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Circuitos al Aire Libre



El Ciclismo en Ruta o Ciclismo en Carretera es una modalidad de Ciclismo de Competición que consiste en Competir en Carretera, a diferencia del Ciclismo en Pista que queda reducido al óvalo del velódromo u otras modalidades que no se disputan sobre asfalto. El Ciclismo en Ruta es un deporte muy exigente y no debe ser confundido con el cicloturismo, a pesar de que en él también se pueda dar cierto nivel de exigencia competitiva, pero se presupone que hay que ser totalmente autónomo sin asistencias al contrario que en el Ciclismo en Ruta que está todo mucho más controlado.

El Ciclismo en Ruta suele tener lugar a partir de la primavera hasta el otoño en el hemisferio norte. Muchos ciclistas del hemisferio norte pasan el invierno en países como Australia y Argentina para competir o entrenar. La gama de carreras profesionales de la Unión Ciclista Internacional van desde las de tres semanas llamadas "Grandes Vueltas" (Tour de Francia, Giro de Italia y Vuelta a España) a las clásicas de un día. Sin embargo, el Ciclismo en Ruta también se da a modo aficionado (amateur) o amistoso de exhibición mediante diferentes pruebas como pueden ser los critériums (carreras urbanas de poco kilometraje).

Se suelen utilizar indistintamente ambos términos para referirse a la modalidad. El término "ciclismo en ruta" viene de francés route y del inglés road (idiomas más usados en el ámbito profesional ciclista) cuya traducción correcta es carretera por lo que ese término se suele usar indistintamente para todas las especialidades disputadas en carreteras. Sin embargo, a menudo, para diferenciar la especialidad de contrarreloj de la más habitual disputada todos juntos en pelotón se suele hablar de ciclismo en ruta para referirse a esta especialidad; para estos casos también es utilizado el término etapa en línea a contraposición de etapa contrarreloj.

La primera prueba ciclista de la historia a modo competitivo registrada se disputó el 31 de mayo de 1868 en un pequeño circuito de 1200 metros en el parque de Saint-Cloud, a las afueras de París, en la que participaron 7 ciclistas y fue ganada por el expatriado británico James Moore[1]​ con una bicicleta de madera de piñón fijo y ruedas de hierro.[2]

Un año después se disputó la primera carrera propiamente dicha, concretamente el 7 de noviembre de 1869, entre París y Rouen. En ella participaron un centenar de ciclistas con el objetivo de culminar o ganar la prueba consistente en 123 km. Finalmente la lograron acabar 33. De nuevo británico James Moore ganó la prueba con un tiempo de 10 horas y 45 minutos. La intención de los organizadores fue demostrar que la bicicleta valía como medio de transporte para largas distancias.[3]

Las primeras asociaciones ciclistas se crearon en Florencia (Italia) el 15 de enero de 1870 y en Holanda en 1871 y posteriormente en Gran Bretaña y en España (Sociedad Velocipedista Madrileña y el Club Velocipédico de Cádiz) en 1878 pero fueron asociaciones humildes de pequeños clubs. La primera asociación nacional fue la francesa en 1881 que creó el primer campeonato francés de ciclismo.

En 1892 se creó la International Cycling Association (ICA) (Asociación Internacional de Ciclistas) en Londres, creada por un profesor de Inglés llamado Henry Sturmey, el fundador de Sturmey-Archer, siendo la primera asociación internacional de ciclismo, Se inauguró en 1893 y celebró su primer campeonato del mundo en Chicago, Estados Unidos, el mismo año. Pero divergencias entre los países que la formaban produjo que el 14 de abril de 1900 (durante los Juegos Olímpicos de París) se crease la Union Cycliste Internationale (UCI), (Unión Ciclista Internacional) actual organismo rector, fundado en París. Los integraron las federaciones nacionales de Francia, Bélgica, Estados Unidos, Italia y Suiza.[4]Gran Bretaña no fue inicialmente un miembro, pero se unió en 1903. En España el primer organismo ciclista nacional fue la Unión Velocipédica Española creada en 1895.

Estas asociaciones se basaban prácticamente en el ciclismo en pista y ciclismo en ruta ya que apenas existían otras modalidades. Sin haber ningún tipo de especialización ya que los corredores disputaban indistintamente ambas disciplinas desde los 333 metros de pista hasta los más de 100 kilómetros de la ruta. Sin embargo, se puede decir que el ciclismo en pista cogió cierta ventaja al organizarse su primer mundial en 1895, contando con pruebas de velocidad y medio fondo, ya que al disputarse en un velódromo se podía controlar mejor aparte de poder cobrar entrada.

