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Arquidiócesis de Medellín



La Arquidiócesis de Medellín (en latín: Archidioecesis Medellensis) es una jurisdicción eclesiástica de la Iglesia católica en Colombia, sede metropolitana de la provincia eclesiástica de Medellín, con cuatro diócesis sufragáneas: Caldas, Girardota, Jericó y Sonsón-Rionegro.[3]​ La jurisdicción de la arquidiócesis comprende el territorio de los municipios de Medellín, Bello, Envigado, Itagüí, Sabaneta, La Estrella y Copacabana, dentro del Área Metropolitana de Medellín, en el departamento de Antioquia.[4]

La sede episcopal de Medellín fue establecida el 14 de febrero de 1868 con el nombre de «Diócesis de Medellín - Antioquia»; después el 29 de enero de 1872 pasa a llamarse simplemente Diócesis de Medellín y el 24 de febrero de 1902, fue elevada a sede Metropolitana, con el nombre de Arquidiócesis de Medellín.

El actual arzobispo metropolitano, monseñor Ricardo Antonio Tobón Restrepo,[2]​ fue nombrado el 16 de febrero de 2010 y tomó posesión de la arquidiócesis el 8 de mayo siguiente. La sede titular del arzobispo es la Catedral Basílica Metropolitana de la Inmaculada Concepción de María, más conocida popularmente como la «Catedral Metropolitana».

La arquidiócesis cuenta con 323 parroquias, 12 cuasiparroquias y un templo no parroquial, abarca unos 687,54 km² en los que habitan unas 3 376 000 personas, de las cuales 2 934 000 son católicas, o sea el 86,9% de la población,[5]​ que son atendidos por 1 062 sacerdotes. Además, el arzobispado es prácticamente urbano, pues el 97% de la población de su jurisdicción vive en las áreas urbanas.[6]

Para formar a los aspirantes al sacerdocio, el arzobispado cuenta con 4 seminarios arquidiocesanos; en el campo de la educación, ofrece a la comunidad importantes centros de enseñanza media y superior como la Universidad Pontificia Bolivariana y la Institución Universitaria Salazar y Herrera. La arquidiócesis posee una gran riqueza arquitectónica en templos y santuarios, de los que ocho han sido declarados Monumento nacional.[7]

La arquidiócesis fue sede de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en 1968 y recibió las visitas pontificias de Juan Pablo II en julio de 1986 y de Francisco en septiembre de 2017. Además, el 11 de diciembre de 2002, la arquidiócesis de Medellín fue condecorada por el Gobierno de Colombia con la Orden de Boyacá en el grado de Cruz de Plata, en reconocimiento a su labor educativa y social.[8]

Gran parte del territorio de la Provincia de Antioquia (hoy departamento de Antioquia) dependió de la diócesis de Popayán, creada en 1531. Debido a las distancias, se creó una Vicaría superintendente en 1754 con sede en la villa de Medellín, con jurisdicción sobre las demás Vicarías de la provincia.[9]​ Entre tanto, en las ciudades de Antioquia (hoy Santa Fe de Antioquia) y Rionegro y las Villas de Medellín y Marinilla, surgió en cada una de ellas el deseo de ser sede diocesana.[10]

Finalmente, luego de varios intentos, la ciudad de Antioquia, capital de la provincia, logró su aspiración y el 31 de agosto de 1804 el papa Pío VII erigió la diócesis de Antioquia desmembrando la mayor parte de ella de la diócesis de Popayán,[9]​ y, en extensión más pequeña, de las diócesis de Santa Fe de Bogotá y de Cartagena. Pero no fue hasta 1827 que se designó como su primer obispo a fray Mariano Garnica y Orjuela,[9]​ de la Orden de Predicadores, quien fue consagrado el 23 de mayo de 1828 y tomó posesión de la Sede el 1 de julio del mismo año. La diócesis comprendía toda la provincia de Antioquia, y en 1828 estaba conformada por 56 parroquias.[10]

Garnica instaló el Capítulo, dictó normas para la organización de la diócesis, entre ellas el reglamento para la catedral, creó varias parroquias, y el 18 de abril de 1830 inauguró oficialmente el seminario bajo el patronato de Santo Tomás de Aquino, si bien el establecimiento ya funcionaba desde el 25 de marzo anterior.[11]

Curiosamente, Garnica insistió incansablemente por conseguir del Gobierno y de la Santa Sede el traslado de la sede episcopal a Medellín. Las razones aducidas por el obispo fueron: la ciudad de Antioquia se ubica en el extremo de la Provincia, es difícil el paso por el río Cauca y su clima es muy cálido.[12]​ Por tal motivo, le generó el desafecto y la antipatía de los ciudadanos de Antioquia.

En 1836, Juan de la Cruz Gómez Plata, segundo obispo de Antioquia, decidió darle al seminario el carácter de Colegio-Seminario que abrió el 4 de septiembre del mismo año y le dio el nombre de San Fernando.[11]​ Tiempo después, Domingo Antonio Riaño, tercer obispo de Antioquia, le cambió el nombre al seminario por el del Sagrado Corazón de Jesús el 5 de enero de 1859 y le dio escudo.[11]

Entre tanto, la villa de Medellín, fue adquiriendo mayor importancia política y comercial, siendo declarada «Ciudad» en 1813 y designada capital de la provincia en 1826,[13]​ desplazando a la ciudad de Antioquia. Además, en 1856 la provincia pasó a llamarse Estado Federal de Antioquia,[14]​ que más adelante tomó el nombre de Estado Soberano.

Varios años antes de la muerte de Riaño, muchos sacerdotes de Medellín se dirigieron al papa Pío IX para pedirle el traslado de la Sede de Antioquia a Medellín, alegando razones pastorales de ubicación, distancia y clima.[15]​ Después del fallecimiento del obispo Riaño, quien murió en el destierro en Quito en 1866, los eclesiásticos volvieron a insistir ante la Santa Sede añadiendo a las razones anteriores las siguientes:[15]

El papa Pío IX, el 14 de febrero de 1868, teniendo en cuenta que la población de Medellín era casi el doble de la de Antioquia, que Medellín era la capital del Estado desde 1826 y que por su clima, su posición geográfica y su comercio aventajaba a Antioquia, decretó la extinción de la Silla Episcopal de Antioquia y la erección de la Silla Episcopal de Medellín, la que debía conservar el título de la Silla suprimida, denominándose Diócesis de Medellín - Antioquia.[15]

En esta fecha fue nombrado ejecutor del decreto el arzobispo de Santa Fe de Bogotá, Vicente Arbeláez, quien en cumplimiento del mandato del Romano Pontífice expidió el decreto ejecutorial el 1 de agosto de 1868.[15][16]​ En ese decreto determinó que «el Templo de La Candelaria sirviera de catedral, mientras se edificaba un templo bastante cómodo y decente, el que elevaba desde antes de construirlo a la dignidad de catedral con todos los honores, derechos y privilegios consiguientes, dedicando ese mismo templo a la Inmaculada Concepción de la Virgen María».[15][16]

Como primer obispo fue nombrado Valerio Antonio Jiménez,[17]​ quien fue consagrado el 28 de junio de 1868 por el arzobispo Arbeláez e inauguró solemnemente la diócesis el 8 de diciembre de ese mismo año en la parroquia de la Candelaria. Trasladó el Capítulo de la Catedral de Santa Fe de Antioquia a Medellín, lo mismo que el seminario del Sagrado Corazón de Jesús.[16]​ La población de la diócesis en ese entonces, según los censos oficiales era de unos 283 325 habitantes.

