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Arquitectura arábiga



La arquitectura islámica (en árabe عمارة إسلامية) es un término amplio que agrupa los estilos artísticos propios de la cultura islámica desde los tiempos de Mahoma hasta nuestros días, influyendo en el diseño y construcción de edificios y estructuras por todo el mundo.[2]

Los tipos principales de construcciones de la arquitectura islámica son: la tumba, el palacio y el fuerte; aunque también se destacaron edificaciones de menor importancia como los baños públicos, las fuentes y la arquitectura doméstica.

Se dice que la columna, el arco y la cúpula son la “trinidad” de la arquitectura islámica, ya que las tres juntas son características que le dan belleza y originalidad.

En 630 el ejército de Mahoma reconquistó la ciudad de La Meca para la tribu de Quraish. El santuario santo de Kaaba fue reconstruido y dedicado al islam; la reconstrucción fue llevada a cabo antes de la muerte de Mahoma en el año 632 por un náufrago carpintero abisinio en su estilo nativo. Según algunos documentos el primer edificio islámico fue la casa de Mahoma en la ciudad de Medina.[2]​ Este santuario estuvo entre los primeros trabajos de gran envergadura del islam. Las paredes fueron decoradas con pinturas de Jesús, María, Abraham, profetas, ángeles y árboles. Después las doctrinas del islam a partir del siglo VIII, basados en el Hadiz, prohibieron el uso de ese tipo de imágenes en su arquitectura, especialmente humanos y animales.

Los musulmanes, que en el transcurso de media centuria avanzaron del desierto desde el Hiyaz en Arabia hasta las columnas de Hércules en Occidente y hasta los confines de la India en Oriente, conquistaron países ya civilizados. Sus dominios alcanzaron un área mayor que la del Imperio Romano en la época de su máxima extensión y abarcaron varias naciones cuya arquitectura era diferente de la de Roma y en muchos casos bastante más antigua.[3][4]

En el siglo VII las fuerzas musulmanas conquistaron extensos territorios. Una vez que se establecían en la región, primero buscaban un lugar donde construir una Mezquita.[5][6]​ El diseño simple, basado en la casa del profeta Mahoma, proveyó de elementos que fueron incorporados a las nuevas mezquitas y otras construcciones por los primeros musulmanes, o adaptaron edificios ya existentes como iglesias para su propio uso.

Poco después de la muerte del profeta Mahoma, se desarrolló un estilo arquitectónico islámico fácilmente reconocible, formado a partir de los modelos romano, egipcio, persa/sasánida y bizantino. La rapidez de su surgimiento tuvo como hito el año 691 con la finalización de la Cúpula de la Roca (Qubbat al-Sakhrah) en Jerusalén. Este presenta rasgos como espacios abovedados, una cúpula de planta circular, y el uso de estilizados y repetitivos patrones decorativos (arabescos).[3]

La Gran Mezquita de Samarra en Irak, completada en el año 847, combina la arquitectura de hileras de columnas que se encuentran soportando una base plana sobre la cual descansa un gran minarete espiralado.

La Iglesia de Santa Sofía en Estambul, también influyó en el arte islámico al agregar elementos de la arquitectura bizantina en sus propios trabajos. Cuando los otomanos capturaron la ciudad de Bizancio, la convirtieron de basílica a mezquita, aunque ahora es un museo. También dicha iglesia sirvió de modelo para muchas otras mezquitas otomanas como la Mezquita Sehzadey la Mezquita de Süleymaniye.

Una de las primeras civilizaciones con quien el islam entró en contacto durante y después de su creación fue con Persia.[7]​ Debido a su proximidad los primeros arquitectos islámicos no sólo tomaron temporalmente, sino que adoptaron definitivamente las tradiciones y métodos del decadente Imperio sasánida.

Muchas ciudades como Bagdad, por ejemplo, fueron hechas junto a construcciones precedentes como Firuzabad en Persia. De hecho, es sabido que las dos personas contratadas por Al-Mansur para diseñar los planos de la ciudad fueron Naubakht (نوبخت), un antiguo persa seguidor de Zoroastro, y Mashallah (ماشاء‌الله), un antiguo judío de Jorasán, Irán.

