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Cuervo



El cuervo grande (Corvus corax),[2]​ anteriormente denominado cuervo común por la SEO,[2]​ es una especie de ave paseriforme de la familia Corvidae. Presente en casi todo el hemisferio septentrional, es la especie de córvido con la mayor superficie de distribución. A pesar de ello, la corneja negra (Corvus corone), de menor tamaño aunque muy similar en su aspecto morfológico externo, es muy abundante en sus propias áreas de distribución, por lo que a menudo se confunde a las cornejas negras con cuervos grandes. Con el cuervo de pico grueso, el cuervo grande es el mayor de los córvidos y probablemente la paseriforme más pesada; en su madurez, el cuervo grande mide entre 52 y 69 cm de longitud y su peso varía de 0,69 a 1,7 kg. Los cuervos grandes viven generalmente de diez a quince años, pero algunos individuos han vivido cuarenta años. Los jóvenes pueden desplazarse en grupos pero las parejas ya formadas permanecen juntas toda su vida, cada pareja defendiendo un territorio. Existen ocho subespecies conocidas que se diferencian muy poco aparentemente, aunque estudios recientes hayan demostrado diferencias genéticas significativas entre las poblaciones de distintas regiones.

El cuervo grande coexiste con los humanos desde hace millares de años y en algunas regiones es tan abundante que se considera una especie nociva. Una parte de su éxito se debe a su régimen omnívoro; el cuervo grande es extremadamente oportunista, alimentándose de carroñas, de insectos, de residuos alimentarios, de cereales, de frutas y de pequeños animales. Se han observado varias demostraciones notables de resolución de problemas en esta especie, lo que hace pensar que el cuervo grande es muy inteligente.[3]

A través de los siglos, el cuervo grande ha sido objeto de mitos, de folclore y de representaciones en las artes y la literatura. En varias culturas antiguas —incluyendo las de Escandinavia, Irlanda, Gales, Bután, la costa noroeste de América del Norte, Siberia y noroeste de Asia— ha sido venerado como un dios o un símbolo espiritual.[4]

Un cuervo grande maduro mide entre 52 y 69 cm de longitud con una envergadura de 115 a 160 cm en Europa: 144-160 cm el macho y 124-138 cm la hembra.[5]​Su peso varía de 0,7 a 1,7 kg[6][5]​lo que le hace ser la más pesada de las paseriformes. Las aves de las regiones más frías como el Himalaya y Groenlandia son generalmente mayores, con un pico ligeramente más grande, mientras que los individuos de las regiones más cálidas son más pequeños, con un pico proporcionalmente más pequeño.[7]​ El pico es fuerte, negro y ligeramente curvado. La cola es relativamente larga, el cuello es bastante grueso, y el iris es marrón oscuro. El plumaje es generalmente negro pero posee reflejos iridiscentes azulados y púrpuras. Las plumas de la garganta se alargan y la base de las plumas del cuello es de un marrón gris pálido. El plumaje de los jóvenes es similar al de los adultos pero más mate y el iris es azul gris.[8]​ Además de su gran tamaño, el cuervo grande difiere de las cornejas negras por su pico más fuerte y más grueso, las plumas de la garganta y la cola en forma de rombo, en lugar de casi recto, como la corneja negra.[9][10]

El cuervo grande es omnívoro y oportunista: su régimen alimentario varía según el lugar, la temporada y lo que encuentra por casualidad. Por ejemplo, los cuervos que anidan cerca de las fuentes de residuos generados por los humanos incluyen un porcentaje más elevado de los desechos alimentarios en su régimen, los individuos que anidan cerca de las carreteras consumen más vertebrados víctimas de atropellos y los individuos que anidan lejos de estas fuentes de comida consumen más artrópodos y vegetales. Por ejemplo, en la tundra de Alaska, los cuervos obtienen alrededor de la mitad de sus necesidades energéticas gracias a la depredación (sobre todo de pequeños roedores microtus) y la otra mitad procede de necrofagia (sobre todo de carroñas de caribú y lagópodos). Su alimentación vegetal incluye los cereales, las bayas y frutas. Cazan pequeños invertebrados, anfibios, reptiles, pequeños mamíferos y pájaros. No obstante, un estudio hecho entre 1984 y 1986 sobre el régimen de los cuervos grandes en el suroeste de Idaho (una región agrícola) puso de manifiesto que los cereales eran el componente principal de su dieta, aunque también habían sido consumidos pequeños mamíferos, saltamontes, carroñas de bovinos y pájaros. Almacenan los excedentes de comida, sobre todo de la que contiene grasa, como hace el Zorro ártico. En invierno, puede también asociarse con otro cánido, el lobo gris, como cleptoparásito y lo siguen para alimentarse con las carroñas. También pueden consumir las partes no digeridas de las heces animales y los residuos alimentarios procedentes del hombre. El éxito de las nidadas es más elevado en los individuos que utilizan residuos humanos como fuente de comida.

