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Confederación Perú-Boliviana



La Confederación Perú-Boliviana (nombre oficial)[cita requerida] o Confederación Peruano-Boliviana fue una Confederación constituida por tres estados: El Estado Nor-Peruano, el Estado Sud-Peruano, ambos creados con la división de la República del Perú, y el Estado Boliviano, República que no fue dividida, bajo el mando supremo del mariscal boliviano Andrés de Santa Cruz, uno de los vencedores de la batalla de Ayacucho. Santa Cruz asumió el cargo de protector de la Confederación Perú-Boliviana en 1836, mientras era presidente de la República de Bolivia (1829-1839). La Confederación tuvo una existencia de tres años y su formación no hubiese podido ser efectiva sino hubiese tenido el apoyo de los peruanos aliados del Presidente peruano Luis José de Orbegoso.

Aunque su creación institucional surgió con la declaración de la Constitución en 1837, su establecimiento de facto dató desde 1836 —con el término de la Guerra entre Salaverry y Santa Cruz— hasta 1839 —con su disolución proclamada por el general Agustín Gamarra, Presidente restaurador peruano quien, junto a los peruanos contrarios al proyecto de Santa Cruz y los gobiernos de Chile y de la Confederación Argentina, declaró la guerra a la Confederación, la cual terminó cuando el Ejército Unido Restaurador, formado por el Ejército de Chile y tropas restauradoras peruanas bajo los mandos del general chileno Manuel Bulnes y del mariscal Agustín Gamarra, derrotó al Ejército de la Confederación, formado por el Ejército de Bolivia y tropas confederadas peruanas, en la batalla de Yungay el 20 de enero de 1839.

A inicios del siglo XIX, Simón Bolívar postuló la idea de la creación de una gran nación, coincidiendo con Andrés de Santa Cruz, quien pensó en unir en un solo país a Perú y a Bolivia, esta última conocida coloquialmente como Alto Perú. La idea de unir ambos países era el sentir general de varios líderes políticos influyentes en el Perú (Francisco Xavier de Luna Pizarro, José María de Pando, Manuel Lorenzo de Vidaurre, Agustín Gamarra, etc.), tratando de reintegrar a los dos Perú («Alto» y «Bajo»), existiendo solo discrepancias en la forma de la «unión»: confederación o fusión.

Hacia 1835, intrigas políticas provocaron levantamientos y divisiones en el Perú, imperando el caos. Para refrenar los intentos revolucionarios del mariscal Agustín Gamarra en el sur, el presidente Luis José de Orbegoso se dirigió al Cusco. En su ausencia, el sargento Pedro Becerra se amotinó en el Callao en la madrugada del 1 de enero de 1835, apoderándose del Castillo del Real Felipe. La insurrección fue sofocada a los pocos días por el general de división Felipe Santiago Salaverry, proclamándose jefe supremo de la República. Así, el 23 de febrero de 1835 en el Perú, siendo presidente constitucional Luis José de Orbegoso, Felipe Santiago Salaverry tomó a la fuerza el control del país, si bien es cierto que Orbegoso quedó con el control del sur del país.

Siguieron meses de incertidumbre y zozobra que culminaron en el pacto que celebraron Luis José de Orbegoso y el presidente de Bolivia, general Andrés de Santa Cruz, para unir las dos repúblicas en una confederación. Buscando consolidar su gobierno, el golpista Salaverry marchó al sur para combatir a Santa Cruz, que al frente de un numeroso ejército, a solicitud de Orbegoso, había cruzado la frontera peruano-boliviana.

Se libraron grandes batallas: Gramadal, Puente de Arequipa, Uchumayo, con resultados favorables a Salaverry, pero, el 7 de febrero de 1836, en la decisiva batalla de Socabaya, en las inmediaciones de Arequipa, triunfó Santa Cruz. Salaverry, derrotado, fue sometido a consejo de guerra y condenado a muerte por insubordinación al presidente constitucional. Así, luego de la batalla de Socabaya, se estableció la Confederación Perú-Boliviana, de la que Santa Cruz fue protector con amplios poderes, instando en la reorganización del país, mediante la creación de una confederación formada por la República de Bolivia, y por dos nuevos estados surgidos de la República del Perú, el Estado Nor-Peruano y el Estado Sud-Peruano.