Conocida también como hispano-musulmana. La construcción de la gran Mezquita de Córdoba, comenzada en el año 785, marcó el comienzo de la arquitectura islámica en la península ibérica[6]​ y en el norte de África. La mezquita descuella por sus arcos interiores en forma de herradura. La arquitectura andalusí llegó a su cima con la construcción de La Alhambra, el magnífico palacio-fortaleza de Granada, con su espacio abierto y fresco adornado en rojo, azul y dorado; las paredes están decoradas con estilizados motivos de follajes, inscripciones en árabe, y diseños con arabescos, con paredes cubiertas de azulejos vidriados.[8]

Justo antes de concluida la Reconquista, la influencia islámica tuvo un impacto duradero en la arquitectura de España. En particular, los españoles medievales usaron el estilo mudéjar, una mezcla de elementos cristianos y árabes. Uno de los mejores ejemplos del duradero impacto morisco es el Real Alcázar de Sevilla.

La arquitectura timúridas es el pináculo del arte islámico en Asia Central. Los espectaculares edificios erigidos por Timur Lang (también llamado Tamerlán) y sus sucesores en Samarcanda y Herat ayudaron a esparcir la influencia de la escuela artística del Iljanato en la India; de esta manera ayudaron al ascenso de la celebrada arquitectura mogol. La arquitectura Timúrida comenzó con el santuario de Ahmed Yasawi, en la actual Kazajistán; y culminó con el mausoleo de Tamerlán, Gur-e Amir, en Samarcanda. El estilo es en gran parte derivado de la arquitectura persa empleando en sus construcciones también las famosas cúpulas acebolladas de la arquitectura rusa. La simetría axial es una característica de todas las estructuras timúridas importantes, como se aprecia en Shah-e Zendah, en Samarcanda, y la mezquita de Gowhar Shad en Mashhad. Otras características son las cúpulas dobles de diferentes formas y colosales tamaños, y las fachadas están pintadas con brillantes colores.

La arquitectura otomana es la arquitectura construida por el Imperio otomano en todos los territorios sobre los que ejerció el control, un estilo que surgió en sus primeras capitales Bursa y Edirne en los siglos XIV y XV. La arquitectura del imperio se desarrolló a partir de la anterior arquitectura selyúcida y estuvo influenciada por las arquitecturas bizantina e iraní,[9][10]​ así como por la tradiciones islámicas mamelucas después de la conquista de Constantinopla.[11][12][13]​En general, la arquitectura otomana se ha descrito como una síntesis de la arquitectura bizantina con las tradiciones arquitectónicas del Mediterráneo y de Oriente Medio.[14]​ Durante casi 400 años, las edificaciones otomanas más características fueron las grandes mezquitas, como los modelos desarrollados por el arquitecto más relevante del período, Mimar Sinan —mezquitas de Sehzade (1543-1548), de Süleymaniye (1550-1558) y de Rüstem Paşa (1561-1563)— inspiradas en la antigua iglesia de Hagia Sophia.[13]

A partir del siglo XVIII, la arquitectura otomana fue influenciada por la arquitectura barroca en Europa Occidental, [15]​ sobreviviendo de ese periodo la mezquita Nuruosmaniye.[16]​ El último período otomano vio más influencias de Europa occidental, importadas por arquitectos como los de familia Balyan.[17]​ Este período también vio el desarrollo de un nuevo estilo arquitectónico llamado neo-otomano o revival otomano, también conocido como el Primer Movimiento Arquitectónico Nacional,[18]​ por arquitectos como Mimar Kemaleddin y Vedat Tek.[19]

Los otomanos lograron el más alto nivel de la arquitectura construida en su territorio, no alcanzado ni antes ni después. Dominaron la técnica de la construcción de grandes espacios interiores, confinados por cúpulas, aparentemente ingrávidas aunque todavía masivas, y lograron una perfecta armonía entre los espacios interiores y exteriores mediante una sabia articulación de luces y sombras. La arquitectura religiosa islámica, que hasta entonces consistía en edificios simples profusamente decorados, fue transformada por los otomanos mediante el uso de un rico y dinámico vocabulario arquitectónico de bóvedas, cúpulas, semicúpulas y columnas. La mezquita pasó de ser una cámara pequeña y oscura con paredes cubiertas de arabescos, a un santuario estética y técnicamente equilibrado, de refinada elegancia y con un toque de trascendencia divina.