En la diócesis ejercían su ministerio 119 sacerdotes y existían 80 parroquias, de las cuales 46 habían sido creadas durante la Colonia, 8 en el período de la Independencia, 6 en los primeros años de la República y 20 fueron establecidas en los cuarenta años en que funcionó la sede en la ciudad de Antioquia por los tres obispos que la gobernaron.[18]

Solo existía la comunidad femenina de las monjas carmelitas de clausura. Jiménez procuró y logró la unión de un clero dividido por motivos políticos, en clérigos sometidos al gobierno y clérigos no sometidos. Eran unos 33 los clérigos sometidos. Todos ellos abjuraron de su sometimiento y volvió a reinar la unidad en el clero.

Jiménez dio los primeros pasos para la edificación de un nuevo templo catedralicio y expidió el decreto del 8 de febrero de 1871 que ordenó la construcción de la catedral en la plaza de Bolívar (hoy Parque de Bolívar).[16]​ Presidió el primer Sínodo Diocesano el 8 de diciembre de 1871, que organizó satisfactoriamente la diócesis jurídica y pastoralmente, y rigió hasta 1950 cuando se reunió en Medellín el segundo Sínodo. Solicitó como obispo coadjutor con derecho a sucesión al rector del seminario y deán del capítulo José Joaquín Isaza. Aceptada la petición, él mismo lo consagró el 17 de febrero de 1870 en Medellín, y con permiso papal le delegó parte de sus facultades episcopales, pues por su edad, Jimínez no podía atender adecuadamente el extenso territorio de la diócesis.[19]

El traslado de la sede episcopal a Medellín generó muchos problemas con la ciudad de Antioquia, que años atrás había perdido el título de capital política, y ahora perdía el de capital diocesana que tanto tiempo les había costado conseguir a sus ciudadanos y que con mucho esfuerzo la dotaron con lo necesario. Su catedral bajó a la categoría de iglesia parroquial, y fue un duro golpe. Los habitantes se opusieron a que trasladaran a Medellín aquellos tesoros religiosos, y pusieron en manos de la municipalidad las llaves de la catedral.[19]

Además, la propiedad de varios de los inmuebles de la curia fue arrebatada por la municipalidad, agravando las tensiones con Medellín.[19]​ Por tal motivo, intervino el presidente del Estado, Pedro Justo Berrío, quien logró que ambas partes se reunieran y dialogaran. En el encuentro, Jiménez después de escuchar a los representantes de la ciudad de Antioquia, y de darles la razón, acordó interponer su influencia para conseguir la erección de la diócesis de Antioquia.[19]

Finalmente, para solucionar estos y otros problemas, y con el visto bueno del obispo Jiménez, fue restablecida la diócesis de Antioquia por bula del papa Pío IX, del 29 de enero de 1872 y ejecutada el 25 de septiembre de 1873.[20]​ La sede episcopal de Medellín comenzó a llamarse simplemente Diócesis de Medellín.

El restablecimiento de la diócesis de Antioquia supuso la primera desmembración de la diócesis de Medellín. Se desprendieron las siguientes parroquias: Santa Fe de Antioquia, Anzá, Buriticá, Cañasgordas, Frontino, Abriaquí, Giraldo, Ituango, Urrao, Belmira, Ebéjico, Liborina, Sabanalarga, San Jerónimo, Sacaojal y Sucre. En total fueron 18 municipios.[19]

Luego el obispo de Antioquia y el capítulo solicitaron que se les anexaran más parroquias y así lo determinó la Santa Sede el 16 de abril de 1875, cuando ya había muerto Isaza.[21]​ Se anexaron: Nueva Caramanta, Valparaíso, Támesis, Jericó, Andes, Jardín, Bolívar, Concordia, San Pedro, Donmatías, Entrerríos, Santa Rosa de Osos, San Andrés, Yarumal, Campamento, Carolina, Angostura, Anorí, Zea, Zaragoza, Cáceres, Nechí, Amalfi, Remedios, Cancan y San Bartolomé, en total 26 municipios, quedando la diócesis de Antioquia con 44 municipios.[21]​ De allí se desprendieron más tarde las diócesis de Santa Rosa de Osos, la de Jericó y la de Apartadó.

El 29 de marzo de 1873, el obispo Jiménez se retiró del gobierno diocesano por razones de edad y enfermedad, contando con el beneplácito papal,[22]​ y automáticamente lo sucedió José Joaquín Isaza, quien se convirtió en el segundo obispo de Medellín. Isaza fue un sacerdote muy preparado, con estudios en Bogotá y había sido secretario del arzobispo Arbeláez. Fue el alma del primer Sínodo realizado entre el 8 al 23 de diciembre de 1871, y visitó casi toda la diócesis. Inició los primeros contactos orientados a buscar un arquitecto para el proyecto de la nueva catedral, finalmente el 18 de noviembre de 1874 fue contratado el arquitecto italiano Felipe Crosti para diseñar y construir el templo.[16]​ El obispo Isaza falleció el 29 de diciembre de 1874 a los 54 años, por lo cual Jiménez fue nombrado Vicario Capitular para que administrase la diócesis temporalmente mientras se nombraba un nuevo obispo. Jiménez estuvo a cargo de la diócesis entre el 31 de diciembre de 1874 al 14 de febrero de 1876,[23]​ luego el presbítero José Ignacio Montoya Palacio fue nombrado vicario capitular y como tal, administró la diócesis del 14 de febrero al 23 de julio de 1876.[24]

Mientras tanto, el 17 de abril de 1876, el papa Pío IX preconizó a Montoya como tercer obispo de Medellín. Fue consagrado el 23 de julio por Jiménez en el templo de la Candelaria, y tomó posesión de la sede ese mismo día. El primer periodo de su administración estuvo marcado por la persecución religiosa, pues coincidió con la guerra civil de 1876 a 1877 que tuvo un carácter político-religioso; desde su escondite administraba la diócesis.[25]​ El 12 de abril de 1879 salió desterrado por ley de la República, viajó a Europa, siendo así el primer obispo de Medellín, que visitó al papa para informarle sobre la diócesis y sobre la situación política y religiosa de Colombia.[25]​ A su regreso, reabrió y organizó el seminario en 1881, el cual estuvo cerrado desde 1877; para lo cual le anexó estudios «profanos» de literatura, matemáticas, derecho, contabilidad y medicina. Reinició los trabajos de la catedral, tramitó la venida de los Hermanos Cristianos y de las Monjas de la Presentación; visitó la diócesis y fue llamado el “padre de los pobres” pues fundó la sociedad San Vicente, la Casa de huérfanos, el asilo, la Beneficencia, y la escuela gratuita de San José.[25]

En octubre de 1883, el obispo Montoya decretó la suspensión definitiva de la construcción de la catedral, pues la obra resultaba de tal magnitud que sería muy complicado acabarla. Adicionalmente, los diseños de la catedral tenían serios problemas estructurales, es así que el arquitecto Crosti no resultó con las capacidades que la obra requería.[16]​ Montoya murió en Medellín el 15 de julio de 1884. Solo ordenó a 15 sacerdotes. Nuevamente Valerio Antonio Jiménez fue elegido como vicario capitular.

