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Ibias



Extensión del concejo en el Principado de Asturias.

Ibias es un concejo de la comunidad autónoma del Principado de Asturias, España. Limita al norte con Allande y Fonsagrada y Negueira de Muñiz (provincia de Lugo), al este con Degaña y Cangas del Narcea, al sur con Peranzanes y Candín (provincia de León) y al oeste nuevamente con Fonsagrada y Navia de Suarna, ambas de Galicia. Cuenta con una población de 1362 habitantes (INE 2017).[1]

Es uno de los municipios asturianos en los que se habla eonaviego.

En esta zona hay una falta de restos de los primeros periodos. Su historia más antigua comienza con los restos de dolmenes, como los catalogados de Seroiro, Pradías, Andeo o Villares de Arriba. Entre sus túmulos están los de Chao dos Moullois que no tienen grandes restos.

Su edad del hierro, aparece marcada por la cultura castreña entre ellos destacaremos los Cecos, Villameirín, Fondodevilla, Sena o Laguía. Ninguno de estos castros ha sido excavado, por lo que no se puede saber cuáles son posteriores a la conquista romana, fase histórica de la que son buen testimonio los campamentos romanos de A Granda das Xarras y A Recacha, relacionables con las guerras cántabras.[2]​ Lo que sí se puede saber por los restos de explotaciones auríferas que este concejo tiene, es que la dominación del imperio tuvo como objetivo el control de los yacimientos de oro del occidente asturiano. En este concejo es donde se encuentran el mayor resto de minas auríferas. Los asentamientos romanos también explotaron yacimientos de plata en Penedela y río de Porcos, donde aparecieron lucernas y diversas herramientas.

Las primeras referencias escritas de esta zona se corresponden al periodo altomedieval y pertenecen a instituciones eclesiásticas que querían enriquecer su patrimonio, así éstas aluden a las fundaciones monásticas de Sante Marie de Zeques y Sancti Antonini de Ibias, la primera incluida en el falso testamento de Fruela II de Asturias, aunque también hay mucha documentación falsa. Entre los monasterios con influencia en esta zona destaca el de Corias.

En los siglos XI al XIII, ya empieza a tener unas características más propias esta zona, aparece su nombre Ibia o Ibi, como una denominación englobadora de territorios. En esta zona lo que más predomina fue una presencia laica, así la Casa de Ibias o la de Ron, que son de las principales familias locales, ostenta durante un gran periodo este territorio bajo su dominio.

En el siglo XIV, hay que destacar un hecho que marca el poder laico, es el litigio contra las personas herederas de la Casa de Ibias, ya que querían que se les reconocieran todos sus derechos, las gentes del lugar pleitearon alegando que el señorío pertenecía al Príncipe de Asturias sin conseguirlo. La Cancillería resolverá a favor de la Casa de Ibias y esto traerá una tensión antiseñorial. Se fundan los mayorazgos de Ibias y Ron que unidos a los que ya había, creaban una gran zona exenta de jurisdicción ordinaria. Llegando un momento que se definía a este concejo como "concejo de Ybias que es de López Núñez Ron y de otros señores".

En el siglo XVIII, la situación es tensa y hay una gran cantidad de quejas al Rey sobre el poder y abusos de estos señores y en especial de don Miguel de Ron al que se acusaba de haber hecho en la villa de Cecos "coto y jurisdicción cerrada de horca y cuchillo". El Rey mando un visitador y debido a las contundentes noticias del visitador, el monarca decidió embargar algunos cotos. Con la apelación de sus titulares algunos los recuperaron y otros pasaron definitivamente a la jurisdicción ordinaria. Los cotos se habían reducido pero todavía había gran cantidad de ellos. En esta época la actividad agraria centraba la economía del concejo, porque industria apenas había, únicamente la hidráulica para la molienda del grano.

El siglo XIX, estuvo marcado por diferentes hechos. La guerra de la Independencia, que afectó al concejo de un modo marginal. Más actividad tuvieron las guerras Carlistas, debido a los movimientos de diversas partidas. Lo que se destaca en este siglo, son las modificaciones administrativas, así Ibias ingresa en el partido judicial de Grandas de Salime y más tarde en el de Cangas de Tineo. Luego se irán integrando en el concejo diferentes cotos, aunque todavía quedaran algunos con relativa independencia. Es en este siglo cuando Degaña se separa de Ibias y este alcanza la configuración que tiene en la actualidad.

En el siglo XX, durante la dictadura de Primo de Rivera, la capital municipal se trasladará, por unos meses a Cecos. La Guerra Civil Española no tuvo operaciones bélicas de especial trascendencia. Tuvo más importancia cuando concluyó la guerra, la partida guerrillera de Serafín Fernández Ramón "El Santeiro", que siguió peleando durante un tiempo. Lo más destacable en este siglo fue su éxodo rural, la explotación minera de antracita de Tormaleo, que trajo una redistribución de su población pasando su capital San Antolín de Ibias del décimo lugar por número de habitantes a ser el primero.