La arquitectura fatimí es el estilo arquitectónico que se desarrolló en el califato fatimí bajo la dinastía homónima de los fatimíes, que reinaron en el Norte de África, en Ifriqiya y después en Egipto, entre 909 y 1171. Fue una de las pocas dinastías chiitas del mundo islámico y la única cuyos miembros ostentaban el título de califa. Enfrentados a los abásidas, que reinaban en Irak, dieron lugar a una importante producción artística favorecida por esa competencia entre ambas dinastías, embarcándose en la construcción de palacios lujosos, sus mayores logros arquitectónicos, que se conocen solamente gracias a descripciones escritas. Varios de los edificios que se conservan —tumbas, mezquitas y murallas que se encuentran principalmente en El Cairo— tienen elementos originales fatimíes, a pesar de que fueron modificados y reconstruidos en épocas posteriores.

Combinaba elementos de la arquitectura oriental y de la occidental, inspirándose en las tradiciones norteafricanas y en la arquitectura abasí, bizantina y copta. Fusionó los primeros estilos islámicos con la arquitectura medieval del sultanato mameluco de Egipto, introduciendo importantes innovaciones, como el arco en quilla y las pechinas de las cúpulas. Usaron generalmente pórticos, domos sobre mihrabs y qiblas y fachadas ornamentadas con iconografías y decoraciones de estuco. El grabado en madera de las puertas e interiores fue delicado y detallado. Sus mezquitas seguían un esquema de planta hipóstila, con un patio central rodeado por arcadas; también construyeron mausoleos, siendo el mashad, un altar que conmemora a un descendiente del profeta Mahoma, un tipo característico de su arquitectura.

Sus mayores logros se erigieron en sus principales ciudades: en Mahdía (909-948) —con la Gran Mezquita, finalizada en 916—, en Al-Mansuriya (948-973) y en Al-Qahira (973-1169), hoy la vieja ciudad de El Cairo en la ribera oriental del río Nilo, que fue el gran centro de su actividad, donde se erigieron muchos palacios, mezquitas y otros edificios.[21]​ Algunos ejemplos notables cairotas son las mezquitas de al-Azhar (969-973) —la espléndida, la primera mezquita congregacional fundada a la vez que la ciudad y que, junto a su institución adyacente de aprendizaje superior (la Universidad de al-Azhar), se convertiría en el centro espiritual del ismailismo chií—, la de Al-Hakim (996-1013) —que jugó un rol muy importante en las procesiones y ceremonias que enfatizaron los roles religiosos y políticos del califa—, la de Lulua (1015-1016), la de Yuyushi (acabada en 1085) y la de Aqmar (acabada en 1125). Al-Aziz Billah (r. 975-996) es generalmente considerado el mayor constructor fatimí, y se le reconocen al menos trece hitos importantes, como el palacio Dorado, la mezquita de El Cairo, una fortaleza, un belvedere, un puente y unos baños públicos.

Tres puertas monumentales de la era fatimí en El Cairo, construidas bajo las órdenes del visir Badr al-Jamali (r. 1073-1094), han sobrevivido: Bab al-Nasr (1087), Bab al-Futuh (1087) y Bab Zuwayla (1092). A pesar de que han sido alteradas, tienen características de arquitectura bizantina, con pocas trazas de la tradición islámica oriental.

