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Mozambiqueño



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Mozambique, oficialmente la República de Mozambique (en portugués, República de Moçambique),[3]​ es un país situado al sureste de África, a orillas del océano Índico. Limita al norte con Tanzania y Malaui, al noroeste con Zambia, al oeste con Zimbabue, al suroeste con Suazilandia, al sur y al suroeste con Sudáfrica y al este con el océano Índico, donde colinda marítimamente con Madagascar, Comoras y los territorios franceses de Isla Europa, Juan de Nova y Bassas da India.

Vasco da Gama exploró sus costas en 1498 y Portugal lo colonizó en 1505. Consiguió la independencia en 1975, convirtiéndose poco después en la República Popular de Mozambique. Fue el escenario de una guerra civil que duró desde 1977 hasta 1992, dejando dos millones de minas terrestres todavía activas. El origen de su nombre es Msumbiji, el puerto suajili en la Isla de Mozambique.

Su idioma oficial es el portugués y es miembro de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa,[4]​ de la Unión Africana y de la Mancomunidad de Naciones,[5]​ siendo considerado como observador de la Francofonía.[6]​ Tiene una población de 21 670 000 habitantes.[5]​ Su esperanza de vida es baja, su mortalidad infantil se encuentra entre las más elevadas del mundo, y su índice de desarrollo humano es uno de los más bajos del mundo. Sin embargo, desde el final de la guerra civil en los años 1990, su calidad de vida ha mejorado notablemente,[7]​ registrándose avances económicos significativos, como el sector turístico. Su territorio está dividido en once provincias, compuestas por ciento veintiocho distritos. Su capital y centro principal económico y social es Maputo. Más del 99 % de la población es bantú, y las principales religiones son el cristianismo y el islam.[5]

Los portugueses pusieron el nombre Mozambique, inspirándose en la isla de Mozambique, que deriva de "Musa al Biq", "Mossa al Bique" o "Mussa Ben Mbiki", un comerciante árabe que visitó y se estableció en dicha isla.

Los primeros habitantes de Mozambique fueron cazadores y recolectores khoisan, ancestros de los pueblos khoikhoi. Aunque no se han encontrado muchos restos fósiles de homínidos, es razonable pensar que por su ubicación en el lugar donde se pudo dar el origen de los humanos modernos, el actual territorio de Mozambique lleva muchos miles de años poblado.[8]

Varios hallazgos arqueológicos permiten el estudio de eventos cruciales de la prehistoria de Mozambique, como el establecimiento de los pueblos bantúes en el siglo III a. C.,[9]​ los cuales introdujeron la metalurgia entre los siglos I y IV durante su tercera fase de expansión. Además de su pericia en el trabajo con hierro, los bantúes eran buenos agricultores, lo que produjo una explosión demográfica y una consecuente expansión.[9]​ La más conocida de sus organizaciones administrativas fue el Imperio monomotapa.

A finales del siglo X, grupos de nyika emergieron en la zona central de Mozambique. Un asentamiento conocido como Mapungubwe, que incluía muchos nyikas, se desarrolló en la zona superior del río Limpopo.[9]

En el siglo X, el explorador Al-Masudi describió una importante actividad comercial en el golfo Pérsico y en Bilad as Sofala.[8]

Por su parte, el geógrafo Al Idrisi cuenta que en el siglo XII la actual provincia de Sofala era una importante fuente de hierro, oro y pieles, señalando asimismo que en esa época China e India ya sostenían estables relaciones comerciales con África Oriental.[8]​ La actividad comercial en esas localidades se remonta por lo menos al siglo IX.[10]

Hacia el siglo XIII había en la costa oriental africana entre treinta y cuarenta ciudades-estado suajilis. En Mozambique, su extrema extensión meridional fue la localidad de Angoche.[9]​ Muchos puertos de la actualidad como Isla de Mozambique, Ibo, y probablemente Inhambane, fueron construidos en antiguas localidades comerciales suajilis.[8]

Se considera que el Canal de Mozambique pudo ser el punto más lejano (occidental) visitado en los años 1420 por el explorador Zheng He.[11][12][13]

El viaje de Vasco da Gama alrededor del Cabo de Buena Esperanza en 1498 marcó la entrada de Portugal en el comercio, la política y la sociedad del océano Índico. En efecto, desde 1500 los puestos comerciales portugueses se convirtieron en puertos permanentes en la nueva ruta hacia el oriente, de modo que en 1505 se tomó la decisión de ocupar África Oriental. Además, en 1507 se fundó un asentamiento permanente en la Isla de Mozambique, lográndose hacia 1530 el objetivo de tener bajo control portugués la zona.[8]

Controlado el puerto de Sofala a principios del siglo XVI, grupos de comerciantes portugueses y gambusinos se adentraron en busca de oro, organizando guarniciones y puestos comerciales en Vila de Sena y Tete en el río Zambeze, buscando establecer un monopolio.