El concejo forma parte de la cuenca del río Ibias y parte de la cuenca del río Navia. Tiene una población de 1362 habitantes (INE 2017)[1]​ y sus principales núcleos por número de habitantes son: San Antolín de Ibias que es la capital del concejo, Villares de Abajo, Luiña, Tormaleo, Cecos y San Clemente. Sus vías de comunicación son difíciles ya que este concejo está flanqueado por altas montañas con altitudes superiores a 1000 metros. Están constituidas por las carreteras comarcales AS-29 (San Antolín de Ibias - La Regla de Perandones), AS-210 (Cruce con AS-29 - Marentes y Límite con Lungo), AS-212 (San Antolín de Ibias - Degaña) y la local AS-348 (Ventanueva - Cecos, conocida antiguamente como AS-211), teniendo una distancia a la capital del Principado, Oviedo, de 150 kilómetros.

El relieve configura dos zonas topográficamente diferentes, aunque con rasgos similares. Al sur, se localizan las alturas y pendientes más abruptas, el resto del territorio se caracteriza por formas más suaves y culminaciones aplanadas. Esto marca un concejo con fuertes contrastes ya que va desde los 200 metros del río Ibias hasta los 2000 de sus sierras. Ibias es el último bastión del Macizo Central, su cima más elevada es El Pico Miravales de 1969 metros de altitud. Otros picos a destacar son: El Pico de Ciallo de 1549 metros, Las Leiras de 1427 metros, El Teso del Cortín de 1201 metros, etc. Su red hidrográfica está marcada por el río Ibias que atraviesa el concejo de este a oeste y recibe sus aguas de numerosos afluentes como son: el Forma, el Cervos, el Piliceiro, etc.

En lo referente a su masa arbórea, este concejo ha tenido una fuerte repoblación de coníferas, pero sigue conservando extensas manchas de vegetación autóctona, como alcornoques, castaños, madroños, etc. En su fauna cuenta con urogallos, corzos, jabalís, rebecos y algunos ejemplares de osos pardo. En su territorio se encuentra parte del parque natural de las Fuentes del Narcea e Ibias y la Reserva Natural de Ancares.

Monte bajo con abundancia de matorrales de tojos, arándanos, brezo, escoba y helechos. En las zonas más altas hay bosques de hayas y castaños. No faltan los robles, que constituyen una reserva protegida.[3]

Las aldeas se encuentran desperdigadas en las laderas de las montañas; su acceso es difícil por caminos tortuosos. Durante los últimos años del siglo XX ha tenido lugar una importante emigración a pesar de que el trabajo no faltaba en el propio concejo en las minas de antracita de Tormaleo.

El concejo de Ibias está dividido en 11 parroquias:

En el concejo de Ibias hay que destacar su posición marginal respecto a los centros de decisión regional. Conoció en el siglo XX, un acusado despoblamiento que fue unido a la ruina de su modelo histórico basado en el trabajo rural. Tuvo una densidad de población relativamente alta para ser un concejo de montaña ya que en 1920 tenía 7387 habitantes frente a las 2469 personas que tenía en 1995, o las 2152 actuales. Esta pérdida se produjo en la última mitad del siglo XX, donde su emigración fue a diferentes lugares América, Europa, los centros industriales españoles, o los centros industriales asturianos. También por su situación de cercanía al valle de Laciana.

Su despoblamiento ha sido de tal magnitud que su densidad de población no llega a 10 habitantes por kilómetro cuadrado, pero que en sus zonas montañosas llega a un abandono total, teniendo como consecuencia un gran envejecimiento progresivo de la población.

Tradicionalmente se basaba en el ganado y la agricultura; en el ganado con la cría de ovejas y cabras que paulatinamente dio paso a la cría de ganado mayor de vacas; en la agricultura con el cultivo de alcacer —la hierba verde de la cebada—, centeno y escanda hasta la introducción del maíz y la patata. También eran buenas las tierras para el cultivo de viñedos, con una producción para uso familiar. El centeno ha sido desde siempre uno de los sembrados clave y abundante. Con este cereal se elaboraba el pan y además se utilizaba para construir o rehacer las cubiertas de las casas y cabañas de teito.

Destacaremos el inicio de la actividad minera de Tormaleo,vinculada con las explotaciones mineras de interior y cielos abiertos de Coto Minero Cantábrico que produjo una redistribución de la población, así su capital San Antolín de Ibias que era superada por varios núcleos de población en número de habitantes, pasa a ser el primer núcleo con una población de 400 habitantes.