Se procedió al establecimiento de sendos congresos constituyentes en cada uno de los tres estados fundacionales de la confederación, en las ciudades de Huaura (Nor-Perú), Sicuani (Sud-Perú) y Socabaya (Bolivia). En forma inmediata, los representantes del nuevo estado se comprometieron a celebrar a la brevedad la unión a la Confederación Perú-Boliviana.

La Asamblea de Sicuani, se estableció con fecha 16 de marzo de 1836, habiéndose convocado a la misma a diputados de los departamentos de Arequipa, Ayacucho, Cuzco y Puno, quienes, con fecha 17 de marzo de 1836, declararon solemnemente la independencia del Estado Sud-Peruano. En esa misma asamblea se procedió a la creación de los símbolos patrios (bandera y escudo nacional). Se decidió que la capital del estado sería Tacna y se nombró a Andrés de Santa Cruz como "Protector del Estado Sur Peruano".

La Asamblea de Huaura, se establece el 3 de agosto de 1836, convocando a diputados de Amazonas, Junín, La Libertad y Lima. El 6 de agosto aprueban da la constitución del Estado Nor-Peruano, la cual es promulgada el 11 de agosto por el entonces presidente de la República Peruana, Luis José de Orbegoso, nombrando a Andrés de Santa Cruz como "Supremo Protector del Estado Nor Peruano". Habiéndose otorgado el poder político a Santa Cruz, tanto del Sur como del Norte del Perú, una comisión de la Asamblea de Huaura se constituyó en Lima para tomarle juramento. Santa Cruz, que había esperado en Tarma mientras debatía la Asamblea, entró triunfalmente a Lima en 1836, asumiendo el mando como Supremo Protector de los Estados Sud y Nor Peruanos.

En el caso de Bolivia, anteriormente se había celebrado el 21 de junio de 1836, una sesión especial del Congreso de Tapacarí,​ que autorizó a Santa Cruz a completar el proyecto de confederación al cual Bolivia ya se había adherido con la Ley del 22 de julio de 1835.[1]​ Asimismo solicitó la autorización para usar el título de Supremo Protector de los Estados Sud y Nor Peruanos, que le había otorgado la Asamblea de Sicuani y la de Huaura. El Congreso accedió a su pedido y le autorizó para nombrar a los integrantes de un Congreso de plenipotenciarios peruanos y bolivianos, cuya sede sería elegida por el mismo Santa Cruz, en donde se fijarían las bases administrativas de la Confederación. Asimismo se designó a Mariano Enrique Calvo como vicepresidente de Santa Cruz, quien más tarde asumiría como Presidente Interino de Bolivia, en ausencia de Santa Cruz.

Provisto pues, de todos los elementos legales que le otorgaron las asambleas de los tres estados (Nor-Perú, Sud-Perú y Bolivia), Santa Cruz decretó establecida la Confederación Perú-Boliviana, por decreto dado en Lima el 28 de octubre de 1836.

En 1836, a inicios de la creación de la Confederación Perú-Boliviana, Bernardo O'Higgins se encontraba en Lima. El 20 de diciembre de 1836 envió una carta a San Martín[2]​ manifestándole una favorable impresión sobre Santa Cruz. O'Higgins defendió el derecho de integrarse como una sola nación el Alto Perú y el Bajo Perú, adhiriéndose al integracionismo de Santa Cruz. De igual manera estuvo en contra de la política belicista de Diego Portales.[3]

El 18 de abril de 1837 se inauguró el Congreso de Tacna, con la presencia de los nueve delegados. Estos firmaron sin discusión el documento denominado «Ley fundamental de la Confederación Perú-Boliviana», conocido desde entonces como el «Pacto de Tacna» y por el cual se ratificó la Confederación de los tres Estados, así como dejaron establecidas sus bases políticas el 1 de mayo de 1837.

