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Karst



Con el nombre de karst (procedente de Karst, nombre alemán de la región italo-eslovena de Carso), relieve kárstico,[1]carst, carsto o carso se conoce a una forma de relieve originada por meteorización química de determinadas rocas, como la caliza, dolomía, yeso, etc., compuestas por minerales solubles en agua. Se denominan ciencias del karst al conjunto de las disciplinas que lo investigan.

La palabra «karst» proviene de Carso/Kras, región italo-eslovena de mesetas calcáreas de una configuración característica. El nombre fue germanizado en «Karst», cuando el país estuvo incorporado al Imperio austrohúngaro.

El concepto de karst fue introducido en 1893 por el geógrafo serbio, especializado en geomorfología, Jovan Cvijić en su libro Das Karstphänomen.

Según la Real Academia Española se utiliza el adjetivo kárstico[1]​ para referirse al relieve que nos atañe, aunque se acepta también la forma cárstico.[2]

El relieve de estas zonas está condicionado principalmente por la disolución de las rocas; es lo que se llama «karstificación». Las reacciones químicas responsables de la disolución de los carbonatos son las siguientes:

Se observa que el contenido de hidrogenocarbonato, un átomo de carbono proviene de la matriz de calcárea y el otro proviene del dióxido de carbono (principalmente de origen biogénico ya que la concentración de este último en el suelo es mucho mayor que en la atmósfera). Estas dos fuentes también son diferenciables por sus niveles de isótopos de carbono (segregación de carbono 13 en los seres vivos).

La disolución y por lo tanto la formación del relieve kárstico, se ve favorecida por:

Una región fría, húmeda y calcárea, por tanto, es más propensa a desarrollar un relieve kárstico. Sin embargo, se encuentra este relieve en toda la Tierra, tanto en regiones cálidas como húmedas.

Un karst se produce por disolución indirecta del carbonato cálcico de las rocas calizas debido a la acción de aguas ligeramente ácidas. El agua se acidifica cuando se enriquece en dióxido de carbono, por ejemplo, cuando atraviesa un suelo y reacciona con el carbonato, formando bicarbonato, que es soluble. Hay otro tipo de rocas, las evaporitas, como por ejemplo el yeso, que se disuelven sin necesidad de aguas ácidas. Las aguas superficiales y subterráneas van disolviendo la roca y creando galerías y cuevas que, por hundimiento parcial, forman dolinas y, por hundimiento total, forman cañones.

Existen otras muchas formas kársticas, según si estas formas se producen en superficie o por el contrario son geomorfológicas que aparecen en cavidades subterráneas. En el primer caso se denominan exokársticas:

En el segundo caso se llaman endokársticas: (simas, sumideros, sifones, foibas, etc.).

Cuando el agua, cargada de gas y piedra caliza disuelta en forma de bicarbonato cálcico, llega a una cavidad más grande que las fisuras por las que ha pasado (fisuras y diaclasas causadas por los movimientos tectónicos o por la crioclastia en superficie, por ejemplo), puede evaporarse lentamente y las sales disueltas en el agua llegan a cristalizarse en determinadas circunstancias, por ejemplo, al gotear desde el techo de una cueva hacia el suelo, formando estalactitas en el techo, estalagmitas en el suelo, columnas cuando estas dos formas llegan a unirse o, si se estanca en una cavidad, se pueden formar geodas.

En España este tipo de relieve está ampliamente representado en la denominada España caliza.

Ejemplos de paisajes kársticos sobre calizas en la península ibérica son el Torcal de Antequera (Málaga), Cerro del Hierro (Sevilla), el Macizo de Cabra en la Subbética Cordobesa, la Sierra de Grazalema (Cádiz), Yacimiento paleontológico de Quibas en Abanilla (Murcia), el Monasterio de Piedra en Zaragoza, la Ciudad Encantada en Cuenca, el Macizo de Larra en Navarra y el Valle del Rudrón (Burgos).

Ejemplos de modelado kárstico sobre yesos existen en el valle del Ebro, en Sorbas (Almería), el Túnel del Sumidor en Vallada (Valencia) o el parque natural de los Calares del Río Mundo y de la Sima en la provincia de Albacete. También en Mallorca, en la Sierra de Tramuntana, por ejemplo en la zona de Sa Calobra.

Este relieve puede apreciarse también en las grutas de Cacahuamilpa, en el estado de Guerrero en México. El Karst de Moravia se encuentra ubicado al norte de la ciudad de Brno, en la República Checa.

El colapso de sistemas kársticos puede dar lugar a paisajes kársticos muy característicos, abundantes en la región de Pinar del Río de Cuba (llamados mogotes) o en la región kárstica del sur de China. Estos mogotes son pequeñas montañas muy escarpadas que restan de la topografía anterior a la erosión kárstica.

Cuando el agua superficial erosiona las rocas situadas por encima de las aguas subterráneas, puede provocar el hundimiento del techo de la gruta y dejarla al descubierto. Estas formaciones son características de la península de Yucatán y reciben el nombre de cenotes; otros rasgos geomorfológicos kársticos se aprecian también en otras localidades del sureste de México.[3]




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