La distribución de la población en el sector económico es diferente. El sector primario se dedica a la ganadería en pequeñas explotaciones que tenderán a desaparecer debido a la edad. Las principales explotaciones agrícolas están orientadas hacia los cultivos herbáceos de secano, y la producción de patatas, nabos y algunos cereales. Un cultivo de vieja tradición como era el viñedo, no alcanza la extensión que tuvo antaño.

El sector secundario se reduce a la extracción minera de antracita, el resto de actividad industrial apenas es significativo, en la actualidad cuenta con extracciones de minas a cielo abierto, de gran impacto medioambiental, estando previsto comenzar otras en Fondo de Vila y Tormaleo.

El sector terciario se concentra en San Antolín, la capital del municipio, y en Luiña, todo ello derivado de la actividad minera.

En las tierras del concejo de Ibias y en algún otro pueblo cercano tuvieron fama desde tiempo remotos los cunqueiros y los cesteiros. Se trata de los artesanos que trabajan la madera, relacionados culturalmente con la época ancestral de los países del norte de Europa, en aquellos lugares de abundancia de bosque.

Los cunqueiros —artesanos de concos o cuencos de madera— fabricaban recipientes de madera y vajillas enteras en una época en que ni la economía ni la costumbre toleraban la utilización de otro material.[n. 1]​ Se sabe que este uso entraba en el ajuar doméstico de los tiempos antiguos y de tiempos más cercanos gracias a las descripciones hechas por los viajeros, como Eugenio de Salazar del siglo XVI. Los principales puntos artesanales estaban en las aldeas de El Bao y Sisterna (Astierna) del concejo de Ibias y en El Corralón (Il Curralin) y Tablado (Trabao) pertenecientes al concejo de Degaña que atendían especialmente las demandas de Tormaleo.

El trabajo de los cesteiros consistía en el trenzado o entrelazado hecho con tiras de castaño, avellano o roble. La tradición ha perdurado en Oumente y Folgueiras de Boiro (aldea de Cecos). La tarea realizada era y es de muy distinta índole. Se confecciona todo tipo de canastos, grandes y pequeños, tabiques llamados cebatu para el cerramiento de las galerías y vanos y para la separación de los pesebres en las pallozas y cabañas. Se empleaba también el entretejido para fabricar un apero de labranza llamado rastro, utilizado para gradar o allanar la tierra después de arada. Consistía en tres vástagos de roble puestos en paralelo sobre los que se iba entretejiendo con ramas de castaño hasta formar un marco de tamaño adecuado para la faena agrícola.

La labor de entretejido se llama desde antiguo en Asturias sardu, xebe y sebe. Así estaban hechas las paredes de los antiguos hórreos de los que se conservan algunos ejemplares en Galicia.

En el concejo de Ibias, desde 1979, el partido que más tiempo han gobernado ha sido el PSOE (véase lista de alcaldes de Ibias). La actual alcaldesa es Silvia Méndez Abello (PSOE).

Este concejo carece de grandes monumentos pero tiene unos bonitos ejemplos románicos y una construcción popular muy interesante. Destacaremos:

Las construcciones con teito pertenecen a la arquitectura popular autóctona, destinadas a viviendas, pajares, cabañas para ganado, hórreos y otros pequeños edificio auxiliares. Son edificios con muros de piedra y techumbre vegetal de paja de centeno. En Ibias, Degaña y Cangas de Nancea el teitado se hace con la técnica a beu.[n. 2]​ Los teitos mantienen la forma redondeada del edificio. El interior comparte vivienda con establo de animales; son las casas-establo que en los Ancares se conocen como pallozas.

Entre estas construcciones populares, destacan sus hórreos que antaño tuvieron la techumbre de paja y que se cambió por la pizarra. Se pueden encontrar varios hórreos tallados. Son dos los carpinteros constructores que sobresalen: Domingo Álvarez y Florentino Nogueiro. El primero trabajó a finales del XVIII y principios del XIX, fundamentalmente, en la parroquia de San Clemente, con tallas en las que combina gran número de elementos. El segundo fue el carpintero que construyó las últimas paneras en el siglo XX, en las que insertó complicados entrelazos, sobre todo en las parroquias de San Clemente y Cecos.

También sobresalen las construcciones destinadas a las abejas; son los cortíos (cortines), de forma circular con muros hechos de mampostería de más de dos metros de altura, con aleros hechos de losas planas, en cuyo interior se colocan las colmenas para protegerlas del oso. En la parroquia de Seroiro, aparecen los talameiros, o pequeñas torres de planta cuadrada y unos tres metros de alto, en cuya parte superior se colocaban las colmenas sobre unos tablones.



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