El periodo de estos tres primeros obispos antioqueños estuvo marcado por guerras civiles, por el fin del Patronato Republicano y la separación de la Iglesia y del Estado, y por haberse celebrado en Rionegro la Constitución de 1863, anticatólica y anticlerical.[26]​ Además, en este periodo sucedió la primera desmembración de la diócesis, con el restablecimiento en 1873 de la Diócesis de Antioquia,[19]​ y con la anexión a la misma de otras parroquias en 1875.[21]

Posteriormente se presentó un periodo con tres obispos bogotanos. Fueron ellos: Bernardo Herrera Restrepo, después arzobispo de Bogotá y primado de Colombia; Joaquín Pardo Vergara y Manuel José Caicedo.

La Constitución de 1886 y el Concordato de 1887 trajeron una época de paz. Herrera Restrepo fue consagrado el 27 de diciembre de 1885, tomó posesión de su sede episcopal el 21 de enero del año siguiente. Transformó completamente el seminario mayor imponiendo la disciplina sulpiciana que con ligeros cambios rigió hasta 1960 cuando se dictó un nuevo reglamento con una orientación distinta; en el campo de la educación concretó los deseos de Montoya y facilitó la llegada de los Hermanos Cristianos y las Hermanas de la Presentación; presenció la apertura del colegio de San Ignacio, de los jesuitas, el cual aún existe; visitó la diócesis; reinició la construcción de la catedral con un nuevo diseño y bajo la dirección del arquitecto francés Carlos Carré, recomendado por el señor L. Douillard, notable arquitecto francés.[27]​ Ordenó en Medellín solo a 12 sacerdotes.[28]

Luego, el 4 de junio de 1891, Herrera fue nombrado arzobispo de Bogotá y partió el 2 de septiembre. Quedó como administrador apostólico de la diócesis el presbítero Rafael María González. A principios de 1892, fue nombrado como nuevo obispo de Medellín Joaquín Pardo Vergara, su consagración episcopal se realizó en Bogotá por manos de Herrera el 24 de abril y el 6 de junio emprendió viaje para Antioquia y tomó posesión de su sede el 18 de junio del mismo año.[28]

Pardo Vergara continuó la construcción de la catedral, amplió el número de cátedras en el seminario, trajo a las Monjas de la Enseñanza, las cuales fundaron el colegio y convento de la Enseñanza, y a las del Buen Pastor para que atendieran la cárcel de mujeres;[29]​ viajó dos veces a Roma, una fue para la visita Ad-Limina en 1886, la primera de la que se tiene noticia, pues la de Montoya fue obligada por el destierro y en 1899 para el Concilio Plenario Latinoamericano.[30]

Le correspondió aplicar las determinaciones del Concilio, una de las cuales fue la creación de más provincias eclesiásticas en Colombia, pues hasta ese entonces, solo era arquidiócesis la de Santafé de Bogotá.[30]​ Dio su concepto favorable para que fueran arquidiócesis Popayán y Cartagena en 1900, quedando Medellín como sufragánea de Santafé de Bogotá.[30]

Además, permitió la creación de la diócesis de Manizales, la cual fue establecida el 11 de abril de 1900 por bula del papa León XIII, desmembrando el territorio de la diócesis de Medellín y de la de Popayán, quedando como sufragánea de esta última.[31][32]​ Se desmembraron las parroquias de Manizales, Neira, Aranzazu, Pensilvania, Salamina, Filadelfia, Pácora, Aguadas y Arma Viejo; en total fueron nueve municipios con una población de 120 000 habitantes.[31]​ Se tenía planeado originalmente entregar también a Sonsón y Abejorral, pero finalmente siguieron siendo de Medellín. Además, a la nueva sede episcopal le sumaron 19 pueblos de Cauca que tenían 10 000 habitantes y 12 del Tolima con 38 000 habitantes.[31]

Después de que las diócesis de Cartagena y Popayán fueran elevadas a la categoría de arquidiócesis, la provincia eclesiástica de Bogotá siguió quedando muy extensa, por lo que el papa León XIII, mediante decreto de la Congregación Consistorial del 24 de febrero de 1902, elevó la sede episcopal de Medellín a sede arzobispal y metropolitana, quedando desligada de Bogotá como diócesis sufragánea, y que Medellín tuviera como sufragáneas las diócesis de Antioquia y Manizales.[33]​ El obispo Joaquín Pardo Vergara fue designado como el primer arzobispo de Medellín,[33]​ quien luego fallecería el 14 de noviembre de 1904. Administró entonces la Arquidiócesis como vicario capitular, el pbro. Víctor Escobar Lalinde.

El 14 de diciembre de 1905, fue trasladado desde la arquidiócesis de Popayán a Medellín, Manuel José Caicedo,[33]​ quien llegó a la capital antioqueña el 12 de agosto de 1906. Caicedo fue el prelado que por más tiempo gobernó la sede episcopal de Medellín, pues estuvo hasta 1935, cuando se le nombró a su sucesor monseñor Tiberio de Jesús Salazar y Herrera, como Administrador Apostólico.[34]

Al arzobispo Caicedo, le correspondió la instalación de la Conferencia Episcopal en 1908, cuando comenzó como reunión Provincial y asistió a las ocho primeras conferencias. Se opuso a la creación de la diócesis de Sonsón que desde 1907 empezó a solicitar diócesis, con sede en ese municipio. Adquirió en 1910 la casa que serviría de palacio o casa episcopal, la que se utilizó hasta la llegada de Botero Salazar. Realizó varias visitas pastorales a todas las parroquias de la jurisdicción.[34]

El 29 de enero de 1915, por medio de la bula «Universi Dominici Gregis» del papa Benedicto XV, estableció la diócesis de Jericó,[35]​ desmembrada de la de Antioquia. Esta última volvió a perder territorio cuando el 5 de febrero de 1917, su Santidad creó la diócesis de Santa Rosa de Osos por medio de la bula «Quod Catholicae».[36]​ Las nuevas diócesis quedaron como sufragáneas de Medellín.