El cuervo grande posee uno de los cerebros más grandes de todas las especies de aves. Muestra también varias habilidades como la resolución de problemas así como la imitación y la intuición. Una experiencia concebida para evaluar la intuición y la resolución de problemas, presentaba un pedazo de carne atado a una cuerda que colgaba de un posadero horizontal. Para alcanzar la carne, el pájaro debía posarse sobre la percha, tirar de la cuerda en varias etapas y sujetar la cuerda en cada etapa, con el fin de ir acortándola. Cuatro de los cinco superaron la prueba, y la transición desde la ausencia de éxito (ignorar la comida o simplemente no tirar de la cuerda) hasta un éxito constante y previsible (arrastrar la carne hasta la percha), se hizo sin aprendizaje aparente.[11]​Se ha observado cómo los cuervos dirigen a otros animales para que trabajen para ellos, por ejemplo, llamando a los lobos y a los coyotes al lugar de una carroña. Los cánidos abren entonces la carroña, lo que la hace más accesible a los cuervos. También se sabe que observan el lugar donde otros cuervos ocultan su comida y se acuerdan de estos lugares, lo que les permite robársela. El cuervo grande es conocido por robar y ocultar objetos brillantes como guijarros, trozos de metal y pelotas de golf. Una hipótesis indica que los jóvenes son curiosos hacia toda cosa nueva y que la atracción por los objetos redondos y brillantes se basaría en su semejanza con huevos. Los adultos pierden este interés intenso para lo inusual y pasan a ser neófobos. Recientemente, los investigadores han reconocido que las aves juegan. Los jóvenes cuervos están entre los más jugadores de todas las especies de aves. Se les ha observado deslizándose a lo largo de montones de nieve, al parecer por simple placer. Juegan incluso con otras especies, por ejemplo juegan al juego del ratón y el gato con lobos y perros. El cuervo es famoso por sus espectaculares acrobacias aéreas, como los rizos.[12]​ Un estudio reciente además afirma que los cuervos son capaces de reconocer diferentes voces humanas, así como llamadas de aves de otras especies.[13]

Esta especie posee un grito característico, el crascitar: un «rrok-rrok», profundo y cavernoso, que difiere del de los otros córvidos según los observadores con experiencia. Su complejo vocabulario incluye un «toc-toc-toc», un «kraa» secos y roncos, un graznido gutural y bajo así como varios gritos de naturaleza casi musical. Como cras significa «mañana» en latín, y son aves habitualmente carroñeras, se consideraban habitualmente aves de mal agüero y en ese sentido compuso Edgar Allan Poe su famoso poema El cuervo, cuyo estribillo es: Y el cuervo dijo: "Nunca más".

Al igual que otros córvidos, el cuervo grande puede imitar los sonidos de su medio ambiente, incluyendo la voz humana. Posee un amplio abanico de vocalizaciones. Los gritos observados incluyen los gritos de alarma, los gritos de vuelo y los gritos de persecución. El cuervo grande produce también sonidos no vocales incluidos ruidos con las alas y crujidos de pico. Los crujidos se observaron más a menudo en las hembras que en los machos. Si desaparece un miembro de la pareja, el compañero reproduce sus gritos reclamando su regreso.[14]

