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La Patagonia rebelde



La Patagonia rebelde película argentina dramática-histórica de acción de 1974 dirigida por Héctor Olivera. Protagonizada por Héctor Alterio, Federico Luppi, Pepe Soriano y Luis Brandoni. Coprotagonizada por Pedro Aleandro, José María Gutiérrez, Alfredo Iglesias, Carlos Muñoz, Eduardo Muñoz, Héctor Pellegrini, Jorge Rivera López y Jorge Villalba. También, contó con la actuacion especial de Osvaldo Terranova. Fue escrita por Olivera, Fernando Ayala y Osvaldo Bayer, basada en el libro de Bayer Los vengadores de la Patagonia trágica, que relata los hechos de la denominada Patagonia rebelde de 1921.

El proceso de aprobación de la película demoró varios meses, y la calificación sobre la edad mínima para verla -requisito necesario para su exhibición- fue firmada por el presidente Juan D. Perón el 13 de junio de 1974.[1]

Después de la muerte del presidente, fue prohibida el 12 de octubre por el gobierno de Isabel Perón.[1]​ Poco después, la mayoría del elenco y realizadores debieron marchar al exilio.[2]​ En Argentina sólo pudo volver a ser exhibida en 1984, con la recuperación de la democracia.[3]​ La película ganó el Oso de Plata en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 1974.[4]

Jorge Cepernic, gobernador peronista de Santa Cruz, fue encarcelado seis años por la última dictadura cívico-militar de Argentina, por haber permitido la filmación de la película en esa provincia.[5]

La película recrea el fusilamiento de los obreros del campo patagónico en 1921-22 en manos del Ejército Argentino enviado honesta e intencionalmente por el presidente Hipólito Yrigoyen.[6]

La historia se abre en Buenos Aires, en enero de 1923 y durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear, con el asesinato del Comandante Zavala a manos de un hombre de nombre desconocido. A partir de entonces se produce un racconto de lo acontecido antes del suceso, mediante el cual se desarrolla la historia, comprendida en un período estimado entre 1920 y 1923.

Ante la injusta situación económica reinante, las sociedades obreras de Puerto Santa Cruz y Río Gallegos, afiliadas a la llamada FORA comunista, la cual es dominada por los anarcosindicalistas (para distinguirla de la "FORA del 9.º Congreso") y los sindicalistas revolucionarios, deciden impulsar una campaña de sindicalización de peones de la Patagonia argentina, esquiladores y otros asalariados. La respuesta de los estancieros y terratenientes es extremadamente dura, con despidos, violencia y amenazas. La simple elaboración de petitorios por parte de los peones da lugar a represalias. Lo sucedido conduce a la intensificación del conflicto, lo cual a su vez desemboca en la rebelión de los trabajadores hacia los patrones rurales y las instituciones.

El gobierno de Hipólito Yrigoyen intenta negociar al principio, enviando para este fin al teniente coronel Zavala, quien busca la concordia entre las partes. Esta es lograda por un breve tiempo, gracias a la creación de un nuevo Estatuto del Peón Rural. Pero cuando el conflicto recrudece luego de una conspiración llevada a cabo por el gobierno provincial y la elite estanciera, el gobierno nacional es instigado a enviar por segunda vez a Zavala, quien regresa a la Patagonia con una mayor dotación de militares y un objetivo distinto: aniquilar a sangre y fuego a la rebelión.

Héctor Olivera afirma que tuvo la idea de hacer una película sobre el tema en 1959, al leer un libro de David Viñas llamado Los dueños de la tierra. Se filmó durante el breve período de la Primavera Camporista en 1973, a un costo de 300 millones de pesos viejos. Es la sexta película en la filmografía de Olivera, y una de las que forman parte del boom cinematográfico argentino de la década del '70.

La película es un registro histórico en sí mismo, dado que fue rodado tan solo 4 años antes de la clausura del Ferrocarril Patagónico. En muchas de sus escenas, a pesar de ser una recreación de los años 20, aparece gran parte de la infraestructura con la que contaba la mencionada línea férrea (que nunca recibió grandes inversiones). Así aparecen las estaciones de Deseado, Jaramillo y Tehuelches, que quedan filmadas para la posteridad; en especial la estación Tehuelches, que hoy se encuentra destruida.