A Caicedo, le correspondió poner en práctica el nuevo Código de Derecho Canónico (1917) y elaborar circulares al clero sobre la manera de aplicarlo. También le tocó terminar la obra negra de la Catedral de Villanueva y hacer su respectiva decoración, para lo cual, contrató al arquitecto italiano Giovanni Buscaglione, hermano salesiano, quien diseñó el baldaquino, los altares, el púlpito, el coro y demás obras ornamentales del templo. También se le encargó el diseño y construcción de la nueva sede del seminario mayor, inaugurado en 1928 (hoy funciona el centro comercial Villanueva y la curia en el tercer piso).[34]

Permitió la entrada a algunas comunidades religiosas como las de los Salesianos y Salesianas, dándoles a los primeros desde 1925 la parroquia del Sufragio, contra el parecer del Capítulo de la Catedral. Creó la Vicaría General para atender a los religiosos. En 1928, cuando solamente existían en la arquidiócesis 15 comunidades religiosas masculinas, admitió la presencia de Agustinos Recoletos, Carmelitas, Franciscanos, Jesuitas, Claretianos y a los Hermanos Cristianos. Femeninas solamente existían las Adoratrices, las Hermanas de la Presentación, las de los Pobres, las Salesianas, las del Buen Pastor y las Religiosas del Sagrado Corazón. Existía también desde 1901, las Siervas del Santísimo de fundación arquidiocesana.[34]

El 12 de agosto de 1931, fue inaugurada oficialmente la nueva catedral como templo catedralicio en una solemne ceremonia presidida por el arzobispo Caicedo.[16]​ Además, el Templo de La Candelaria, que durante 63 años mantuvo la catedralidad volvió al culto parroquial.

La lucha de Caicedo se centró contra el modernismo, por lo cual no dudo a la hora de excomulgar o prohibir publicaciones.[37]​ Además, todo lo pertinente al ramo de la educación debía pasar antes por sus manos, para estudiarlo cuidadosamente y vigilar que no tuviera faltas contra la doctrina cristiana.[37]​ Su intervención en política figura en la historia de Colombia por sus discrepancias con Ismael Perdomo Borrero, arzobispo de Bogotá.[34]

En 1932, se designó arzobispo coadjutor a Tiberio de Jesús Salazar y Herrera,[33]​ quien se desempeñaba como obispo de Manizales. Más adelante, debido a la vejez y enfermedad de Caicedo, fue nombrado en 1934 Administrador Apostólico «ad nutum» y en 1935, administrador apostólico con todos los poderes. El 22 de junio de 1937, comenzó a ser arzobispo de Medellín al morir Caicedo.

El 1 de febrero de 1938, Salazar y Herrera fundó el periódico oficial de la arquidiócesis con el nombre de «Boletín Arquidiocesano», el cual se publicó hasta 1963.[38]​ Pensó en independizar el seminario menor para que funcionara en distinto edificio del mayor, para lo cual consiguió la finca Betania, ubicada en el sector llamado el Cuchillón, pero no logró dar el decreto (actualmente se encuentra allí el Batallón Bombona).[38]​ En 1936, fundó dos instituciones educativas, la Universidad Católica Bolivariana y la Normal de Señoritas. Realizó una visita Ad-Limina.[38]​ En 1935 organizó y presidió el Congreso Eucarístico Nacional en Medellín, y como recuerdo de este evento se dispuso la adoración perpetua del Santísimo Sacramento en el templo de San Juan de Dios. Aprobó a las Siervas del Santísimo como comunidad religiosa. El 4 de marzo de 1942 Salazar y Herrera murió en Medellín y fue sepultado en la Catedral Metropolitana. Fue llamado el arzobispo de la educación. Administró entonces la Arquidiócesis como vicario capitular, el presbítero José Joaquín Ramírez Urrea.

Joaquín García Benítez, Eudista, fue nombrado como arzobispo de Medellín el 8 de mayo de 1942,[33]​ y tomó posesión de la Sede Metropolitana el 28 de agosto de ese mismo año. Obtuvo para la catedral el título de basílica menor.[39]​ Ordenó la ampliación de dos años en los estudios del seminario mayor; decretó la creación del seminario menor para funcionar en una edificación diferente de la del mayor y vigiló la construcción del edificio correspondiente.[39]​ Reformó los estatutos del seminario y creó el «Seminario para vocaciones tardías San Pedro». Construyó un nuevo edificio para la Curia, adyacente al palacio arzobispal que sirvió de residencia al obispo auxiliar, Buenaventura Jáuregui.[39]

Reunió el Segundo Sínodo Diocesano que introdujo cambios fundamentales, como la imposición del sistema personal de diezmos, en lugar del sistema real. Por ello fue demandado ante la Santa Sede, que aprobó lo determinado en el Sínodo y desde entonces ha sido fundamental para el sostenimiento económico de la arquidiócesis.[39]

Durante su arzobispado se implantaron por primera vez las prestaciones sociales para los sacerdotes, fijando un porcentaje de los estipendios parroquiales. Joaquín García Benítez admitió cerca de 15 comunidades religiosas y patrocinó la creación de las Monjas de la Anunciación.[39]​ Creó en 1945 la Organización Católica Social Arquidiocesana -OCSA-, que orientó todo el movimiento sindical con base en la doctrina pontificia. Obtuvo para la Universidad Católica Bolivariana el título de Pontificia, y para la parroquia de la Candelaria, la coronación Canónica del cuadro de Nuestra Señora de la Candelaria. En julio de 1957, adquirió la finca la Polka en el sector llamado Loreto en las afueras de la ciudad de Medellín, para construir la nueva sede del seminario mayor.[39]​ Además, estuvo de acuerdo con la creación de la diócesis de Sonsón, la cual fue establecida el 18 de marzo de 1957, mediante la bula «In Apostolici Muneris» del papa Pío XII.[40]

Se separaron entonces todas las parroquias del Oriente antioqueño, que son: Sonsón, Abejorral, Alejandría, Aquitania, Argelia, Cocorná, Concepción, El Carmen de Viboral, El Jordán, El Peñol, El Retiro, El Santuario, Granada, Guarne, Guatapé, San Francisco, La Ceja, La Unión, Marinilla, Nariño, Pantanillo, Puerto Nare, Puerto Triunfo, Rionegro, San Carlos, San Francisco, San Luis, San Rafael y San Vicente. En total 29 parroquias que eran casi todas municipios o corregimientos.[40]​ La extensión desmembrada fue grande, pues abarcaba 7 500 kilómetros cuadrados, con unos 325 000 habitantes. Quedaron en la nueva diócesis 69 sacerdotes.[40]

El 2 de febrero de 1958, Tulio Botero Salazar tomó posesión como nuevo arzobispo de Medellín, para suceder a García, quién había presentado renuncia. Desde su llegada empezó a efectuar cambios, actualizó y modernizó la curia acentuando su carácter pastoral,[41]​ estableció el escudo de armas de la arquidiócesis. Realizó la llamada «Gran Misión» en todo el arzobispado que movió a todos los fieles y sacerdotes y como resultado impuso la llamada Pastoral de Conjunto, metodología de actividades apostólicas coordinadas, que predicaba el clérigo y sociólogo francés Fernando Boulard, a quién invitó para dar conferencias al clero.[41]​ De allí surgió el CEPAM (Secretariado de Pastoral), el cual organizó toda la acción pastoral de los sacerdotes, de los religiosos y de los laicos.[42]

