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Islam chiita



El chiismo, islam chií o islam chiita (o chía, en árabe, شيعة‎, romanizadošīʿa) constituye una de las principales ramas del islam junto al sunismo. Es el nombre tradicional por el que se conoce a la escuela de jurisprudencia islámica Ya'farita. El chiismo es profesado por alrededor de entre el 15% y el 25% de los 1900 millones de musulmanes existentes en el mundo.[2]

El principal líder a nivel mundial es en la actualidad Ali al-Sistani.

Un seguidor del islam es conocido como “musulmán”, mientras que un musulmán que cree que Ali ibn Abi Tálib fue el sucesor y califa inmediato del profeta Mahoma es llamado “chía” —forma abreviada de “chíat-u-Ali”, que significa “partidario de Alí”— término que ha sido castellanizado como "chiita".

Chía, que significa literalmente ‘partidarios’ o ‘seguidores’, se refiere a aquellos que consideran que la sucesión del Profeta es un derecho especial de la familia de este, y a aquellos que en el campo de las ciencias y cultura islámicas siguen la escuela de la Casa del Profeta.[3]

Etimológicamente, chía deriva del árabe shi‘a, que significa facción, partido, o seguidor. Se refiere históricamente a los seguidores de la shi'a del imam Ali, partido, facción o seguidores de Alí, en las luchas por el poder que siguieron a la muerte de Mahoma. Los chiíes consideran que poco antes de su muerte, Mahoma, al regresar de la peregrinación a La Meca, reunió a más de 100 000 creyentes en Ghadir Jum y dijo ante ellos que quienes le considerasen su maestro hiciesen lo mismo con 'Ali Ibn Abu Tálib.

En el Corán se menciona que en su regreso de la última peregrinación, el Profeta Mahoma recibió la siguiente orden de Dios:

Mahoma se detuvo en Ghadir al-Jumm el 18 de Du l-Hiyya del décimo año de la Hégira para comunicar el mensaje a los peregrinos antes de que se dispersaran. Como hacía mucho calor, se construyó una tarima cubierta con ramas para él. Luego el Profeta dio un sermón muy extenso. En un punto le preguntó a sus fieles seguidores si él (Mahoma) tenía más autoridad (awla) sobre los creyentes de la que ellos tenían sobre sí mismos. La multitud gritó: "Sí, es así Oh Apóstol de Alá". Entonces Mahoma tomó a Ali ibn Abi Tálib, su primo y yerno, de la mano y declaró:

“Para quien yo sea su Maulá, este Alí también es su Maulá (‘Man kuntu Maulahu fa hada Aliyun maulahu’)”.

El 8 de du l-hiyya de cada año se celebra en el mundo chiita el aniversario de la declaración de Ghadir al-Jumm.

Cuando murió Mahoma en el año 632, un grupo de sus compañeros decidieron ignorar la proclamación de Ghadir al-Jumm y nombraron de entre ellos al sucesor del Profeta. No obstante, parte de los creyentes tomaron partido por Ali ibn Abi Tálib, primo y yerno de Mahoma, ya que consideraban que este era su único sucesor legítimo dado que había sido la persona más cercana a Mahoma, y el Profeta lo había señalado como sucesor en varias ocasiones, la más notable en Ghadir al-Jumm. Este grupo de partidarios de Alí (chíat-u-Ali) se negaron a reconocer a los sucesivos califas o sucesores del Profeta: Abu Bakr, Ómar y Uthmán.

Tras la muerte de este último, Alí es finalmente elegido califa. Sin embargo, acusado de haber instigado la muerte de su predecesor, su poder será contestado por Mu'awiya, gobernador de Siria y miembro de la familia de los Omeyas, iniciándose así una guerra civil entre ambas facciones. En el campo de batalla de Siffín ambos líderes aceptaron someter sus diferencias al dictamen de un árbitro independiente. Sin embargo, de las filas de Alí surgirá una tercera facción, la de los jariyíes, que no aceptaron el arbitraje. Esta facción asesinó a Alí en el 661, y el mismo día trataron de acabar también con Mu'awiya y con el árbitro, sin lograrlo.

