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José María Achá



José María Achá Valiente (Villa de Oropeza, Intendencia de Cochabamba, Virreinato del Perú, Imperio Español, 8 de julio de 1810 - Cochabamba, Bolivia, 29 de enero de 1868) fue un militar y político boliviano, décimo cuarto Presidente de Bolivia desde el 4 de mayo de 1861 hasta su caída del 28 de diciembre de 1864.

José María de Achá nació en la ciudad de Cochabamba el 8 de julio de 1810. Se enlistó en el ejército boliviano, pues la carrera militar era prometedora en su época. Tomó parte 1835 en las batallas de la Confederación Perú boliviana y en la guerra entre Perú y Bolivia de 1841. Peleó también en la Batalla de Ingavi bajo el mando del mariscal José Ballivián Segurola.

Durante su vida política, Achá llegó a ser ministro de guerra del presidente José María Linares, a cual lo derrocó el 14 de enero 1861 mediante un golpe de estado, tras lo cual se instaló una Junta Gubernativa o Triunvirato militar, de la que formó parte junto con los generales Ruperto Fernández y Manuel Antonio Sánchez. La misión principal de esta Junta fue acelerar el proceso de democratización del país, convocando a una asamblea constituyente. Esta se instaló el 1 de mayo de 1861, y el 4 mayo, los asambleístas eligieron a Achá como Presidente provisorio de Bolivia.se retiró a la vida privada en su ciudad natal de Cochabamba, donde falleció el 29 de enero de 1868 a los 57 años de edad. Fue sepultado en el Cementerio General de Cochabamba.

Apenas entrado el gobierno, el presidente Achá declaró amnistía general el 6 de mayo de 1861 para todos los perseguidos políticos que se encontraban fuera de la república, además de cortar los procesos judiciales que tenían en su contra.[1]

Durante su gobierno, mediante decreto supremo del 17 de mayo de 1861, Achá nombró a sus ministros los cuales fueron los siguientes: Como ministro del Interior y Justicia al general Ruperto Fernández (dicho ministro era de nacionalidad argentina), como ministro de Hacienda al Dr. Rafael Bustillo (el despacho de las relaciones exteriores dependían de este ministerio), como ministro de Culto e Instrucción Pública a Manuel Macedonio Salinas y como ministro de Guerra al general Manuel de Sagárnaga.

Además de nombrar a sus ministros, Achá subió los sueldos de aquellos hasta los 5000 pesos anuales (416 pesos mensuales) que años antes el expresidente José María Linares les había rebajado los salarios, mediante decreto supremo del 11 de diciembre de 1857

El 23 de mayo de 1861, Acha decreta también la entrega de viáticos y dietas (remuneración económica) a los diputados de la asamblea en el monto de unos 200 pesos mensuales que debieran de pagar las tesorerías departamentales.

Mediante Ley de 3 de julio se promulga una ley de construcción de dos puentes en la Provincia de Arque: uno en el río Ucuchi, y el otro en el de Colcha, bajo la inmediata inspección y vigilancia del Consejo Municipal de la Provincia. El 10 de julio del mismo año, en el Departamento de Tarija y Distrito de Chichas, se suspende por el término de diez años, el reclutamiento de soldados para el servicio del Ejército, salvo el caso de guerra exterior, además de indultar a los soldados que hayan desertado del ejército.

El 13 de julio de se decretó la autorización para crear una comisión que haga la repatriación a Bolivia de los restos del general y ex presidente José Ballivián que aún se encontraban en Río de Janeiro, Brasil, con la finalidad de que esta comisión se encuentre ya en Bolivia para el 4 de febrero de 1862. Mediante Ley del 15 de julio se declara al pueblo de Cotagaita como capital de la provincia de Chichas.

El 5 de agosto de 1861 se promulgó una nueva Constitución Política que fijó un período presidencial de 3 años, sin posibilidad de reelección.

En septiembre de 1861, Achá tuvo que viajar de urgencia a Sucre para sofocar un levantamiento en contra de gobierno que se había producido en esa ciudad.

Achá, antes de partir de La Paz, dejó como prefecto del departamento al Dr. Rudencindo Carbajal y como comandante general del departamento al Coronel Plácido Yáñez, encargado de mantener el orden durante la ausencia de presidente.

Plácido Yáñez, odiaba gravemente a todos aquellos personas que fueron o que en ese momento eran partidarios afines al general Manuel Isidoro Belzú, el motivo fue que cuando este era presidente de Bolivia encarceló a Yáñez en una celda además de perseguirlo políticamente durante 9 años incluyendo el gobierno de Cordova (1848-1857), para luego ser exiliado.

El 29 de septiembre de 1861, Yáñez mandó a arrestar a varias personalidades destacadas de la sociedad paceña (la mayoría de partidarios de Belzu), con el argumento de estos que tramaban algún golpe de estado contra el actual Gobierno. En la noche mando correspondencia a Sucre al presidente Achá explicándole sobre el arresto de varios supuestos golpistas que iban en contra de gestión.