Es así que el 9 de mayo de 1837 la Confederación fue oficialmente promulgada por los representantes de las tres regiones en el Congreso de Tacna. Ese mismo día, Santa Cruz tomó el poder como Supremo Protector de la Confederación Perú-Boliviana, quedando Orbegoso como presidente del Estado Nor-Peruano.

Al igual que Orbegoso, Santa Cruz también tenía bastantes opositores y enemigos nacidos en los frecuentes enfrentamientos caudillescos de los primeros años de la historia del Perú. Entre esos enemigos se encontraban poderosos personajes como Agustín Gamarra y Ramón Castilla, quienes a la sazón fueron desterrados y coincidieron en Chile.

Los peruanos contrarios a Santa Cruz, con la intervención del ministro Portales de Chile, arrastraron a esa nación a una guerra contra la confederación por defender sus intereses económicos en el puerto de Valparaíso.

El gobierno de Chile consideraba que la creación de la Confederación significaba una clara amenaza y una muestra de las intenciones expansionistas de Santa Cruz. Al poco tiempo, Chile declaró la guerra a la Confederación y formó, junto con tropas peruanas contrarias a Santa Cruz, el Ejército Restaurador cuyo objetivo era destruir la confederación. Este ejército invadió territorio del Estado Sur Peruano, sin embargo tuvo rechazo de la población local. El ejército confederado maniobró hasta ocupar posiciones favorables en el alto de Paucarpata que Santa Cruz calificó como el balcón de Arequipa.​ Inmediatamente ordenó a las tropas que se movilizaran para un posible combate ante el posicionamiento de los restauradores pero al no realizarse combate alguno, Santa Cruz hizo que pasase rancho a las tropas y se establecieran partidas de vigilancia en diversos puntos, luego Santa Cruz envió una nota a Manuel Blanco Encalada proponiendo el inicio de las conversaciones de paz, lo que este aceptó solicitando garantías para sus tropas y para Chile, de esta forma celebraron el 17 de noviembre de 1837, el Tratado de Paucarpata.

El 19 de mayo de 1837, el encargado del manejo de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina y gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, declaró la guerra a la Confederación Perú-Boliviana, tanto por la Cuestión de Tarija como por el apoyo de Andrés de Santa Cruz al Partido Unitario Argentino.

Las operaciones comenzaron en agosto de 1837 cuando tropas confederadas peruano-bolivianas invadieron la mayor parte de la Provincia de Jujuy, la Puna de Jujuy y el norte de la Provincia de Salta. Continuando con una serie de combates y escaramuzas entre ambas fuerzas todos ellos sin resultados concluyentes.​ En mayo y junio de 1838 el ejército confederado derrotó a las tropas de Rosas en una serie de encuentros menores siendo el más importante el Combate de Montenegro o Combate de la Cuesta de Coyambuyo, que provocó en la práctica la retirada argentina de la contienda que a partir de entonces mantuvo una postura defensiva.

En 1838, Santa Cruz anexó a Bolivia parte del territorio argentino de Salta y Jujuy, en el que se hallan las poblaciones de Santa Catalina, Yavi, Santa Victoria, Cangrejillos, Pueso, Abra Pampa, Cochinoca, Pastos Chicos, y otras. Lo puso bajo dependencia del Departamento de Tarija

El 1837 el Ejército Unido Restaurador al mando de Manuel Bulnes Prieto, partió de Chile buscando destituir a Santa Cruz, lograr la independencia del Perú restituyendo la república al estado anterior de la confederación.

Durante la segunda expedición restauradora, el presidente del Estado Nor-Peruano Luis José de Orbegoso[4]​ declaró la independencia del Estado Nor-Peruano, provocando la primera secesión importante contra la Confederación Perú-Boliviana, Santa Cruz logró mantener al estado rebelde como una república autónoma al ponerlo en contra de los aliados restauradores, provocando la inminente invasión del norte confederado.