Los partidarios de Alí pusieron entonces sus esperanzas en su hijo Hasan, que presionado y engañado por Mu'awiya renunció al poder. El segundo hijo de Alí, Husáyn ibn Ali, se negó a jurar lealtad a Mu'awiya, debido a su corrupción, y fue muerto junto a 72 seguidores en la Batalla de Karbalá (Irak) contra el ejército de Yazid, hijo de Mu'awiya, compuesto por más de treinta mil hombres. Su muerte en el campo, en 680, marcará el principio del cisma entre los chiíes y aquellos a quienes se llamará más tarde «suníes». Los chiíes conmemoran este suceso el día de Ashura, el décimo día del mes Muharram.

Tras el suceso de Ashura (el martirio de Husáyn ibn Ali) los chiíes nombraron a Ali ibn al-Husayn como el siguiente Imam. Sin embargo, una minoría, conocida como Kisaniyah, siguió a Muhámmad Ibn Hanafiyah como su Imam y lo consideró como el cuarto y último Imam.[5]

Ali ibn al-Husayn muere martirizado el año 95 de la Hégira en Medina (el 712 en el calendario gregoriano). Los chiíes nombran entonces a Muhammad al-Baqir como siguiente Imam. De nuevo, una minoría, conocida como los Zaidíes, discrepó de esta sucesión y consideraron que el Imam debía ser Zaid Ibn Alí, otro hijo del Imam Sayyad.[6]

Tras la muerte de Muhammad al-Baqir, los chiíes nombraron Imam a Ya`far as-Sadiq y luego a Musa ibn Ya'far (Musa al-Kazim). Este último nombramiento causó un nuevo cisma entre los chiíes, puesto que un grupo consideró que Ismael (otro hijo del Ya`far as-Sadiq) debía ser el siguiente Imam después de Sadiq. Son los llamados Ismailíes. Simultáneamente, otro grupo, conocido como los Fatahíes, siguió a Abdul·lah Aftah, hermano de Musa ibn Ya'far.[6]

Musa ibn Ya'far muere el 25 de Rayab del año 183 de Hégira, y los chiíes nombran como siguiente Imam a Ali ibn Musa (Alí ibn Musa ar-Rida). Algunos chiíes conocidos como los Waqifiyah (aquellos que se detuvieron en el séptimo Imam) consideran que no hay ningún Imam tras la muerte de Musa ibn Ya'far.

Tras el martirio de Ali ibn Musa, los chiíes siguieron a su hijo Muhammad al-Yawad y, más tarde, a Ali al-Hadi. Después de su martirio los chiíes siguieron a Hasan al-Askari y luego también a Mahdi ibn Hasan.

Este último tiene una especial consideración para los chiíes. Según sus creencias, el Mahdi sigue con vida, oculto. También creen que es el salvador esperado por la humanidad.[6]

Los imanes de los chiíes son doce:

La fe islámica chiita es vasta e incluye muchos grupos diferentes. Las creencias teológicas y prácticas religiosas chiíes, como sus oraciones, difieren ligeramente de las de los suníes. Si bien todos los musulmanes oran cinco veces al día, los chiíes tienen la opción de combinar el Dhuhr con el Asr y el Magrib con el Isha', en tanto hay tres distintas horas mencionadas en el Corán. Los suníes tienden a combinarlas sólo bajo ciertas circunstancias. El islam chií comprende un sistema completamente independiente de interpretación religiosa y autoridad política en el mundo musulmán. La identidad chií original se refería a los seguidores del Imán Alí y la teología chií se formuló en el siglo II A.H. (después de la Hégira, siglo VII d.C.). Los primeros gobiernos y sociedades chiíes se establecieron para finales del siglo II AH (siglo IX d.C.). Louis Massignon se ha referido al siglo IV AH (siglo X d.C) como "el siglo ismaelí chiíta en la historia del Islam."

