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Represa Yacyretá



La Central Hidroeléctrica Yacyretá-Apipé (más conocido como Yacyretá), es un conjunto de obras civiles realizadas entre Argentina y Paraguay. El nombre es guaraní y significa lugar donde brilla la luna. Se refiere a la isla del río Paraná en la que fue instalada la central, cuya principal finalidad es la transformación de la energía hídrica en energía eléctrica. Está conformado por un extenso embalse de agua, creado artificialmente por la construcción de varias represas de material suelto (arena, arcilla y roca), con una longitud de coronamiento aproximada de 67 km denominadas: (de sur a norte) Represa Lateral Izquierda, Represa Principal Izquierda, Represa de Cierre del Brazo Principal, Represa Isla Yacyretá, Represa de Cierre del Brazo Aña-Cuá y Represa Lateral Derecha.[1]​ Contiene dos vertederos, una central hidroeléctrica, un canal de navegación con dos exclusas, y dos ascensores para peces a ambos lados de la central hidroeléctrica. El embalse cubrió en su totalidad la isla Talavera, y el 90% de la isla Yacyretá.

Está construida en el curso alto del río Paraná, y se extiende entre los departamentos Ituzaingó, en la Provincia de Corrientes en Argentina, y el departamento de Misiones, también en Argentina. Posee una potencia instalada de 3.200 MW,[2]​ y su línea de cota alcanza los 83 msnm.[3]​ Debido a que los requerimientos eléctricos de Paraguay están cubiertos[4]​, este país solo consume, en promedio, entre el 10 y el 13% de la energía producida)[5]

La primera de sus 20 turbinas, fue puesta en servicio en junio de 1994, y la última en agosto de 1998. La represa oficialmente fue inaugurada el 7 de julio de 1994 por los presidentes de Argentina Carlos Menem y su par de Paraguay Juan Carlos Wasmosy, día en que se pusieron por primera vez en funcionamiento las 20 turbinas, de esta forma, la producción bruta anual de la central se incrementó en un 37,7%.[6][7]​Desde fines de los años 1990, hasta el año 2011, la central solo trabajaba a un 60% de su capacidad máxima de producción, debido a las obras pendientes para poder elevar a la cota requerida de 83 msnm. Hoy día lo hace al 100%.

El proyecto y la construcción de la represa, fueron objeto constante de críticas, tanto por las consecuencias ecológicas, como económicas. Entre las primeras, afectó el ecosistema,[8]​ anegando un bioma que condujo a la desaparición de numerosas especies endémicas; y entre las segundas, la gestión del emprendimiento, cuyo presupuesto original de US$ 1.500 M, se excedió casi 7 veces, hasta alcanzar la suma de US$ 11.500 M, lo que dio origen a múltiples denuncias de corrupción, en ambos países. Existe un proyecto de ampliación del complejo, denominado Mas Yacyretá,[9]​ que permitirá incrementar la capacidad de producción hidroeléctrica en un 15%.[10][11]Yacyretá en la actualidad (2017), abastece el 22% de la demanda eléctrica argentina,[12]​ y representa el 45% del total de la energía hidroeléctrica producida en el país.[13]

Yacyretá se encuentra a 300 km al sudeste de Asunción (Paraguay), a 104 km al oeste de Posadas y a 1000 km al norte de la ciudad de Buenos Aires (Argentina). Está situada entre las ciudades de Ituzaingó (Argentina) y Ayolas (Paraguay), en el área conocida como Los rápidos de Apipé. El embalse principal se ubica en los alrededores de la isla Grande de Apipé, Ituzaingó y Yacyretá[14]
Posee dos puentes que conectan a ambos países; uno de ellos, levadizo, que se encuentra a la salida de Ituzaingó sobre el canal de navegación, cercano a la central hidroeléctrica y el segundo de hormigón, ubicado a metros de Ayolas, sobre el brazo Aña-cuá.
La represa además beneficia especialmente a los departamentos de Caazapá, Itapúa y Ñeembucú, en Paraguay, y a las provincias de Corrientes y Misiones en Argentina.

