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Parroquia de Nuestra Señora del Rosario (Queniquea)



Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Queniquea, es una de las 88 comunidades Parroquiales que conforman la Diócesis de San Cristóbal, a su vez es una de las 7 Parroquias que constituyen la Vicaría Espíritu Santo.

Sede y Templo Parroquial se encuentra en la Localidad de Queniquea, aunque en territorio corresponde a todo el municipio Sucre del Estado Táchira, Venezuela.

Es una de las más antiguas contando con 151 años desde su erección a Parroquia Eclesiástica en el año de 1852.

El Párroco encargado actualmente es el Presbítero Willy Javier Pernía

El 7 de octubre de 1808 el Padre Casimiro Mora, funda en la meseta de los indígenas Kenikes al pueblo de Queniquea, y ya para 1810 el Padre Mora se encuentra en Queniquea levantando otra iglesia junto a los vecinos José María Roa, Cecilio Pérez, Isidro González, Jacinto Ramírez, Rafael Ramírez, Feliciano Pulido, Joaquín de la Rosa Pulido, José Florentino Pulido, Luis Antonio Moreno y Antonio Bernabé Vivas. Lo cierto es que para 1816 vuelve el Padre Mora a Queniquea y se encuentra con desavenencias entre sus pobladores, unos quieren al Padre Mora como sacerdote, mientras que otros piensan en un cura de raíces queniqueas para la fundación del pueblo, entre los que representan este nuevo proyecto aparece Don Venancio Escalante, Enrique Roa, Antonio María Contreras, José María Morales y Manuel Sánchez.

El padre Mora había restaurado el Monasterio del Río Bobo en 1806, pero los queniqueos que tenían mayoría de votos, pidieron que se trasladará a Queniquea la iglesia del Río Bobo y para ello ofrecen donar nueve cuadras de tierra para la nueva iglesia. En estas discusiones los de Queniquea querían como párroco al padre Pablo Antonio Morales, cuyos antecesores eran de los primeros fundadores de Queniquea. Esta solicitud es dirigida al Obispo por intermedio del Vicario Fernando José García. Desde Maracaibo, el 21 de diciembre de 1817, el Obispo decreta la traslación de la Capilla de Río Bobo a Queniquea, convertida desde ese día en Vice-parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Queniquea.

Para 1816 el Obispo Rafael Lasso de la Vega continuaba su viaje a Bogotá, donde lo consagra el 11 de diciembre de 1816, el Arzobispo Don Juan Bautista Sacristán. A su regreso a Maracaibo, el 30 de abril de 1817, envía su informe a su majestad dándole cuenta del estado de sus Diócesis.

Al referirse a La Grita dice, que es lo más despoblado del Obispado, pues en su vasto territorio solo tiene una parroquia y tres pueblos que fueron de indios y en el día eran de blancos. Menciona la idea de elegir un nuevo Curato y de continuar el que haya había comenzado su antecesor. Se trataba de la Viceparroquia del EL Cobre y la del Río Bobo y Queniquea. Estos últimos sitios, debido a lo alejado de los centros de comunicación, pensaba agregarlos, incluso con traslación de sus vecinos, al sitio de la Higuera en el Río del Valle (aldea de La Grita). Allí debía edificarse una nueva capilla. Los vecinos de Queniquea, representados por Venancio Escalante, Enrique Roa, Antonio María Contreras, José María Morales y Manuel Sánchez, solicitan ese mismo año al Obispo que reconsidere su decisión. Ya que luego de una reunión entre las cabezas de familia de aquellos lugares, resolvieron pedir que la capilla se construyera en el sitio de la Mesa de Queniquea (Meseta de Queniquea); argumentaban, que el sitio de Río Bobo ya tenía una capilla y casa para el cura, construida en 1806 por el Padre Casimiro Mora, de orden del Obispo Hernández Milanés. Pero este sitio no era céntrico ni apropiado y quedaba trasmano de los vecinos, además esto se hizo contra el sentir de la mayoría de sus habitantes que la querían en la Mesa de Queniquea. Es así que los vecinos Enrique Roa y Antonio María Contreras, ofrecen donar para el vecindario la fundación de la iglesia nueve cuadras de tierra, en el sitio donde estaba el vecindario de Queniquea. Prometían pagar la Congrua del Cura y solicitaban les nombrases Párroco a Pablo Antonio Morales, clérigo tonsurado que se hallaba cursando estudios en el Seminario de Mérida.