Según la doctrina chií los principios de la religión son cinco:

Los chiíes creen en la existencia de un único Dios, creador y gobernante. La mayoría de los versículos del Corán sobre esta materia enfatizan la Unidad de Dios con respecto a la Creación, las órdenes (la dirección del mundo) y el culto. En él se indica que Dios es el único creador del mundo, que solamente Él tiene la autoridad soberana sobre el mismo, y por lo tanto, solamente Él merece ser adorado.[8][9]

Todos los musulmanes (incluyendo a los chiíes) creen en la Justicia de Dios ya que la justicia debe formar parte de los atributos de la perfección que se le atribuyen. Basan esta creencia en las palabras del Corán que niega para Dios cualquier forma de opresión y se refiere a Él como “establecedor de la equidad”.[8]

La imamah (Imamato o liderazgo) posee en el islam un sentido amplio, que abarca tanto el liderazgo intelectual como la autoridad política. Tras el fallecimiento del Profeta, se buscó en el Imam a alguien capaz de enseñar a la gente la cultura coránica, las verdades religiosas y las disposiciones sociales, alguien digno de ser seguido (e imitado) en todos los aspectos, métodos y dimensiones, de modo que se preservara el legado de Mahoma y sus objetivos, así como para dar continuidad a la conducción de sus creyentes.[11]

Yaum al-Qiyamah (يوم القيامة; literalmente: "Escatología o Día de la Resurrección" (Corán 71:18), también conocida como "la Hora" (Corán 31,34, 74,47), "Día de la Cuenta" (Corán 72.130), "Día del Encuentro", "Día del Juicio", "Día de la angustia" (Corán 74,9), o el "Gran Anuncio") es el Juicio Final para los creyentes chiíes.

Los chiíes creen en Qiyamah como uno de los principios fundamentales del islam. Creen que después de la aniquilación de este mundo, Dios levantará la humanidad para el Juicio Final. En este juicio cada uno será responsable de lo que haya cometido (Corán 74,38), y cada ser humano tendrá que responder ante sus hechos.[12]

Según la doctrina chií las ramificaciones de la religión, siguiendo la clasificación más utilizada, son:

Los chiíes creen que el estatus de Alí tiene soporte en numerosos hadices, incluyendo el Hadiz del Estanque de Khumm, el Hadiz de las dos cosas pesadas, el Hadiz de la pluma y el papel, el Hadiz de la invitación de las familias cercanas y el Hadiz de los Doce Sucesores. En particular, el Hadiz del Manto es citado con frecuencia para ilustrar los sentimientos de Mahoma hacia Alí y su familia por parte de escolares tanto suníes como chiíes. Los chiíes prefieren hádices atribuidos a los Ahlul Bayt y sus compañeros cercanos, y tienen su propia colección de hadices.[13][14]

La versión chiita de la Shahada, el credo islámico, difiere de la de los suníes. La Shahada suní afirma que "No hay dios con excepción de Dios, Mahoma es el mensajero de Dios," pero a esto los chiíes añaden que "Alí es el Wali (custodio) de Dios" ( علي ولي الله). Esta frase ejemplifica el énfasis chií en la herencia de autoridad a través del linaje de Mahoma. Las tres cláusulas de la Shahada chií abordan por tanto el tawhid (la unidad de Dios), el nubuwwah (el profetismo de Mahoma), y el imamah (imanato, el liderazgo de la fe).

La base de Alí como el "wali" es tomada de un verso específico del Corán, la Aleya de Wilayah.

Ismah es el concepto de infalibilidad o "libertad otorgada por Dios sobre el error y el pecado" en el islam. Los musulmanes creen que Mahoma y otros profetas en el islam poseían ismah. Los musulmanes chiíes imamíes (duodecimanos) e ismaelíes le atribuyen también esta cualidad a los Imánes así como a Fátima, la hija de Mahoma, en contraste con los zaidinos, que no le atribuyen ismah a los Imanes. Aunque empezó inicialmente como un movimiento político, la infalibilidad e impecabilidad de los imanes evolucionó después como una creencia distintiva del chiismo (no zaidino).

