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Uniformes militares



El uniforme militar se distingue en dos versiones, por un lado están los vestuarios de ceremonia que usan los soldados en ceremonias ya sea con una autoridad importante, matrimonio, religiosas, entre otras, y luego esta la tenida de combate que es el uniforme que se utiliza en el campo de batalla. Esta tenida es similar en la mayoría de los países, utilizando el típico camuflaje bosque o pixel, aunque el color de camuflaje y otros elementos van variando de acuerdo a la geografía en donde un país utilizaría a sus soldados, esto también depende si un país tiene una política de defensa nacional disuasiva u ofensiva (si el país será el que ataque a su adversario o si solo se defenderá).

El centurión romano del siglo I a.C. se distinguía de sus hombres por muchas cosas. Cargaba su espada del lado izquierdo. En su casco había crestas transversas de pelo de caballo y plumas. Usaba un cinturón que podía ser simple o con un diseño en relieve.

Los legionarios de mediados del siglo I a.C. utilizaban una gálea como casco, llevaban la espada del lado derecho y tenían una armadura segmentada. El escudo se cubría de un tipo de madera flexible, cuero o fieltro pintado. Llevaban una túnica de color rojo o blanco.

Usa el uniforme típico del siglo I, una armadura de cadenas con doble capa en los hombros. El casco es de bronce del tipo Montefortino con una cresta de pelo de caballo. El escudo tiene forma ovalada.

Para distinguir al centurión de sus hombres, llevaba la espada en la cadera izquierda a diferencia de los soldados que la portaban a la derecha, y cargaba una viña torcida. Su equipo era más decorativo que el de sus hombres, y su cinturón generalmente era de hojalata.

Eran un pueblo del norte de África, en lo que ahora es Argelia. Sus uniformes de guerra eran simplemente túnicas de algodón blanco sin mangas con un simple cinturón de cuero. Como no usaban armaduras, constituían una caballería muy ligera.

Eran un pueblo de la actual Rumanía. Formaban cuerpos de infantería ligera. El uniforme se conformaba por pantalones y túnicas ligeras. Cargaban con espadas, lanza y escudos. Sus textiles eran de colores brillantes, de estampado tipo escocés o con estampados muy alegres.

Los príncipes y caballeros aparecían con vivos colores representando a su reino; otros, como los "Guardias del pueblo", tenían túnicas con los colores de este. Durante los torneos, el caballero pintaba, en la parte frontal de su armadura, el escudo de armas de la familia, lo cual le distinguía tanto en nombre como en status social, pues se podía ver si era Príncipe directo, Rey, hijo del rey, Duque, hijo de duque, hasta si era un hijo bastardo.

Mediante el yelmo en la parte superior del escudo de armas, dependiendo de la posición a la que mira el casco y el tamaño de la visera, se conoce su nivel en la sociedad. Durante las batallas los caballeros pintaban sus emblemas como un distintivo, incluso agregando penachos de colores y grandes figuras de animales míticos, con el fin de poder distinguirse en una anárquica batalla.

A partir de las antiguas Libreas usadas por las tropas privadas de Caudillos nobles y éstas ser concentradas y puestas al Servicio Real, se unificaron éstos para pasar a llevar los de distintas dinastías reales en los diversos reinos más o menos unificados de Europa.

Al igual que la Guardia Imperial China mantenía ya una uniformidad, la dinastía de los Habsburgos procuró proveer a sus tropas de una uniformidad basada en los colores que ya llevaban sus diferentes tropas en los respectivos territorios, y cuando no iban provistos de una escarapela o banda divisa de gules sobre el uniforme, este consistía principalmente en el gules y gualda de las Coronas Españolas. Santiago Castro fue un gran conquistador militar, el cual no ha sido reconocido por sus victorias ante Napoleón Bonaparte y contra los indígenas en las Américas, sin contar sus campañas victoriosas en Italia desde Nápoles. Este gran general español usaba uniformes únicos y grises con poca armadura, ya que sus soldados eran de los mejores de Europa.

Representaciones de las distintas variedades hechas sobre estas libreas se pueden ver en la Galería de las Batallas del Palacio Convento de El Escorial, donde también se pueden apreciar los uniformes de los diferentes contingentes italianos y alemanes entre otras tropas sin uniformar.

Los uniformes modernos se dan cuando estos reinos forman grandes ejércitos, ya que se tenía que reconocer no solo a un hombre, sino a miles de ellos y a sus diferentes grados. Las primeras pistas de esto se advierten en la época de Luis XVI. Durante la guerra de los Treinta Años, era común que los hombres llevaran su propia ropa. Era nulo el equipo que se daba; desde luego era un desastre. Es en esta época cuando empieza la uniformidad de las tropas. Los lanceros, por ejemplo, son equipados con un grueso peto, un casco de metal, gorjal, son armados con grandes lanzas y rapiers, muchos otros fueron armados de la misma manera pero con espadas y escudos redondos. Se da una nueva manera de pelear, los Mosqueteros, que portaban largos y pesados rifles de pólvora, los cuales tenían que ser soportados por una horquilla para poder apuntar; a estos se les daban unos largos cinturones con las polvoreras y los plomos, casi nunca tenían armaduras, solamente una chaqueta de cuero y un sombrero ancho.