Durante ese período, la mayor amenaza para la hegemonía portuguesa la constituyeron los turcos, quienes entre 1538 y 1553 lanzaron varios ataques desde el mar Rojo y el golfo Pérsico.[14]​ Dichos avances, sin embargo, no pudieron prosperar debido a las dificultades de aprovisionamiento de maderas para construir barcos, y debido a los esfuerzos defensivos portugueses, que tuvieron como consecuencia debilitar su poderío naval para abrir una brecha aprovechada por los británicos y neerlandeses para extenderse hacia el Oriente. Perteneció a España desde 1580 a 1640, por su unión con Portugal.[14]​ Por su parte, los franceses solo comenzaron sus exploraciones a principios del siglo XVII, fundando su Compañía francesa de las Indias Orientales en 1664.[15]​ En su afán por conservar su monopolio comercial y sus intereses estratégicos en la zona, los portugueses no dudaron en difundir toda clase de temores para crear una atmósfera de extrema hostilidad hacia los otros europeos.[14]

Con los ingleses (en 1635) y neerlandeses (en 1640) se firmó la paz, propiciada entre otros por las tres derrotas neerlandesas en los años 1600, en sus intentos de establecerse en la zona, así como por las dificultades de navegación que presenta el canal de Mozambique.[14]

El Imperio portugués logró alejar de las costas de África oriental a sus competidores coloniales europeos.[14]​ Los portugueses trataron de legitimar y consolidar sus posiciones mediante la creación de prazos (concesiones) unidos a su aparato administrativo. Aunque en un principio los prazos fueron desarrollados para ser dirigidos por portugueses, a través de los matrimonios mixtos se convirtieron en centros lusoafricanos o luso-indígenas, defendidos por esclavos negros llamados chikunda.

En Mozambique se practicó la esclavitud por parte de jefes tribales africanos, comerciantes árabes, y portugueses (prazeiros).[16]​ De hecho, entre 1500 y 1800, cerca de un millón de personas fueron vendidas como esclavos.[17]

Aunque la influencia portuguesa se expandió, su poder fue limitado y ejercido a través de algunos oficiales y colonos, a quienes se les garantizaba una gran autonomía. Si entre 1500 y 1700 fue posible controlar la expansión comercial árabe, con la caída de Fuerte Jesús en la Isla de Mombasa en 1698 (en la actualidad perteneciente a Kenia), los portugueses se encontraron en una situación desventajosa, y su poder decreció. Como resultado, la inversión disminuyó mientras que Lisboa se consagró a realizar negocios más lucrativos con India y el Extremo Oriente, así como a la colonización de Brasil.

Durante los XVIII y XIX, los mazrui y árabes omaníes controlaron gran parte del comercio marítimo de la región, desplazando la influencia portuguesa hacia el sur. Hacia 1780, los portugueses habían perdido toda influencia al norte de Cabo Delgado debido a los avances omaníes.[14]​ Muchos prazos fueron abandonados a mediados del siglo XIX.

En esa época, otros poderes coloniales como los imperios británico y francés (este último proveniente de Madagascar) se implicaron cada vez más en el comercio y en la política del África Oriental Portuguesa. En ese sentido, solo con el reparto de África durante la Conferencia de Berlín en 1885, la penetración lusa se transformó en un ocupación militar, lo que llevó durante los primeros años del siglo XX a una verdadera administración colonial.

En efecto, Portugal reclamó una franja de tierra desde Mozambique hasta Angola, lo cual fue aceptado por las autoridades imperiales alemanas, sus vecinos coloniales en la septentrional África Oriental Alemana, pero no por los británicos, quienes controlarían asimismo la sección de Tanganica. Debido a las deudas de los portugueses, y a la capacidad militar de ambas potencias, en 1891 estos se vieron obligados renunciar a sus pretensiones y a aceptar las líneas definidas por los británicos.[9]​ En ese sentido, aunque el mapa de Mozambique se definió por los cuatro siglos bajo dominación portuguesa, el resultado se debe más a una secuencia azarosa de intentos de expansión, que a una política exitosa.[8]

