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Fluoxetina



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La fluoxetina es un antidepresivo de la clase Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS). La fluoxetina fue documentada en 1974 por los científicos de Eli Lilly and Company.[1]​ Fue presentada a la FDA en febrero de 1977, con Eli Lilly recibiendo la aprobación final para la comercialización del medicamento en diciembre de 1987. Su patente expiró en agosto de 2001.

La fluoxetina está indicada para tratar, tanto en adultos como en niños, los trastornos depresivos, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), la bulimia nerviosa, el trastorno disfórico premenstrual y el trastorno de pánico.[2][3]

La fluoxetina también se usa ocasionalmente para tratar el alcoholismo, el trastorno por déficit de atención, ciertos trastornos del sueño (en particular, los síntomas de cataplejía asociados a la narcolepsia), migrañas, trastorno por estrés postraumático, síndrome de Tourette, tricotilomanía, obesidad e incluso algunos problemas sexuales.

La fluoxetina fue el primer fármaco comercializado dentro de la clase de antidepresivos ISRS dando origen a la 3era generación de antidepresivos. Apareció en Bélgica en 1986[4]​ y en diciembre de 1987 obtuvo autorización de la FDA de los Estados Unidos como nuevo tratamiento para el trastorno depresivo mayor.[5]​ En 1992, se aprobó su uso para Trastorno de Ansiedad Generalizada y Trastorno de pánico. Fue el primer agente de esta clase de antidepresivos (ISRS). Desde entonces, han ido agregándose a esa lista moléculas como sertralina, fluvoxamina, citalopram, escitalopram y paroxetina, y también han aparecido nuevas familias de antidepresivos, como los duales, cuyo ejemplo más representativo es la venlafaxina, pero que incluye también agentes como la duloxetina o milnacipram.

No obstante, la fluoxetina ha sido el agente antidepresivo más eficiente y utilizado en el mundo.[3]

En 2012 se descubrió que también podría ser un antiviral, pues podría inhibir la replicación de 62 enterovirus.[6]

La fluoxetina es un fármaco no relacionado químicamente con la familia de los tricíclicos, tetracíclicos o con otros antidepresivos desarrollados anteriormente, de los que difiere no solo por su estructura química (se trata de un compuesto bicíclico), sino también por su mecanismo de acción.

La síntesis de la fluoxetina es considerada por muchos como un éxito por la psicofarmacología moderna, puesto que se trató de la primera molécula antidepresiva con un perfil de seguridad favorable y efectos colaterales bien tolerados, lo que permitió que alcanzara una popularidad sin precedentes. La acción serotoninérgica de la fluoxetina es selectiva y no se vincula con reacciones adversas de tipo sedante y cardiovascular, típicamente observadas en los agentes antidepresivos conocidos hasta entonces, especialmente los tricíclicos. Las reacciones adversas más frecuentes son boca seca, pérdida de peso, perdida de la libido, ansiedad, nerviosismo e insomnio entre otras.

Se absorbe sin inconvenientes por vía oral, con escaso efecto de primer paso hepático. La magnitud de la absorción no se ve afectada por los alimentos, aunque éstos disminuyen levemente su velocidad. Por consiguiente, puede administrarse sin tener en cuenta la relación con las comidas.

El pico de concentración plasmática se produce entre 6 y 8 horas después de su administración. Los mayores cambios electroencefalográficos y las variables psicométricas se producen pasadas entre 8 y 10 horas tras la administración de la dosis.

Su capacidad de unión a proteínas plasmáticas es muy importante, aproximadamente del 94%. Este hecho debe ser tenido en cuenta debido a posibles interacciones medicamentosas. La gran afinidad de la fluoxetina por las proteínas del plasma sanguíneo y su importante metabolismo hepático hacen pensar que las interacciones con otros fármacos se producen por desplazamiento o por competición enzimática. En dosis terapéuticas no inhibe el metabolismo del alcohol ni interactúa con él lo suficiente como para potenciar sus efectos centrales.

La fluoxetina es desmetilada en el hígado a norfluoxetina, su principal metabolito activo. Se excreta por la orina el 80%. De esta cantidad, un 2,5% lo hace como en la forma de la molécula original y un 10% como norfluoxetina. El resto son metabolitos conjugados. Con la materia fecal se elimina el 15%. La vida media de la fluoxetina es de 2 a 3 días y la de la norfluoxetina de 7 a 9 días. No se observan diferencias significativas en el metabolismo de la fluoxetina entre pacientes normales y urémicos.

