en la quinta empresa manufacturera de Galicia, solo por detrás del también astillero Astano, la fábrica de jabones La Toja, la conservera Massó y la fábrica de cerámica Manuel Álvarez e Hijos.

La tendencia de crecimiento de la década anterior, también se mantuvo durante la década de 1960 (durante estos años el astillero llegó a tener 1 800 empleados en plantilla). El crecimiento de la empresa se vio favorecido por un aumento considerable de la producción gracias a que se especializó en la construcción de buques pesqueros congeladores y buques factoría para armadores vigueses, los cuales siguiendo la estela revolucionaria de Pescanova en el sector pesquero, decidieron sustituir sus viejos buques pesqueros por modernos buques congeladores.

Además de buques pesqueros en estos años el astillero también construyó: atuneros, buques frigoríficos, cableros, car-carrier, portacontenedores, ferris, quimiqueros y buques Ro-Ro. Aparte de estas nuevas construcciones, también se continuaban fabricando los motores tipo Barreras-Werkspoor.

En esta década se produce la crisis del petróleo de 1973, lo que unido a la alta conflictividad laboral existente en España durante los últimos años del Franquismo y los primeros de la transición, provoca una disminución en los pedidos para la construcción de nuevos buques.

A mediados de esta década el astillero aceptó un encargo para la construcción de una plataforma petrolífera semi-sumergible para una empresa de Texas,[9]​ en cuyo contrato se estipulaba que el pago debería ser en dólares. Debido a la devaluación que sufrió la moneda americana durante aquellos años el precio de la construcción se hundió. Este revés colocó al astillero en una complicada situación económica que provocó también la cancelación de los contratos de dos portacontenedores frigoríficos encargados por United Fruit, un arrastrero congelador para Egipto y otros dos para Cuba.[10]

Pese al revés sufrido, el astillero decidió aceptar el contrato de construcción de otra plataforma petrolífera semi-sumergible para otra empresa de Texas, pero la conflictividad laboral existente en España durante esos años y diversos problemas con el suministro del material para la construcción de la plataforma, provocaron que el astillero viviese una situación crítica lo cual provocó la primera quiebra en la historia de la empresa y la salida de la familia Barreras de la dirección.

Estas circunstancias provocaron que en el año 1976 el astillero fuese nacionalizado y transferido al antiguo Instituto Nacional de Industria con el objetivo de evitar el cierre de la compañía.[11]

Una vez el Instituto Nacional de Industria se hizo cargo del astillero realizó ajustes en la plantilla de la empresa, como jubilaciones anticipadas y la recolocación de trabajadores en otras empresas del sector naval de Vigo.

Además la división de motores se constituye como empresa aparte, denominándose Motores Barreras Deutz y estableciendo su sede en el municipio de O Porriño.

Durante esta década se produce la reconversión industrial de los años 80 promovida por el gobierno socialista de Felipe González, en la cual el histórico astillero vigués Astilleros y Construcciones (Ascón) se vio abocado al cierre, mientras que Factorías Vulcano también estuvo a punto de cerrar.[12]​ La reconversión industrial no afectó excesivamente a Hijos de J. Barreras, ya que en aquellos años era una empresa pública que pertenecía al Instituto Nacional de Industria.[13]

En junio de 1990, Hijos de J. Barreras consigue uno de los mayores hitos de su historia, ya que ese mismo año tiene lugar la botadura del buque atunero Albacora, que con sus 105 metros de eslora y 16,80 metros de manga fue el mayor buque atunero del mundo de la época.[14]

En diciembre del año 1997 el gobierno de José María Aznar por medio de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, estamento que sustituyó al Instituto Nacional de Industria en el año 1995,[15]​ autoriza la privatización del astillero al aceptar la oferta de compra de 750 millones de pesetas al grupo empresarial formado por: Naviera Odiel (50%), el equipo directivo de la época (30%), Albacora (10%) y José García Costas (10%), empresario del sector naval.[16]​ La operación fue avalada por Caixanova, que además financió con 450 millones de pesetas la ampliación de capital del astillero.

Una vez se formalizó la privatización, el nuevo equipo directivo apuesta por la construcción de buques de mayor tonelaje y eslora.[17]

Durante los primeros años del siglo XXI, el astillero se consolidó como el principal astillero privado de España, especializándose en la construcción de grandes buques de alto valor tecnológico principalmente para diversos armadores de España, Noruega y Reino Unido.