La arquitectura mameluca corresponde al estilo de arquitectura islámica que floreció durante el reinado del sultanato mameluco (1250-1517), desarrollado especialmente en El Cairo medieval donde todavía es visible. Estaba fuertemente influenciada por la arquitectura del antiguo Egipto y por la arquitectura copta. El fervor religioso hizo de los gobernantes mamelucos generosos mecenas de la arquitectura y del arte. El comercio y la agricultura florecieron bajo el dominio mameluco, y El Cairo, su capital, se convirtió en una de las ciudades más ricas del Cercano Oriente y en el centro de una fuerte actividad artística e intelectual. Eso hizo que la ciudad fuera, en palabras del historiador y filósofo Ibn Jaldun (1332-1406), «el centro del universo y el jardín del mundo», con majestuosas cúpulas funerarias, patios y altísimos minaretes repartidos por toda la ciudad, que se respetaban como símbolos de conmemoración y culto.[23]

La historia de los mamelucos se divide en dos períodos basados en dos líneas dinásticas: los mamelucos bahrí (1250-1382) de origen kipchak de Rusia meridional, llamados así por la ubicación de sus cuarteles en el Nilo, y los mamelucos buryí (1382-1517) de origen circasiano, que estuvieron acuartelados en la ciudadela.

El reinado de los bahri definió el arte y la arquitectura de todo el período mameluco. Sus artes decorativas —especialmente el vidrio esmaltado y dorado, la metalistería con incrustaciones, la artesanía y ebanistería en madera y los textiles—, fueron apreciadas en todo el Mediterráneo y en Europa, donde tuvieron un profundo impacto en la producción local. La influencia de la cristalería mameluca en la industria del vidrio veneciano es solo uno de estos ejemplos.[24]

El reinado del aliado y sucesor de Baibars, al-Mansur Qalawun (r. 1280-1290), inició el mecenazgo de las fundaciones públicas y piadosas que incluían madrasas, mausoleos, minaretes y hospitales. Dichos complejos, bien dotados financieramente, no solo aseguraban la supervivencia de la riqueza del patrono —que podría peligrar debido a los problemas legales relacionados con la herencia y la confiscación de las fortunas familiares—sino que también perpetuaban su nombre. Además del complejo de Qalawun, otros empeños importantes de los sultanes bahrí fueron los de An-Nassir Muhammad ibn Qalawun (1295–1304), así como el inmenso y espléndido complejo de Hasán (comenzado 1356).[cita requerida]

Los sultanes buryí siguieron las tradiciones artísticas establecidas por sus predecesores bahríes. Sus textiles y alfombras fueron muy apreciados en el comercio internacional. En arquitectura, las fundaciones piadosas públicas continuaron siendo favorecidas. Los principales proyectos en el período temprano buryí en Egipto fueron los complejos emprendidos por Barquq (r. 1382-1399), Faraj (r. 1399-1412), Mu'ayyad Shaykh (r. 1412-1421) y Barsbay (r. 1422 -1438).[cita requerida]

En las provincias orientales del Mediterráneo, el lucrativo comercio de textiles entre Irán y Europa ayudó a reavivar la economía. También fue significativa la actividad comercial de los peregrinos que se dirigían a La Meca y a Medina. Se erigieron grandes almacenes, como el Khan al-Qadi (1441), para satisfacer el aumento del comercio. Otras fundaciones públicas en la región fueron las mezquitas de Aqbugha al-Utrush (Aleppo, 1139-1410) y Sabun (Damasco, 1464), así como la madrasa Jaqmaqiyya (Damasco, 1421).[cita requerida]

En la segunda mitad del siglo XV, las artes prosperaron bajo el patrocinio de Qaitbey (r. 1468-1496), el más grande de los últimos sultanes mamelucos. Durante su reinado, los santuarios de La Meca y Medina fueron ampliamente restaurados.[25]​ Las principales ciudades fueron dotadas con edificios comerciales, fundaciones religiosas y puentes. En El Cairo, el complejo de Qaitbey en el Cementerio del Norte (1472-1474) es la edificación más conocida y admirada de ese período.