A principios del siglo XX, los portugueses habían trasladado la mayor parte de administración a grandes compañías privadas, como la de Mozambique (actuales provincias de Manica y Sofala), la de Zambezia o la de Niassa (actuales Cabo Delgado y Niassa), dirigidas y financiadas principalmente por el Reino Unido, que establecieron líneas férreas para comunicar Beira con Nyasaland y Rodesia del Norte, y desarrollaron plantaciones de azúcar, copra y sisal.[9]

Aunque se abolió oficialmente la esclavitud, a finales del siglo XIX las compañías aplicaron políticas de trabajo forzado, suministrando hombres para el trabajo en las minas y en las plantaciones de las colonias británicas vecinas, lo mismo que de Sudáfrica. La Compañía de Zambezia, la más rentable, se apropió de varios prazeiros, y estableció puestos militares de avanzada. Se construyeron rutas, puertos y otras vías de comunicación, en particular una vía férrea que unía Zimbabue y el puerto de Beira.[18][19]

Debido a sus malos resultados, bajo el Estado Novo de Salazar, el control del Imperio portugués aumentó y las concesiones no fueron renovadas, por lo cual en 1929 desapareció la Compañía de Niassa, y en 1942 la de Mozambique. En 1951 todas las colonias de África fueron rebautizadas como Provincias Ultramarinas de Portugal.[18][19][20]

Durante este período se intensificó la concentración de poder en manos de compañías y particulares portugueses.[9]

En los años 1950, los portugueses lanzaron una serie de planes de desarrollo para extender y modernizar la infraestructura nacional de transporte y de comunicaciones. Los buenos precios de los productos tropicales de la posguerra favorecieron la economía, lo cual no fue favorable para la población nativa, que sufrió graves limitaciones de movilidad debido a la falta de oportunidades, causadas principalmente por la llegada de colonos portugueses, lo cual empeoró unas relaciones de por sí malas entre las dos comunidades.[9]

A medida que las ideologías comunistas y anticoloniales se extendieron por el continente, se crearon muchos movimientos políticos favorables a la independencia de Mozambique. Estos alegaban que como las políticas y los planes de desarrollo estaban diseñados para favorecer a los portugueses, se le había prestado muy poca atención a la integración tribal y al desarrollo de sus comunidades nativas.[21]

El Frente de Liberación Mozambiqueño (Frelimo), comenzó una guerra de guerrillas contra el régimen portugués en 1964. Junto a las luchas en África Occidental Portuguesa (actual Angola) y Guinea Portuguesa (actual Guinea-Bisáu), Mozambique hizo parte de la Guerra colonial portuguesa. Hacia 1974 el Frelimo podía moverse en la zona norte con tranquilidad, lo mismo que en zonas del centro, aunque las zonas urbanas de la mayor parte del sur y litoral seguían aún en manos portuguesas.[9]​ El Frelimo no espera la retirada de las tropas portuguesas de Angola para desarrollar su propia administración en las regiones "liberadas". El número de escuelas y de alfabetización está aumentando, se están creando centros de salud y se están desarrollando cultivos agrícolas, organizados por el movimiento. En 1973, se crearon los primeros "comités del partido", así como la "Escuela del Partido", responsable de la formación ideológica de sus dirigentes. Aunque hay poca documentación sobre la organización política de estas regiones, parece que Frelimo ha intentado animar a los agricultores a participar en la toma de decisiones en lugar de confiar el poder a sus representantes.[22]

En 1975, tanto por la acción de la guerrilla como por los efectos de la Revolución de los Claveles en Portugal, Mozambique obtuvo su independencia junto al resto de las regiones que aún pertenecían a su Imperio colonial. Al mismo tiempo, comienza una guerra civil entre el Frelimo, apoyado por la Unión Soviética y Cuba, y la opositora Resistencia Nacional Mozambiqueña (Renamo), apoyada por Sudáfrica y Estados Unidos. El régimen de Samora Machel emprende una lucha autoritaria contra el tribalismo y está tratando de reducir la influencia de las religiones, que serán mal aceptadas por parte de la población.[22]

La guerra civil duró tres lustros, extendiéndose desde 1977 hasta 1992, año en que se firmó un acuerdo de paz bajo la égida de las Naciones Unidas entre el Frelimo y el Renamo, con el cual cesaron los combates.[5]​ El primer grupo, que se autodescribía como un partido marxista-leninista, realizó importantes concesiones en aras del proceso de paz. El país pasó a ser miembro del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional en 1994, y adoptó un economía de mercado bajo un programa de ajuste estructural.[9]