Es así, que el 21 de agosto de 1838 tuvo lugar la Batalla de Portada de Guías, que permitió la ocupación de Lima por el ejército restaurador, comandado por Bulnes.

A este primer éxito bélico de los restauradores le sucedieron en enero de 1839 el Combate naval de Casma, ocasión en que corsarios franceses comandados por el capitán Blanchet y que luchaban por la Confederación fueron derrotados por la Armada de Chile, guiada por el capitán Roberto Simpson. Posteriormente, el ejército de Santa Cruz fue completamente derrotado por el Ejército Restaurador en la Batalla de Yungay, el 20 de enero de 1839. En esta lid, las tropas de la Confederación esperaban resistir la ofensiva enemiga parapetadas en el cerro Pan de Azúcar, finalmente sin éxito y con un alto costo en vidas humanas. El congreso reunido en Huancayo, el 15 de agosto de 1839, nombra presidente provisional del Perú al general Agustín Gamarra.[5]​ El general chileno Manuel Bulnes fue nombrado Gran Mariscal de Ancash por el presidente peruano Agustín Gamarra.

La derrota significó la desintegración de la Confederación y el exilio de Santa Cruz en Guayaquil, Ecuador. Sin embargo, Gamarra prosiguió con su proyecto de unificación y es así como sucede la Guerra entre Perú y Bolivia. La derrota del ejército de Gamarra en la batalla de Ingavi en 1841 hizo que las tropas bolivianas del general José Ballivián ocuparan el territorio peruano hasta Tarapacá. No obstante, al no contar los bolivianos con tropas suficientes para poder mantener una ocupación prolongada y tras sufrir varias derrotas, ambos contendientes se avinieron a firmar una paz en 1842, previa mediación del Ministro Plenipotenciario peruano José Antonio de Lavalle.

El 25 de agosto de 1839, Agustín Gamarra tomó el Gobierno del Perú, declaró el fin de la Confederación Perú-Boliviana y la extinción de los estados Nor y Sur Peruanos mediante el retorno a su unidad en la República Peruana.

En marzo de 1839 un grupo de campesinos que defendían la permanencia de la Confederación, liderados por Antonio Huachaca y Tadeo Choque, se alzan armas contra el ejército restaurador, y ponen bajo asedio a Huanta, infructuosamente. Finalmente cansados del conflicto, tras varios enfrentamientos, se firma el Tratado de Yanallay el 15 de noviembre, entre el prefecto de Ayacucho, coronel Manuel Lopera, y Tadeo Choque (o Chocce). Los iquichanos deciden reconocer y someterse al Estado peruano. Huachaca se niega a participar de ese acuerdo y se retira a las selvas del Apurímac, donde muere en 1848.[6]​ Con el tiempo, el nombre de «iquichano» se convirtió en símbolo de orgullo colectivo para los habitantes de la región. De hecho, en 1838, las autoridades usaban la expresión «republiqueta de Iquicha» para referirse a los territorios bajo dominio de Huachaca.[7]

Cabe señalar que Gamarra no fue ajeno a la idea de Santa Cruz de crear una gran nación andina, pero en su plan esta idea no se podía realizar mediante una Confederación en la que claramente era Bolivia la que llevaba el papel predominante. Al contrario, Gamarra, cusqueño de nacimiento, pensaba que el territorio boliviano pertenecía al Perú, basándose en la idea de que antes de la creación de la República de Bolivia, el alto Perú y el bajo Perú habían sido una sola nación desde las épocas del imperio inca y así debían continuar. El mariscal Gamarra apoyaba firmemente la fusión y no la confederación. Es por ello que a partir de ese momento se inició la Guerra entre Perú y Bolivia mediante la cual el mariscal pensaba anexar todo el territorio de esa república. Sin embargo, Gamarra falleció en la batalla de Ingavi cuando invadió Bolivia.