La arquitectura mogol(a)[26]​ hace referencia al estilo arquitectónico que se desarrolló en el imperio mogol en los siglos XVI, XVII y XVIII en toda la extensión siempre cambiante de su imperio a partir de la India medieval. Continuando las tradiciones iraníes y locales anteriores, alcanzó una perfección excepcional enriqueciéndolas con elementos europeos y otros completamente nuevos, logrando una amalgama de arquitectura islámica, persa, turca e india.

Los edificios mogoles tienen un patrón uniforme de estructura y apariencia, incluyendo el uso de grandes cúpulas bulbosas, esbeltos minaretes en las esquinas, grandes salas, masivas puertas abovedadas y una delicada ornamentación.[27]​ Sus gobernantes levantaron muchos mausoleos, mezquitas, fuertes, jardines y ciudades, encontrándose aun hoy día buenos ejemplos en las actuales India, Afganistán, Bangladés y Pakistán.

La dinastía mogol se estableció en la región en 1526 después de la victoria de Babur en Panipat frente al sultanato de Delhi de la dinastía Lodi. Durante su reinado de cinco años, Babur puso mucho interés en la erección de nuevos edificios, aunque pocos han sobrevivido. Su nieto Akbar también construyó mucho y eso favoreció que el estilo se desarrollase plenamente durante su reinado. Entre sus logros están la tumba de Humayun (para su padre), el fuerte de Agra, la fortaleza-ciudad real de Fatehpur Sikri (a unos 40 km al oeste de Agra[28]​) y el Buland Darwaza. El hijo de Akbar, Jahangir encargó los jardines de Shalimar en Cachemira.

La arquitectura mogol alcanzó su cenit durante el reinado de Shah Jahan, quien construyó la Jama Masjid, el fuerte rojo, los jardines de Shalimar en Lahore y el monumento mogol más famoso, el Taj Mahal. Aunque el hijo de Shah Jahan, Aurangzeb encargó edificios como la Badshahi Masjid, en Lahore, su reinado correspondió con el declinar de la arquitectura mogol y del propio Imperio.

Seis elementos de la arquitectura mogol han sido declarados por la Unesco Patrimonio de la humanidad: el fuerte y jardines de Shalimar en Lahore (1981), el fuerte de Agra y el Taj Mahal (1983), la capital Fatehpur Sikri (1988), la tumba de Humayun (1993) y el fuerte rojo de Delhi (2007). Otros cuatro han sido inscritos en las listas indicativas —paso previo para solicitar que sean incluidos en la lista del Patrimonio de la Humanidad— de dos países: Pakistán incluyó la Badshahi Masjid de Lahore (1983), el conjunto de las tumbas de Jahangir, Asif Khan y Akbari Sarai, en Lahore (1993) y la mezquita de Shah Jahan de Thatta (1993) e India incluyó los jardines mogoles de Cachemira (2010).

La primera mezquita china se estableció en el siglo VII durante la Dinastía Tang en Xi'an. La Gran Mezquita de Xi'an, cuyas actuales instalaciones datan de la Dinastía Ming, no imita la mayoría de las características asociadas a menudo con las mezquitas tradicionales sino que a menudo imita la arquitectura china tradicional. Las mezquitas del oeste de China sí que incorporan más elementos vistos en mezquitas de otras partes del mundo. Las mezquitas chinas del oeste son más propensas a incorporar minaretes y bóvedas mientras que en el este tienden más a parecer a pagodas.[29]

Hacia 742, se construyó la mezquita de Tsi o Xi nan, que fue un símbolo de los contactos entre el islam y China. Situada al suroeste de Beijing, Tsi nan fue frecuentada por numerosos viajeros y comerciantes musulmanes entre los siglos X y XVIII.[2]

Una característica muy importante en la arquitectura china es su énfasis en la simetría, que la connota con un sentido de cierta grandeza; esto se aplica a todo desde palacios a mezquitas. Una excepción notable está en el diseño de jardines, que tiende a ser tan asimétrico como sea posible. Como en las pinturas chinas de la voluta, el principio subyacente en la composición del jardín es crear y aguantar flujo; dejar un patrón vagar y gozar del jardín sin prescripciones, como en la naturaleza mismo.

