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A-League



La A-League, también conocida por motivos de patrocinio como Hyundai A-League, es la máxima categoría del sistema de ligas de fútbol de Australia, organizada por la Federación de Fútbol de Australia (FFA). Cuenta con la participación de 12 equipos, y se disputa en los meses de primavera y verano.

El campeonato nació en 2004 a iniciativa de la FFA para profesionalizar el fútbol nacional, en sustitución de la National Soccer League en vigor desde 1977 hasta ese año.[1]​ La primera temporada se disputó en el 2005-06 con ocho equipos, y el número de participantes se ha ido ampliando con el paso del tiempo.

Al igual que otras competiciones como la Major League Soccer (Estados Unidos y Canadá) y la Premiership de (Nueva Zelanda), el formato de la A-League es de división única, sin ascensos ni descensos.[2]​ La incorporación de nuevos clubes depende de la FFA, que limita las plazas por ciudad e impone una serie de condiciones.[2]​ Desde 2006, la Liga Australiana está adscrita a la Confederación Asiática de Fútbol.[3]

Australia no contó con un campeonato nacional de fútbol hasta 1977, cuando la Federación del país (entonces llamada Soccer Australia) impulsó la 'National Soccer League (NSL).[1]​ Antes de su existencia, los clubes de fútbol jugaban en torneos estatales. La liga nacional tuvo un desarrollo muy complicado por la situación minoritaria de este deporte en el país, frente al fútbol australiano y al rugby, y experimentó con distintos sistemas para atraer al público.[4]​ Aunque en las primeras temporadas se organizó una división única, en 1984 se pasó a un modelo de dos conferencias, para recuperar el sistema original tres años después. Del mismo modo, en 1989 se empezó a jugar en el verano austral para no coincidir con las competencias más populares.[5]

Pese a todos los esfuerzos, muchos equipos de la NSL abandonaron para regresar a los torneos estatales o incluso desaparecer por problemas económicos. La mayoría de los clubes pertenecían solo a barrios de Melbourne y Sídney, muy vinculados a comunidades inmigrantes como la italiana o la griega, lo que complicaba la identificación del aficionado con otras entidades.[6]​ Esto repercutía a su vez en las audiencias y en la asistencia al campo. Por otro lado, los futbolistas australianos más prometedores abandonaban el país sin desarrollar su carrera en clubes nacionales, así que la NSL nunca pudo consolidar un nivel mínimo.[4]

Tras la refundación en 2003 de la Federación de Fútbol de Australia (FFA), empezó a desarrollarse una liga profesional que reemplazaría a la NSL. Los objetivos del nuevo torneo eran aumentar la masa de aficionados, mejorar la competitividad de la selección nacional y convertir al fútbol en uno de los principales deportes del país. De este modo, en 2004 se anunció la creación de la A-League. A diferencia de su antecesor, la FFA estableció un sistema cerrado de franquicias que limitaba un club por ciudad durante los primeros cinco años, establecía un límite salarial y obligaba a prescindir de cualquier vínculo étnico. Además se creó la figura del «jugador designado» (marquee player) para atraer estrellas internacionales.

La temporada inaugural de la A-League fue la edición 2005-06, en fechas correspondientes al verano austral. Hubo ocho clubes: siete australianos y uno neozelandés. Cuatro procedían de la NSL: Adelaide United, Newcastle Jets, New Zealand Knights y Perth Glory. El resto eran franquicias de nueva creación: tres en las ciudades más pobladas del país —Melbourne Victory (Melbourne), Sydney FC (Sídney) y Queensland Roar (Brisbane)— y otra en una zona de influencia, Central Coast Mariners (Costa Central de Nueva Gales del Sur).

En los meses previos se celebraron dos torneos de transición, uno para competiciones internacionales y otro de preparación, en los que vencieron Sydney FC y Central Coast Mariners respectivamente. Los nuevos clubes lograron atraer a estrellas internacionales como Archie Thompson, Dwight Yorke, Ned Zelić y Romário. Tal y como sucedía en la NSL, la A-League usó el formato de temporada regular y eliminación directa por el título; a pesar de que Adelaide United obtuvo el título de la regularidad, el primer campeón australiano fue el Sydney FC luego de derrotar a Central Coast por 1:0.

Australia forma parte de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) desde 2006, y los mejores clubes del año pudieron disputar la Liga de Campeones a partir de la edición de 2007.

