Medicina china tradicional



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La medicina china tradicional (MCT) o medicina tradicional china (MTC), también conocida simplemente como medicina china (en chino tradicional, 中醫; en chino simplificado, 中医; pinyin, zhōngyī) o medicina oriental tradicional, es el nombre que se da comúnmente a un rango de prácticas médicas tradicionales y supersticiones desarrolladas en China a lo largo de su evolución cultural milenaria. Los principales fundamentos teóricos médicos de la medicina tradicional china se basan en esta larga experiencia, y queda reflejada en la teoría del yin-yang y otras, como la doctrina de los cinco elementos.

Los tratamientos se hacen con referencia a este marco filosófico, por lo que a menudo, tal y como advirtió en su día la OMS, estos tratamientos carecen de una base científica, como en el caso de aquellos basados en cuernos de rinoceronte, cuernos de saiga o huesos de tigre, que tienen su origen en supersticiones asociadas a animales con una fuerte carga simbólica por su tamaño o su fiereza, y que están llevando a la extinción a varias especies del planeta.[1][2][3][4]

La medicina china tradicional se basa en el concepto de chi (o energía vital) equilibrado, que se cree que recorre el cuerpo de la persona. Quienes practican esta medicina proponen que el chi regula el equilibrio espiritual, emocional, mental y físico y está afectado por las fuerzas opuestas del yin («energía» negativa) y el yang («energía» positiva). Según la medicina china tradicional, la enfermedad ocurre cuando se altera el flujo del chi y se produce un desequilibrio del yin y el yang. Los componentes de este tipo de medicina comprenden fitoterapia y dietoterapia, ejercicios físicos, meditación, acupuntura y masajes reparadores.

Se considera una de las más antiguas formas de medicina oriental, término este que engloba también las otras medicinas de Asia, como los sistemas médicos tradicionales de Japón, de Corea, de Tíbet y de Mongolia.

Tiene como base filosófica la observación y el conocimiento de las leyes que gobiernan el funcionamiento del organismo humano y su interacción con el entorno, siguiendo los ciclos de la naturaleza; buscando aplicar esta comprensión al tratamiento de las enfermedades y el mantenimiento de la salud con métodos diversos.

Actualmente, la medicina tradicional china está incorporando diversas técnicas y teorías de la medicina basada en la evidencia en su praxis, en especial aquellos tipos de exámenes diagnósticos sin características invasivas.

Los aspectos básicos a considerar en un diagnóstico con la medicina tradicional china son:

A partir de la información reunida de esta forma por el terapeuta, se elabora un diagnóstico, usando como referencia, un sistema para clasificar los síntomas presentados. Este sistema se basa en el conocimiento de los principios teóricos siguientes:

Para trabajar con los sistemas diagnósticos de la medicina tradicional china, es necesario desarrollar la capacidad de observar aspectos sutiles, para poder captar aquellos aspectos del paciente, que se le escapan a la observación de la mayoría de la gente. Cada vez más, la diagnosis en medicina tradicional china utiliza los métodos de diagnóstico basados en la evidencia para evaluar lo que sucede a los pacientes.

Según la medicina tradicional china, las enfermedades internas tienen como causa desequilibrios internos, como por ejemplo las emociones y falta de reposo.

En la visión de la medicina tradicional china, las enfermedades externas tienen como causa la penetración de factores externos (agentes Xie Qi negativos) en el organismo:

Conjunto de síntomas que señalan respecto a la totalidad del organismo y de ningún órgano concreto en especial:

Sobre todo del último grupo. Por ejemplo: viento-frío, calor-humedad, viento-calor-sequedad, tan-fuego, calor arriba-frío abajo, estasis de sangre por calor en la sangre, etc.

Conjunto de los signos y síntomas que se refieren a la perturbación de alguno de los órganos principales, y la relación de cada uno de ellos con una emoción:

Son los siete métodos de tratamiento principales de la medicina tradicional china:

El objetivo de estas técnicas es activar el flujo de las energías y la sangre dentro de los meridianos, reducir el dolor y solucionar disfunciones y bloqueos «energéticos» que producen la pérdida de la salud.