Los edificios chinos suelen ser construidos con ladrillos rojos o grises, siendo la madera lo común en las estructuras; éstos son así más capaces de soportar terremotos, y sin embargo más vulnerables al fuego. La azotea de un edificio chino típico se curva; hay clasificaciones terminantes de los tipos de aguilón, comparables con los órdenes clásicos de las columnas europeas.

La mayoría de las mezquitas chinas tienen ciertos aspectos en común con el resto de mezquitas islámicas sin embargo como pasa con otras regiones la arquitectura islámica china refleja la arquitectura local en su estilo. China es renombrada por sus hermosas mezquitas, que se asemejan a los templos. Sin embargo en China occidental las mezquitas se asemejan más a las de Oriente Medio, con minaretes altos, delgados, los arcos curvos y las azoteas en forma de cúpula. En el noroeste de China, donde los chinos Hui han construido sus mezquitas, hay una combinación de estilos del este y el oeste. Las mezquitas tienen azoteas budistas señaladas por medio de luces del estilo fijadas a los patios emparedados entrando a través de arcos con bóvedas y minaretes en miniatura (véase Mezquita Beytullah).[30]

La conquista islámica del norte de África vio el desarrollo de la arquitectura islámica en la región, incluyendo algunas famosas estructuras como la Ciudadela del Cairo.

En el sur del Sahara, la influencia islámica fue una de las mayores contribuciones al desarrollo arquitectónico en tiempos del Imperio de Ghana. En Kumbi Saleh, los locales vivían en chozas abovedadas mientras que los comerciantes tenían casas de piedra. La arquitectura del Sahel creció inicialmente de las dos ciudades de Djenné y de Timbuktu. La mezquita de Sanskore en Timbuktu, construida de barro y.madera, era de estilo semejante a la Gran Mezquita de Djenné. Debido a la ascensión de algunos reinos en la región costera africana del oeste se produjo una arquitectura que se implantó en lugar de otras tradiciones indígenas, utilizando la madera. La famosa ciudad de Benín, destruida por la Expedición Punitiva en Benín, era un gran complejo de hogares de barro, con azoteas de ripias o de hojas de palma. El palacio tenía una sucesión de cuartos ceremoniales, y fue adornado con placas de cobre amarillo.

Las interpretaciones más comunes de la arquitectura islámica se resumen en los siguientes puntos:

Muchas formas de la arquitectura islámica se han desarrollado en diversas regiones del mundo islámico. Los tipos arquitectónicos islámicos más importantes incluyen las construcciones abbasíes más tempranas, mezquitas con forma de T (la intersección de la nave central y a lo largo de la pared de la qibla) es el caso de la Gran Mezquita de Kairuán, y las mezquitas con bóveda central en la península de Anatolia. La abundancia petrolífera del siglo XX en muchos países islámicos condujo a la construcción de muchas mezquitas usando diseños de arquitectos modernos.

Las mezquitas de planta árabe o hipóstilo son el más temprano tipo de mezquita, iniciadas bajo la Dinastía Omeya. Estas mezquitas son o bien de planta cuadrada o bien de planta rectangular e incluyen un patio y un pasillo cubierto dedicado al rezo. Históricamente, debido a los climas calientes que predominan en el Mediterráneo y en el Medio Oriente, el patio sirvió para acomodar a un gran número de fieles durante los rezos del viernes.

Las más tempranas mezquitas hipóstilas tienen azoteas planas encima de los pasillos del rezo, haciendo necesario el uso de numerosas columnas y soportes. Una de las más importantes mezquitas hipóstilas es la Mezquita de Córdoba en Córdoba, España, como edificio que está soportado por cerca de 850 columnas. Con frecuencia, las mezquitas hipóstilas tienen arcadas externas para que los visitantes puedan gozar de alguna cortina. Las mezquitas de planta árabe fueron construidas mayoritariamente bajo las dinastías de los Omeyas y los Abbasíes; posteriormente, sin embargo, la simplicidad de la planta árabe limitó las oportunidades de un mayor desarrollo, y como resultado, la popularidad de estas mezquitas fue cayendo.