Los antecesores del Padre Morales eran los primeros fundadores de Queniquea. La solicitud es dirigida por intermedio del Vicario Fernando José García. Este inclinaba sus simpatías a favor de Queniquea e informa favorablemente la petición. Pero no todos apoyaban la solicitud de Queniquea, los vecinos de Río Bobo eran opuestos, que veían perder su preeminencia, y los Señores Juan Andrés Roa y la Viuda Doña Luz Márquez, por otras causas. Desde Maracaibo, el 21 de diciembre de 1817, el Obispo decreta la traslación de la Capilla de Río Bobo a QUENIQUEA, convertida en Vice-Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Queniquea. Acepta la donación para la Iglesia de las nueve cuadras de tierra prometida, y ordena al Vicario García se traslade allí para la ejecución de todo eso. El 8 de abril de 1818 el Padre García va a Queniquea, a tomar posesión de lo donado, lo cual se verifica ese día. A todo se le da se le da carácter formal ante el Notario Público Eclesiástico, Facundo Morales.

Después el Padre García, acompañado de todos los vecinos, tomó la posesión de las nueve cuadras de tierra y se alinderaron con sus mojones, se delineó el cuadro para formar la plaza y en el sitio donde se iba a construir la Iglesia, en el punto donde iba el Altar Mayor, clavó una Cruz. Puso piedra fundamental de la fábrica y bendijo todo eso, luego el Masón Don Thomas Pulido diestro en la ebanistería, traza las calles siguiendo el patrón de un poblado español, y modela la primera iglesia a escala de una Iglesia perteneciente a la Ciudad de León en la madre patria; España. La traslación de ornamentos de la Capilla del Río Bobo estuvo a cargo de Don Jacinto Ramírez, quién se encargó de traer las imágenes de San José, la Virgen del Carmen, San Rafael, Virgen de los Dolores, entre otras. La Capilla del Río Bobo, era conocida como la “Iglesia de las Guamas”, pues con ese material se empezó la construcción del antiguo Monasterio, información dada por Don Altagracia Peñaloza, ya que en tiempo de la colonia el Valle del Espíritu Santo estuvo como una gran hacienda de tabaco bajo el cuidado de los frailes franciscanos. Después hubo fiesta alegre en aquella verdeante Meseta, custodiada de altos Cerros. Nacía oficialmente un pueblo, por la voluntad generosa de aquellos hombres. Su población se va aumentar muy pronto, con las migraciones de gente de La Grita y otros lugares, que se refugiaron allí huyendo de la guerra.

Entre ellos estará el Padre García, quien pasa allí su tiempo escondido de los españoles. La población de Queniquea, con mucho esfuerzo, sacrificio y tesón había logrado su Viceparroquia, aspiraba a mayores metas a través de insistentes y decididos empeños logró que la Diputación Provincial la decretara PARROQUIA CIVIL el 12 de noviembre de 1838 y cuya ordenanza dice lo siguiente:La Diputación Provincial de Mérida. Considerando: Que por la atribución 21 de Artículo 161 de la Constitución, corresponde a las Diputaciones Provinciales acordar establecimiento de nuevas poblaciones; y visto el informe del Consejo Municipal de La Grita acerca de las conveniencias de elegir Parroquia el Barrio de Queniquea de aquella jurisdicción por contar con más de quinientas (500) almas.