La composición de la liga se vio alterada en 2007-08 con la desaparición del New Zealand Knights. Este fue reemplazado por Wellington Phoenix, una franquicia ubicada en Wellington que mantenía el mercado neozelandés. Las buenas cifras de asistencia a los estadios y el éxito mediático propiciaron una ampliación a 10 equipos a partir de la temporada 2009-10: uno norte de Queensland y otro en la Costa de Oro. No obstante, ambos terminarían desapareciendo por problemas económicos.[7]​ La FFA se vio obligada a cambiar su estrategia y desde entonces permite segundos equipos en las ciudades más pobladas del país, como Melbourne (Melbourne City) y Sídney (Western Sydney Wanderers), que sí han tenido continuidad.[7]

En la temporada 2017/18, la A-League se convirtió en la primera liga doméstica que introdujo el árbitro asistente de video (VAR).[8]

Después de varias temporadas sin ampliar participantes, consiguieron las incorporaciones de dos nuevas franquicias: el Western United en la temporada 2019/20, y el Macarthur F.C. en la temporada 2020/21. Ambos clubes representan a ciudades de la periferia de Melbourne y Sídney, respectivamente.[9]

La temporada se celebra desde octubre hasta abril, coincidiendo con la primavera y verano australes. De esta manera se evitan los meses más fríos, así como buena parte del calendario de la liga de fútbol australiano. Cada edición consta de una temporada regular y de una eliminación directa por el título. Compiten doce clubes: once australianos y uno neozelandés.

Australia cuenta con tres plazas para la Liga de Campeones de la AFC. El ganador de la temporada regular y el campeón de la A-League se clasifican para la fase de grupos, mientras que el subcampeón de la liga regular (o en su defecto, el tercer clasificado) parte desde la tercera ronda eliminatoria. Las plazas están restringidas a equipos australianos.

La A-League es la única liga de fútbol profesional de Australia, por lo cual no hay ascensos ni descensos.[2]​ Por debajo se encuentran los sistemas de ligas estatales de Nueva Gales del Sur, Victoria, Queensland, Australia Meridional, Australia Occidental y Territorio de la Capital Australiana.

En la fase regular, los once equipos se enfrentan entre sí en 27 jornadas, tres rondas a ida y vuelta. Se otorgan tres puntos por la victoria, uno por el empate y ninguno por la derrota.

La clasificación se establece con arreglo a los puntos obtenidos por cada participante al finalizar la fase regular, cuando ya se han disputado todos los partidos. El primer clasificado se lleva el título de la fase regular, y junto al segundo pasa a la eliminación directa directamente desde semifinales. Si al finalizar el campeonato hay un empate a puntos, los mecanismos para desempatar son los siguientes:

Los seis mejores equipos de la fase regular se clasifican al playoff por el título, a partido único y con factor campo favorable al mejor posicionado. En caso de empate, se resolverá con prórroga y tanda de penaltis.

En la primera semana hay una ronda eliminatoria: cuarto contra quinto, y tercero contra sexto. Los ganadores de esos encuentros pasan a semifinales para medirse ante el primero y el segundo respectivamente. Y de ahí los dos mejores clubes disputarán una gran final (Grand Final) de la que saldrá el campeón de la A-League.

La gran final se disputa casi siempre en el estadio del equipo que mejor posición ha obtenido en la liga regular, pero la FFA se reserva el derecho a escoger un campo neutral por razones logísticas.

Si bien el sistema de eliminación directa no es el más habitual en una liga de fútbol, sí es una tradición deportiva australiana y es uno de los pocos elementos que se ha mantenido de la desaparecida National Soccer League. Existen precedentes en la Major League Soccer (Estados Unidos y Canadá) y en las primeras ediciones de la J1 League (Japón).

La A-League está formada por 12 equipos: once de Australia y uno de Nueva Zelanda. La organización corre a cargo de la Federación de Fútbol de Australia, responsable a su vez de la admisión de franquicias y de otros aspectos relativos al torneo. A lo largo de la historia de la competición han participado un total de 14 clubes; tan solo cuatro de los actuales —Adelaide United, Brisbane Roar, Newcastle Jets y Perth Glory— provienen de la extinta National Soccer League.

De igual modo a lo que sucede en la Major League Soccer, en Australia no hay un sistema de ascensos y descensos. La participación está cerrada a franquicias, cuya admisión depende del cumplimiento de las condiciones establecidas por la FFA.[10]​ En un principio se estuvo limitando un equipo por ciudad, pero la importancia de Melbourne y Sídney en el panorama futbolístico nacional ha motivado un cambio de estrategia: ahora ambas ciudades cuentan con dos franquicias.