Los otomanos introdujeron las mezquitas con bóveda central en el siglo XV y se caracterizan, como su nombre indica, por tener una bóveda grande centrada sobre el pasillo del rezo. Además del tener una bóveda grande en el centro, hay a menudo bóvedas más pequeñas que existen excéntricas sobre el pasillo del rezo o en otras zonas de la mezquita, donde el rezo no se realiza. Este estilo estaba fuertemente influido por la arquitectura religiosa bizantina con su uso de grandes bóvedas centrales.

Un iwan (del persa ايوان derivado de la palabra Pahlavi Bān significando casa) se define como un pasillo o espacio abovedado, enclaustrado entre tres paredes, estando la cuarta pared enteramente abierta al exterior.[6]

Los iwanes eran una marca identificativa propia de la arquitectura sasánida en Persia, más tarde finalizó su camino introduciéndose dentro de la arquitectura islámica como uno de sus elementos. Esta transición alcanzó su punto álgido durante la era Selyúcida en la que los iwanes se constituyeron como unidad fundamental de diseño en la arquitectura islámica. Típicamente, los iwanes se abren hacia un patio central, y se han utilizado tanto en arquitectura pública como en residencial.

Las mezquitas de iwan son muy importantes por sus compartimientos e iwanes abovedados, que son espacios abovedados abiertos hacia fuera en un extremo. En mezquitas de iwan, uno o más iwanes hacen frente a un patio central que sirve como pasillo para el rezo. El estilo representa un préstamo de la arquitectura iraní pre-Islámica y se ha utilizado casi exclusivamente para las mezquitas en Irán. Muchas mezquitas de iwan son convertidos templos del fuego del Zoroastrismo donde el patio fue utilizado para contener el fuego sagrado.[31]

Casi cada mezquita y muchas casas y otros edificios en áreas pertenecientes al mundo islámico contienen un patio religioso conocido como sahn (en árabe صحن),[31]​ que son rodeados en todos sus lados por una arcada. Es característico en los sahns encontrarnos con una piscina central simétrica respecto a uno o varios ejes conocida como howz, donde se realizan las abluciones. Algunos sahns también tienen fuentes para beber.

Si el sahn está en una mezquita, es usado para la realización de las abluciones. Si el sahn está en un patio privado o en una casa tradicional, es usado para el baño, por estética, o para ambas cosas.

El corán usa el jardín como una analogía del paraíso y el islam que vino a tener una significativa influencia en el diseño de jardines. El corán tiene muchas referencias a jardines que son usados, a menudo, como analogías terrenales sobre la vida en el paraíso que se promete a los creyentes.

"Alá ha prometido a los hombres y mujeres creyentes, debajo de ríos que fluyen, para habitar en ellos, y viviendas grandes en jardines de domicilio perpetuo; y lo mejor de todo es el gran placer de Alá; ése es el logro magnífico." (Corán 9.72)

Han sobrevivido jardines islámicos en una amplia zona que se extiende desde España y Marruecos en el oeste hasta la India en el este.

Un elemento del arte islámico normalmente encontrado decorando las paredes de mezquitas, casas y otros edificios musulmanes,[32]​ el arabesco es una aplicación de la elaboración repetitiva de formas geométricas eso repite a menudo las formas de plantas, de formas y a veces de animales (sobre todo pájaros).[31]

La elección de cual de las formas geométricas deben ser usadas y cómo deben ajustarse a un determinado formato está basada en la visión islámica del mundo. Para los musulmanes, estas formas, tomadas en su conjunto, constituyen un patrón infinito que se extiende más allá del mundo material visible. Para muchos en el mundo musulmán, los arabescos simbolizan el infinito, y por lo tanto una descentralización, de la naturaleza creada por un solo Dios (Alá). Además, el artista islámico realizador de los arabescos transporta una espiritualidad definida sin la iconografía del arte cristiano.