El proyecto Yacyretá, nace a principios del S. XX, cuando el 1 de febrero de 1926 se firma el protocolo inicial que determina el uso de los Saltos de Yacyretá-Apipé, en la ciudad de Washington D. C., en Estados Unidos.[15]​ Sin embargo, no sería hasta enero de 1958, que se crearía la Comisión Mixta Técnica Argentino-Paraguaya, a cargo de realizar un estudio técnico del aprovechamiento del río.

Presentado éste, el 3 de diciembre de 1973, se suscribió en Asunción, el Tratado de Yacyretá, por el cual los dos estados se comprometieron a emprender la obra en común. Para ello se fundó la Entidad Binacional Yacyretá, constituida en condiciones igualitarias por ambas partes, a la cual se le asignó la capacidad jurídica y la responsabilidad técnica para realizar los estudios y proyectos, para su ejecución y posterior explotación.

La construcción se inició el 7 de diciembre de 1983. El 26 de abril de 1989, se firmaron las notas reversales que definían el esquema definitivo de las obras de protección de los valles y arroyos afluentes al embalse en su margen derecha (paraguaya). En junio de ese mismo año se finalizó el cierre del brazo principal del río, y el 19 de mayo de 1984, se represa el brazo Aña-cuá.

El 1 de junio de 1993 se habilitó el canal de navegación, para salvar la diferencia de alturas. El 2 de septiembre de 1994, en un acto protocolar, con la presencia de los presidentes de Argentina y Paraguay, se ponía en marcha la primera turbina de la central hidroeléctrica.

La primera de sus 20 turbinas, fue puesta en servicio en junio de 1994, y la última en agosto de 1998. La represa oficialmente fue inaugurada el 7 de julio de 1994 por los presidentes de Argentina Carlos Menem y su par de Paraguay Juan Carlos Wasmosy, día en que se pusieron por primera vez en funcionamiento las 20 turbinas, de esta forma, la producción bruta anual de la central se incrementó en un 37,7%.[6][7]​ La represa fue inaugurada el 7 de julio de 1998 por los Presidentes de Argentina, Carlos Menem y su par de Paraguay, Juan Carlos Wasmosy. Ese día, se pusieron en producción, por primera vez, las 20 turbinas del complejo, operando al 60% de su capacidad máxima de producción.[16]​ Desde entonces y hasta el año 2011, la central solo trabajaba a un 60% de su capacidad máxima de producción, debido a las obras pendientes para poder elevar a la cota requerida de 83 msnm.

Hasta el año 2006, la central hidroeléctrica operaba en cota 76 msnm del río Paraná. Esta diferencia de altura, fue la responsable de que la presa funcionara al 60% de su capacidad instalada, con una potencia máxima de 2.100 MW en lugar de los 3.200 MW proyectados. La principal razón por la que no se permitía que el nivel de agua alcanzara los 83 msnm proyectados, era que el agua cubriría 500 km² adicionales en los que vivían alrededor de 80.000 personas que aún no habían sido reubicadas.

Para poder proseguir los planes de terminación de la entidad, en el año 2004 los presidentes de la Argentina Néstor Kirchner y de Paraguay Nicanor Duarte Frutos, acordaron lo que sería el Plan de Terminación Yacyretá (PTY) con el fin de finalizar las obras civiles asociadas a la Entidad y poder así aumentar la cota del río Paraná, que permitiría a la Central hidroeléctrica trabajar a su maxima capacidad originalmente construida.

El Plan de Terminación del Emprendimiento Binacional Yacyretá (PTY) consistía en:[17]

Este acuerdo denominado Plan de Terminación de Yacyretá, presentaba una serie de obras que debían realizarse para finalizar el proyecto.[18]​ Esto demandaría una inversión adicional de US$ 500 M.[19]​ En abril de 2006, el nivel del embalse alcanzó los 78 msnm, 5 metros por debajo de la cota originalmente proyectada.