De acuerdo con los teólogos chiíes, la infalibilidad se considera una precondición racional necesaria para la guía espiritual y religiosa. Argumentan que puesto que Dios ha ordenado obediencia absoluta de estas personas, éstas deben por tanto sólo ordenar aquello que es correcto. El estado de infalibilidad se basa en la interpretación chií del verso de purificación (verso 33 del Al-Ahzab). De esta manera, ellos son los más puros, los únicos inmaculados preservados de, e inmunes a, toda suciedad. No significa que haya poderes sobrenaturales evitando que cometan un pecado, sino que gracias a su absoluta creencia en Dios, se abstienen de hacer cualquier cosa que sea pecado.

Tienen también un conocimiento pleno de la voluntad de Dios. Poseen todo el conocimiento traído por los ángeles a los profetas (nabi) y a los mensajeros (rasul). Su conocimiento abarca la totalidad de todos los tiempos. Actúan, por tanto, sin falla en asuntos religiosos. Los chiíes consideran a Alí como el sucesor de Mahoma, rigiendo no solo sobre la comunidad en justicia, sino también interpretando las prácticas islámicas y su significado esotérico. De allí que fuese considerado como libre de error y de pecado (infalible), y escogido por Dios por decreto divino (nass) para ser el primer Imán. Alí es conocido como "hombre perfecto" (al-insan al-kamil) similar a Mahoma, de acuerdo con el punto de vista chií.

El Ocultamiento (al-Ghayba, o ghaybat en Persa) es la creencia en algunas formas del islam chií de que una figura mesiánica, un imán oculto conocido como el Mahdi, regresará un día y llenará el mundo de justicia.[15]​ De acuerdo con los chiíes imamíes, el objetivo principal del Mahdi será establecer un estado islámico y aplicar las leyes islámicas que le fueron reveladas a Mahoma. El Corán no contiene versos sobre el Imanato, que es la doctrina básica del islam chií.

Algunos chiíes, como los Zaidinos y los Ismaelíes Nizaríes, no creen en la idea del Ocultamiento. Los grupos que sí creen en ello difieren en cuanto a cuál linaje del Imanato es válido, y por tanto en cuanto a qué individuo es el que ha entrado en ocultamiento. Creen que hay muchos signos que indicarán el momento de su retorno.

Los Imamíes creen que el Mahdi (el duodécimo imán, Hujjat-Allah al-Mahdi, de nombre Abu al-Qasim Muhammad, hijo de Hasan al-Askari) se encuentra ya en la tierra, está en ocultamiento (originalmente para escapar de sus perseguidores), y regresará al final de los tiempos. Los Fatimíes/Bohra/Dawoodi Bohra creen lo mismo pero hacia su 21o. Tayyib, At-Tayyib Abu'l-Qasim, en tanto que los suníes creen que el futuro Mahdi no ha llegado aún a la tierra.[15]

Se cree que los armamentos y objetos sagrados de todos los Profetas, incluyendo a Mahoma, fueron dados en sucesión a los Imanes de la Ahlul Bayt. En el Kitab al-kafi, Yaʿfar as-Sadiq menciona que "conmigo se encuentran las armas del Mensajero de Alá. No está abierto a disputa."[16]

Más aún, afirma que con él se encuentran la espada del Mensajero de Dios, su escudo de armas, su Lamam (gallardete) y su casco. Además, menciona que con él se encuentra la bandera del Mensajero de Dios, el victorioso. Con él están el Báculo de Moisés, el anillo de Salomón y la bandeja en la que Moisés solía dar sus ofrendas. Con él se encuentra el nombre que cuando fuese que el Mensajero de Dios lo coloque entre los musulmanes y paganos ninguna flecha de los paganos alcanzará a los musulmanes. Con él se encuentra el objeto similar que trajeron los ángeles.[16]

As-Sadiq narra también que la sucesión de armamentos es sinónima a recibir el Imanato (liderazgo), similar a cómo el Arca de la Alianza en la casa de los israelitas señalaba la facultad del profeta.