En diciembre de 2004, Mozambique atravesó una delicada transición cuando Joaquim Chissano, tras dieciocho años como presidente, dejó el poder. Su sucesor, Armando Emílio Guebuza, prometió darle continuidad a las exitosas políticas económicas que favorecieron la inversión extranjera,[7]​ lo cual explica —entre otras cosas— por qué desde el final de la guerra civil se ha registrado un buen crecimiento económico, en gran medida gracias al proceso de reconstrucción y a la anulación de la deuda.[5][9]

Uno de los más difíciles efectos de la guerra es la existencia de dos millones de minas terrestres en el país, sobre todo en las zonas rurales.[9]

Mozambique es una república semipresidencialista, cuyo partido político con mayoría parlamentaria compone y organiza el gobierno. Las elecciones se celebran cada cinco años.

El Frelimo fue el movimiento que luchó por la liberación nacional desde el inicio de la década de los sesenta. Después de la independencia, el 25 de junio de 1975, el exgrupo guerrillero pasó a controlar el poder. En 1978 se convirtió en un partido político marxista-leninista y su líder, Samora Machel, ocupó la presidencia del país en un régimen unipartidista. Ocupó el cargo desde la independencia del país, hasta su muerte en 1986. Desde entonces gobernó hasta 2005 su sucesor Joaquim Chissano.

Mozambique sufrió una guerra civil de quince años, entre 1977 y 1992, la cual se resolvió con el acuerdo de paz firmado por el entonces presidente Joaquim Chissano, y Afonso Dhlakama, líder de la Resistencia Nacional Mozambiqueña (Renamo).

En 1990 fue aprobada una nueva constitución que transformó el estado en una República multipartidista. El Frelimo permanece en el poder hasta hoy, habiendo ganado tres veces las elecciones multipartidistas realizadas en 1994, 1999 y 2004. La Renamo es el principal partido de la oposición.

El actual Presidente de Mozambique es Filipe Jacinto Nyussi, y su Primer Ministro es Carlos Agostinho do Rosário.

En materia de derechos humanos, respecto a la pertenencia a los siete organismos de la Carta Internacional de Derechos Humanos, que incluyen al Comité de Derechos Humanos (HRC), Mozambique ha firmado o ratificado:

El territorio de Mozambique está dividido en once provincias, compuestas por ciento veintiocho distritos, divididos a su vez en cuatrocientos cinco postos, que se componen de localidades, las cuales constituyen la menor unidad administrativa nacional.[33]​ Algunos de sus distritos son Góndola, Gorongosa, Guro, Macanga, Mauá, Panda, Ribáuè y Xai-Xai. Su capital y principal centro comercial, financiero y social, es la ciudad portuaria de Maputo.

Mozambique es el 52° país más poblado y el 36° más grande del mundo, con una población cercana a los 21 millones de personas, y un área de 799 380 km².[1]​ Para efectos comparativos, su población corresponde a la mitad de la colombiana, y su superficie total a la de Turquía, o a grandes líneas, al doble de la de Paraguay o California.

El país se localiza en el litoral de África Oriental, en la mayor planicie costera del continente (la mitad del territorio del país se encuentra a 230 msnm). La cadena montañosa conocida como Inyanga se localiza al oeste del país. Las mayores elevaciones montañosas se encuentran cerca de Zimbabue, Zambia y Malaui. El Monte Binga, en la provincia de Manica, con sus 2436 m de altitud, constituye el 26° territorio montañoso de mayor altitud en África, y el punto más elevado de todo Mozambique.[34]​ Otras montañas relevantes son Gorongosa (con 1862 m, situada en un parque natural de 4000 km² en Sofala), el Monte Domue (con 2095 m en Tete), Monte Chiperone (con 2052 m), y Monte Namuli (con 2419 m en la región fronteriza occidental de Zambezia). Ninguna de esas elevaciones se encuentra, sin embargo, dentro de las mayores montañas del continente.

En el Canal de Mozambique, tiene como vecinos las Comoras y Madagascar, así como los territorios franceses de Reunión, Mayotte, Juan de Nova, Bassas da Índia, Islas Gloriosas e Isla Europa.

Las costas son muy irregulares, cubiertas por grandes pantanos, elevándose el terreno a medida que se avanza hacia el occidente. En los estados fronterizos con Malaui y Zambia se encuentran las regiones más altas de todo el país. Algunas de las localidades situadas en las tierras altas son Chimoio, Angónia y Lichinga. En su zona meridional se encuentra la Bahía de Maputo, en cuyo interior se encuentra la capital nacional.