En el año 2009 se produce uno de los mayores hitos de la historia del astillero, ya que tiene lugar la botadura del ferri Abel Matutes, encargado por la naviera Eurolineas Marítimas S.A. (Baleària), el cual con sus 193 metros de eslora es el mayor buque construido en la historia naval de la Ría de Vigo hasta la fecha.[18]

A principios de esta década, en el año 2011 y debido a una deficiente gestión económica el astillero se vio abocado a la entrada en concurso de acreedores, lo que provocó la renuncia del entonces presidente del astillero, José Francisco González Viñas.[19]​ La atarazana viguesa finalmente superó el concurso de acreedores en el año 2012 por medio de una ampliación de capital y de un plan de pagos con las empresas auxiliares acreedoras.[20]

Un año después, en 2013, se hace oficial que la petrolera Pemex de México entraría a formar parte del accionariado de la empresa como máximo accionista a través de su compañía subsidiaria PMI Holdings B.V., formalizándose la entrada de la petrolera azteca en el accionariado del astillero en diciembre de ese mismo año.[21]

Inicialmente los planes de Pemex pasaban por encargar parte de la renovación de su flota y de otras compañías armadoras al astillero, anunciándose en diciembre de 2013, durante la toma de posesión de la petrolera como principal accionista del mismo de la construcción de tres buques tanque para Pemex Refinación, un buque atunero para la armadora Procesa de México y de un buque offshore para la armadora Diavaz de Holanda.[22]​ Otro de los planes anunciados fue la futura construcción en México de un astillero similar a Hijos de J. Barreras, finalmente estas inversiones se vieron paralizadas debido a la bajada de los precios del petróleo en los meses posteriores, lo que provocó una crisis económica en la empresa mexicana obligando a la paralización de las inversiones anunciadas.[23][24][25]

Posteriormente en junio de 2017, el astillero se adjudica un contrato para la construcción del primer crucero de lujo de la cadena hotelera Ritz-Carlton,[26]​ siendo la primera vez que Hijos de J. Barreras realiza un buque de estas características. Este pedido valorado en 250 millones de euros, supuso para el astillero la construcción del buque más caro en toda la historia del sector naval privado español hasta la fecha.[27]

Los sobrecostes y retrasos en la construcción de este buque propiciaron, por petición de Ritz-Carlton, el cese de José García Costas como presidente y de otros dos miembros de su cúpula directiva durante el transcurso de una junta de accionistas celebrada en septiembre del año 2019.[28]​ El aumento de precio de este crucero bautizado como Evrima provocó que Hijos de J. Barreras debiese aproximadamente 50 millones de euros a las subcontratas que participaban en el proyecto.[29]​ Además, en los últimos meses de José García Costas como presidente del astillero, también se produjo la paralización de los trabajos de construcción de dos minicruceros encargados por Havila Kystruten, así como también un supuesto desvío de 30 millones de euros adelantados por la naviera escandinava al crucero de Ritz-Carlton.[30]

Para hacer frente a estos sobrecostes en contratos, retrasos y deudas con la industria auxiliar. El astillero solicitó en octubre de ese mismo año el preconcurso de acreedores en el juzgado mercantil número 3 de Pontevedra, con sede en Vigo.[31]​ Este preconcurso tuvo como objetivo renegociar la deuda con sus acreedores y así poder evitar una futura quiebra.

En febrero del año 2020 después de tres meses de negociaciones con las empresas auxiliares agrupadas en la sociedad Uninaval[32]​ y con diversas entidades bancarias, el astillero consigue superar el preconcurso de acreedores.[33]​ Para lograr este acuerdo con las subcontratas, Ritz-Carlton asumió los sobrecostes de la construcción del Evrima, asimismo PEMEX y Albacora cedieron temporalmente sus derechos políticos en el accionariado del astillero a Cruise Yacht Yardco Ltd (CYYL),[34][35]​ sociedad creada por la filial naviera de la cadena hotelera.[36]​ En ese mismo mes Havila Kystruten anuncia la cancelación de los contratos de sus dos minicruceros, adjudicándolos a la atarazana turca Tersan Shipyard Yalova.[37]

En julio de ese mismo año, la compañía naviera Cruise Yacht Yardco Ltd (CYYL) de Ritz-Carlton adquiere el 100% del accionariado de la factoría naval gallega.[2]

Astillero Hijos de J. Barreras se dedica a la fabricación de buques de gran tonelaje, de hasta 200 metros de eslora, y con un alto valor tecnológico. Está especializada en los siguientes tipos de buques: cruceros de lujo, atuneros, ferris,[38]​ floteles, offshore, portacontenedores, Ro-Ro y sísmicos.[39][40]

El astillero actualmente está en posesión de los siguientes certificados de calidad: ISO 9001, ISO 14001 y la OHSAS 18001.

A lo largo de toda su historia Hijos de J. Barreras ha construido más de 1 600 buques,[5]​ entre los que se pueden destacar los siguientes:[46][47]



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