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Natividad de Cristo



La natividad de Jesús, la natividad de Cristo, el nacimiento de Jesús o el nacimiento de Cristo, se describen en los evangelios bíblicos de Mateo y Lucas. Los dos relatos coinciden en que Jesús nació en Belén de Judea, su madre María estaba desposada con un hombre llamado José, que descendía del rey David y no era su padre biológico, ya que su nacimiento fue causado por la intervención divina.

La natividad es la base de la festividad cristiana de Navidad el 25 de diciembre y juega un papel importante en el año litúrgico cristiano. Muchos cristianos exhiben tradicionalmente pequeñas escenas del pesebre que representan la natividad en sus hogares, o asisten a las obras de teatro de la Natividad o los concursos de Navidad que se enfocan en el ciclo de la natividad en la Biblia.

Las congregaciones cristianas de tradición occidental (incluida la Iglesia católica, los ortodoxos de rito occidental y las Iglesias protestantes) comienzan a observar la temporada de Adviento cuatro domingos antes de Navidad. Los cristianos de la Iglesia ortodoxa y el cristianismo oriental observan una temporada similar (a veces llamada Adviento, pero también llamada «Ayuno de Natividad») que comienza cuarenta días antes de Navidad. Algunos cristianos ortodoxos orientales (por ejemplo, griegos y sirios) celebran la Navidad el 25 de diciembre. Otros ortodoxos (por ejemplo, coptos, etíopes, georgianos y rusos) celebran la Navidad el 7 de enero (Koiak 29 en el calendario copto) como resultado del cumplimiento del calendario juliano, en lugar del calendario gregoriano. La Iglesia armenia, sin embargo, continúa la antigua práctica original cristiano oriental de celebrar el nacimiento de Cristo no como una festividad separada, sino el mismo día de la celebración de su bautismo (Teofanía), que es el 6 de enero.

La representación artística de la natividad ha sido un tema importante para los artistas cristianos desde el siglo IV. Las representaciones artísticas del belén desde el siglo XIII han enfatizado la humildad de Jesús y promovido una imagen más tierna de él, un cambio importante con respecto a la imagen temprana del «Señor y Maestro», reflejando cambios en los enfoques comunes adoptados por el ministerio pastoral cristiano durante la misma época.

Tanto los evangelios de Mateo como de Lucas sitúan el nacimiento de Jesús en Belén. El Evangelio de Lucas dice que María dio a luz a Jesús y lo colocó en un pesebre «porque no había lugar para ellos en el mesón». La palabra griega kataluma puede traducirse como «mesón» o «habitación de invitados», y algunos eruditos han especulado que José y María pudieron haber buscado quedarse con familiares, en lugar de una posada, solo para encontrar la casa llena, ante lo cual acudieron al refugio de una habitación con pesebre. Este podría ser un lugar para mantener a las ovejas dentro del área de Belén, llamado Migdal Eder («torre del rebaño»), como lo profetizó el profeta Miqueas en Miqueas 4:8. Aunque Mateo no indica explícitamente el lugar de origen de José o dónde vivía antes del nacimiento de Jesús, el relato implica que la familia vivía en Belén. Lucas 1:26-27 relata que María originalmente vivía en Nazaret en el momento de la Anunciación, antes del nacimiento de Jesús en Belén.

En el siglo II, Justino Mártir afirmó que Jesús había nacido en una cueva en las afueras de la ciudad, mientras que el Protoevangelio de Santiago describió un nacimiento legendario en una cueva cercana. La Basílica de la Natividad dentro de la ciudad, construida por Helena de Constantinopla, contiene el sitio del pesebre de la cueva tradicionalmente venerada como el lugar de nacimiento de Jesús, que puede haber sido originalmente un sitio del culto del dios Tamuz. En Contra Celsum 1.51, Orígenes (quien desde alrededor de 215 viajó por Palestina) escribió sobre el «pesebre de Jesús».

La fecha de nacimiento de Jesús de Nazaret no se indica en los evangelios ni en ningún texto secular, pero la mayoría de los eruditos asumen una fecha entre el 6 a. C. y el 4 a. C. La evidencia histórica es demasiado ambigua para permitir una datación definitiva, pero la fecha se ha estimado a través de eventos históricos conocidos mencionados en los Evangelios de Lucas y Mateo o trabajando hacia atrás desde el comienzo estimado del ministerio de Jesús. Lucas 2:1 afirma que Jesús nació cuando «se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria». Lo aceptado generalmente es que Jesús nació antes de 4 a. C., el año estimado de la muerte de Herodes.

Como los evangelios cristianos, el islam sitúa el nacimiento virginal de Jesús en Belén.

De los cuatro evangelios canónicos, solo dos ofrecen narrativas sobre el nacimiento de Jesús: Mateo (Mateo 1:18-25, además de una genealogía de José en Mateo 1:1-17) y Lucas (Lucas 2:1-7, además de una genealogía de José en Lucas 3:21-38). De estos dos, solo Lucas ofrece los detalles del nacimiento de Jesús en Belén.