La fitoterapia china es una rama muy importante de la MTC. Alrededor de un 85 % de los compuesto usados en esta rama se basa en plantas y vegetales, pero pueden encontrarse textos referentes como el Bencao Gangmu o La materia médica de los granjeros divinos que hacen referencia a partes de animales, minerales y componentes químicos como el plomo u otros. La fitoterapia china actual se nutre de un gran número de fuentes étnicas como folclóricas, además de los estudios realizados durante más de dos milenios por médicos practicantes de la materia médica.[5]

La Medicina Tradicional China, por el enorme número de personas que la practican y el creciente poder adquisitivo de la clase media en Asia, se ha convertido en el principal motor del furtivismo sobre algunas especies muy amenazadas en todo el mundo.[6]​ Un estudio realizado por The Ta Fundation en el que se encuestó a 1892 médicos de 27 ciudades de la República China, concluye que el 21 % apoya el uso de partes de animales, mientras que el 77 % restante cree que debe cesar debido al maltrato animal que esto comporta y el importante impacto medioambiental.[7]

Para paliar este impacto medioambiental, en 1993 el Consejo de Estado de China prohibió la venta del huesos de tigre y cuernos de rinoceronte, pero no fue suficiente. Algunas farmacéuticas incluso están desarrollando componentes sintéticos imitando los principios activos de las partes animales en cuestión, así por ejemplo, puede encontrarse hoy en día hueso de tigre en polvo y bilis de oso sintéticos.[7]

Algunas de las especies más afectadas por el furtivismo alimentado por la Medicina Tradicional China son:

El cuerno de rinoceronte es un ingrediente en la Medicina Tradicional China, a pesar de que no tiene ningún valor terapéutico real, al estar formado por la misma proteína, la queratina, que forma las uñas y el pelo de todos los mamíferos, incluido el hombre. Consumir cuerno de rinoceronte tiene el mismo poder curativo que morderse las uñas, es decir, ninguno, algo que ha sido puesto de manifiesto en una campaña de concienciación de 2016.[8]​ Las cinco especies de rinocerontes del planeta han sido conducidas al borde de la extinción principalmente por la demanda de cuernos en China y Vietnam. Los últimos años han sido críticos para las poblaciones tanto asiáticas como africanas de rinocerontes. En 2011 el rinoceronte negro occidental fue declarado extinto debido a la caza furtiva.

En Asia, la subespecie continental del rinoceronte de Java (Rhinoceros sondaicus annamiticus) también fue declarada extinta[3]​ en octubre de 2011, cuando la WWF emitió un comunicado de prensa en el que informaba de la extinción del rinoceronte de Java en Vietnam, su último refugio.

Si la demanda de cuernos en China continúa, los rinocerontes en estado salvaje tienen muy difícil su supervivencia a corto plazo, ya que de apenas una decena de animales que se mataban en el año 2000 se ha pasado a más de 1400 ejemplares cada año en la actualidad, un ritmo de extracción insostenible.[6]​ Disponer de cuerno de rinoceronte como medicina se ha convertido en un símbolo de estatus social entre los hombres de negocios de China y Vietnam, y la demanda ha subido tanto que un cuerno se paga actualmente a entre 30 000 y 40 000 dólares.[9]​ Esta demanda está disparando el furtivismo hasta el punto de que en febrero de 2017 se asaltó un orfanato de rinocerontes donde murieron dos crías que habían perdido a sus madres por el furtivismo, resultando muerto uno de los ejemplares durante el asalto y teniendo que ser sacrificado el superviviente por las graves heridas sufridas durante la amputación de su incipiente cuerno.[10]​ En marzo de 2017 un rinoceronte fue abatido por primera vez en un zoológico europeo, concretamente en el de París, para arrancarle el cuerno tras recibir tres tiros en la cabeza.[9]​ En ese mismo mes se reportó la muerte de 13 rinocerontes sólo en Sudáfrica en menos de 24 horas, lo que indica que de no reducirse la demanda, la extinción de estos animales en la naturaleza va a ocurrir en cuestión de muy pocos años.[11]

Diversas partes del tigre, tales como huesos, ojos, bigotes y dientes, se utilizan para tratar dolencias y enfermedades que van desde el insomnio y la malaria a la meningitis y la dermatitis.[12]​ Como ocurre en el caso del cuerno de rinoceronte, estos tratamientos no tienen base científica, ya que la composición de los huesos, bigotes o dientes de un tigre no difiere en absoluto de la de humanos, perros o cabras. Precisamente porque su composición química es idéntica a la de otros mamíferos, a menudo es difícil para las autoridades internacionales identificar algunos restos de tigre ya preparados, a no ser que se utilicen análisis de ADN.[12]

En los últimos años el resurgimiento del interés por los valores tradicionales y remedios derivados de la naturaleza en la cultura china ha agravado aún más la situación, ya que el uso de partes del tigre como medicamento se ha convertido en un símbolo de estatus social.[12]

La demanda de partes de tigre de la medicina china tradicional se ha convertido junto a la destrucción de hábitats en la principal razón de que el tigre sea hoy una especie en peligro crítico de extinción.[12][13]​ Si la caza furtiva para abastecer esta demanda continúa al ritmo actual, los investigadores predicen que muchas, si no todas, las poblaciones de tigre serán eliminadas en los próximos años.