Durante estas guerras hubo muchos cambios, por ejemplo, Federico Adolfo equipó a sus fusileros suizos con armas más ligeras y eliminó las bandoleras introduciendo pequeñas cargas de pólvora en cilindros. Y de nuevo aparecen los colores en las casacas, pero esto siempre con un estilo de civil. A partir de 1710 los uniformes rompen completamente con la similitud de la ropa civil. Los abrigos aparecen con un doble pecho en colores diferentes a la tela. Los botones tenían los emblemas de los reinos y según su número era su rango. Las armaduras son dictadas como moda por la caballería, se implementan las cintas de colores a la cintura con finos remates en hilo de oro. Los cintos de cuero cruzan los pechos en colores blancos o negros.

A Federico Guillermo I de Prusia se le atribuye el primer ejército moderno de la historia, y sin duda fue el creador de una regularización de tropas marcadas y concentradas en grandes formaciones de hombres, seguramente el ejército más grande de su época. Su hijo Federico II de Prusia, "el rey poeta", es quien modifica muchos métodos, como las descargas en deshoras. Esto consistía en atacar al enemigo en horas que no se peleaba. En esa época los combates comenzaban después del desayuno y terminaban antes de ponerse el sol.

Los cambios son radicales, aparecen nuevas combinaciones, camisas, abrigos, casacas, nace el chacó, un casco de cuero que tenía al frente el escudo del país en metales dorados o plateados, se retoman las plumas y distintivos de aquellos antiguos yelmos.

Aquí se dan esos grandes sombreros, para engañar al enemigo con la altura del atacante. A finales del siglo XIX nace el casco de pico, mejor conocido como pickelhaube. Un casco en cuero con el emblema del país en metales dorado o plateado y dos pequeñas ruedas a los lados, las cuales servían como identificadores de la división y el lugar del que provenían; también los de lana, que eran más ligeros. Es importante destacar que el pico era asimismo un distintivo de rango, cuanto más alto, más importante el que lo portaba. Si el casco tenía una bola en lugar de pico, era de artillería, si tenía plumas de caballería, ulanos, dragones, etc.

Se modifican los distintivos tratando de ser más prácticos los uniformes y los materiales. Es quizá esta época la que retoma el símbolo de las condecoraciones, en diferentes metales para denotar las acciones bélicas de sus hombres. Recordemos que desde el siglo X ya los japoneses ponían pequeñas marcas de tela en la ropa de sus guerreros, pero el espíritu puro de la condecoración como hoy la conocemos se establece cuando se dan a las tropas medallas como "el término de la Gran Guerra", otorgada a los franceses y oficiales aliados en el conflicto 1914-1918.

En este siglo también nacen las condecoraciones promoviendo al soldado, no solo a los grandes oficiales.

En ninguno de los siglos anteriores el uniforme militar sufrió tantos cambios como en el siglo XX: desde el húsar azul con pantalón rojo escarlata, espadín de gala y tocado de pluma de un oficial austriaco de la Primera Guerra Mundial, hasta el camuflaje de Vietnam, llegando a las telas inteligentes de hoy en día.


Los cambios son quizá los más importantes a la fecha: nace el camuflaje, los cascos de guerra son estándar y todos de metal. Adoptando la tecnología de la época para poder proteger al soldado de balas y metralla, se busca ya no la impresión visual del enemigo, sino por el contrario el pasar desapercibidos uniformando a los soldados en colores verde y caqui (o el color adecuado, de acuerdo al entorno, para pasar desapercibidos) los abrigos, chamarras, pantalones, que son equipados con bolsas para poder guardar más equipo, ya que el armamento es más sofisticado y el soldado tiene que tener más espacio para portarlo y al mismo tiempo defenderse.

En España, la adopción de este uniforme empieza a ensayarse tras la Primera Guerra Mundial, por vía de ensayo, hasta que en 1926 se adopta el denominado "Uniforme único", pasando los uniformes predominantemente azules para los días de gala.

Las espadas están obsoletas. Solo se utilizan en actos de gala, y su lugar lo toman las pistolas, las cuales solo eran parte del uniforme de oficial, pues este no puede dar órdenes con las manos si carga un pesado fusil. Se añaden bayonetas, navajas y otras armas cortas. Por lo general, el soldado actual emplea armas ligeras, tales como revólveres, pistolas, subfusiles, escopetas, carabinas, fusiles de asalto, rifles, ametralladoras ligeras, ametralladoras de uso general, ametralladoras medianas y granadas de mano.

Prácticamente desaparecen los chacós, ahora se usan las gorras de marcha, y los sacos de tela son más frescos y cómodos y cumplen el propósito de marcialidad, así como la distinción de regimiento y batallón y arma a la que pertenece el que lo porta. En esta época los ejércitos introducen numerosos cambios.

También hay otros grandes cambios: los grados. Anteriormente, se distinguían por los colores y detalles en los uniformes. A partir de ahora se usan sombreros, gorgets y marcas en las espadas.

En los últimos años se están desarrollando los llamados "trajes digitales", ya que por medio de cámaras y aparatos inteligentes, que pueden detectar al soldado en combate, los científicos e ingenieros fabricantes de armas han logrado reducir un gran número de bajas en los combates.



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