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Hansa



La Liga Hanseática, del alemán Hanse, es decir “guilda” (en bajo alemán medio, Düdesche Hanse, Hansa; en alemán, Hanse; en latín, Hansa Teutonica),[1]​ fue una federación comercial y defensiva de ciudades del norte de Alemania y de comunidades de comerciantes alemanes en el mar Báltico, los Países Bajos, Suecia, Polonia y Rusia, así como regiones que ahora se encuentran en las repúblicas bálticas. La lingua franca usada a lo largo de toda la Liga Hanseática fue el bajo alemán medio. Tenía su sede en Lübeck.

Entre las ciudades hanseáticas había ciudades portuarias de las regiones costeras así como ciudades situadas a lo largo de importantes ríos del interior. A través del libre comercio y de una burguesía empresarial, muchas de estas ciudades lograron un alto nivel de prosperidad, algunas de las cuales siguen mostrando valiosas características culturales y arquitectónicas.

Las expediciones comerciales, razzias y la piratería eran ya frecuentes en el Báltico desde la época vikinga. Por ejemplo, los marineros de la isla de Gotland habían llegado remontando ríos hasta la ciudad rusa de Nóvgorod, pero las dimensiones de la actividad económica en la zona fueron reducidas hasta el ascenso de la Liga.

En la segunda mitad del siglo XII y el comienzo del XIII se fundaron numerosas ciudades en el norte de Alemania en torno al Báltico: Lübeck en 1158, Rostock, Wismar, Stralsund, Greifswald, Stettin, Danzig, Elbing. En estas ciudades la burguesía se instaló rápidamente en el poder. Las ciudades teutonas lograron dominar el comercio en el Báltico con sorprendente velocidad, y en el siguiente siglo Lübeck fue el nodo central de todo el comercio marítimo que unía las zonas del Mar del Norte y el mar Báltico.

Los historiadores sitúan generalmente los orígenes de la Liga en la ciudad alemana de Lübeck, fundada a orillas del Báltico en 1158-1159 por Enrique el León, duque de Sajonia, tras arrebatarle el área al conde de Holstein. Lübeck se convirtió en una base para los mercaderes de Sajonia y Westfalia, desde la cual podían ir hacia el Este y el Norte. Bastante antes de que el nombre Hansa apareciera en un documento (1267), los mercaderes residentes en las ciudades comenzaron a fundar gremios con la intención de comerciar con poblaciones allende los mares, especialmente en las zonas menos desarrolladas del Báltico, fuentes de madera, cera, ámbar, resinas, pieles, centeno y trigo, llevados en gabarras desde las zonas interiores a los puertos.

Mientras Visby funcionaba como el principal centro comercial en el Báltico antes de la Hansa. Durante cien años los vikingos o varegos navegaron bajo la bandera de Gotland a Nóvgorod, llegando los comerciantes de Visby a establecer sucursales en la ciudad rusa. Los mercaderes alemanes comenzaron en sus instalaciones de Gutagard, pero a medida que su número crecía, instalaron con la ayuda de los de Gotland sus propias oficinas en Petershof, más allá del río.[2]

Esta ruta comercial ha sido muy conocida a lo largo de la época medieval, por lo que se organizaban ferias cuando llegaba con madera, ámbar, trigo, pieles o lino.

Los gremios (Hansa, en alemán de la época) trabajaron entonces para adquirir privilegios para sus miembros. Por ejemplo, los mercaderes de Colonia convencieron al rey Enrique II de Inglaterra para otorgarles en 1157 privilegios especiales y derecho a comerciar en Londres, así como exenciones de peajes. La «Reina de la Hansa», Lübeck, donde los mercaderes embarcaban bienes hacia el mar del Norte y el Báltico, ganó el estatus de «ciudad imperial libre» en 1227, siendo la primera al este del río Elba en gozar de tal privilegio. Lübeck, que tenía acceso a los caladeros de ambos mares, formó una alianza en 1241 con Hamburgo, otra ciudad mercantil que controlaba el acceso a las rutas de la sal de Luneburgo. Los nuevos aliados controlaban el tráfico de pescado en salazón, especialmente en el mercado de Escania, y Colonia con el tiempo se unió a la coalición pasando a ser miembro del Hansetag, la Dieta de la Liga Hanseática en 1260.