Los jóvenes comienzan los rituales de emparejamiento a una temprana edad, pero no se aparearán antes de los dos o tres años. Las acrobacias aéreas, los comportamientos demostrando su inteligencia y las capacidades para obtener la comida son comportamientos clave del desfile nupcial. Una vez apareados, los miembros de una pareja tienden a anidar juntos durante toda su vida, generalmente en el mismo lugar. Las parejas deben poseer un territorio antes de empezar la construcción del nido y la reproducción, así pues, defienden con saña un territorio y sus recursos. El tamaño de los territorios de nidificación varía según la densidad de las fuentes de comida de la región. El nido es un cuenco construido con ramas y ramitas mantenidas juntas gracias a una capa interna de raíces, lodo y cortezas. El interior se cubre de materiales más suaves como el pelo de ciervo. El nido habitualmente está situado en un gran árbol, sobre un saliente rocoso o, más frecuentemente, sobre viejos edificios o postes eléctricos. Las hembras ponen de tres a siete huevos de un azul verde pálido manchado de marrón. En la mayoría de su superficie de distribución, la puesta comienza a finales de febrero. En los climas más fríos, ponen los huevos más tarde, en Groenlandia y en el Tíbet los ponen en abril. En Pakistán, la puesta tiene lugar en diciembre. Solo incuba la hembra y la incubación dura de dieciocho a veintiún días. Sin embargo, el macho puede colocarse encima de los huevos cuidándolos, sin por ello empollarlos. Los padres alimentarán a las crías que dejan el nido de treinta y cinco a cuarenta y dos días después de la salida del huevo. Permanecerán con sus padres seis meses después de dejar el nido. El cuervo puede vivir mucho tiempo, sobre todo en cautiverio o cuando está protegido; algunos cuervos de la Torre de Londres vivieron más de cuarenta años. La duración de la vida en el medio natural es considerablemente más corta: generalmente de diez a quince años.[cita requerida] El individuo salvaje anillado más viejo tenía trece años.[cita requerida]

La mayoría de los cuervos prefieren las zonas costeras o las zonas de bosques con grandes extensiones cercanas abiertas para anidar y alimentarse. En algunas regiones con fuertes concentraciones de poblaciones humanas como en California en los Estados Unidos, se aprovechan de las abundantes fuentes de comida y su número va en aumento.

El cuervo es capaz de prosperar en numerosos climas; en efecto, esta especie posee el área de distribución más amplia de los miembros de su clase.[15]​ Su área de distribución se extiende por toda la zona Holoártica, desde el Ártico y hábitats moderados de Norteamérica y de Europa hasta los desiertos del África Septentrional, y las islas del Pacífico. En las islas británicas, es más grande en Escocia, el norte de Inglaterra y el oeste Irlanda. En el Tíbet, se ha observado en altitudes de 5000 m y hasta los 6350 m en el Everest.

El cuervo es generalmente un residente permanente en toda su área de distribución excepto en el Ártico. Los individuos jóvenes pueden dispersarse localmente.[16]

El cuervo fue una de las numerosas especies descritas por Linneo en el siglo XVIII en Systema naturae, bajo el nombre de «cuervo grande». Por otra parte, lleva aún el nombre de origen Corvus corax. Es la especie modelo de clase Corvus, derivada de la palabra latina para cuervo. El nombre de la especie, κοραξ (corax), es la palabra griega para corneja o cuervo. El nombre cuervo se ha utilizado para describir varias especies (a menudo de gran tamaño) del género Corvus, aunque estos no sean necesariamente parientes cercanos de Corvus corax. A la hembra también se le llama cuervo.

La superficie de distribución del cuervo grande es amplia y la especie no está en peligro de extinción. En algunas regiones, hay decadencias localizadas, causadas por la pérdida de hábitat y la persecución. En otros lugares, las poblaciones aumentaron mucho y pasaron a ser plaga para la agricultura. El cuervo puede causar daños a los cultivos de nuez y de cereales y puede dañar también al ganado. En particular, puede matar a los cabritos, los corderos y los terneros. Los cuervos atacan generalmente la cabeza del ganado recién nacido pero su comportamiento carroñero, más grande, puede ser confundido erróneamente con la depredación por los propietarios de los ranchos. Al oeste del desierto de Mojave, la colonización humana y el cultivo de las tierras condujeron a una multiplicación de las poblaciones de cuervos en un espacio de 16 a 25 años. Las ciudades, las basuras, los lagos artificiales y las depuradoras crean fuentes de comida y agua para las aves. Los cuervos utilizan también los postes eléctricos como lugares de nidificación y son a veces atropellados en las autopistas. La explosión de la población del desierto del Mojaves aumentó la preocupación por la Tortuga del desierto, una especie amenazada. El cuervo es un depredador de las crías de esta especie que posee un caparazón blando y se desplaza lentamente. El control de la población de grandes cuervos incluye la caza con trampas, así como el establecimiento de contactos con los gestores de las basuras para que estos reduzcan la cantidad de residuos expuestos.