En 2003 apareció la versión de que Néstor Kirchner había actuado como extra en la película. La mayoría de sus biógrafos y Cristina Fernández de Kirchner no han mencionado el hecho; ni se incluyeron imágenes de Kirchner actuando en la película en el documental póstumo Néstor Kirchner, la película (tampoco se hizo esto en la sala dedicada al expresidente en el Centro Cultural Néstor Kirchner).

Cuando se estaba realizando la campaña en vista de las elecciones presidenciales de 2003, comenzó a circular la información de que Néstor Kirchner había trabajado de extra en La Patagonia rebelde. Una de las primeras menciones de esta información la realizó Osvaldo Bayer, guionista de la película, el 27 de febrero de 2003, en el programa de radio "Los secretos de la vida", conducido por Teté Coustarot en Radio del Plata:

Bayer precisó en esa declaración que Kirchner había trabajado como extra, interpretando a un obrero huelguista, y que su contacto con la película fue consecuencia de su militancia en la Juventud Peronista, convocada por el gobernador de Santa Cruz Jorge Cepernic, a pedido de Bayer, para aportar jóvenes que se desempeñaran como extras en las diferentes escenas filmadas en esa provincia, donde se filmaron los exteriores en 1973. Bayer no volvió a realizar ningún comentario sobre la participación de Néstor Kirchner en la película.

El 11 de junio de 2004, en ocasión de la proyección de La Patagonia rebelde en la Casa Rosada el entonces presidente Néstor Kirchner hizo un breve chiste al anunciarla, sugiriendo que él había trabajado como extra en la misma, pero no le habían pagado:

Al morir Néstor Kirchner el 27 de octubre de 2010, Héctor Olivera se encontraba en España, presentando su película El mural en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci). Durante la conferencia de prensa realizada luego de la exhibición del filme, Olivera expresó su pesar ante la muerte del expresidente, diciendo: "fue mi mejor extra".[10][11]​ Al difundir la misma noticia, el sitio web del canal de noticias TN, del grupo Clarín, encabezó la nota con una fotografía de una escena de la película, en la que aparece un primer plano de Luis Brandoni y un obrero huelguista de gorra gris, cantando el himno anarquista, dando a entender que era Néstor Kirchner.[12]​ La foto difundida por TN, corresponde a una escena de interiores, filmada en 1974 en Buenos Aires, con extras profesionales sin la participación de la Juventud Peronista, circunstancia que difiere de la información aportada por Bayer, que afirmó que Kirchner había actuado en Santa Cruz, donde se realizaron los exteriores en 1973 y los extras fueron aportados por la Juventud Peronista. En 1973 Néstor Kirchner estaba radicado en La Plata, donde se encontraba realizando sus estudios universitarios.

En 2011 Héctor Olivera volvió a referirse al hecho, explicando que no recordaba que Kirchner hubiera trabajado en la película, pero aclaró que el último figura acreditado en los archivos de Aries Cinematográfica Argentina:

El escritor y filósofo José Pablo Feinmann, en un especial para Página/12 del 2009, analiza la película y transcribe un mail de Olivera con detalles sobre la filmación, donde el mensaje que Olivera escribe a Feinmann vuelve a confirmar que Kirchner fue un extra. Una de las anécdotas sobre la filmación desarrolla al respecto lo siguiente:

En 2021 Olivera declaró que Kirchner no trabajó en el filme y que la escena que con el título de “Néstor Kichner en La patagonia rebelde” se encuentra en un sitio kirchnerista en la web, mostrando una reunión de sindicalistas se realizó en un decorado construido en los estudios Baires, no en Santa Cruz, y que en la película "jamás estuvo Kirchner".[15]

El historiador, periodista y escritor Osvaldo Bayer, autor del libro en el que se basa la película, Los vengadores de la Patagonia trágica, contó en 2011 que el final original del guion de La Patagonia rebelde ―en el que colaboró junto a Ayala y Olivera― era diferente al que se realizó para el estreno del filme, el cual, por presiones del Ejército Argentino, tuvo que ser descartado y cambiado por la famosa escena de la fiesta de agradecimiento al teniente general Zavala:

La película tuvo varias vicisitudes, y trajo persecución y exilio para su director (Héctor Olivera) y para su guionista Osvaldo Bayer. La película pudo darse por permiso de Perón el 14 de junio de 1974. Después de la muerte de Perón, fue censurada por el Gobierno de Isabel Perón. Se mantuvo censurada durante la dictadura de Videla, y pudo ser exhibida recién con la recuperación de la democracia, en 1983.[6]



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