El 11 de diciembre de 2010 el nivel del agua alcanzó la cota de 82 msnm; la producción de la represa ya era de 2.600 MW. Finalmente, el 25 de febrero de 2011, los presidentes de Argentina Cristina Fernández de Kirchner y de Paraguay, Fernando Lugo, dieron autorización para que sea elevada la cota del embalse a su nivel proyectado de 83 msnm, y que permitía al complejo alcanzar su producción de diseño de 3.200 MW , lo que representaría un aporte adicional de 8000 GWh/h/año, superando los 20.000 GWh/año estimados de promedio.[20]

A principios de 2017, 'Yacyretá emite un comunicado en el que informa que en 2016, ha alcanzado una generación récord con 21 TW,[21]​ superando en 1,2 TW la producción prevista en su proyecto original de 19,800 TW/h/año, superando la producción récord de 20.091,2 GWh obtenida durante el año 2012.[22]

Consta de una presa construida con materiales sueltos (arena, arcilla y piedra) de aproximadamente 67 km de extensión, que cierra los dos brazos del río, divididos por la isla Yacyretá. El lago generado ocupa un área de 160.000 Ha (1600 km²) y alcanza la ciudad de Posadas, Misiones, distante a casi 100 km de la represa.

En el centro del embalse, se encuentran unas islas de arena: las islas de Santos Cosme y Damián. Estas islas no son sino porciones de terreno que no llegaron a anegarse, luego de que el nivel del río, se elevara 21 m por encima de su cota.

El extremo sur de la misma, se apoya en la costa argentina, en la localidad de Rincón Santa María, y el extremo norte, en la costa paraguaya, junto a la localidad de San Cosme y Damián. En cada brazo, existe un vertedero. Las turbinas se encuentran emplazadas junto al vertedero en el brazo principal, conformado por 18 compuertas que permiten un flujo máximo de 55.000 /s. El otro brazo del río, Ana-cuá, cuenta con 16 compuertas más, con capacidad para 40.000 m³/s. Lo que representa un volumen de evacuación total de 95.000 m³/seg.
En este brazo, es donde se emplazarían tres turbinas más para aumentar la capacidad de producción eléctrica. Excavado en el lecho basáltico, un canal de navegación con dos esclusas, permite el paso de embarcaciones de hasta 37 metros de calado (aprox. 120 pies), salvando el desnivel de las aguas. Luego de que estudios ecológicos demostraran que la presencia del dique inhibía la reproducción de las especies migratorias del Paraná,[23]​ en especial el dorado y el surubí, se construyeron dos elevadores de peces que permitieron, a todos los especímenes que nadan río arriba, salvar los 25 metros de diferencia para desovar en el Alto Paraná.[24]

Se construyó sobre la isla de Yacyretá, que es uno de los últimos eslabones de la pared basáltica levantada por la falla que recorre el subsuelo de la provincia de Corrientes en dirección NE-SO. Esta falla es la responsable de la existencia de los Saltos de Apipé. El edificio que alberga a la central hidroeléctrica, es de hormigón, posee una altura de 70 m (medidos desde los cimientos hasta el techo), tiene 80 m de ancho y 816 m de largo. La caída de agua es de 23,3 m desde que se alcanzó la cota 83 msnm.

Posee veinte turbinas tipo Kaplan de eje vertical, construidas en acero. Cada unidad tiene un peso de 278 Toneladas, puede entregar una potencia máxima de 160 Megavatios y evacuar, como máximo, 830 m³/s.[25]
Para tener un punto de referencia, toda el agua que atraviesa las cataratas del Iguazú (que poseen la misma altura que el edificio, y cuyo caudal medio es de 1750 m3/s), puede ser turbinada por menos de tres de las veinte turbinas instaladas. La totalidad del agua consumida por Asunción (capital del Paraguay), durante 13 días, o por la Ciudad de Buenos Aires, en dos días. alcanzaría para que las 20 turbinas funcionaran apenas durante una hora.