En 1896 se disputó la primera prueba en ruta de los Juegos Olímpicos consistiendo en un circuito de ida y vuelta entre Atenas y Maratón de unos 87 km. Mientras en el ciclismo en pista ya se disputaron 5 pruebas. Sin embargo, ya no se volvió a disputar olímpicamente la disciplina en ruta hasta 16 años después en los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912 donde se disputaron 2 pruebas en ruta por ninguna en pista, siendo la única vez que no se disputaron pruebas en pista debido al derribo del antiguo velódromo de Estocolmo.

Entre 1890 y 1915 nacieron grandes pruebas de ciclismo en ruta, que con el paso de los años se han convertido en monumentos, algunas hoy todavía existentes.[5]

En España las primeras pruebas estatales surgirían de un colectivo de fabricantes de bicicletas de Éibar durante la República. Desde 1932 a 1935 se celebró la Éibar-Madrid-Éibar en 4 etapas, antesala de la Vuelta a España. Si bien anteriormente ya se habían disputado carreras en pequeños clubs, siendo oficialmente los más antiguos la Volta a Tarragona (1908), Volta a Cataluña (1911) y Clásica de Ordizia (1922) debido a la influencia francesa al estar próximo a dicha frontera.

En América la primera carrera registrada fue la Vuelta Ciclista del Uruguay cuya primera edición fue en 1939.

Debido a las numerosas pruebas que se iban creando se vio necesario crear unos límites de kilometraje y duración en ellas para una mejor organización. Así muchas de las carreras superiores a los 300 km dejaron de ser profesionales (la París-Brest-París en 1951). Mientras otras se ajustaron a dichos límites que cada vez fueron más estrictos.

También se abolieron categorías semi-profesionales ambiguas, como la Independiente, que eran corredores sin equipo que aprovechaban ese status para participar en carreras profesionales que permitiesen ese tipo de corredores. Que posteriormente fueron considerados como amateurs (aficionados).

En 1965, bajo la presión del Comité Olímpico Internacional, la UCI (Unión Ciclista Internacional) se dividió en la "Federación Internacional Amateur de Ciclismo" (FIAC) y la "Federación Internacional de Ciclismo Profesional" (FICP), coordinando ambas instituciones. La amateur se fijó en Roma, la profesional en Luxemburgo, y la UCI en Ginebra.

La Federación Amateur era la más extensa de ambas organizaciones, con 127 miembros por los cinco continentes. Era dominada por los países del este europeo, que eran básicamente amateurs. Además, representaba al ciclismo en los Juegos Olímpicos, y solo competían contra los miembros de la Federación Profesional en raras ocasiones.

En 1992, la UCI unificó a la FIAC y la FICP, fusionándose dentro de la UCI. La organización conjunta se trasladó a Lausana.[4]

Con la expansión de la bicicleta fuera de Europa y el creciente número de equipos, el número de ellos se había vuelto demasiado grande y por ende difícil de organizar. Para ello la UCI dividió a estos en divisiones dependiendo de su potencial.

De cara a la potenciación del ciclismo femenino la UCI repitió la fórmula del ciclismo masculino y desde 1998 organiza la Copa del Mundo femenina con las mejores pruebas de un día para corredoras femeninas.

De cara al 2005 se creó el circuito UCI ProTour lo que produjo una reestructuración de las categorías de carreras y equipos, mientras las carreras más importantes pasaron a ese circuito con un rango de importancia y valor dependiendo su nivel (4 categorías), el resto pasaron a los Circuitos Continentales UCI que se dividía en 3 categorías, por las 9 en total que había anteriormente (Tour de Francia, otras Grandes Vueltas, carreras de la Copa del Mundo, carreras .HC y otras carreras desde .1 hasta la .5).[otras 1]​ Aunque cada uno de esos Circuitos Continentales está integrado en cada continente siendo el europeo (UCI Europe Tour) el más estricto en sus normas de participación.

Los cambios sufridos en las categorías fueron los siguientes:[otras 1]

Tras esta reestructuración también se eliminó la categoría amateur de máximo nivel (2.6 o 1.6 y 1.7.1 o 2.7.1) que pasaron a categoría profesional .2; mientras las femeninas se simplificaron pasando de la .9.1 a la .1 y de la .9.2 a la .2 introduciéndose en 2013 la categoría 2.HC[7]​ que solo estuvo ese año.

En cuanto a las categorías de los equipos estos pasaron de GS1 a UCI ProTeam (con un límite de 20 contra los 24 que había anteriormente), de GS2 a Profesional Continental y de GS3 a Continental. Donde la "GS" significaba Groupes sportifs. En cuanto al ciclismo femenino apenas estuvo afectado por esta reestructuración y todos siguieron con una categoría única con los requisitos de los equipos masculinos Continentales.