Con ocasión del Concilio Vaticano II (1962 - 1965) fue uno de los padres conciliares que asistió a todas las sesiones y luego allanó el camino en la arquidiócesis para poner en práctica las reformas litúrgicas aprobadas en el concilio. También, participó en la Conferencia Episcopal de Río de Janeiro en 1955, cuando nació el Consejo Episcopal Latinoamericano -CELAM- y en 1968 fue el anfitrión de la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Poco antes de su retiro, participó en la tercera Conferencia en Puebla.[42]​ A partir del Concilio Vaticano II, donde la Iglesia subraya la importancia de su labor social, Botero transforma la antigua OCSA en el Secretariado de la Pastoral Social Medellín.[43]

Ordenó la construcción del nuevo edificio para el seminario mayor en Loreto, el cual fue edificado entre 1960 y 1962. Realizó en 1976 el tercer Sínodo Diocesano que sintetiza y recoge toda su obra de cambios, y que dotó de una nueva estructura pastoral a la arquidiócesis.[42]​ Impulsó la facultad de teología en la Universidad Pontificia Bolivariana y permitió que los seminaristas cursaran en la universidad los estudios. Se preocupó por incrementar el viaje a Europa de sacerdotes de la arquidiócesis para adelantar especializaciones en las ciencias eclesiásticas.[42]

Aprobó la fundación de la “Casa Pablo VI”, para alumnos que necesitaban trabajar y el “Seminario de Bachilleres” que duró cuarenta años.[42]​ Tuvo como obispos auxiliares a Miguel Antonio Medina Medina y luego a Octavio Betancourt Arango, y hacia el final le fue nombrado como arzobispo coadjutor con derecho a sucesión el obispo auxiliar de Bogotá Alfonso López Trujillo. Creó 124 parroquias, siendo el prelado que ha creado el mayor número de parroquias en la arquidiócesis.[42]​ Ordenó 158 sacerdotes personalmente y otros obispos ordenaron 45 es decir que en su administración se ordenaron 203 sacerdotes.

En 1979, después de 21 años de estar al frente del gobierno pastoral, se le aceptó la renuncia por edad y murió en 1981.[42]​ Su episcopado se caracterizó por las innovaciones de todo orden que introdujo, siguiendo las orientaciones conciliares, cambios e innovaciones muchos de los cuales aún subsisten, al igual que algunas de las instituciones que creó, como: el seguro social eclesiástico, el Instituto Corporativo de Acción Pastoral -ICAP-, el Fondo Común Sacerdotal, el Consejo Presbiteral.[42]

Alfonso López Trujillo, tomo posesión de la sede el 2 de junio de 1979, en general, continuó la obra de Botero Salazar; logró restablecer muchas cosas que se habían quebrantado, como la disciplina del seminario. Procuró elevar el rendimiento académico de los seminaristas con la creación de la Facultad Eclesiástica de Filosofía. Fundó la Casa de la Arquidiócesis de Medellín en Roma, y fundó el Seminario Juan Pablo II para profesionales.[44]​ El 2 de febrero de 1983 fue proclamado Cardenal por el papa Juan Pablo II. Hizo dos visitas Ad Límina y publicó los resúmenes de los informes quinquenales de 1984 y de 1989, en los que describe la organización y estado de la Arquidiócesis.

El 5 de julio de 1986, la arquidiócesis de Medellín recibió por primera vez en su historia una visita pontificia: el papa Juan Pablo II llegó al Aeropuerto Olaya Herrera de Medellín,[45]​ y tuvo el siguiente itinerario:[46][47]

Luego, su Santidad se hospedó en el seminario mayor, madrugó a meditar y a conversar con los seminaristas y después partió temprano hacia Armero y Bucaramanga, para continuar con su viaje por el país.[46]

En 1988, el papa Juan Pablo II estableció las diócesis de caldas y la de Girardota,[48][49]​ las cuales representaban las dos partes más rurales o semirurales de la Arquidiócesis, por los dos extremos, el Norte y el Sur.

Para la diócesis de Girardota, se separaron de la arquidiócesis, las parroquias: Girardota, Barbosa, Yolombó, Maceo. Caracolí, Cisneros, San Roque y Santo Domingo, en total 9 municipios. El total de habitantes era de 150 000, repartidos en 20 parroquias de la Arquidiócesis, dos de Sonsón Rionegro y una de Barrancabermeja. Tiene un total de 2 424 kilómetros cuadrados.[44]

La diócesis de Caldas quedó integrada por los siguientes municipios, segregados del territorio de la arquidiócesis: Caldas, Amagá, Angelópolis, Armenia, Fredonia, Heliconia, Montebello, Santa Bárbara, Titiribí, Venecia y la parroquia del sector llamado la Tablaza del municipio de La Estrella. En total 10 municipios. Eran 20 parroquias habitadas por 167 204 habitantes y una extensión de 1 245 kilómetros cuadrados.[44]

Al cardenal López Trujillo, le correspondió aplicar el nuevo Código de Derecho Canónico (vigente de 1983), continuó la obra de transformar el antiguo edificio del Seminario en centro comercial. Consideró la idea de construir o al menos adecuar un nuevo edificio para la curia, pero desistió por razón de costos. Determinó entonces que la curia funcionara, después de haber estado diseminada por dos años en varios locales, en el tercer piso del Centro Comercial Villanueva que era el antiguo local del seminario mayor.[44]​ Creó 78 parroquias,[50]​ aprobó la fundación del seminario “Redemptoris Mater” y admitió varias comunidades religiosas.[44]

La inquebrantable postura de López Trujillo contra temas tales como los anticonceptivos, el aborto, y especialmente su acérrimo rechazo al movimiento de la "Teología de la Liberación", condujo que lo catalogaran como un férreo defensor del ala más conservadora de la Iglesia, fama que lo acompañó hasta el final de sus días.[51]

López Trujillo, emprendió la realización de un cuarto Sínodo, con base en la nueva Evangelización pero fue suspendido por su nombramiento, en 1990 como Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, gobernó el arzobispado hasta el 5 de enero de 1991. Carlos Prada Sanmiguel, obispo auxiliar de Medellín, fue nombrado como Administrador Diocesano.[44]​ En 1991 comienza a funcionar en la ciudad de Bucaramanga (departamento de Santander), la primera sede de la Universidad Pontificia Bolivariana fuera del territorio de la arquidiócesis, la cual comenzó a gestarse desde 1988.[52]

El 7 de noviembre de 1991, fue nombrado como nuevo arzobispo de Medellín Héctor Rueda Hernández, quien se desempeñaba como arzobispo de Bucaramanga. Durante su gobierno unió en 1995 las dos casas de formación sacerdotal, la de Pablo VI y la de Juan Pablo II en una sola, y convirtió la casa Pablo VI en lugar de formación para el diaconado permanente, inicialmente de modo experimental. Simplificó las estructuras eclesiásticas que existían, reduciendo el número de vicarias territoriales y sectoriales.[53]​ El 25 de mayo de 1995, en la ciudad de Montería (departamento de Córdoba), se abrió la segunda sede la UPB.[54]​ Más tarde, el 30 de noviembre del mismo año, durante la ceremonia de inauguración del Metro de Medellín, Rueda bendijo el nuevo sistema de transporte del Área Metropolitana de Medellín.[55]​ Creó 19 parroquias, ordenó a 102 sacerdotes para la arquidiócesis, e incardinó 17 sacerdotes extradiocesanos.[53]