El Imán Ali ibn Musa narra que "doquiera que los armamentos entre nosotros vayan, el conocimiento irá tras ellos y los amamentos nunca se separarán de aquellos con conocimiento (Imanato)".[16]

Los libros generales de hadîz compilados que hoy se consideran el eje de referencia de la doctrina y las normas del Chiismo son:

Este conforma el segundo conjunto de los compendios del hadîz que elaboró y ordenó el Chiita a lo largo de la historia mediante sus raudos esfuerzos hasta los siglos cuarto y quinto de la hégira. Como ya hemos mencionado, fueron elaborados compendios de hadices durante la época de los Imames en los siglos segundo y tercero, que se denominan “las primeras compilaciones”, eso sumado a los “Usûl al-arba‘mî’ah” (los cuatrocientos documentos elaborados directamente por los compañeros de los Imames Inmaculados) cuyo contenido fue trasladado al segundo conjunto de los compendios del hadîz.

Desde que la Ciencia del Hadîz fue siempre objeto de atención por parte de la Chiita, debido a ello, en los siglos XI y XII fueron elaboradas otras compilaciones del hadîz que no mencionamos para no extendernos. Las más famosas de estas compilaciones son Bihâr al-anwâr (Los mares de luces) del ‘Allâmah Muhammad Bâqir Al-Maÿlisî, y Wasâ’il ash-Shî‘ah (Los Medios de la Chía) de Muhammad Ibn Al-Hasan Al-Hurr Al-‘Âmilî.[17]

Las principales (en orden de importancia) son el Corán, la Sunna (o tradición profética y de los Imames sus sucesores), el consenso de opinión (de los sabios de la comunidad) y la razón o intelecto.

El chiismo considera que el Corán tiene un mensaje literal, interpretable por cualquier musulmán, que es válido. Sin embargo, ese mensaje literal o exotérico es a su vez un mensaje cifrado o esotérico que oculta conocimientos que solo son interpretables por ciertos iniciados. Dicho mensaje esotérico es a su vez metáfora de un tercer mensaje, más oculto aún, y así hasta siete niveles de esoterismo. El mensaje último en cualquier caso es conocido solo por Dios. El esoterismo (especialmente fuerte en el caso de los ismailíes) no tiene como tal repercusiones prácticas para la mayoría de los fieles, que se limitan a seguir el mensaje literal del Corán, pero está muy relacionado con la institución del imanato, marcando distancias con el sunnismo, que considera que cualquier creyente puede ser su propio intérprete del mensaje divino. Esto implica, entre otras cosas, que en el sunismo, (más del 80% de todos los musulmanes) no existe una estructura clerical como ocurre en otras religiones abrahámicas, como el cristianismo o el judaísmo.

El origen del esoterismo chií hay que buscarlo en la expansión inicial del chiismo, según los wahhabíes y los salafíes, por Irán, Siria, Líbano, Jordania y Palestina, donde habría adquirido características de las creencias preexistentes, en concreto de la filosofía neoplatónica y del mazdeísmo. así también, según esas dos sectas, los supuestos mensajes ocultos estudiados por los iniciados tienen muchas características comunes con aquellas escuelas filosóficas extrañas (en general el sunnismo, desde el siglo XII, rechaza la filosofía y la teología). Según salafíes y wahhabíes, este sería un sincretismo religioso del chiismo contrastante con el anhelo del islam (según wahhabies y salafis) de mantenerse en su forma pura y original, sin mezclarse con otras ideologías y creencias.