El ciclismo en ruta propone cuatro tipos de prueba: las clásicas, las carreras por etapas, las pruebas contrarreloj individual y las contrarreloj por equipos; aunque frecuentemente a las contrarreloj se les ha omitido el calificativo de "ruta" para diferenciarlas de la mayoría de pruebas que se corren en pelotones, es decir, todos los corredores juntos. Existen, además, múltiples variantes dentro de estas pruebas, según se desarrollen con recorridos muy llanos, como en la clásica París-Tours, ondulados, como sucede en las clásicas que se corren en las Ardenas, o montañosos, como en las carreras alpinas y pirenaicas.

Hay que destacar que en los más de cien años de pruebas ciclistas, los únicos que han conseguido ganar las tres Grandes Vueltas (Tour de Francia, Giro de Italia y la Vuelta a España) y el Campeonato del Mundo han sido Eddy Merckx, Bernard Hinault y Felice Gimondi. Jacques Anquetil se quedó cerca: fue segundo en el Campeonato del Mundo de 1966.

Las pruebas que se desarrollan en un solo día son llamadas a menudo clásicas (aunque algunos solo suelen utilizar ese apelativo cuando la carrera en cuestión es de gran prestigio internacional utilizando en ese otro caso el nombre de carreras de un día o el de semiclásicas) y forman parte de las carreras en línea. Las más prestigiosas, también conocidas como monumentos, son (en el orden en que se suelen disputar): la Milán-San Remo, el Tour de Flandes, la París-Roubaix, la Lieja-Bastoña-Lieja y el Giro de Lombardía. Además de estas, existen otras pruebas que, sin llegar a tener la tradición de las anteriores, también gozan de un enorme prestigio: la Gante-Wevelgem, la Strade Bianche, la Amstel Gold Race, la Flecha Valona, la HEW Cyclassics, la Clásica de San Sebastián, la París-Tours o el ya desaparecido Gran Premio de Zúrich.

Siete corredores han conseguido el fin de semana ardenés (doblete Flecha Valona-Lieja-Bastoña-Lieja): Ferdi Kubler (1951, 1952), Stan Ockers (1955), Eddy Merckx (1972), Moreno Argentin (1991), Davide Rebellin (2004), Alejandro Valverde (2006) y Philippe Gilbert (2011). En el caso de los dos primeros fue un fin de semana real, mientras que los restantes lo hicieron en el plazo de los cuatro días que separan en la actualidad ambas pruebas.

Diez son los corredores que, con una semana de distancia, han ganado el prestigioso doblete del pavés (Tour de Flandes-París-Roubaix): Henri Suter (1923), Romain Gijssels (1932), Gaston Rebry (1934), Raymond Impanis (1954), Alfred de Bruyne (1957), Rik Van Looy (1962), Roger De Vlaeminck (1977), Peter Van Petegem (2003), Tom Boonen (2005) y Fabian Cancellara (2010 y 2013).

Por su parte, en 2004 el italiano Davide Rebellin llevó a cabo un inédito triplete, pues al fin de semana ardenés añadió la Amstel Gold Race, ganando tres pruebas mayores consecutivas. Esta racha sólo ha sido igualada otra vez más, en 2011, siendo protagonista el belga Philippe Gilbert. A estas tres carreras se le ha venido a llamar el tríptico de las Ardenas (clásicas de las Ardenas).

No son este tipo de carreras las que más triunfos han dado al ciclismo español, pues no gozan en España del prestigio que estas pruebas merecen. La única de las clásicas de máximo nivel (puntuable para la Copa del Mundo y sus sucesoras) en la que los españoles tienen un papel relevante es la de San Sebastián. En las demás, a Miguel Poblet, ganador de este tipo de pruebas en los años 50, hay que añadir en época más reciente a Juan Antonio Flecha, Óscar Freire y Alejandro Valverde como ganadores de grandes clásicas fuera de España. Sin embargo, ningún español ha ganado nunca ni el Tour de Flandes, ni la París-Roubaix. Esto se puede deber a que tradicionalmente los ciclistas españoles, e hispanos en general, se han amoldado más a las pruebas de alta montaña, como la desaparecida Clásica de los Alpes.