El arabesco es usado en mezquitas y otras construcciones a lo largo del mundo islámico, y constituye una manera de decorar usando preciosos, embellecedores y repititivos motivos del arte islámico en vez de hacer pinturas de humanos o animales lo que está prohibido (Haram) en el islam.

La caligrafía[33]árabe está asociada con el arte geométrico islámico del arabesco en las paredes y también en los techos de las mezquitas así como en los textos escritos. Muchos artistas contemporáneos en el mundo islámico dibujan basándose en la herencia de la caligrafía árabe para utilizar inscripciones y abstracciones caligráficas en su trabajo.

El árabe engloba en un solo término (jatt) las nociones de escritura y las de caligrafía, hecho que se explica por el carácter sagrado de una lengua que es la del Sagrado Corán. Pocas civilizaciones han llevado el arte de la caligrafía a un rango tan elevado como lo han hecho los musulmanes.[34]

En vez de expresar algo relacionado con la realidad usando palabras habladas, la caligrafía para los musulmanes es una expresión visible del arte más alto de todos, el arte del mundo espiritual. La caligrafía ha comenzado a ser la más venerada forma de arte islámico porque constituye un enlace entre la lengua de los musulmanes y su religión. El libro sagrado del islam, el Corán, ha jugado un papel muy importante en el desarrollo y evolución de la lengua árabe, y por extensión, en la forma de escribir el alfabeto árabe, es decir, en su caligrafía. Proverbios y amplios pasajes del Corán siguen siendo las fuentes más usadas por la caligrafía islámica.

La luz representa a Dios en la religión islámica. Simboliza el esplendor de la fe.

En el Corán se observa el siguiente pasaje:

"35. Alá es la Luz de los cielos y de la tierra. Su Luz es comparable a una hornacina en la que hay un pabilo encendido. El pabilo está en un recipiente de vidrio, que es como si fuera una estrella fulgurante. Se enciende de un árbol bendito, un olivo, que no es del Oriente ni del Occidente, y cuyo aceite casi alumbra aun sin haber sido tocado por el fuego. ¡Luz sobre Luz! Alá dirige a Su Luz a quien Él quiere." [35]

En Islam, la palabra "nur" significa la luz de Dios. Según esta religión, Alá considera a todos los hombres iguales. Nada tiene que llamar la atención sobre lo otro.

Por esta razón, la luz tiene que repartirse uniformemente por las sala de oración. Es un elemento que crea la atmósfera de recogimiento para el encuentro de los fieles con su Dios.

El espacio solo debe de estar lo suficientemente iluminado para crear un sensación de sosiego que amaine y disuelva las tensiones.

Por otro lado, el islam se expandió sustancialmente por países con climas extremadamente cálidos. Consecuentemente, los musulmanes buscan evitar el acceso directo de los rayos solares. Tenían que buscar una solución que les permitiera combatir el calor e iluminar el espacio interior, sin impedir la ventilación, pero al mismo tiempo garantizando la intimidad. La respuesta la encontraron en el uso de las "pantallas".

La arquitectura islámica puede ser identificada por los siguientes elementos de diseño, que se imitaron de la primera mezquita construida por Mahoma en Medina, así como otras características que se adaptaron de construcciones pre-islámicas como iglesias, templos y sinagogas. La arquitectura Bizantina tuvo una gran influencia en la arquitectura islámica temprana con sus arcos redondos, cámaras acorazadas y bóvedas característicos.

Como la de otras naciones que se convirtieron en parte del reino islámico, la arquitectura persa no debe ser confundida con arquitectura islámica y no se refiere ampliamente a los estilos arquitectónicos a través del mundo islámico. La arquitectura islámica, por lo tanto, no incluye directamente referencias a los estilos persas existentes antes de la llegada de islam. La arquitectura persa, como la de otras naciones, es anterior a la arquitectura islámica y se puede entender correctamente como influencia importante en la arquitectura islámica total así como en aquella rama de la arquitectura islámica que surge desde la introducción del islam en Persia. La arquitectura islámica se puede clasificar según la cronología, la geografía, y la tipología del edificio.



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