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Lenguas íbero-romances



Indoeuropeo
  Itálico
    Romance
     Romance occidental

Lenguas iberroromances      Gallego-portugués      Astur-leonés      Español      Aragonés

Lenguas occitanorromances      Occitano      Catalán/Valenciano
Otra      Euskera

Las lenguas iberorromances son un subgrupo de lenguas romances que posiblemente forman un subgrupo filogenético dentro de la familia romance. Las lenguas iberorromances se desarrollan en territorios ocupados por los romanos hacia el año 415, es decir, la península ibérica, el sur de las Galias y el norte del Magreb y sus posteriores conquistas.

Lenguas consideradas universalmente dentro del grupo iberorromance son el galaico-portugués (y sus modernos descendientes), el asturleonés, el español o castellano y el navarroaragonés. Algunos autores incluyen también a las lenguas occitanorromances. Todas estas lenguas forman un continuum geolectal con alta inteligibilidad entre lenguas adyacentes.

Las lenguas iberorromances son una agrupación convencional de las lenguas romances, aunque muchos autores usan el término en un sentido geográfico y no necesariamente filogenético. Filogenéticamente, existen discrepancias sobre si qué lenguas deben considerarse dentro del grupo iberorromance, ya que por ejemplo algunos autores consideran que las ibero-orientales, también llamadas occitano-románicas, podrían estar más estrechamente relacionadas con las lenguas galorromances que con las lenguas ibéricas occidentales (iberorromance nuclear). Y la posición del aragonés dentro de las lenguas romances de la península ibérica también ocasiona discrepancias.

Una agrupación geográfica convencional frecuente es la siguiente:

En lo que sigue se usará el signo convencional † para las lenguas extintas.

El iberorromance occidental presenta un número de rasgos gramaticales y fonológicos definitorios que están ausentes en el llamado iberorromance oriental que a su vez presenta características comunes con el galorromance o el galoitaliano pero no presentes en las lenguas iberromances occidentales. Algunos autores consideran que las lenguas iberorromances abarcan sólo al grupo occidental y nuclear y que el llamado "iberorromance oriental" realmente constituye un grupo filogenético aparte con características intermedias entre el iberorromance y el galorromance.

Las lenguas iberorromances occidentales (Grupo Ibero-Occidental) son:

Las lenguas occitanorromances, a veces llamadas lenguas iberorromances orientales, forman un grupo aparte y su inclusión dentro de las lenguas iberorromances es problemática, ya que no comparten las características principales de las lenguas iberorromances. También es discutible si deben ser consideradas como más cercanas a las lenguas galorromances, galoitalianas o retorromances.

De acuerdo con Ethnologue las lenguas iberorromances orientales (Grupo Ibero-Oriental) son:

La clasificación de Ethnologue incluye un grupo de lenguas romances de la península ibérica dudoso, formado por el navarroaragonés y por el mozárabe: el Grupo Pirenaico-Mozárabe, aunque muchos especialistas consideran que dicha división no es un grupo válido, ni encuentran demasiados argumentos para postular una especial relación entre el aragonés y el mozárabe.

El grupo pirenaico-mozárabe se suele clasificar de varias maneras, y no existe un consenso global sobre su filiación. Las teorías más aceptadas son:

Dada la gran cercanía que tienen las lenguas iberorromances por toda la península ibérica (y algunas áreas de América del Sur), existen áreas donde se hablan lenguas mixtas o variedades lingüísticas de transición que presentan características mixtas a las de las lenguas iberorromances adyacentes. Estas lenguas mixtas son:

En muchas áreas de África y América, particularmente en zonas donde históricamente existió un importante tráfico de esclavos y por tanto contacto de hablantes de lenguas muy diversas, se desarrollaron pidgins como medio de intercambio, que dieron lugar a numerosas lenguas criollas de base española y portuguesa:

El proyecto de comparación sistemática ASJP basado en la similitud léxica medida como la distancia de levenshtein de una lista de cognados ha construido árboles cladísticos que dan una aproximación razonable al parentesco filogenético de numerosas familias. En el caso de las lenguas iberorromances mencionadas anteriormente, el árbol cladístico tiene la forma:

Siciliano

Napolitano

Romanesco

Corso

Italiano

Dálmata

Arrumano

Meglenorrumano

Rumano

Sardo

Aragonés

Asturleonés

Español

Gallego

Portugués

Catalán

Occitano

Francoprovenzal

Picardo

Francés

Normando

Valón

Friulano

Ladino

Romanche

Piamontés

Lombardo

Emiliano-Romañol

Ligur

Véneto

Istriano

Existen diversas innovaciones fonéticas comunes a las lenguas iberorromances:

El inventario consonántico del proto-iberorromance coincide con los inventarios del español medieval y del portugués medieval:

Este sistema casi idéntico al del italiano estándar (excepto por el hecho de que el italiano carece de /*ʒ/ y de la oposición /*ɾ/-/*r/). El fonema /*t͡ʃ/ es complicado porque, aunque aparece tanto en portugués como en español, en ambas lenguas procede de diferentes grupos latinos, por lo que es posible que en proto-iberorromance este fonema no existiera como tal y su presencia se deba solo a desarrollos posteriores. Aquí se postula porque ocasionalmente en español se tienen /t͡ʃ/ procedente de PL- latino (AMPLU port. y esp. ancho, P(O)LOPPU > esp. chopo, port. choupo).

En cuanto a las evoluciones posteriores:

El inventario vocálico reconstruido para la sílaba tónica está formado por siete vocales /*i, *e, *ɛ, *a, *ɔ, *o, *u/.

El sistema vocálico en sílaba tónica se ha preservado mejor en las variedades de gallego-portugués que en ninguna otra área iberorromance (oriental), en estas variedades siguen manteniéndose los cuatro grados de abertura original (cerradas, semicerradas, semiabiertas, abiertas). En el español, asturleonés y aragonés los grados de abertura se han reducido en una unidad y el número de vocales distintivas se ha reducido a cinco /i, e, a, o, u/ (en catalán se siguen conservando también las mismas vocales que en gallego). En valenciano, se distinguen siete vocales: las abiertas (à-è-ò) y las cerradas (é-í-ó-ú). El español medieval muestra reflejos diferentes para las vocales semicerradas y semiabiertas en sílaba tónica, las primeras se mantienen pero las segundas diptongan: /*ɛ/ > [je] y /*ɔ/ > [we], mientras que /*e/ > [e] y /*o/ > [o]. En el sistema átono tanto el portugués como el balear/catalán/valenciano muestran variación alofónica.

Las principales diferencias en el sistema consonántico se restringen a las africadas y fricativas:

La siguiente tabla resume los cambios entre el proto-iberorromance y las lenguas modernas:

Tabla comparativa entre las lenguas romances vivas en la península ibérica.

Los numerales en diferentes variedades iberorromances y occitanorromances son:[10][11]

En la siguiente tabla se incluyen las lenguas y criollos iberorromance (en sentido amplio: iberromance estricto y occitanorromance). Los colores indican el subgrupo (amarillo: español y criollos de base española, azul: gallego-portugués y criollos de base portuguesa, verde: asturleonés, rojo: occitanorromance).



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