En realidad, no ha existido un clero chií hasta épocas tardías, sino expertos en religión, que sin embargo no han pertenecido a un cuerpo colegiado. Esos expertos chiíes en las altas esferas de formación e intelectualidad han venido estando muy relacionados con el esoterismo y el imanato. Dado que existe un mensaje invisible y dado que quien lo conoce sigue vivo pero está oculto, es necesario un cuerpo de intérpretes capaces de captar los signos enviados por el imán desde su ocultación. Podría decirse también que como el guía espiritual sigue vivo, la doctrina no está completamente cerrada. Los intérpretes son los ulemas, también llamados mulás.

No existen huellas de un clero jerarquizado hasta el siglo XVII, momento en que la dinastía safávida parece instaurarlo como forma de obtener una legitimación teológica de su poder. Estos clérigos chiíes, a diferencia de otros credos, no formulan votos y sí están casados. El mulá, al incrementar sus conocimientos religiosos, se convierte en hoyatoleslam, luego en ayatolá, y finalmente en gran ayatolá; en el siglo XIX se añaden dos grados más: marŷaʿ-e taqlid, reservado a unos pocos, y el wali faqih que ejerce como jefe político y espiritual de la comunidad y considerado representante del imán oculto. En Irán, este último es el guía supremo de la Revolución y su opinión está por encima de la del presidente de la República y del Parlamento.[19]

Los clérigos de mayor rango, los marŷaʿ-e taqlid («fuentes de emulación», مرجع تقلید), perciben tradicionalmente, en tanto que «representantes del Imam» (nâyeb-e Emâm) un impuesto suplementario al azaque de los sunníes llamado joms (en grafía árabe, خمس), basado en la aleya 41 de la sura Al-Anfal del Corán, consistente en un quinto de los capitales sin utilizar durante un año, y que tradicionalmente ha garantizado a los religiosos chiíes una fuente de ingresos independiente del poder político.[20]

Las diferencias en torno a la sucesión de ciertos imanes son en buena medida el origen de la formación de varios grupos dentro del chiismo. La mayoría de los chiíes se encuadran en cuatro grandes grupos: el de los imamíes o duodecimanos, mayoritario, el de los alauíes también duodecimanos, el de los zaydíes y los ismailíes. Estos últimos se dividieron a su vez por la sucesión del califa fatimí Al-Mustansir.

A ellos hay que añadir ciertos cultos situados en la periferia del islam, es decir, que surgieron del chiismo o de las ramas anteriores, o que mezclaron ideas musulmanas y de otras religiones, pero que no siempre son considerados musulmanes. Los más destacados son los drusos y los alevíes.

Desde el punto de vista del carácter de los imanes se dividirían en zaydíes (el imán es solo un líder); intermedios (el imán es hereditario y está guiado por Dios, creencia apoyada por la mayoría de los chiíes); y extremistas o "ghulat" (el imán es una manifestación de Dios, por lo que son considerados no-musulmanes —Alí-ollahíes o Ahl-e Haqq, drusos—).

[cita requerida]

Los chiíes constituyen hoy entre un 15% de los musulmanes.[21]​ Son mayoritarios en Irán, Azerbaiyán, Irak, Baréin y el sur del Líbano, y existen minorías chiíes en otros lugares, especialmente en Siria, Afganistán y Pakistán. El chiismo septimano existe en la India, Pakistán, Siria y Yemen. Los drusos se encuentran sobre todo en la región situada entre el sur del Líbano, los altos del Golán y el norte de Israel. Los zaydíes se encuentran principalmente en Yemen. Los alauíes son bastante numerosos en Siria. La familia de Bashar al Assad, actual presidente del país, pertenece a esta confesión. Los alevíes se encuentran en el centro y el este de Turquía.

Tanto los chiitas como los suníes comparten una cierta veneración y obligaciones religiosas hacia ciertos santuarios y lugares sagrados, como La Meca, Medina y Mezquita de Al-Aqsa de Jerusalén pero la mezquita del Imán Alí en Nayaf (Irak) y la Mezquita Imam Husayn también son veneradas. Después de La Meca y Medina, Nayaf y Kerbala son las ciudades más sagradas para los chiitas.



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