Históricamente, se han utilizado primas de caza como forma de control en Finlandia a mediados del siglo XVIII hasta 1923. La caza tuvo lugar de manera limitada en Alaska, donde el aumento de la población de cuervos amenazaba al éider de steller (Polysticta stelleri), una especie vulnerable.[17]

Hay numerosas menciones de cuervos en las leyendas y la literatura. La mayoría hacen referencia a la especie Corvus corax, el cuervo grande. Los cuervos son personajes frecuentes en los mitos y cuentos tradicionales norteamericanos, siberianos y nórdicos. Además de representar a los espíritus de los cuervos reales, a menudo se representa a los cuervos como el Trickster, un héroe o también al creador de los humanos. Desde hace tiempo, el cuervo está considerado como un ave de mal agüero debido a su plumaje negro, su grito ronco y su necrofagia. Interesa también a los autores de mitos y leyendas. Claude Lévi-Strauss, un antropólogo francés, sugirió una hipótesis estructuralista según la cual el cuervo, al igual que coyote tienen un estatus mítico porque los considera como mediadores entre la vida y la muerte.[18]

En la Biblia hay varios relatos referentes a los cuervos: en el primero, Noé suelta un cuervo para ver el retroceso de las aguas después del diluvio.[19]​ En el segundo, son enviados por Dios para sustentar al profeta Elías de manera sobrenatural. En el primer libro de Reyes,[20]​ se narra que los cuervos le llevaban, por orden de Dios, alimento (pan y carne) a Elías dos veces al día, cuando este tuvo que esconderse junto el arroyo Querit. Además, hay varios versículos que utilizan la imagen del cuervo como ejemplo de impureza o maldad.

Otro ejemplo es cuando Jehová, el proveedor de todas las criaturas, hizo referencia a sí mismo cuando dijo a Job «¿Quien le preparará al cuervo su alimento cuando sus polluelos claman a Dios por ayuda, cuando siguen errantes porque no hay nada de comer?».[21]

Los vikingos utilizaban mucho la imagen del cuervo. La ponían como símbolo en sus velas. Ragnar Lodbrok tenía una bandera llamada “Reafan” y bordada en ella la imagen de un cuervo. Según la leyenda, si la bandera flotaba al viento, Lodbrok vencería pero si la bandera colgaba sin movimiento, se perdería la batalla. El rey Harald Hardrada poseía también una bandera con la imagen de un cuervo llamada “Landeythan”. Tales banderas eran también utilizadas por numerosos vikingos como el conde de las Orcadas y el rey Knut II de Dinamarca. En la mitología nórdica, los cuervos Hugin y Munin se sentaban sobre los hombros de dios Odín y le informaban de todo lo que veían y oían. Hugin representa la reflexión, mientras que su compañero Munin representa la memoria. Odín los enviaba volando en torno al mundo cada día para enterarse de todo lo que pasaba.

El cuervo aparece también en la parte derecha del escudo de armas de la Isla de Man, una antigua colonia vikinga, y en el folclore de la isla. Puesto que los cuervos son carroñeros que consumen, entre otras cosas, seres humanos (muertos o víctimas de la guerra), a menudo se han asociado a la muerte y a las almas perdidas. Además, en varias culturas occidentales, los cuervos a menudo se consideraron como pájaros de mal agüero, en parte debido al simbolismo negativo de su plumaje negro. Así, en Suecia, los cuervos representan a los fantasmas de las personas asesinadas y en Alemania representan las almas de los condenados.[22]