La unión Lübeck-Hamburgo logró firmar en 1252 unos tratados comerciales con Flandes. De este modo, Brujas, principal ciudad de Flandes, figuró en forma destacada en el desarrollo de la Liga Hanseática. Rostock y Wismar también concluyeron una alianza con Lübeck en 1259, con el objeto de emprender acciones comunes contra los bandidos y piratas. En 1266 Enrique III de Inglaterra dio permiso a los mercaderes de Lübeck y Hamburgo para operar en Inglaterra, uniéndose a la Hansa de Colonia en 1282 para formar la colonia de mercaderes alemanes más poderosa en Londres.

El desarrollo de la cooperación comercial vino como consecuencia de la fragmentación política y territorial que creaba inseguridad e inestabilidad comercial. En los siguientes 50 años, la Liga Hanseática emergió como un conjunto de acuerdos de cooperación y confederación para colaborar en las rutas marítimas hacia Occidente y Oriente. La dirección central recayó en Lübeck, reuniéndose allí la primera Dieta en 1356 y adquiriendo la Liga una estructura oficial en lo que se considera como su fecha de fundación.

La privilegiada situación de Lübeck en el Báltico le proporcionó acceso a las rutas que iban a Escandinavia y la República de Nóvgorod, haciéndola un competidor directo de los escandinavos por los principales mercados bálticos. Un tratado con la ciudad de Visby puso fin a la competencia por el control de las rutas comerciales y dio acceso a los mercaderes de Lübeck al puerto interior de Nóvgorod, centro de la República de Nóvgorod, donde establecieron un puesto comercial o Kontor ("oficina" en sueco moderno). Otras alianzas se forjaron a lo largo del Sacro Imperio Romano Germánico. La Liga nunca fue una estructura muy unida y las asambleas se celebraron desde 1356 en Lübeck de forma irregular, mediante el Hansetag, al que muchas ciudades preferían no mandar representantes. Con el tiempo, la red de alianzas creció hasta incluir entre 70 y 170 ciudades.[3]

La Liga logró establecer más Kontors en Brujas (Condado de Flandes, hoy en día Bélgica), Bergen (Noruega) y Londres (Inglaterra). Estos puestos comerciales fueron importantes enclaves. Además de estos grandes Kontors, había ciudades hanseáticas que tenían un representante y almacenes en ciudades como Boston (Lincolnshire), Bristol, Bishop's Lynn (hoy King's Lynn), única que permanece hoy en día, Hull, Ipswich, Norwich, Yarmouth (hoy Yarmouth) y York).

Con el tiempo las antiguas ciudades eslavas se expandieron y se fundaron nuevas ciudades germanas en el este del mar Báltico, como es el caso de Danzig (Gdánsk), Elbing (Elblag), Thorn (Toruń), Reval (Tallin), Riga y Dorpat (Tartu), todas ellas bajo la Constitución de Lübeck que remitía todos los asuntos legales al consejo municipal y la ley de Lübeck. Antes de fundarse la Liga Hanseática en 1358, el término Hansa era desconocido en el Báltico, pues los mercaderes de Visby usaban el término varjag (varego).

Colonos germanos, bajo la estricta supervisión de la Liga, fundaron numerosas ciudades hanseáticas como Reval (Tallin), Riga y Dorpat (Tartu), muchas de las cuales aún conservan edificios de la época con el característico estilo hanseático. Livonia, que abarcaba partes de las actuales Estonia y Letonia, tuvo su propia Dieta o Parlamento en la Liga, al pertenecer todas sus ciudades importantes a la misma. El lenguaje principal en el comercio pasó a ser el Mittelniederdeutsch (Bajo Alemán Medio), un dialecto de gran impacto en las regiones costeras involucradas en el comercio, especialmente en las principales lenguas escandinavas.

La Liga tenía una estructura fluida pero sus miembros compartían ciertas características. Ante todo, eran ciudades libres o que habían obtenido tal privilegio por el creciente poder de la Liga. A pesar de todo, sus libertades eran limitadas: en Alemania significaba que rendían cuentas al Emperador, sin ningún intermediario nobiliario, y en el resto de los países gozaban de figuras jurídicas similares. La segunda característica era su localización estratégica en las rutas comerciales. De hecho, en la cima de su poder a finales de la primera década del siglo XIV, los mercaderes de la Liga lograron intervenir con éxito por su poder económico y militar (los convoyes marinos iban fuertemente escoltados) en la política imperial.

La Liga comerciaba principalmente con madera, pieles, resina, miel, centeno y trigo desde el Oeste a Flandes e Inglaterra, y con ropa y productos manufacturados al regreso. También se importaban desde Suecia minerales, como el cobre y el hierro.