La fluoxetina es un fármaco de acción específica: es un inhibidor potente de la recaptación de la serotonina en la neurona presináptica, con una acción relativamente más débil sobre la noradrenalina. Esto aumenta la concentración de serotonina en biofase, disminuyendo el recambio de serotonina por estímulo de los autorreceptores 5HT-1A y 5HT-1D. A medio y largo plazo se produce un efecto adaptativo con regulación negativa de los autorreceptores que se vincula con un efecto ansiolítico que se alcanza el primer día.

La fluoxetina se caracteriza por tener efectos más activantes que los otros compuestos de la misma familia. Estudios recientes señalan que la fluoxetina, a diferencia de los otros ISRS, aumenta los niveles de dopamina y noradrenalina en la corteza prefrontal.[7]​ Esto se asocia con efectos positivos sobre la cognición y las funciones ejecutivas y explicaría su particular eficacia en el tratamiento de la depresión comórbida en pacientes con trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

La fluoxetina es frecuentemente usada para tratar la depresión severa, trastorno obsesivo-compulsivo, bulimia nerviosa, anorexia.[8]​ También se ha usado para la cataplexia, obesidad, y la dependencia del alcohol,[8]​ como también el síndrome del atracón.[9]

La fluoxetina ha demostrado ser efectiva para la depresión en ensayos controlados doble ciego de seis semanas, donde también ayudó aliviar la ansiedad y mejoró el sueño. La fluoxetina dio mejor resultado que el placebo en la prevención de la recurrencia de la depresión cuando los pacientes que originalmente respondieron positivamente a la fluoxetina fueron tratados durante 38 semanas adicionales. La eficacia de la fluoxetina tanto para la depresión geriátrica como pediátrica ha sido demostrada en ensayos controlados.[10]

Las investigaciones sugieren que una parte significativa de la resistencia a los ISRSs paroxetina (Paxil) y citalopram (Celexa) puede ser explicada por la variación genética del transportador Pgp. La paroxetina y citalopram, que son sustratos del Pgp, son transportados activamente desde el cerebro por esta proteína. La fluoxetina no es un sustrato del Pgp, y por lo tanto modificar un tratamiento con paroxetina o citalopram por otro con fluoxetina podría ser beneficioso para los pacientes que no respondieron a la paroxetina o citalopram.[11][12]

El trastorno obsesivo-compulsivo fue tratado exitosamente por la fluoxetina en dos ensayos controlados de 13 semanas en adultos y uno en niños. Las dosis más altas proporcionaron mejores respuestas, mientras que se observó el resultado contrario en el tratamiento de la depresión.[10]​ La fluoxetina disminuyó la frecuencia de ataques de pánico en dos ensayos controlados de pacientes con trastornos de pánico de manera muy notable, alcanzando el éxito en un 40-50% de los casos. En tres ensayos doble ciego, la fluoxetina redujo significativamente el número de episodios de atracones y de purgas de la bulimia nerviosa. El tratamiento continuado durante un año en aquellos pacientes que originalmente habían respondido positivamente a la fluoxetina fue más efectivo que el placebo para la prevención de los episodios de la bulimia nerviosa.[10]

En 2012 un estudio de la UCLA demostró que la fluoxetina es también un poderoso antiviral, pues inhibe la replicación de enterovirus responsables de 62 enfermedades, entre ellas la poliomielitis, la encefalitis, la meningitis, la miocarditis, la pericarditis y la pleurodinia o enfermedad de Bornholm.[6]

Trabajos con ratones han revelado que la fluoxetina estimula la neurogenesis adulta, es decir el desarrollo de nuevas neuronas en el encéfalo.[13]​ Esto además hace pensar que la neurogénesis puede ser parte del mecanismo que alivia la depresión.

Un grupo de investigadores dirigido por Gregori Enikolopof, del Laboratorio Cold Spring Harbor descubrió que la fluoxetina actúa en la segunda etapa de la neurogénesis, haciendo que las células progenitoras neuronales amplificadoras se reprodujeran un 50% más rápido de lo habitual.[14]

La fluoxetina también es conocida como Prozac, su primer nombre comercial.

En combinación con olanzapina es conocida como Symbyax.



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