Para facilitar la navegación se construyó un canal de navegación, con dos esclusas en la localidad de Santa María, sobre la margen argentina. Tiene una longitud total de 270 metros (útiles 236 m), un ancho de 27 m y una profundidad mínima de 5 m, lo que permitirá el paso aguas arriba de embarcaciones de hasta 37 m (120 pies). Para que las embarcaciones superen la diferencia de aguas hacia arriba, la esclusa baja se abre, el barco ingresa al canal, se cierra la esclusa e ingresa agua desde la cota aguas arriba de la represa, una vez igualado el nivel, se abre la esclusa superior y el barco continúa su derrotero.

Para superar la diferencia, aguas abajo, se abre la esclusa superior, el barco ingresa al canal, se cierra la esclusa, y se deja escapar el agua hacia el nivel inferior. Una vez alcanzado el nivel, se abre la esclusa inferior, y el barco continúa su derrotero. Este pasaje de agua no requiere gasto energético, ya que el canal es llenado y vaciado por vaso comunicante.

Así se denomina al proyecto de ampliación de Yacyretá, para acrecentar la producción de energía, debido al aumento de la demanda energética de ambos países.
El proyecto prevé la instalación de tres turbinas, en una nueva central a construirse en el brazo Ana-cuá, la modernización de tres turbinas de las veinte ya instaladas, y la construcción de la central hidroeléctrica Corpus. Esto totalizaría una producción global de 7.350 MW de potencia instalada, con 46 TW/h. de generación media anual, lo que representa más del 50% de la producción actual (2017) de la central Itaipú[26][27]​.

Consiste en:

La zona cuenta con abundante fauna ictícola y existen áreas destinadas para la pesca. Con el ánimo de mantener y proteger la fauna ictícola paraguaya y argentina, la pesca se encuentra regulada, requiriéndose un carné de pesca que puede obtenerse en las Oficinas de Pesca regionales.

Aunque la represa hidroeléctrica es relativamente poco contaminante, la Entidad Binacional ha destinado áreas para la conservación y recuperación de la flora y fauna local, de modo a paliar las consecuencias ambientales que acarrearon las obras. Con la inundación, localizaron y reubicaron a 11.000 individuos de 110 diferentes especies faunísticas.

Actualmente, la entidad tiene protegida un área que abarca 58.000 ha, y proyecta aumentar esta superficie a 187.000 hectáreas a medida que avance el proyecto. La Reserva Natural está ubicada en un extremo de la isla. Está abierto al público y posee un centro de visitantes al que se llega por un sendero llamado "Acuti po’i" de 2.500 m en el que se pueden realizar caminatas guiadas. Existen diferentes opciones de alojamiento en la zona, como el Hotel Nacional de Turismo y el Yacyretá Apart Hotel. La Secretaría de Turismo de la Nación, provee información y detalles al respecto.

Yacyretá es administrada por un Consejo de Administración y un Comité Ejecutivo integrado por igual número de integrantes de ambos países.[28]

En enero de 2018 se integró el board con las siguientes autoridades: [29]

• Comité Ejecutivo: Director Ejecutivo: Lic. Enrique Martín Goerling Lara (Argentina) y Director: Dr. Óscar Nicanor Duarte Frutos (Paraguay)

• Consejo de Administración: Dr. Clodomiro Enrique Risau (Argentina), Ing. Juan Marcelo Gatti (Argentina), Lic. José Horacio Ordeix (Argentina), Lic. Alberto Enrique Devoto (Argentina), Sr. Marco Vinicio Caballero Giret (Paraguay), Sr. Carlos María Santacruz Sosa (Paraguay), Sr. Víctor Raúl Almirón Achar (Paraguay), Sr. Ysabelino Nemesio Lichi Leguizamón (Paraguay)

• Representantes de Cancillería: Emb. Guillermo Hunt (Argentina), Sr. Víctor Manuel Miranda Ocampo (Paraguay).

