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Sobre héroes y tumbas



Sobre héroes y tumbas es la segunda novela del escritor argentino Ernesto Sabato, publicada en 1961, en Buenos Aires, Argentina. La obra marcó un hito en la producción literaria de Ernesto Sabato, que entonces tenía 50 años, debido a que fue considerada la mejor novela argentina del siglo XX y una de las obras cumbres de habla hispana. Apareció 13 años después de El túnel, que había merecido juicios admirativos de Thomas Mann o Albert Camus y que había evidenciado una obsesión por el poder de los ciegos que volvería a aparecer, en forma recurrente, en su obra posterior. Una novela donde Sabato plantea toda su carga ideológica. Centrada en el personaje de Martín, un muchacho en busca de sí mismo, el escritor argentino expone su particular visión sobre la soledad, tema clave en su narrativa. Cercana a ciertas obras del existencialismo francés despertó la admiración de Camus. Un dato curioso sobre la novela es que Sabato la iba a destinar a las llamas, como hizo con tantas de sus obras, y se salvó porque su esposa, Matilde, convenció a Sabato de publicarla.[cita requerida]

La novela narra diversos argumentos paralelamente. Se pueden señalar como hilos conductores de la(s) trama(s) "La Formación de Martín" y "La decadencia de los Vidal Olmos"; entrelazados por pasajes ambientados en los últimos años del primer peronismo en Argentina (en el capítulo XXVI de la segunda parte de la novela titulada "Los rostros invisibles" se narra el bombardeo a Plaza de Mayo, del 16 de junio de 1955, y en el capítulo XXVII el saqueo de iglesias que sucedió a la masacre del capítulo anterior).

Sumergido en sus cavilaciones en el Parque Lezama, uno de los lugares típicos de la zona sur de Buenos Aires. Allí, sentado en un banco, al lado de la estatua de Ceres, comienza la historia, el descubrimiento de esa chica extraordinaria y misteriosa que es Alejandra Vidal. Martín es presentado por Ernesto Sabato como un ser melancólico y abúlico, hijo de un pintor fracasado y de una mujer de la calle.

Los Vidal Olmos son una familia argentina emparentada con la rancia aristocracia criolla. Sobre Héroes y Tumbas narra con amplitud las biografías de sus miembros por más de 150 años hasta concluir en Alejandra y su padre, Fernando Vidal Olmos. Marcado por un destino fáustico, los Vidal Olmos hacen, literalmente, su propio descenso a los infiernos. El capítulo "Informe sobre ciegos" es una clara metáfora de ello.[cita requerida] La novela comienza con una "breve reseña preliminar", la que introduce inmediatamente al último episodio del drama familiar de los Vidal Olmos. Es así como se observa al detalle de la tortuosa relación de amor-odio de Fernando y Alejandra, así como el odio que ella siente por su padre.

"¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con mi asesinato?". Con esta inquietante pregunta comienza el tercer capítulo de Sobre héroes y tumbas, precisamente el "Informe sobre ciegos" del escritor argentino Ernesto Sabato. Si bien el Informe sobre ciegos forma parte de la conocida novela del escritor argentino citada más arriba, dada su particular estructura, puede leerse por separado sin detrimento de su sentido en particular ni de la proyección abarcadora de la obra en general. Es, para muchos críticos, el capítulo más profundo, oscuro y significativo de la novela. En primer término, quien nos narra ahora es Fernando Vidal Olmos, uno de los personajes centrales de la obra, reemplazándose la tercera persona que Sabato utilizaba hasta el momento por la potencia subjetiva de la primera; cedida nada menos que a este ser extraño, paranoico y sugestivo que, hasta el momento, venía sobrevolando el argumento de la novela como un cuervo que espera la muerte de su víctima.

Fernando, quien es el padre de Alejandra Vidal y participa de varios vínculos familiares con ciertos personajes fundamentales, en el caso de la confección del Informe, no obstante, se sitúa fuera de toda relación afectiva con éstos, omitiendo cualquier vínculo y acción que no se relacione con la particular obsesión que lo desvela: relatar el informe sobre un extraño complot demoníaco y milenario, regido desde la Secta Sagrada de los Ciegos, desde la cual, según él, se tejen los hilos que gobiernan el sentido del mundo y de los hombres.