El 13 de febrero de 1997, el papa aceptó la renuncia de Rueda al Gobierno Pastoral, por límite de edad; a su vez nombró a Alberto Giraldo Jaramillo (Sulpiciano) como nuevo arzobispo de Medellín, quien se desempeñaba como obispo de Cúcuta, y tomó posesión de la sede el 19 de marzo del mismo año. Al principio de su gobierno, Giraldo tuvo que alternar su ministerio arzobispal con las funciones de presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, la cual presidio hasta el 2002.[56]​ Igualmente, durante su gobierno se creó la Casa San Alberto Hurtado y sus programas de rehabilitación. Estableció al Centro de Espiritualidad Sacerdotal «Santo Cura de Ars», la casa de formación San José con énfasis en la Misión Ad Gentes.[57]​ Creó la «Fundación Arquidiocesana Banco de Alimentos» pionera en Colombia, con el objetivo de recolectar los excedentes de la producción alimentaria y redistribuirla a los pobres y como un puente entre la carencia y la abundancia. Estableció oficialmente, de modo definitivo, el diaconado permanente en la arquidiócesis. Convocó también el «IV Sínodo Arquidiocesano» con el objetivo de renovar la iglesia de Medellín, su misión pastoral y evangelizadora. Inició la Misión Continental. Ordenó 318 presbíteros para la arquidiócesis de Medellín y 50 para distintas comunidades religiosas. Creó 61 parroquias y 11 cuasiparroquias.[57]

El 16 de febrero de 2010, el papa Benedicto XVI aceptó la renuncia de Giraldo por límite de edad, después de estar 13 años al frente de la arquidiócesis;[58]​ a su vez el Santo Padre nombró como nuevo arzobispo de Medellín a Ricardo Tobón Restrepo, originario del clero de Santa Rosa de Osos y quien se desempeñaba como obispo de la Diócesis de Sonsón-Rionegro.[58]​ Giraldo quedó en calidad de administrador apostólico hasta la posesión de Tobón,[59]​ la cual fue el 8 de mayo de 2010. Después de 68 años un antioqueño vuelve a gobernar la sede episcopal de Medellín.

El 5 de julio de 2017 la CIII Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, designó a Tobón Restrepo como vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), para el periodo 2017-2020. ,[60][61]

El 9 de septiembre de 2017, por segunda vez la arquidiócesis de Medellín recibió una visita pontificia: el papa Francisco llegó a Medellín y tuvo el siguiente itinerario:

Luego, su Santidad partió hacia Bogotá para continuar con su viaje por el país.

La arquidiócesis de Medellín es dirigida por la prelatura del arzobispo de Medellín y un cuerpo de obispos auxiliares que ayudan en la administración de la arquidiócesis como parte de la curia arquidiocesana.

Monseñor Ricardo Antonio Tobón Restrepo, actual arzobispo metropolitano,[2]​ fue nombrado el 16 de febrero de 2010, tomó posesión de la arquidiócesis el 8 de mayo siguiente y recibió el palio arzobispal de manos del papa Benedicto XVI el 29 de junio del mismo año en Roma, en la festividad de los Apóstoles Pedro y Pablo junto a otros 37 arzobispos del mundo.[62]​ Además, monseñor Alberto Giraldo Jaramillo funge como arzobispo emérito de Medellín.[2]

Actualmente se desempeña como obispo auxiliar de la arquidiócesis el prelado José Mauricio Vélez García,[2]​ fue nombrado el 17 de enero de 2017 como obispo auxiliar de Medellín y titular de Lapda, recibió la ordenación episcopal el 25 de febrero del mismo año y fue consagrado por el arzobispo Tobón Restrepo como consagrador principal en la Catedral Metropolitana de Medellín.

Funge actualmente como obispo auxiliar emérito de la arquidiócesis monseñor Jorge Iván Castaño Rubio, quien presentó su renuncia por llegar al límite de la edad canónica, siendo aceptada por el papa Benedicto XVI.[2]

El 14 de febrero de 1868 se crea la diócesis de Medellín y Antioquia, luego el 29 de enero de 1872 se restablece la diócesis de Antioquia (hoy arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia) y desde entonces el obispado quedó llamándose simplemente «diócesis de Medellín», siendo esta última, elevada a la categoría de arquidiócesis, el 24 de febrero de 1902 por el papa León XIII. La sede episcopal de Medellín ha estado gobernada por 13 prelados,[2][3]​ los cuales son:

Caicedo fue el prelado que por más tiempo gobernó la sede episcopal de Medellín, pues estuvo desde 1906 hasta 1935, cuando se nombró a Salazar y Herrera como administrador apostólico con derecho a sucesión, pero Caicedo siguió conservando hasta su muerte en 1937 el título de arzobispo de Medellín. En cambio, Isaza Ruíz fue quien menos tiempo estuvo al frente del episcopado, pues duró desde su posesión el 29 de marzo de 1873, hasta su fallecimiento ocurrido el 29 de diciembre de 1874.

Montoya Palacio es el primer medellinense, y hasta hoy el único, que pastorea su propia ciudad. Cuando Medellín fue elevada a arquidiócesis en 1902, el entonces obispo Joaquín Pardo Vergara pasó a ser el primer arzobispo. López Trujillo siendo arzobispo de Medellín, fue nombrado Cardenal el 2 de febrero de 1983, y en 1990 fue nombrado presidente del Pontificio Consejo para la Familia un órgano de la Curia Romana, gobernó la arquidiócesis hasta el 5 de enero de 1991.

La arquidiócesis de Medellín está situada en el noroccidente de Colombia, en el valle de Aburrá ubicado en la cordillera Central y atravesada de sur a norte por el río Medellín. La jurisdicción del arzobispado abarca aproximadamente 687,54 km²,[33]​ que comprende el territorio de 7 municipios que forman parte de lo que en el ámbito civil se llama Área Metropolitana de Medellín en el departamento de Antioquia, los cuales son: Medellín, Bello, Envigado, Itagüí, Sabaneta, Copacabana y La Estrella,[4]​ de este último municipio se excluye la parroquia del sector llamado «La Tablaza» que pertenece a la Diócesis de Caldas,[63]​de Medellín se excluye la parroquia del corregimiento de San Sebastián de Palmitas que pertenece a la arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia,[64]​ y de Envigado se excluye la parroquia del sector llamado «Las Palmas» que pertenece a la Diócesis de Sonsón-Rionegro.[65][66]

La arquidiócesis limita por el norte con las diócesis de Santa Rosa de Osos, por el nororiente con la diócesis de Girardota, por el oriente y sur-oriente con la diócesis de Sonsón-Rionegro, por el sur y sur-occidente con la diócesis de Caldas, y por el occidente con la arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia.[33]

La ciudad de Medellín, cuyo nombre asume el arzobispado, es la capital arquidiocesana, y como tal, alberga la curia arzobispal, la catedral y el Tribunal Eclesiástico de Medellín.