Las carreras que se disputan a lo largo de varios días, y que cuentan con varias partes, son carreras por etapas. Los tiempos obtenidos en el curso de cada etapa se suman para dar lugar a una clasificación general por tiempo. Muchas de estas pruebas cuentan también con otras clasificaciones complementarias: clasificación por puntos (en la que cada puesto en la llegada conlleva un determinado número de puntos, independientemente de las distancias marcadas), clasificación de la montaña (cada cota otorga un número determinado de puntos), en puntos determinados (metas volantes, o intergiros), para jóvenes (generalmente menores de 25 años), para los primeros clasificados de una determinada nacionalidad o región (en general, aquella en la que se organiza la prueba), o por equipos (en la que se suele contar el tiempo de los tres primeros).

El Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España son las más importantes, con una duración de tres semanas. Se las conoce también como Grandes Vueltas. Otras carreras por etapas pueden durar desde dos a quince días, y su importancia viene determinada por su catalogación UCI. En el año 2005 el sistema de clasificación fue sustituido por rangos, diferenciando las encuadradas en el UCI ProTour (clasificación mundial) y las encuadradasen los Circuitos Continentales UCI (clasificaciones continentales).

Eddy Merckx es el único corredor que ha triunfado en once ediciones de alguna de las tres grandes vueltas nacionales (Bernard Hinault diez, Jacques Anquetil ocho, Fausto Coppi, Miguel Induráin, Alberto Contador y Chris Froome siete, Gino Bartali, Alfredo Binda y Felice Gimondi cinco...)

El doblete Tour de Francia/Giro de Italia en el mismo año ha sido conseguido por Eddy Merckx (tres veces), Fausto Coppi, Bernard Hinault y Miguel Induráin (dos veces), Jacques Anquetil, Stephen Roche y Marco Pantani. El doblete Tour de Francia/Vuelta a España en el mismo año lo consiguieron Jacques Anquetil, Bernard Hinault y el británico Chris Froome. Eddy Merckx logró en 1973 el doblete Giro de Italia/Vuelta a España, Giovanni Battaglin lo logró en 1981, y el español Alberto Contador lo logró en 2008.

Bernard Hinault tiene también el récord de haber triunfado en las tres Grandes Vueltas en su primera participación. Fausto Coppi lo hizo en el Giro de Italia y el Tour de Francia (abandonando en su única participación en la Vuelta a España), Eddy Merckx lo hizo en el Tour de Francia y la Vuelta a España (ganando el Giro de Italia en su segunda participación), Alberto Contador lo hizo en el Giro de Italia y la Vuelta a España (ganando el Tour de Francia en su segunda participación).

Por detrás de estas Grandes Vueltas las carreras más importantes por etapas son estas que tienen una duración entre 6 y 9 días de competición: París-Niza, Tirreno-Adriático y Volta a Catalunya (en marzo); Vuelta al País Vasco (en abril); Tour de Romandia (en abril-mayo); y Critérium del Dauphiné y Vuelta a Suiza (en junio). Estas siete grandes carreras de una semana tienen una antigüedad de más de 50 años, algunas rondando los 100. Sin embargo, no han tenido una puntuación diferenciada respecto al resto de pruebas de una semana de máxima categoría e incluso a veces algunas de ellas han tenido una puntuación menor. De esta forma su prestigio es más histórico que por su catalogación real.

Las carreras contrarreloj constituyen la tercera gran familia de carreras en carretera. A diferencia de lo que ocurre en las carreras en línea, clásicas o por etapas, las pruebas contrarreloj se disputan en solitario, con salidas separadas de minuto en minuto en las distancias más cortas (menos de 30 km) o de dos en dos e incluso de tres en tres minutos para distancias superiores.

Desde mediados de los años 1990, hay también un Campeonato del Mundo destinado a corredores en esta especialidad. En las pruebas por etapas siempre suele haber una o varias pruebas contrarreloj, dependiendo por lo general de su duración.

Durante los años 1960 y 1970, existía una modalidad de contrarreloj en la cual se corría detrás de una motocicleta, la cual reducía considerablemente la resistencia del aire y hacía rodar a los ciclistas a mayores velocidades.

Aparte de las grandes vueltas y el Campeonato del Mundo, la carrera contrarreloj más prestigiosa era el Gran Premio de las Naciones, celebrado desde 1932 hasta 2004. Jacques Anquetil es el ciclista que más veces triunfó en esta prueba con nueve conquistas, seguido de Bernard Hinault con cinco. Luego de su desaparición, la carrera contrarreloj prueba es el Chrono des Nations.

Los mejores rodadores abordan a veces el récord de la hora, la cual se realiza en velódromos.

Durante los años 1990, las contrarrelojes han sido las pruebas que más se han beneficiado del avance tecnológico, ya sea con la inserción de elementos especialmente diseñados, como manillares o ruedas, o en la modificación de las bicicletas, favoreciendo así posturas más aerodinámicas.