El presidente (firmado) Ignacio de Dios Picón. El secretario (firmado) R. Alvarado.ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN. Papeles del Ministerio del Interior y Justicia, Folios 86 y 87 año 1838

La cámara de representantes lo confirmó el 23 de febrero de 1839 y la cámara del Senado el 15 de abril de 1840. Por último, el Gobernador y Jefe Superior Político de la Provincia Gabriel Picón, decretó la nueva Parroquia el 20 de julio de 1840.Le asignaron por límites: Sur, cima del Alto de Sumusica a dar con las Agrias, al Norte, de la población. De aquí por toda la cima de este alto hasta dar con la línea que divide el territorio de La Grita del de San Cristóbal; Oeste, esta misma línea siguiendo por la izquierda, y dando la vuelta a remontar en el Páramo de Sumusica, lindando por aquí con Caparo y Pregonero, y por Este, la cima del Páramo del Guamal. Límites parecidos al actual territorio.

Es así que Queniquea, fue una de las primeras poblaciones que obtuvo su separación de La Grita, y empieza ahora a luchar también por obtener su Parroquia Eclesiástica, ya que sus habitantes son bastantes religiosos. Así lo dan a entender en 1845, en su solicitud que dirigen al Obispo pidiendo los dotará de Cura permanente, pues el suyo que era el padre Morales está en La Grita. Alegaban que la Población iba progresando, pues ya tenían setecientas almas según el censo de 1844. Firman la solicitud los jueces de Paz Juan Andrés Escalante, José Antonio Carrero, Juan de la Cruz Zambrano, Alejandro Sánchez, Agapito Mora, Lucas Moreno, José Antonio Roa y varios otros, pero no lograron nada.

Cinco (5) años más tarde el 23 de diciembre de 1850 vuelven a insistir sobre la creación de la Parroquia Eclesiástica, manifestando que, para la fecha tenían 883 habitantes. Los jueces de paz eran José Vicente Carrero y Patrocinio Carrero, el Síndico Simón Ramírez. El Obispo debió conmoverse con tanta insistencia, porque, quince días después envía estas solicitudes al Vicario de La Grita para su informe. El Padre Ramón Ignacio Duque apoya generosamente la creación de la nueva Parroquia; en su informe deja constancia que el 20 de julio de 1851, tenía Queniquea novecientas nueve (909) almas; sus pobladores eran gente honrada y laboriosa, que proporcionaban al comercio de San Cristóbal, utilidades muy considerables con los frutos que llevaban al mercado, principalmente harina y café. Tenía una Iglesia de Tapias techada de tejas, su casa rural y un cementerio cercado de paredes. El Obispo da su consentimiento para la creación de la Parroquia Eclesiástica, el 13 de octubre de 1852. De acuerdo con la Ley del patronato, sigue después la tramitación ante las autoridades civiles. El 31 de octubre la decreta el Gobernador de la Provincia, Ponce León. El 3 de enero de 1853 la aprueba el Poder Ejecutivo, y finalmente fue elevada por el Obispo de Mérida Monseñor Juan Hilardo Boset el 21 de junio de 1853.

El territorio correspondiente a la Parroquia Eclesiástica Nuestra Señora del Rosario de Queniquea es el mismo que el del Municipio Sucre, y limita con las Parroquias Eclesiales: Ntra. Sra. de los Ángeles (La Grita) al Norte; San José (San José de Bolívar) al Este; San José (La Fundación, Mcpio. Uribante) al Sur y al Oeste con La Inmaculada Concepción (La Florida, Mcpio. Cárdenas), María Auxiliadora (Cordero) y San Bartolomé (El Cobre). Se encuentra dividido de la siguiente manera:

A continuación se muestra la lista con los nombres y el periodo de actividad de los Sacerdotes que han atendido en un principio a la Localidad de Queniquea, como parte de la Vice-Parroquia de El Cobre entre 1808 hasta 1817, año en el que es elevada a Vice-Parroquia Eclesial y luego en 1852 erecta a Parroquia Eclesial y comienza a figurar la imagen de un Párroco permanente, además se muestran algunos sacerdotes que realizaron visitas a la Localidad durante los años que no hubo párrocos designados.


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