Un total de tres equipos han tenido que dejar la A-League: New Zealand Knights (2005-07),[11]North Queensland Fury (2009-11),[12]​ y Gold Coast United (2009-12).[13]

Cada equipo de la A-League está compuesto por un mínimo de 20 futbolistas y un máximo de 23. En cada plantilla hay un límite de cinco extranjeros: cuatro sin importar su situación, y un quinto hueco para jugadores con visado temporal. Además, tres miembros del plantel deben ser menores de 20 años. La plantilla puede ampliarse hasta a 26 efectivos con tres plazas extra bajo contrato juvenil.

En el día de partido, los equipos deben alinear once jugadores de campo y cinco sustitutos de los cuales uno tiene que ser guardameta. Solo se permiten tres cambios.

En la A-League hay un límite salarial (salary cap) fijado en 2,98 millones de dólares australianos para la temporada 2017/18,[14]​ y un salario mínimo tanto para los futbolistas sénior (61.000 dólares al año) como para los menores de 20 años (45.686 dólares al año). La FFA fija por reglamento las condiciones, las excepciones y las primas permitidas: cada club suele destinar un 90% del límite al salario base de los futbolistas.[14]

Las plantillas deberán estar formadas por un mínimo de 20 futbolistas y un máximo de 23, con al menos tres futbolistas menores de 20 años.[15]​ Los jugadores deberán ser australianos (o neozelandeses en el caso del Wellington Phoenix) y pueden inscribirse hasta cinco extranjeros. Hay además una plaza extra para jugadores naturalizados; ya sea porque hayan desarrollado su carrera en Australia, o bien porque son australianos que compiten por otro país.[14]

Existen excepciones en las que no se aplica el límite salarial, y cuyo objetivo es atraer o retener a los mejores jugadores posibles:[14]

No se incluyen en el límite salarial las bonificaciones por desplazamiento. Por regla general, los clubes suelen aprovechar las excepciones para contratar jugadores franquicia (uno o dos) y pagar más a los capitanes.[14]​ La regla del «jugador invitado» fue implementada en 2016 para atraer futbolistas australianos que querían finalizar la carrera en su país, principalmente Tim Cahill.[16]

La clasificación histórica está liderada por Brisbane Roar con 516 puntos. Tan solo tres puntos por debajo se encuentra Melbourne Victory (513), mientras que Sydney F.C. ocupa el tercer lugar con 484 puntos. La tabla se basa en los puntos conseguidos por cada equipo en la A-League, y recoge tanto los partidos de la temporada regular como los de las eliminatorias directas.

Un total de siete clubes han disputado todas las temporadas: Adelaide United, Brisbane Roar, Central Coast Mariners, Melbourne Victory, Newcastle Jets, Perth Glory y Sydney F.C.

El máximo goleador de la competición es el kosovar Besart Berisha con 135 goles, seguido por el neozelandés Shane Smeltz y el australiano Archie Thompson con 92 y 90 goles respectivamente. Berisha es además el único jugador que ha superado la barrera de los cien tantos desde la temporada inaugural. Ya a mayor distancia se encuentran los internacionales australianos Alex Brosque y Mark Bridge.

Al final de la fase eliminatoria, la A-League concede el trofeo de la Bota de Oro al máximo anotador, además de otros premios anuales a título individual.

Nota: Contabilizados los partidos y goles según actas oficiales. En negrita jugadores activos y club actual.

* Se consideran solo goles convertidos en la temporada regular, se excluyen goles en playoffs o fase final.

Entre los jugadores con más partidos en la historia de la A-League destaca el guardameta Danny Vukovic, quien ha jugado un total de 278 partidos entre los cinco clubes en los que ha militado a lo largo de 12 temporadas. Su debut como profesional tuvo lugar en la extinta National Soccer League. Tras él se sitúa el defensor central Andrew Durante con un total de 273 encuentros, siendo el jugador de campo con mayor registro. Otro portero, Eugene Galekovic, completa el grupo que ha disputado más de 250 partidos en el torneo. Los cinco con más presencias continúan en activo, ya sea en la liga australiana o en el extranjero.

La gran mayoría de los futbolistas de la liga son australianos o neozelandeses. Los extranjeros que más minutos han acumulado son el alemán Thomas Broich (181 partidos y récord de asistencias), el norirlandés Terry McFlynn (178 encuentros) y el albanokosovar Besart Berisha. Si tenemos en cuenta a los nacionales que han representado a otro país, la lista sería encabezada por un australiano internacional por Malta, John Hutchinson (228 partidos).

Nota: indicados en negrita futbolistas en activo en la categoría durante la campaña 2017-18 además de su actual equipo.




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