Otra variante de las carreras contrarreloj son su modalidad por equipos. Cada equipo corre agrupado, con salidas separadas por un tiempo determinado. El tiempo que se cuenta es el del cuarto o quinto corredor que cruza la meta. Una gran vuelta cuenta a menudo con una etapa de esta modalidad.

Además existe otra modalidad, mucho menos habitual, que es la contrarreloj por parejas. La prueba más destacada (hasta su desaparición) de esta modalidad era el G. P. Eddy Merckx. También hubo contrarreloj por tríos como prólogo en la Vuelta a España y en el Tour de Francia, el último en el Tour de Francia 1988.

A lo largo de la historia ha habido centenares de pruebas de ciclismo en ruta masculinas, siendo las más importantes o significativas las siguientes, ordenadas por tipo y orden de creación:

Debido a que el ciclismo femenino empezó a ser profesional en los años 1990 y a la no continuidad de ellas estas pruebas ciclistas son mucho menos conocidas que las masculinas y algunas de ellas se disputan bajo el "soporte" de las masculinas, siendo las más importantes o significativas las siguientes, ordenadas por tipo y orden de creación:

Así, las carreras élite (sin limitación de edad) o sub-23 reconocidas por la UCI se consideran profesionales; debido a las pocas licencias femeninas y a lo limitado de su calendario no existen carreras sub-23 profesionales femeninas. Las élite o sub-23 reconocidas por una federación nacional o que incumplen alguna normativa UCI se consideran amateurs (o aficionadas), permitiendo la UCI cierto número de corredores profesionales -estas a veces están indicadas con una "N" ó "NE": National Event-. Finalmente las que no están reguladas por ningún organismo o su normativa es un tanto ambigua dependiendo del país se consideran carreras de exhibición no oficiales o "romerías";[10]​ (las carreras amateurs y estas no oficiales también pueden ser critériums si se disputan en un circuito fijo cerrado incluso combinándose en ellas varias pruebas como la "puntuación" o "eliminación" más típicas del ciclismo en pista).

También hay carreras de categorías inferiores aunque con un nivel de preparación no tan profesionalizado como las anteriores y se dividen en categorías de edad.

A pesar de que algunos critériums, carreras de categoría junior (juvenil), o pruebas cicloturistas estén en los calendarios de la UCI estas no se consideran profesionales pero están reconocidas por dicho organismo debido a que tienen la consideración de internacionales.

Debido al gran número de pruebas masculinas estas se dividen en varias clasificaciones con sus diferentes categorías, estas desde 2005 son las siguientes:

En el ciclismo femenino al haber menos pruebas solo hay una clasificación única con la particularidad de que las pruebas pertenecientas a la Copa del Mundo femenina también puntúan para una clasificación independiente. Su nivel viene predeterminado por este baremo:

Dependiendo de las cualidades de cada ciclista se suelen agrupar en varios tipos, no excluyentes entre sí, los términos más comunes son:

Los ciclistas se juntan o son contratados para competir en eventos de ciclismo, ya sean profesionales o amateur. Los equipos ciclistas son especialmente importantes en ciclismo en ruta y ciclismo en pista existiendo a nivel mundial miles de equipos ciclistas de todo tipo.

En principio fueron contratados individualmente pero tras la profesionalización de esta disciplina ciclista se hizo imprescindible una coordinación y tácticas comunes en carrera de cara a conseguir los objetivos.

Desde 1997 estos grupos fueron denominados oficialmente simplemente por GS1, GS2 o GS3. Donde la "GS" significaba Groupes sportifs. Agrupados dependiendo de su nivel deportivo lo que le daba acceso a unas u otras carreras.

Desde 2005 los mejores equipos profesionales se agrupan en el UCI ProTeam para competir en el UCI WorldTour que es una competición ciclista impulsada por la Unión Ciclista Internacional, en algunos aspectos sustitutiva de la antigua Copa del Mundo de Ciclismo. El resto se agrupa en Profesionales Continentales, que son un grupo intermedio ya que pueden participar en las pruebas UCI WorldTour mediante invitación; y los Continentales, que están en un escalafón más bajo teniendo una consideración de semi-profesionales. Todos los equipos pueden participar en las carreras de los Circuitos Continentales UCI pero dependiendo su categoría tienen acceso a unas u otras siendo en las del UCI Europe Tour donde existe una mayor limitación.

En el ciclismo femenino existe una categoría única con los mismos requisitos que los Continentales. Esto se debe a que apenas hay una treintena de equipos profesionales registrados y muchos de ellos no pueden disputar pruebas internacionales debido a su ajustado presupuesto por lo que apenas hay problemas de participación e invitaciones a esas pruebas.



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