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Science Fiction Quarterly



Science Fiction Quarterly fue una revista pulp estadounidense de ciencia ficción que se publicó de 1940 a 1943 y de 1951 a 1958. Charles Hornig fue editor de los dos primeros números y Robert A. W. Lowndes el resto. Fue publicada por Louis Silberkleit durante el boom de las revistas de ciencia ficción a finales de los años 1930. Silberkleit lanzó otros dos títulos de ciencia ficción, Science Fiction y Future Fiction, casi al mismo tiempo; las tres dejaron de publicarse antes del final de la Segunda Guerra Mundial, debido a sus pobres ventas y la escasez de papel durante la guerra. En 1950 y 1951, cuando el mercado mejoró, Silberkleit relanzó Future Fiction y Science Fiction Quarterly. Cuando Science Fiction Quarterly dejó de publicarse en 1958, fue la última revista pulp de ciencia ficción que todavía existía en el mercado.

Su política editorial consistía en reimprimir una novela en cada número como historia principal; Silberkleit consiguió los derechos de reimpresión de dos de las primeras novelas de ciencia ficción y de varios de los libros de Ray Cummings. Tanto Hornig como Lowndes contaban con presupuestos muy reducidos para llevar adelante la revista, y Hornig en particular tuvo problemas para encontrar buen material para publicar. Lowndes podo hacerlo algo mejor, gracias a la colaboración de sus amigos Futurianos, un grupo de jóvenes escritores entre los que se encontraban Isaac Asimov, James Blish y Donald A. Wollheim. La segunda etapa de la revista también tenía una política de publicar una novela como referente principal, aunque en la práctica las mejores historias eran relatos de menor extensión que una novela. Entre los relatos más conocidos publicados por la revista estaban Second Dawn, de Arthur C. Clarke, La última pregunta, de Isaac Asimov, y Common Time, de James Blish.

Aunque se venían publicando revistas de ciencia ficción desde antes de la década de 1920, no comenzó a hacerse como un género comercializado por separado hasta la aparición en 1926 de Amazing Stories, una revista pulp publicada por Hugo Gernsback. A finales de la década de 1930 el campo estaba en pleno auge.[1]​ Uno de los empleados de Gernsback, Louis Silberkleit, estableció su propia editorial en 1934 cuando fundó la Winford Publishing Company.[2]​ Hacia finales de la década de 1930 Silberkleit decidió lanzar una revista pulp de ciencia ficción a través de su editorial Blue Ribbon Magazines; el título que eligió fue Science Fiction.[3]​ Gernsback le recomendó a Silberkleit que nombrara como editor a Charles Hornig, quien ya estuviera anteriormente en ese puesto en Wonder Stories para Gernsback de 1933 a 1936. Silberkleit aceptó la recomendación y contrató a Hornig en octubre de 1938.[4][5][6]​ Hornig no tenía despacho, trabajó desde su casa, yendo a la oficina solo lo necesario para dejar los manuscritos y el material de impresión rechazado, y recoger las pruebas tipográficas.[6]​ Se le otorgó una amplia libertad para seleccionar el material que quisiera publicar; informaba al editor jefe de Silberkleit, Abner J. Sundell, pero Sundell sabía poco sobre ciencia ficción y no se involucró en el funcionamiento de la revista.[6][7]

Con el fin de repartir costes entre sus revistas, Silberkleit decidió lanzar dos títulos adicionales.[8]​ En noviembre de 1939 apareció el primer número de Future Fiction, que fue seguido en julio de 1940 por Science Fiction Quarterly. Hornig fue el editor de las tres revistas. En octubre de 1940, Hornig recibió una citación para la prestación del servicio militar, pero era pacifista y decidió trasladarse a California y registrarse como objetor de conciencia. Siguió editando las revistas desde la costa oeste, pero Silberkleit estaba descontento con el arreglo. Silberkleit permitió a Hornig conservar su puesto como editor de Science Fiction y ofreció la dirección de los otros dos títulos a Sam Moskowitz.[3][8][9]​ Moskowitz no aceptó, manifestando posteriormente «nunca boicotearía el trabajo de un hombre»,[10][N 1]​ pero Donald A. Wollheim había oído hablar de la oferta y le recomendó a Robert W. Lowndes que le escribiera a Silberkleit. Con posterioridad Lowndes recordaba la idea de Wollheim: «En la carta podía sugerirle que sería una buena idea añadir un título de ciencia ficción a la lista, ofreciendo mis servicios como editor con un salario ligeramente inferior al de Hornig, y también mencionar los defectos de las demás revistas de ciencia ficción en circulación en ese momento, pero especialmente con las de Hornig».[8][11]​ Lowndes dijo que Silberkleit mordió el anzuelo y lo contrató en noviembre de 1940; Hornig recuerda la separación como un acuerdo por consentimiento mutuo debido a su traslado a California. Lowndes estuvo de acuerdo posteriormente en que esa fuera la verdadera razón de que Silberkleit sustituyera a Hornig.[12][13]