El poder de la Liga fue creciendo: entre 1368 y 1370 los buques de la Hansa, unidos en la Confederación de Colonia, libraron una guerra contra Dinamarca y forzaron al rey Valdemar IV a garantizarles el 15% de los beneficios del comercio danés en el Tratado de Stralsund de 1370, además de un monopolio en Escandinavia. Asimismo se emprendieron vigorosas campañas contra la piratería. Entre 1392 y 1440 el comercio marítimo se había visto amenazado por los ataques de corsarios pertenecientes a los hermanos de las vituallas o vitalienses y sus descendientes, una hermandad de corsarios contratados en 1392 por Albrecht de Mecklemburgo para atacar a la reina Margarita I de Dinamarca.

Para asegurar las rutas comerciales y proteger las inversiones, se entrenaron pilotos marítimos y se erigieron faros. Un beneficio colateral para la Liga fue su dominio de la construcción naval, principalmente desde Lübeck y Danzig. La Hansa vendía sus barcos por toda Europa, llegando incluso al Mediterráneo e Italia.

Se lograron rutas comerciales exclusivas a un alto precio. Muchas ciudades restringían a los mercaderes hanseáticos a ciertas zonas de la ciudad, no pudiendo apenas negociar con la población local. Además muchos nobles, mercantes y gobernantes envidiaban el poder de la Liga. Por ejemplo, en Londres los gremios locales ejercían presión sobre el rey para convencerlo de anular los privilegios de la Liga Hanseática. La negativa de los alemanes a ofrecerles contrapartidas en sus mercados exacerbó la situación. Eduardo IV de Inglaterra confirmó los privilegios de la Liga en el Tratado de Utrecht gracias al apoyo financiero de los alemanes en la Guerra de las Dos Rosas al partido yorkista en que se apoyaba el rey.

Bremen y Danzig se afiliaron a la asociación Lübeck-Hamburgo y fueron seguidas por varias ligas, una de las cuales agrupaba ciudades de Westfalia, la zona del Rin y los Países Bajos, y otra la constituían ciudades prusianas, lituanas y estonias. La federación, denominada Hansa en 1343, pronto incluyó alrededor de 90 ciudades.

En 1362, la Liga declara la guerra a Dinamarca en respuesta a la ocupación y saqueo de Visby, en la isla de Gotland. Dinamarca fue forzada en 1370 a pagar indemnizaciones y ceder territorios, lo cual incrementó el poder de la Liga. En el siglo siguiente, la Liga creó nuevos centros mercantiles y de civilización en la Europa del Norte, se desarrollaron la agricultura y las técnicas industriales y se construyeron canales y carreteras. La Liga estaba gobernada democráticamente por una Dieta (Hansetag), formada por delegados de las ciudades miembros, pero que no logró crear un gobierno centralizado, lo que al parecer de algunos contribuyó con el paso del tiempo a su colapso. Este modelo de gestión es considerado precursor de lo que hoy se conoce como decisión por consenso. La desintegración, iniciada a fines del siglo XV, se aceleró por la consolidación de Estados soberanos en Europa, el descubrimiento de América y el desarrollo del poderío marítimo holandés e inglés. La confrontación entre la Liga e Inglaterra ocasionó la captura de 61 navíos hanseáticos por los ingleses en 1589. La guerra de los Treinta Años (1618) fue otro golpe a la organización.

Hacia 1630, sólo Lübeck, Bremen y Hamburgo seguían integrando la Liga. Esta unión sobrevivió otros 300 años, durante los cuales las tres ciudades conservaron una independencia política nominal y la denominación de ciudades hanseáticas. Con el ascenso de Adolf Hitler al poder en Alemania, se eliminó el estatus privilegiado de Lübeck en 1934, pero Hamburgo y Bremen siguen teniendo el rango de Ciudad estado.

Hamburgo

Riga

Lübeck

Bremen

Gdańsk

Elbląg

Rostock

Stralsund

Königsberg

Wismar

Szczecin

Actualmente en la ciudad de Lübeck existe una organización que ha retomado el nombre de Liga Hanseática. Su objetivo es "mantener vivo el espíritu de la Liga Hanseática". La organización constituye la federación voluntaria de ciudades más grandes del mundo, contribuyendo a la unificación económica, política, social y cultural de Europa. Las ciudades miembros están esparcidas por todo el continente, y realiza diferentes actividades, como el encuentro anual Hansetag (Dieta de la Hansa).

Después de la ampliación de la Unión Europea en el mayo de 2004 hay expertos que hablan de una resurrección de la Liga Hanseática.[4]



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