La provincia eclesiástica de Medellín está formada por la arquidiócesis de Medellín -que es la sede metropolitana- y las diócesis sufragáneas de Caldas, Girardota, Jericó y Sonsón-Rionegro.[3]​ Además, el arzobispo de Medellín es el metropolitano de la provincia y tiene autoridad muy limitada sobre las diócesis sufragáneas.[67]

La provincia fue creada cuando Medellín pasó a ser sede metropolitana y en sus inicios tenía como sufragáneas las diócesis de Antioquia y Manizales.[33]​ Actualmente, la provincia tiene alrededor de 480 parroquias, abarca unos 14 827 km² en donde habitan aproximadamente 4 614 000 de personas de los cuales 4 125 000 son católicos, o sea el 89,4% de la población. Aunque Medellín es, territorialmente hablando, la jurisdicción más pequeña de la provincia, es en cambio en número de parroquias y feligreses la más grande.

Anteriormente, la arquidiócesis de Medellín también tenía autoridad metropolitana sobre las siguientes diócesis:

Para efectos de su organización interna y la provisión de los servicios pastorales a los fieles, la arquidiócesis está dividida en cuatro vicarías episcopales de zona, las cuales se dividen en arciprestazgos o vicarías foráneas y estos, integran, finalmente a las parroquias, la célula básica de la estructura de la Iglesia Católica en cualquier parte del mundo.[73]​ En el 2011 se reorganizó territorialmente la arquidiócesis, las antiguas ocho zonas pastorales establecidas durante la administración episcopal de Botero Salazar, fueron reemplazadas por las cuatro vicarías episcopales de zona, pero se conservaron intactas las vicarías foráneas.[74]​ Actualmente, las zonas pastorales carecen de valor pero aún son utilizadas de facto para agrupar a las vicarías foráneas según su ubicación dentro del territorio.

Cada vicaría episcopal de zona está a cargo de un vicario episcopal de zona y cada arciprestazgo está a cargo de un arcipreste. El Vicario Episcopal será en su jurisdicción el directo responsable de la vida eclesial, de la programación pastoral, de la buena marcha de los arciprestazgos y de las parroquias, del seguimiento de los presbíteros, diáconos y religiosos, de la promoción y organización del laicado y de la animación de la unidad arquidiocesana.[74]​ Además el Vicario Episcopal funge también como párroco de la parroquia sede de su vicaría.[74]

Escudo Arquidiócesis de Medellín.svg

La arquidiócesis de Medellín desde sus inicios no contaba con un escudo oficial pese a su antigüedad, por tal motivo el arzobispo Tulio Botero Salazar, después de tomar posesión de la sede arzobispal en 1958, y al ver este problema, resolvió que para identificar a la arquidiócesis en sus documentos oficiales se utilizara el mismo escudo que por más de 300 años ha identificado a la ciudad de Medellín,[75]​ el cual fue concedido por el rey Carlos II de España por medio de la Real Cédula dada en Madrid el 31 de marzo de 1678.[76]​ La cédula describe el escudo en los siguientes términos:

El arzobispo Botero mediante decreto del 30 de junio de 1958 adoptó el escudo de la ciudad como emblema oficial,[75]​ añadiéndole como timbre la cruz arzobispal y en la parte inferior la divisa con el nombre de la arquidiócesis.[76]

Es de resaltar que fuera de las diferencias estilísticas, el escudo del arzobispado no cumple con dos características del blasón de la ciudad. El escudo jaquelado (ajedrezado) de 15 piezas, 7 azules y 8 de oro, fue cambiado por un corazón ajedrezado y la Virgen en vez de posar sobre una nube lo hace directamente sobre el torreón. Además, cada uno de los torreoncillos remata en cúpula, detalle que las armas de la ciudad no tienen.

El Tribunal Eclesiástico Interdiocesano de Medellín, es una institución jurídico-canónica para la justicia eclesiástica con sede en la ciudad de Medellín, fue creado por decreto de la Conferencia Episcopal Colombiana el 3 de marzo de 1972 y fue aprobado por el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica (encargada de los tribunales de la iglesia católica), el 19 del mismo mes y año.[77]​ El Tribunal de Medellín fue finalmente instalado el 10 de mayo de 1972.[77]

El organismo se rige por el Código de Derecho Canónico en los cánones 1 419, 1 421 y 1 423, igualmente los rige la Instrucción Dignitas Connubii emanada por el Pontificio Concejo para los textos legislativos del 25 de enero del 2005 fiesta de la conversión del Apóstol San Pablo y por los estatutos actuales vigentes. El Tribunal de Medellín es de primera instancia,[77]​ y sus funciones son:

El único tribunal de segunda instancia en Colombia está en la ciudad de Bogotá.[77]

El Tribunal de Medellín tiene jurisdicción en las arquidiócesis de Medellín y de Santa Fe de Antioquia, y en las diócesis de Caldas, Girardota, Jericó, Sonsón-Rionegro, Apartadó, Istmina-Tadó, Quibdó, Santa Rosa de Osos, en total diez circunscripciones eclesiásticas.[78]​ Los prelados de estas sedes, conforman la Asamblea Episcopal que rige los destinos del Tribunal y han nombrado como moderador de este, en el ejercicio de su autoridad, al arzobispo de Medellín,[78]​ quien actúa a través del Vicario Judicial del Tribunal.

Según el Anuario Pontificio de 2010, que realmente contiene los datos estadísticos de 2009, indica que en el territorio de la arquidiócesis habitan 3 376 000 personas, de los cuales 2 934 000 son católicos, o sea el 86,9% de la población, quienes son atendidos por 989 sacerdotes.[5]​ También indica que el arzobispado tiene 330 parroquias, pero en realidad el anuario no discrimina las parroquias de las cuasiparroquias. Actualmente (2011), la arquidiócesis cuenta con 1 062 sacerdotes (700 del clero secular y unos 362 del clero regular), a esto se le suman unos 138 sacerdotes extradiocesanos con licencias, dando un total de 1 200 sacerdotes en el territorio del arzobispado.[80]​ Además, tiene 323 parroquias y 12 cuasiparroquias, lo que da un total de 335 centros parroquiales.[81][82]​ Igualmente cuenta con un templo no parroquial (Iglesia de San Juan de Dios).