Los primeros números de Lowndes como responsable fueron el de primavera de 1941 de Science Fiction Quarterly y el de abril de 1941 de Future Fiction.[3][14]​ Inicialmente Silberkleit mantuvo un control más estricto sobre las selecciones editoriales de Lowndes que el que mantuvo con Hornig, y vetó cinco de los siete relatos propuestos por Lowndes para el número de abril de 1941, pero ya por el número de agosto de 1941, Lowndes recordó posteriormente que Silberkleit «estaba satisfecho y sabía lo que yo estaba haciendo, y ... no necesitaba supervisar ninguna de las historias que yo había aceptado».[15]​ El número de primavera de 1943 fue el último de la primera etapa de Science Fiction Quarterly; Silberkleit se vio obligado a dejar algunas de sus revistas debido a la escasez de papel en tiempos de guerra, y decidió conservar sus revistas de wértern y de detectives en su lugar.[16]

En 1950 Silberkleit relanzó Future Fiction, y al año siguiente Science Fiction Quarterly también vio la luz de nuevo, con el primer número de la nueva etapa fechado en mayo de 1951.[16]​ Una nueva revista, Dynamic Science Fiction, le siguió en 1952.[17]​ Lowndes fue el editor de las tres revistas, todas publicadas en formato pulp.[16][17]​ Las ventas eran satisfactorias, pero Silberkleit decidió experimentar con el formato digest, que empezaba a ser más popular. A finales de 1955 canceló Dynamic Science Fiction, cambió Future Fiction al formato digest, y relanzó Science Fiction también en formato digest y bajo un nuevo título, Science Fiction Stories. Sólo Science Fiction Quarterly se dejó en formato pulp, pues Silberkleit creía que una digest trimestral no tendría tanto éxito como una pulp trimestral.[18]​ Sin embargo las pulp se estaban muriendo, y cuando Other Worlds se pasó al digest en 1956, Science Fiction Quarterly se convirtió en la única revista de ciencia ficción que todavía se publica como pulp.[19]​ En 1957 cerró American News Company, uno de los distribuidores más importantes de la revista, y los cambios resultantes en la red de distribución de la revista a nivel nacional, junto con sus pobres ventas, finalmente acabaron con Science Fiction Quarterly.[20][21][22]​ El último número fue el de febrero de 1958.[23]

Las revistas de Silberkleit contaban con presupuestos muy limitados. Hornig trabajó con Julius Schwartz, un agente literario amigo suyo, lo que le dio acceso a los relatos de los escritores representados por Schwartz, aunque este no permitiría que aparecieran los nombres reales de sus autores a menos que se les pagara al menos un centavo por palabra. Hornig no podía pagar esa tarifa en todo lo que compró, por lo que pagó medio centavo por palabra en muchas de sus adquisiciones a través de Schwartz, por lo que estos relatos se publicaron bajo seudónimos. Como era de esperar, debido a sus bajas tarifas, las historias enviadas a Hornig generalmente ya habían sido rechazadas por las revistas que pagaban mejor. El resultado fue una ficción mediocre, incluso la de los escritores reconocidos que Hornig fue capaz de atraer.[9][24]​ Además, las revistas pagaban a la hora de la publicación, no a la aceptación, y este retraso en el pago también desalentó a algunos autores de presentar sus trabajos.[25]

Silberkleit lanzó Science Fiction Quarterly con la idea de publicar una novela completa en cada número.[26]​ Silberkleit consiguió el permiso de Hugo Gernsback para reimprimir dos novelas publicadas en Science Wonder Quarterly: The Moon Conquerors, de R. H. Romans, y The Shot Into Infinity, de Otto Willi Gail. Aunque estas obras estaban algo anticuadas, eran de mejor calidad que la ficción que Hornig pudo conseguir para sus otras revistas.[27]​ Cuando Lowndes asumió el puesto de editor, se mantuvo la política de incluir una novela en cada número, y Silberkleit obtuvo de nuevo derechos de reimpresión para completar algunos números, esta vez con obras de Ray Cummings, cinco de cuyas novelas aparecerían en Science Fiction Quarterly a lo largo de los dos años siguientes, comenzando con Tarrano the Conqueror en el número de verano de 1941.[26]​ Lowndes compró muchos relatos de los Futurianos para llenar el espacio restante en la revista. Éstos eran de calidad variable, pero en general la revista mejoró una vez que Lowndes tomó el control, y la ficción era tan buena o incluso mejor que los relatos que se publicaban en las revistas contemporáneas.[26]