Muchas fueron las interpretaciones que se le han querido dar al Informe, en virtud, seguramente, del carácter, del tenor esencialmente onírico y alucinante que posee. Es, en todo caso, todo él una gran metáfora de otra cosa, acaso más profunda y misteriosa, anidada en los propios temores subterráneos inherentes a la Humanidad de la que se es partícipe. El subterráneo de Buenos Aires; los túneles secretos que, en teoría, unen el Colegio Nacional Buenos Aires con la antigua Aduana de la ciudad; los otros pasadizos que nacen en los flancos de la Iglesia de la Sagrada Concepción del barrio de Belgrano, ensanchándose luego hasta conformar inconmensurables cavernas y que conducen al protagonista hasta su propia perdición, son todos íconos subjetivos pero persistentes de esta metáfora ontológica del hombre y su soledad ante la muerte, el misterio de la existencia y el problema del bien y del mal.

El Informe sobre ciegos es peculiar porque Fernando Vidal Olmos también lo es: un ser de una hibridez espiritual, a mitad de camino entre la belleza y el horror, el amor y el odio, la tolerancia y el racismo. Parece un espectador que puede contemplar dos espectáculos simultáneos: el cielo de los dioses y las profundidades del infierno. Es, por eso, en esta dualidad donde se debate y desde la cual nos arroja, arrebatado por la locura aunque con método y rigor científicos, su informe pesadillesco.

En este capítulo se presenta a Alejandra, una adolescente atormentada, consciente de lo que es como persona y el daño y dolor que puede llegar a provocar en alguien, su enfermedad, su condición que hace que se comporte de manera brusca y siniestra, quizá (dragón). A la vez se encuentra, sin embargo, una contraparte suave y sensible en Alejandra (princesa), una vulnerabilidad que Martín percibe en muy escasas ocasiones y por esto reflexiona que dentro de Alejandra habitan a la vez una frágil princesa y un temerario dragón. El nombre del capítulo es una descripción de Alejandra Vidal.

El deseo de ser algo importante en la vida de Alejandra para Martín se pone de manifiesto en este capítulo. Así como también la relación que tuvo con otras personas que pertenecían a mundos tan lejanos y ajenos a él. Esto provoca que Martín sienta que es invisible frente a la persona más importante para él en ese entonces. A la vez conoce a gente tan diferente a su realidad, tan desconocida y no correspondida, que ve todo invisible, personas que no conoce, son rostros invisibles.

Este capítulo recibió ese nombre por el hecho de que Fernando elaboró un “Informe sobre ciegos”, esa supuestamente secta siniestra a la que enfermizamente perseguía. Fue él quien le otorgó este nombre.

Un dios desconocido, como el mismo título lo dice, se trata de la desesperanza y falta de fe que se da en los personajes. Es el título más apropiado para esta parte del libro, ya que comienza con las noticias del incendio y muerte de Alejandra y Fernando, además de contar sobre la vida de toda su familia. En lo primero que deja de creer Alejandra cuando aún era niña, es en Dios. Un dios desconocido nos habla de ausencias, ausencias que desprotegen una parte de la familia que queda en el olvido, sin nadie que los ampare.

La novela irrumpe en el panorama de la literatura latinoamericana aglutinando una variedad de elementos que la distinguen entre las ficciones de América del Sur. De este modo, es frecuentemente considerada como una novela total, con rasgos de surrealismo inusitados en la literatura latinoamericana (especialmente en la sección de "El Informe sobre ciegos"). Buena parte de su trama puede insertarse también en la tradición de la Bildungsroman ("novela de formación") de la que se cuentan varios ejemplos en la literatura alemana. Por otro lado, la descripción de una familia retratada a través de un largo lapso temporal con tintes decadentes, emparenta temáticamente esta novela con las ficciones de Faulkner y García Márquez. Esta obra, llena de imágenes oscuras y emocionales, es considerada por muchos como la obra magna de Sabato y la sección "Informe sobre ciegos", sobre la distorsionada obsesión de Fernando y el miedo de los ciegos, es una contribución inquietante, una pesadilla para la literatura latinoamericana. Fue incluida en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX del periódico español «El Mundo».[1]

El crítico alemán Günther W. Lorenz la calificó como la "novela del siglo" en su libro Die Welt der Literatur dedicado a analizar esta obra de Sabato.[2]​ El crítico alemán le da una calificación positiva tan elevada porque la considera "un testimonio sumamente asombroso de nuestro tiempo" y "un hito que señala rumbos hacia el porvenir de la prosa del pensamiento científico".

Además Lorenz la califica como una obra intermedia entre el ensayo y la novela, porque está compuesta principalmente de estudios científicos, episodios políticos e históricos, reflexiones sociológicas e indagaciones sobre la moral.





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