El Supremo Protector de la Confederación Perú-Boliviana fue el título que adoptó el mariscal Andrés de Santa Cruz cuando asumió1836 formalmente el gobierno de la Confederación, según lo estipulado en el Pacto de Tacna, firmado el 1 de mayo de 1837.

El Estado confederal estaba conformado según la división de poderes:

Las atribuciones del Estado confederal estaban expresadas en la Ley Fundamental. Todas las otras atribuciones estatales residían en los Estados miembros dentro de su jurisdicción.

La confederación estaba formada por tres estados: el Estado Nor-Peruano, el Estado Sud-Peruano y el Estado Boliviano.

El Estado Nor-Peruano comprendía los antiguos departamentos peruanos de La Libertad, Amazonas, Lima y Junín y su capital quedó establecida en la ciudad de Lima. Tenía fronteras al norte con Ecuador y al este con Brasil.

En 1836, se creó el departamento de Huaylas, desgajado del de Junín

Tuvo como presidentes a:

La república norperuana heredó los símbolos oficiales de la República Peruana.

Bandera

Escudo

El Estado Sud-Peruano comprendió los antiguos departamentos peruanos de Arequipa, Cusco, Ayacucho y Puno. La capital quedó establecida en la ciudad de Tacna.

En 1837 se creó el Litoral, desgajado del de Arequipa con capital en Tacna.

Tuvo como presidentes a:

La Asamblea de Sicuani decretó los símbolos del flamante estado confederal, consistentes en una bandera que fusionaba colores de las banderas boliviana y peruana y unas nuevas armas o emblema estadual.

Bandera

Escudo

La República Boliviana se unió a la confederación como estado confederado, convirtiéndose en el Estado Boliviano. En el año de su unión, estaba dividido en los departamentos de Cochabamba, Chuquisaca, La Paz, Oruro, Potosí, Santa Cruz y Tarija; su capital provisional era la ciudad de Chuquisaca.

En 1838, se anexionó territorios de Salta y Jujuy, y se los puso en la jurisdicción de Tarija.

Tuvo como presidentes a:

El único presidente que tuvo durante la confederación fue Jose Miguel Velasco. Además, heredó los mismos símbolos de su periodo pre-confederal.

Bandera

Escudo

Flag of Peru (1825-1950).svg Nor-Perú

Sur-Perú

Bolivia

En 1836 se creó (o para ser más exactos, se recreó) el departamento de Huaylas, desgajado del de Junín y que años después cambiaría su nombre por el de Ancash.

Durante la Asamblea de Sicuani, se discutió el proyecto planteado por el diputado Vargas, de la creación con las provincias de Moquegua, Tacna y Tarapacá de un nuevo departamento denominado Departamento de Santa Cruz, proyecto que no prosperó.

Sin embargo, y con fecha 25 de abril de 1837, Andrés de Santa Cruz, Supremo Protector de la Confederación Perú-Boliviana firmó en la ciudad de Tacna el Decreto de Creación del Departamento del Litoral, conformado por las provincias de Arica y Tarapacá, entonces pertenecientes al Departamento de Arequipa. Mediante el mismo decreto se designó como capital del departamento a la "Heroica Ciudad de Tacna".

Durante la existencia de la confederación hubo proyectos e intentos de desvincular al Departamento de La Paz de la República de Bolivia e integrarlo como un sexto departamento del Estado Sud-Peruano.

En 1838, tras la Guerra contra la Confederación Argentina, Santa Cruz anexó a Bolivia parte del territorio argentino de Salta y Jujuy, en el que se hallan las poblaciones de Santa Catalina, Yavi, Santa Victoria, Cangrejillos, Pueso, Abra Pampa, Cochinoca, Pastos Chicos, y otras. Las cuales puso bajo dependencia del Departamento de Tarija

En su tiempo, el ejército de esta nación fue uno de los mejores existentes en América del Sur y América. Basó su estructura, instrucción y tácticas militares en el modelo napoleónico, como tantas otras naciones de aquella época.



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