Informado el gobierno en Potosí de lo sucedido, el 5 de octubre de 1861 dispuso que todos los detenidos, militares y paisanos, fuesen juzgados por un consejo ordinario de guerra y decretó el estado de sitio en las provincias de Pacajes e Ingavi y en el distrito de La Paz

El 18 de octubre de 1861, Yáñez mandó a arrestar al ex presidente Jorge Córdova, en su casa ubicado en el barrio de San Jorge de la ciudad de La Paz. Los soldados encargados de arrestarle, trasladaron a Córdova a la cárcel del Loreto (actualmente donde se encuentra el Palacio Legislativo de Bolivia).

La noche del 23 de octubre de 1861 se produjo un supuesto motín con disparos de fusil suscitado frente al palacio de gobierno por presuntos partidarios del general Manuel Isidoro Belzu para liberar a los presos, (dicho motin fue montado y propiciado por los mismos soldados del coronel Yáñez a órdenes de este como excusa para poder asesinar a los presos del Loreto).

Después de este supuesto levantamiento armado contra el gobierno de Acha, Plácido Yanez ordenó a los custodios de la cárcel que en represalia y castigo se le asesinara a Jorge Córdova con cuatro disparos de arma de fuego. Minutos después, Yáñez recibía el parte de los centinelas de que la misión encomendada ya estaba hecha y que además no se lo había fusilado con cuatro disparos sino con seis, muriendo de esa manera el ex presidente de Bolivia Córdova (yerno del expresidente Belzú).

Entre las 2 y las 4 de la noche, a la cabeza de Yáñez, su guardia personal y los soldados centinelas del Loreto, a toda prisa sacaron de sus celdas a todos los prisioneros, llevandalos hasta media Plaza Murillo, para luego ahí asesinarlos fusilandolos en masa. En la actualidad aún se desconoce el número de víctimas, pero en general se presume que durante las matanzas de Yáñez murieron alrededor de más de 70 personas.

Entre los asesinados estaba Francisco Belzú (hermano del ex presidente Manuel Isidoro Belzu que en esos momentos se encontraba como refugiado político en el Perú). Además de la muerte de Jorge Córdova y Francisco Belzú, varias personalidades notables del país murieron también asesinadas esa misma noche.

Un vez que el presidente José María Achá se enterara sobre lo ocurrido, se mantuvo impasible y neutral sin realizar ningún castigo contra Plácido Yáñez. A su vez, el pueblo paceño, al ver la impunidad por parte del gobierno e irritado por tal crimen, aprovechó uno de los levantamientos militares que se daba en contra el gobierno, para linchar a Plácido Yáñez un mes después, el 23 de noviembre de 1861.

Convocó a elecciones en 1862, y se convirtió en presidente constitucional tras vencer al general Gregorio Pérez y a al Dr. Tomas Frías. Achá se posesionó como presidente constitucional de Bolivia el 6 de agosto de 1862

En 1863 publicó un decreto supremo que brindaba una parcela a los indígenas sin tierras siempre y cuando estos debieran de ser propietarios con anterioridad de diez años.

Creó la Corte Suprema de Justicia en la ciudad de Cochabamba, ciudad que también fue dotada de su primera imprenta. Intentó implementar reformas en la minería y en la legislación agraria, pero sin resultados óptimos.

En política exterior, acordó con el Perú el Tratado de Paz y Amistad del 5 de noviembre de 1863, que limaba las diferencias que hasta entonces habían mantenido ambas Repúblicas, y que era a la vez un pacto de alianza defensiva. Lo suscribieron, por Bolivia, el ministro plenipotenciario Juan de la Cruz Benavente, y por el Perú, el canciller Juan Antonio Ribeyro.

El problema internacional más espinoso que afrontó el gobierno de Achá fue el enfrentado con Chile, a causa de la ocupación, por parte de este país, de la bahía de Mejillones, en el departamento del litoral boliviano del Pacífico. Hacía ya varios años que los chilenos habían iniciado una descarada política expansionista sobre territorio boliviano (Atacama), cuyas riquezas en guano y salitre ambicionaban. Se agotaron todos los medios diplomáticos para llegar a una solución que dejara satisfecha a Bolivia, y el congreso boliviano autorizó al presidente a declarar la guerra a Chile como último recurso en caso de que todos los recurso diplomáticos se acabaran (5 de junio de 1863). Pero la defensa continental ante la agresión de la flota española del Pacífico en 1864, hizo dejar a un segundo plano dicho problema, y Bolivia se unió a la cuádruple alianza contra España, junto con Perú, Chile y Ecuador.

Consciente de la amenaza chilena, concertó un préstamo con Inglaterra para construir un ferrocarril a la costa, y comprar buques de guerra para la defensa del litoral. La tramitación de este proyecto fue confiada al industrial Avelino Aramayo; pero cuando ya todo estaba listo, se frustró por la negativa del ministro de hacienda, Miguel María de Aguirre. Así se perdió la oportunidad de que Bolivia pudiera defender de manera efectiva su provincia costera del expansionismo chileno.

Pese a su talento militar y sus dotes de mando además de la repentinamente de la muerte de su esposa en agosto de 1864, Achá no pudo enfrentar con éxito la sublevación de su antiguo colaborador y protegido, Melgarejo, quien lo derrocó el 28 de diciembre de 1864.

José María de Achá se retiró a la vida privada en su ciudad natal de Cochabamba, donde falleció el 29 de enero de 1868 a los 57 años de edad. Fue sepultado en el Cementerio General de Cochabamba.




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