Al cuerno de antílope saiga la medicina china tradicional le atribuye propiedades similares a las del cuerno de rinoceronte. La composición del cuerno de saiga es idéntica a la de los cuernos de carneros y cabras. En 1990 más de un millón de saigas recorrían las estepas de Asia Central. Cuando la escasez de cuernos de rinoceronte aumentó el precio del cuerno de saiga en China, se empezaron a matar decenas de miles de ejemplares. Para 2004 ya no quedaban más de 40 000 saigas en el planeta. La caza furtiva de saigas machos para abastecer de cuernos a la Medicina Tradicional China ha convertido al saiga en una especie en peligro crítico de extinción. El kilo de cuernos se sigue pagando en China a 5000$ por lo que la caza furtiva continúa.

Son numerosas las especies que están siendo objeto de furtivismo y a menudo llevadas a la extinción por la demanda de la Medicina China Tradicional. Entre ellos están el pangolín,[14]​ el león asiático,[15]​ la bahaba, la totoaba[6]​ o la vaquita marina.[16]​ Directamente relacionados también con las tradiciones chinas, otros casos de furtivismo a gran escala afectan a especies como los elefantes —por el marfil— y los tiburones —por sus aletas—, animales que están siendo extraídos de la naturaleza a un ritmo creciente e igualmente insostenible a medida que el poder adquisitivo de la sociedad china aumenta.[17]

El equipo de estudio de la medicina tradicional de la Sede Central de la OMS dejó claro mediante un informe que la medicina china tradicional carecía de base científica comprobada: “En general, el uso cada vez mayor de la Medicina Tradicional /medicina china tradicional no viene acompañado de un aumento en la cantidad, la calidad o la accesibilidad a evidencias o estudios clínicos que permitan respaldar las propiedades que la Medicina Tradicional /medicina china tradicional atribuye a sus tratamientos”.[18]

Un problema que resulta especialmente grave en las hierbas procedentes de la medicina tradicional china es la adición de fármacos a hierbas medicinales. De 2609 muestras de medicinas chinas recogidas desde ocho hospitales en Taiwán, el 23,7 % contenía fármacos, principalmente cafeína, paracetamol, indometacina, hidroclorotiazida, y prednisolona, antiinflamatorios no esteroideos y benzodiazepinas. Por su gran distribución fuera de Asia, destacan la hierba del milagro, Tung Shueh, y Chuifong Toukuwan. En esta última se ha detectado una gran variedad de fármacos como fenilbutazona, indometacina, hidroclorotiazida, clordiazepoxido, diazepam, corticoesteroides, diclofenaco, ácido mefenámico y dexametasona.[19]

Asimismo, se han notificado en los productos a base de plantas medicinales problemas de confusión entre unas plantas y otras, además de contaminación con pesticidas, metales pesados y medicamentos.[19]

Está extendida la falsa creencia de que los productos a base de plantas son inocuos e incluso ventajosos por su supuesto carácter "natural", un razonamiento poco compatible con el hecho de que su efecto terapéutico se atribuya a su contenido en principios activos con actividad farmacológica. Esta falsa percepción se basa en la tradición de su uso en lugar de en estudios sistemáticos que evalúen su seguridad, que por lo general no existen. Sin estos estudios, únicamente pueden ser detectados aquellos riesgos evidentes, muy frecuentes y de ocurrencia inmediata.[19]Tóxicos y venenos, como pueden ser la cicuta, el cianuro, las toxinas de las setas venenosas y el veneno de escorpión, son productos tan naturales como la miel de abeja.[20]

Como cualquier medicamento, las plantas pueden provocar reacciones adversas, intoxicación por sobredosis o interacciones perniciosas con otras sustancias. Se han descrito interacciones de relevancia clínica entre plantas y medicamentos, por lo que resulta imprescindible comunicar al médico el consumo de preparados naturales. Es necesario el mismo control médico estricto con las plantas medicinales que con los medicamentos de síntesis.[19][21][22]

En muchos países, existe una gran preocupación entre las autoridades sanitarias respecto al uso racional y seguro de los productos a base de plantas medicinales. Esto se debe a que las normativas y los registros no están bien desarrollados, por lo que no se puede asegurar la calidad ni la seguridad de esos productos.[23]​ En 2012, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) publicó un compendio de especies vegetales que contienen sustancias de posible riesgo o preocupación para la salud humana cuando son utilizadas en alimentos o complementos alimenticios, que actualiza un listado previo de abril de 2009.[24]

Existen importantes problemas en la estandarización de los principios activos. No se sabe en qué proporción una sustancia activa u otras contenidas en la planta son las responsables de los efectos, incluso cuando se intenta asegurar el contenido mínimo o máximo de una sustancia determinada. Otro inconveniente radica en la gran variabilidad de contenido en principio activo (la cual no es posible controlar) y que se repite en múltiples ocasiones.[19]



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