Cuando se relanzó la revista en 1951, la política establecida siguió siendo publicar novelas como base principal de la revista y llenar el espacio restante con relatos, pero en la práctica, con pocas excepciones, la ficción principal no tenía la extensión de una novela. No hubo más reimpresiones, como se había hecho durante su primera etapa. Lowndes era incapaz de pagar a sus escritores unas tarifas competitivas con las revistas del género que se estaban publicando, pero era redactor capaz y consiguió sacar adelante la revista con una calidad razonable cada trimestre. Los Futurianos todavía aparecían ocasionalmente en la revista, pero Lowndes también atrajo a algunos nuevos escritores, como Poul Anderson, William Tenn o Arthur C. Clarke. Second Dawn, de Clarke, que apareció en el número de agosto de 1951, está entre las mejores obras que Lowndes pudo conseguir; también publicó La última pregunta, de Isaac Asimov, en el número de noviembre de 1956, y Common Time, de James Blish, en el de agosto de 1953.[26]​ Lowndes también fue capaz de adquirir algunos trabajos de no ficción de buena calidad para la revista, incluida una serie de artículos de James Blish sobre la ciencia en la ciencia ficción, y artículos sobre ciencia ficción de Thomas D. Clareson y L. Sprague de Camp.[28]​ Blish, escribiendo bajo el seudónimo William Atheling, Jr., comentó en 1953 que Lowndes estaba haciendo un «trabajo sorprendentemente bueno» con todas las revistas de ciencia ficción de Silberkleit, a pesar de las bajas tarifas y la lentitud en el pago a los autores.[29]

Charles Hornig fue el editor de los dos primeros números de la primera etapa de Science Fiction Quarterly y Robert W. Lowndes de todos los posteriores. La revista fue impresa en formato pulp en ambas etapas. El precio fue de 25 centavos en su primera etapa, con 144 páginas; en la segunda también costaba inicialmente 25 centavos, pero el precio subió a 35 con el número de agosto de 1957. Tenía 128 páginas durante gran parte de su segunda etapa, pero entre los números de noviembre de 1953 hasta el de mayo de 1957 bajó a 96. La editorial del primer número fue Double Action Magazines, con oficinas en Holyoke, Massachusetts; a partir de entonces fue Columbia Publications, en las dos etapas de la revista.[23]​ Tanto Double Action como Columbia eran propiedad de Louis Silberkleit.[3][23]

Hubo tres reimpresiones británicas de su primera etapa, todas publicadas por Gerald Swan. El número de verano de 1940 se reimprimió dos veces. Apareció en primer lugar, con recortes, como Yankee Science Fiction, número 3, en febrero de 1942, y luego de nuevo, sin recortes, como un libro en rústica, titulado The Moon Conqueror, en 1943. El número de invierno de 1941/42 fue también reimpreso en 1943, con el título Into the Fourth Dimension and Other Stories.[23]​ En el Reino Unido se reimprimieron también diez números de la segunda etapa por Thorpe & Porter. Las números, que incluían parte de los números de los Estados Unidos, aparecieron entre febrero de 1952 y agosto de 1955, y correspondieron a 10 de los 13 primeros números, de mayo de 1951 a mayo de 1954; los números omitidos fueron el de noviembre de 1951, mayo de 1952 y agosto de 1953. El orden de publicación no era el mismo que el de los estadounidenses, la secuencia fue: Mayo 51 / Agosto 51 / Febrero 52 / Noviembre 52 / Agosto 52 / Mayo 53 / Febrero 54 / Noviembre 53 / Febrero 53 / Mayo 54. Cada número constaba de 128 páginas y tenía un precio de 1/-.

No se publicaron antologías de relatos extraídos exclusivamente de Science Fiction Quarterly, pero en la década de 1960 Ivan Howard editó varias antologías para una editorial de Silberkleit, Belmont Books, con contenidos extraídos únicamente de las revistas de Silberkleit. Uno de ellas, Rare Science Fiction (1963), incluyó tres relatos de Science Fiction Quarterly.[23][30][31]



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