En la mitología céltica irlandesa, los cuervos se asocian a la guerra y a los campos de batalla bajo las representaciones de Badb y Morrigan. La diosa Morrigan (en forma de un cuervo) se habría posado sobre el hombro del héroe Cúchulainn después de su muerte. Otros mitos célticos de las islas británicas cuentan que los cuervos se asociaban al dios galés Bran él Bendecir (el hermano de Branwen) cuyo nombre se traduce en “cuervo”. Se representa como un gigante y como rey de los Bretones en los relatos de Mabinogion. Según estos relatos, la cabeza de Bran fue enterrada en la Colina Blanca de Londres como talismán contra los invasores Las Cuatro Ramas del Mabinogi. Varios personajes de la mitología céltica galesa comparten su nombre. Los cuervos ocupan un lugar importante en los textos del siglo XII o XIII el sueño de Rhonabwy sobre el ejército de Owain mab Urien, un caballero de rey Arturo.

Federico Barbarroja es el personaje de la leyenda del héroe dormido, que dice que no murió, sino que permanece dormido con sus caballeros en una bodega en las montañas de Kyffhäuser en Turingia, en Alemania, y que cuando los cuervos dejen de volar en torno a la montaña, se despertará y restablecerá Alemania a su antiguo esplendor. De acuerdo con la historia sus ojos se cierran en su sueño, pero, de vez en cuando, levanta la mano y envía a un joven criado a ver si los cuervos dejaron de volar.

En la mitología griega, Apolo estuvo un día tan enamorado de la princesa Coronis hija de rey Flegias, que confió a un cuervo blanco el cuidado de velar por ella. Un día que el cuervo descuidó su vigilancia, Coronis se dejó seducir por un mortal llamado Ischys. Cuando Apolo se enteró de eso, se puso tan celoso que mató a la joven de un flechazo en pleno pecho. Pero cuando estaba a punto de morir, Coronis reconoció que esperaba un niño de él. Salvado por Apolo, Asclepio fue confiado al centauro Quirón, encargado de educarle. Como castigo por su negligencia, Apolo vistió al cuervo con un oscuro plumaje negro.

En otra historia que aparece en Las metamorfosis de Ovidio, Coronis era hija de Coroneo, rey de la Fócida. Poseidón se enamoró de ella e intento seducirla pero ella le rechazó. Ante la insistencia y temiendo ser violada huyo lamentándose y ante su pena Atenea la transformó en cuervo, pues «la diosa virgen siente piedad por una virgen».[23]

Según una leyenda, Inglaterra no sucumbirá a una invasión extranjera mientras haya cuervos en la Torre de Londres; el Gobierno mantiene varios en cautividad, como seguro y para dar gusto a los turistas.[24]​ Esto está considerado como un antiguo mito, pero los estudios recientes no han encontrado ningún rastro de esta leyenda antes del siglo XIX y parece tratarse de una invención romántica del tiempo victoriano, basado en el relato de Bran le Béni. En efecto, la Torre de Londres conoció largos períodos sin cuervos y se reintrodujeron estos por última vez después de la Segunda Guerra Mundial. Las plumas de vuelo de algunos individuos de la Torre de Londres les son cortadas periódicamente para garantizar que los cuervos no abandonarán el lugar.

Según la tradición cristiana, un cuervo milagrosamente trajo alimento a San Antonio y San Pablo el ermitaño, salvándoles la vida. Este hecho, la davallada del corb, se conmemora en Mancor de la Vall, Mallorca, durante las fiestas de San Antonio, dejando volar un cuervo desde lo alto del campanario para que baje a la plaza y entregue un trozo de pan a las representaciones de los santos. El ave encargada es un cuervo especialmente adiestrado para el festejo, del cual se solicitó en 2020 la declaración como Bien de Interés Cultural.[25][26][27]

El cuervo es un personaje central de la mitología de los esquimales de Alaska, Canadá y Groenlandia, donde se lo considera el antecesor original que trajo a los hombres la luz del día. Creó la tierra, las plantas, los animales y las personas, a las que les enseñó a encender el fuego, a construir canoas y redes para pescar, así como también a utilizar las pieles de los animales para fabricar sus vestimentas, entre otras muchas cosas.

Cumple el mismo rol en las creencias ancestrales de los chucotos, así como de otros pueblos del noroeste de Siberia, como los itelmen, los koryak y los yup'ik.



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