Mención aparte merecen las denuncias de corrupción de las que ha sido objeto el emprendimiento. Del presupuesto original de US$ 1.500 M,[30]​ se llegó al costo final de US$ 11.500 M, de los cuales, US$ 7.000 M correspondieron a costos financieros, y US$ 1.000 M a costos de estudios de consultoría. Hasta hoy (2016), se ignora el paradero de US$ 3.500 M. Esto ha dado pie, a numerosas investigaciones por corrupción.[31]​ Funcionarios de la EBY (Entidad Binacional Yacyretá) han sido condenados[32][33]​ por malversación de fondos y especulación, ya que utilizaron información privilegiada para beneficiarse con la compra de tierras de los terrenos a inundar, por valores irrisorios, con el fin de obtener cuantiosas indemnizaciones cuando éstas se expropiaran. El expresidente argentino Carlos Saúl Menem, en una frase que se ha hecho célebre, lo llamó «Monumento a la Corrupción».[34]
Desde el comienzo de su construcción, en el año 1983, la EBY recibió numerosas denuncias. A Yacyretá se le atribuyó la responsabilidad de afectar no solo el ambiente y el ecosistema regional,[35]​ sinó también la calidad de vida de gran parte de los habitantes de la región.[36]​ Si bien en la página oficial del complejo, se puede leer un extenso plan de obras que se realizó y se realiza, tomando en cuenta el medioambiente, y en el que se especifica que se han creado nuevos ecosistemas y reservas de biodiversidad, y que gracias a las regalías obtenidas, se mantienen programas de saneamiento y mantenimiento de la biodiversidad,[37]​ la realidad es que existen numerosas denuncias en contra del EBY[38]​ y visceversa.[39]​ Un ejemplo de causas es la presentada ante el Tribunal Ético contra la Corrupción, por Jorge Urusoff, activista social de la Ciudad de Encarnación.[40]​ La denuncia se encuentra actualmente en trámite ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, de San José de Costa Rica.

En 2018 el abogado José Manuel Ubeira, se presentó como querellante en la causa que se investiga los sobreprecios en la represa, en representación de Antonio Casabona, el único denunciante que hay por los sobreprecios en la obra de la represa desde el año 1979, en la única causa todavía abierta donde se investigan sobrecostos históricos, Casabona fue contratado por el Estado nacional para determinar los mayores costos en Yacyretá. Dedicó muchos años de su vida a investigar sobre el tema de la obra pública, los contratos, detallando información histórica que demuestra que la cartelización de la obra pública en la Argentina viene desde 1976. El objetivo de su querella fue revelar algunos capítulos de la historia argentina en cuanto a como algunos construyeron fortunas con la obra pública cartelizada en Argentina, detallando que la situación compromete al expresidente Mauricio Macri y su padre, el empresario Franco Macri, al considerar que algunas de las principales empresas del grupo, como Sideco Americana e Impregilo, fueron partícipes, por lo cual, pidió que se cite a indagatoria a Franco y Mauricio Macri.[41]

La constructora IECSA perteneciente al grupo Macri fue la empresa que más facturó en la Entidad Binacional Yacyretá mediante contratos millonarios para obras en Misiones. Con la llegada de Cambiemos al Gobierno, los macristas Humberto Schiavoni y Martín Goerling agarraron el manejo de la Entidad y mantuvieron los beneficios para las empresas cercanas al Presidente. IECSA fue una de las constructoras más grandes del país y fue la más beneficiada durante mucho tiempo en Misiones con las obras financiadas por la Entidad Binacional Yacyretá. En los años 1990, cuando Ramón Puerta era gobernador y el actual senador, Humberto Schiavoni era ministro de Economía, IECSA fue adjudicada para construir la costanera de Posadas.[42]​ Humberto Schiavoni, exministro de Economía del misionero en su etapa como gobernador, pero más famoso por haber sido nombrado director ejecutivo de una de las obras donde se registraron mayores denuncias de corrupción, el Ente Binacional Yacyretá.[43]




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