En términos de población, la arquidiócesis de Medellín es la segunda circunscripción eclesiástica más grande de Colombia, solo superada por Bogotá. Además, el arzobispado es prácticamente una diócesis urbana, pues el 96,3% de la población de su jurisdicción se concentra en las áreas urbanas de los 7 municipios que la componen, y tan solo el 3,7 % vive en la zona rural.[6]​ Igualmente, el 70,2% de la población de la arquidiócesis reside en la ciudad de Medellín,[6]​ por consiguiente concentra el 71,3% de las parroquias del arzobispado,[79]​ y el 29,8% de la población vive en los 6 municipios restantes,[6]​ los cuales cuentan con el 28,7% de las demás parroquias.[79]

En sus comienzos, la sede episcopal de Medellín llegó a tener aproximadamente 67 418 km² de territorio,[83]​ y hoy en día solo cuenta con 687,54 km², los cuales equivalen al 1,01 % de esa jurisdicción inicial,[83]​ por consiguiente es, territorialmente hablando, la quinta circunscripción eclesiástica de Colombia más pequeña, después del Vicariato de San Andrés (con 44 km²), y las diócesis urbanas de Fontibón (80 km²), Engativá (133 km²), y Soacha (425 km²),[84]​ pero ahora cuenta con más feligreses y parroquias de las que nunca llegó a tener en ese extenso territorio inicial.

Desde sus inicios, la iglesia local de Medellín ha tenido presente su compromiso social, teniendo preferencia por los más necesitados. El arzobispado cuenta actualmente con instituciones arquidiocesanas de carácter social, sin ánimo de lucro, las cuales son manejadas por personal especializado, tienen personería jurídica y ayudan al bienestar de la población sin distinción de religión, preferencia política o raza.

Como parte de su compromiso y misión, la educación siempre ha sido una de las prioridades de la arquidiócesis, no solo se enfoca en la formación sacerdotal, también ofrece a la comunidad laica educación completa bajo los conceptos católicos.

Para atender las aspiraciones al ministerio presbiteral, el arzobispado cuenta con 5 centros de formación sacerdotal,[98]​ además en su jurisdicción está la presencia de las casas de formación sacerdotal pertenecientes a diferentes institutos religiosos que también participan en la vida pastoral de la Arquidiócesis. Las casas de formación de la arquidiócesis son:

Igualmente, la arquidiócesis cuenta con la Escuela Diaconal Casa Pablo VI para la formación de diáconos permanentes. El programa de diaconado permanente fue instaurado el 23 de noviembre de 1994, de modo experimental y el 10 de agosto de 2007 fue establecido de modo definitivo.[108]​ Además, existe el Convictorio Eclesiástico de la Arquidiócesis de Medellín en Roma, el cual acoge a los sacerdotes del clero arquidiocesano que viaja a Roma para adelantar estudios en las ciencias eclesiásticas en alguna de las universidades pontificias de la ciudad.[109]​ El Convictorio fue establecido el 19 de octubre de 1980 por el cardenal López Trujillo, y desde el 30 de agosto de 2007 cuenta con estatutos y reglamento aprobados por La Congregación para la Educación Católica.[109]

Además de los centros de formación sacerdotal, la arquidiócesis cuenta con importantes centros de enseñanza media y superior, los cuales están a cargo de la Vicaría Episcopal de Pastoral Educativa y de la Cultura. El arzobispado posee 30 colegios católicos arquidiocesanos y parroquiales, que albergan unos 22 112 estudiantes, entre los que se incluye, el Colegio Seminario Menor, Colegio de la UPB, las Escuelas Populares Eucarísticas, las Granjas Infantiles y los Hogares San José.[111]

En el campo de la educación superior posee la Universidad Pontificia Bolivariana -UPB-, y la Institución Universitaria Salazar y Herrera -IUSH-.[111]​ La UPB, fundada en 1936, es una institución privada con derecho canónico y civil, con patrimonio autónomo, sin ánimo de lucro. Ofrece todos los niveles de formación que se prevén en las normas colombianas: preescolar, básica primaria, básica secundaria y media académica, tecnológica, profesional y los tres niveles de la formación avanzada con especialización, maestría y doctorado. Actualmente la universidad se ha expandido fuera del territorio de la arquidiócesis y cuenta, además de la sede de Medellín que es la principal, con sedes en las ciudades de Bucaramanga, Montería, Palmira y Bogotá,[112]​ las cuales atienden un total de 25 686 estudiantes en todo el país,[113]​ además la sede de Medellín, cuenta con la Clínica Universitaria Bolivariana que hace parte del proyecto académico de la universidad.[114]

La IUSH fue establecida en la década de 1990 con el nombre de «Politécnico Arzobispo Salazar y Herrera» y funcionaba en parte de las instalaciones del Liceo Salazar y Herrera. En 2003 cambia su carácter académico y pasa a ser institución universitaria, permitiéndole ofrecer carreras profesionales y desde 2005 funciona en su nueva sede. Actualmente ofrece carreras tecnológicas y profesionales.[115]

Otras entidades arquidiocesanas con personería jurídica:

La arquidiócesis de Medellín utiliza varios tipos de medios de comunicación para cumplir con sus esfuerzos de evangelización, para lo cual, cuenta con el Departamento de Comunicaciones. Los principales órganos de comunicación del arzobispado son «El Semanario Arquidiocesano», «Misión» y «El Informador», estas publicaciones son gratuitas y tienen como objetivo informar las noticias eclesiales, actividades de la curia arquidiocesana y el pensamiento del arzobispo sellado en el editorial.

El Semanario es un boletín informativo semanal enfocado principalmente al clero y a la curia arquidiocesana, su primera edición salió en marzo de 2004,[122]​ y tiene un formato carta. Misión es un periódico mensual orientado al público en general, fue lanzado en octubre de 2011 y su formato es alrededor del estilo tabloide.[123]​ El Informador es una revista mensual que abarca los temas eclesiales y de actualidad con mayor profundidad. Dichas publicaciones tienen su versión digital en formato PDF descargable desde la página del arzobispado. Adicionalmente, también son publicadas en Issuu sitio que permite visualizar los medios impresos sin necesidad de descargarlos.

En el sector de la radio, el arzobispado cuenta con espacios en diversas emisoras de la ciudad, especialmente en las estaciones radiales católicas y en Radio Bolivariana,[124]​ emisora de carácter universitario de propiedad de la Universidad Pontificia Bolivariana.

En el campo de la televisión, la Arquidiócesis cuenta con el apoyo del canal católico Tele VID (antiguamente llamado Televida), el cual tiene su sede en la ciudad de Medellín y transmite los principales eventos religiosos de la arzobispado.[125]​ Además, el arzobispo Tobón cuenta con un programa televisivo llamado «En Confianza con Monseñor» en donde los televidentes, después de escuchar los planteamientos del Arzobispo, disponen de la línea telefónica, así como de la Internet para exponer sus comentarios o inquietudes. [126]​ El canal, obra de la Congregación Mariana de Medellín, dispone de señal terrestre abierta que cubre el Área Metropolitana, permitiéndole llegar a más de tres millones de habitantes, e igualmente, cuanta con señal satelital abierta, que le permite cubrir todo el país y gran parte del continente americano.[127]

La arquidiócesis de Medellín, cuenta con una gran riqueza arquitectónica en iglesias y santuarios a lo largo y ancho de su jurisdicción, además ocho de sus templos han sido declarados Bienes de Interés Cultural de Carácter Nacional (Monumento nacional).[7]

Por su valor cultural, arquitectónico y/o histórico se destacan los siguientes templos:

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Canales oficiales de la Arquidiócesis de Medellín en diferentes portales



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