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Solución de dos Estados



Se conoce como solución de dos Estados a la propuesta de solución para poner fin al conflicto árabe-israelí y, particularmente, al conflicto israelí-palestino. La propuesta consiste en asignar el territorio del antiguo mandato británico de Palestina ubicado al oeste del río Jordán, para la creación de dos Estados separados e independientes: el Estado de Israel y el Estado de Palestina. Los límites de ambos están aún sujetos a debate y a una negociación final; sin embargo, en general se asume que el Estado de Palestina comprendería la Franja de Gaza y Cisjordania, es decir, los actuales Territorios Palestinos administrados por la Autoridad Nacional Palestina. Los palestinos reivindican un Estado que tendría la Línea Verde como frontera, y el cual además de los territorios antes mencionados incluiría a Jerusalén Este como su capital; esta tesis es la admitida por la comunidad internacional generalmente.

Esta fue, en todo caso, la idea original de las Naciones Unidas cuando en 1947 se aprobó el plan de partición de Palestina en dos Estados; uno judío y otro árabe, que no llegó a concretarse tras el estallido de la primera guerra árabe-israelí en 1948.[1]

La primera propuesta para la creación de un estado árabe y uno judío sobre la base de la zona occidental del mandato británico de Palestina fue hecha en el reporte de la Comisión Peel de 1937, la cual concluyó que el mandato se había convertido en inviable y recomendó su partición. Esta recomendación fue rechazada por la comunidad árabe, mientras que la mayor parte del liderazgo judío la aceptó.

La partición fue nuevamente propuesta por la ONU en 1947 en el Plan de partición de Palestina que recomendó dividir el mandato en dos Estados, uno judío y otro árabe, con un área bajo control internacional (corpus separatum) que incluía Jerusalén y Belén. Sin embargo, el plan fue rechazado por los líderes de las naciones árabes y los líderes palestinos, quienes se oponían a cualquier partición de Palestina y a cualquier presencia judía independiente en el área. La guerra árabe-israelí de 1948 por el control de los territorios en disputa estalló en el final del mandato británico, la cual culminó con el armisticio árabe-israelí de 1949. La guerra resultó en la huida o expulsión de 750,000 palestinos, conocida como Nakba, de los territorios que se convirtieron en el Estado de Israel.[2]

Después de la guerra de los Seis Días de 1967, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas unánimemente aprobó la Resolución 242 llamando a una retirada israelí de los territorios ocupados durante la guerra y a la "terminación de todas las situaciones de beligerancia o alegaciones de su existencia, y respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona". La Organización para la Liberación de Palestna (OLP), que había sido formada en 1964, criticó enérgicamente la resolución, señalando que ésta reducía la cuestión de palestina a un problema de refugiados.

En septiembre de 1974, 56 estados miembros de la ONU propusieron que "la cuestión de Palestina" fuera incluida como un tema en la agenda de la Asamblea General. En una resolución adoptada el 22 de noviembre de 1974, la Asamblea General afirmó los derechos de los palestinos, que incluían el "derecho a la libre determinación sin injerencia del exterior", "el derecho a la independencia y la soberanía nacionales" y "a regresar a sus hogares y sus propiedades, de los que han sido desalojados y desarraigados".[3]​ Estos derechos han sido constantemente reafirmados desde entonces.

La primera indicación de que la OLP aceptaría la solución de dos estados, o al menos sus fundamentos, fue articulada por el político palestino Said Hammami a mediados de 1970.

Las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU antes de junio de 1976, respaldando la solución de dos Estados basada en las Línea Verde, fueron vetadas por Estados Unidos, que respaldaba dicha solución pero argüía que las fronteras deberían ser negociadas directamente por las partes. Sin embargo, la idea sí ha tenido un abrumador respaldo en la Asamblea General desde mediados de 1970.

La declaración de independencia de Palestina del 15 de noviembre de 1988, la cual alude al Plan de Partición de las Naciones Unidas de 1947 y "las resoluciones de la ONU desde 1947" en general, han sido interpretadas como un reconocimiento indirecto del Estado de Israel y un respaldo a la solución de dos Estados. El plan de partición fue invocado para proveer legitimidad a la estadidad palestina.

El 23 de diciembre de 2016 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 2334 que se pronunció sobre los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados. En dicha resolución, el Consejo de Seguridad ratificó su respaldo a la solución de dos Estados al declarar «que el establecimiento de asentamientos por parte de Israel en el territorio palestino ocupado desde 1967, incluida Jerusalén Oriental, no tiene validez legal», expresando además su «grave preocupación por el hecho de que la continuación de las actividades de asentamiento israelíes están poniendo en peligro la viabilidad de la solución biestatal basada en las fronteras de 1967».[4][5][6][7]

El 1 de mayo de 2017, el movimiento Hamás que controla la Franja de Gaza anunció que aceptaba la creación de un Estado palestino con fronteras en la Línea Verde. Este reconocimiento se dio en virtud de enmiendas realizadas a la llamada Carta Fundacional de Hamás, que no había sido revisada desde su constitución en 1988.[8]



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