El capítulo 1 del Evangelio de Mateo relata el nacimiento y el nombramiento de Jesús y el comienzo del capítulo 2 declara que Jesús nació en Belén durante la época de Herodes el Grande. María, la madre de Jesús, estaba desposada con José, pero se descubrió que estaba embarazada por medio del Espíritu Santo. José tenía la intención de divorciarse de ella en silencio, pero un ángel le dijo en un sueño que debería tomar a María como su esposa y llamar al niño Jesús, porque salvaría a su pueblo de sus pecados. José se despertó e hizo todo lo que el ángel le ordenó.

Posteriormente, los Magi del este vinieron a Herodes y le preguntaron dónde encontrarían al Rey de los judíos, porque habían visto su estrella. Aconsejado por los principales sacerdotes y maestros, Herodes envió a los magos a Belén, donde adoraron al niño y le dieron regalos. Cuando partieron, un ángel se le apareció a José en un sueño y le advirtió que se llevara al niño y a su madre y huyera a Egipto, porque Herodes tenía la intención de matarlo. La familia permaneció en Egipto hasta que murió Herodes, cuando José los llevó a Nazaret en Galilea por temor al hijo de Herodes que ahora gobernaba en Jerusalén.

En los días en que Herodes era rey de Judea, Dios envió al ángel Gabriel a Nazaret (en Galilea) para anunciarle a una virgen llamada María, que estaba desposada con un hombre llamado José, que le nacería un niño y debía llamarlo Jesús, porque él sería el hijo de Dios y gobernaría sobre Israel para siempre. Cuando se acercaba el momento del nacimiento, César Augusto ordenó un censo de los dominios romanos, y José llevó a María a Belén, la antigua ciudad de David, ya que él era de la casa de David. Y sucedió que Jesús nació en Belén; y como no tenían dónde quedarse en el pueblo, el infante fue acostado en un pesebre mientras los ángeles anunciaban su nacimiento a un grupo de pastores que lo adoró como Mesías y Señor.

De acuerdo con la ley judía, sus padres presentaron al niño Jesús en el Templo de Jerusalén, donde dos personas en el templo, Simeón y Ana, dieron gracias a Dios porque había enviado su salvación. José y María luego regresaron a Nazaret. Allí «el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él».

El acontecimiento del nacimiento de Jesucristo es narrado en el Nuevo Testamento por dos evangelistas, Lucas y Mateo, dos de las fuentes bíblicas utilizadas en la celebración litúrgica de la Natividad. El pasaje del Evangelio de Lucas 2, 1-14 es proclamado por la Iglesia católica en la Misa de medianoche, también conocida como Misa de Gallo.

La narración continúa con una serie de detalles: los pastores que cuidaban sus rebaños por los alrededores reciben la visita de un ángel que les anuncia el nacimiento del Niño que será el salvador y a continuación van todos juntos a adorarle para después proclamar la noticia por todas partes. Un conjunto de detalles anecdóticos como la presencia del buey y la mula no forman parte de los escritos neotestamentarios ni de la celebración de la Natividad, sino que la tradición los incorporó más tarde a partir de los evangelios apócrifos.

En cambio, el Evangelio de Mateo centra su atención en la genealogía paterna de Jesús. En las celebraciones litúrgicas católicas de la Natividad, el pasaje de Mateo 1, 1-25 es leído en la Misa de vigilia, en tanto que el prólogo del Evangelio de Juan (Juan 1, 1-8) es proclamado en la llamada Misa del día.

El sistema que se utiliza actualmente fue ideado por el monje Dionisio el Exiguo, a quien el papa Bonifacio I pidió que encontrara un sistema para calcular la fecha de la Pascua.

Dionisio decidió utilizar el nacimiento de Cristo como punto de referencia en vez del sistema que se utilizaba hasta entonces. Calculó erróneamente que Jesús nació el 25 de diciembre del año 753 AUC (ab urbe condita, desde la fundación de Roma), tomando entonces el año que apenas comenzaba, 754 AUC, como el año 1 D.C..

Este sistema no fue aceptado en aquella época, aunque siglos después fue adoptado por varias poblaciones hasta convertirse en el sistema predeterminado de facto.

Las escenas del nacimiento de Jesús fueron cambiando a través de los siglos y conforme a las costumbres y modas impuestas por los propios artistas. Durante la Edad Media lo más común es la representación de María tendida en su lecho con el niño a su lado, envuelto en refajos. En el siglo XIII Jesús está metido en el pesebre y hay un intercambio de miradas entre la madre y el hijo. A finales de la Baja Edad Media se empieza a representar a María con su hijo en brazos. Durante los siglos XIV y XV la escena se hace más cálida e íntima pues se representa a María alimentando al niño.

Los artistas flamencos van añadiendo detalles más o menos pintorescos, como la participación de José a la hora del baño del recién nacido.[1]​A partir del siglo XVI entran en escena los pastores adorando al Niño. Los pastores ofrecen animales de granja, frutos y otros obsequios. A veces en una misma obra se añade al tema central otros que pueden estar relacionados, como la anunciación del ángel a los pastores, el coro de ángeles, etc. Muchas de las imágenes de la Natividad incluyen a los ángeles como testigos del nacimiento de Jesús. El siguiente paso se da en los abundantes retablos monumentales del siglo XVII en que todo el retablo es una descripción de la Natividad y todo lo relacionado con ella. Aparece además el símbolo del cordero.


Las representaciones artísticas de la Natividad se pueden dividir en tres grupos, que son:


Isabel



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