El país está dividido por el río Zambeze. Su valle, situado en el extremo meridional del Gran Valle del Rift, es el más importante de los accidentes geográficos a escala nacional.[35]​ Otros cursos de agua importantes son el río Rovuma (en la frontera con Tanzania), el río Komati (entre Cabo Delgado y Nampula), el río Save (entre Sofala e Inhambane), lo mismo que los ríos Limpopo, Maputo, Komati, Shire y Usutu. En su zona noroccidental comprende una parte del lago Malaui. Por su parte, el embalse de Cahora Bassa es el segundo lago artificial más grande de África, ubicado en la provincia de Tete. El muro de contención tiene 171 m de alto y 303 m de ancho y su capacidad de embalse asciende a los 510 millones de metros cúbicos.[36]

Mozambique tiene una estación cálida y lluviosa entre noviembre y marzo, y una fresca con vientos secos entre julio y septiembre.

En el territorio de Mozambique se encuentran doce ecorregiones.[37][38]​ Debido a la guerra civil, su flora y su avifauna son poco conocidas, encontrándose asimismo en un estado de conservación crítico por la explotación maderera y la extensión incontrolada de la frontera agrícola y de las zonas de pastoreo. Varias ecorregiones están incluidas en la lista Global 200.

La selva mosaico costera de Inhambane es una selva umbrófila, que se extiende desde el río Lukuledi, en el sur de Tanzania, hasta el río Changane, cerca de las bocas del Limpopo, ocupando por ende buena parte del litoral nacional en las provincias de Cabo Delgado, Nampula y Zambezia, lo mismo que una sección de Inhambane.[39]​ Enclavado en esta ecorregión se encuentran secciones de manglar de África oriental, encontrándose su área más extensa en el delta del río Zambeze,[40]​ así como de salobral del Zambeze, en el valle del Changane, en las provincias meridionales de Gaza e Inhambane.[41]

En una región compartida con Tanzania y Malaui se encuentra la sabana arbolada de miombo oriental, la cual cuenta con una vegetación de miombo adaptada a la sequedad del clima y a la pobreza de los suelos. Ocupa las zonas interiores de las provincias de Cabo Delgado, Niassa y Tete.[42]

La sabana costera inundada del Zambeze, en el delta del Zambeze y otros ríos cercanos, es una pradera inundada. Se encuentra por completo en la provincia mozambiqueña de Sofala. Se vio profundamente alterada por la construcción de las presas de Cahora Bassa y Kariba.[43]

La pradera inundada del Zambeze, en la provincia de Zambezia y en los alrededores del malauiano lago Chilwa, es una zona de humedales muy rica para la alimentación de mamíferos y de aves.[44]

Al noroeste, el mosaico montano de pradera y selva del Rift meridional, en las montañas al oeste del lago Malaui, es una pradera de montaña en el extremo sur del Gran Valle del Rift.[45]

Por su parte, la sabana arbolada de miombo meridional está relativamente intacta debido a que más del 45 % de su territorio corresponde a reservas estatales y privadas. En Mozambique, en el estado de Inhambane, se encuentra por ejemplo el Parque Nacional Limpopo. Esa ecorregión se encuentra asimismo en Manica.[46]​ En ese estado, en las zonas montañosas fronterizas con Zimbabue, comprende una zona de pradera de montaña que es un enclave de mosaico montano de selva y pradera de Zimbabue oriental.[47]

La sabana arbolada de mopane del Zambeze, en el oeste y noroeste del país, ocupa grandes extensiones en las provincias de Gaza y Sofala.[48]

En el extremo meridional de Mozambique se encuentra la selva mosaico costera de Maputaland, ocupando tanto la ciudad como la provincia de Maputo. Es una zona muy rica en flora y avifauna, ya que Mozambique cuenta con dos territorios protegidos: la Reserva de Caza de Maputo, y la Reserva de Fauna de Ilhas de Inhaca e dos Portugueses.[49]​ En su litoral se encuentran algunos enclaves del manglar de África austral.[50]

La economía colonial se caracterizó por los monopolios privados y la planeación estatal, así como la comercialización de productos básicos, con el fin de promover la acumulación de capital, los asentamientos portugueses, y en general, sus industrias y comercio, excluyendo a los africanos de los trabajos cualificados y directivos.[51]

Tras la independencia, el gobierno del Frelimo nacionalizó las propiedades, y promovió la educación y la formación de los africanos. La economía se caracterizó porque los cultivos agrícolas a gran escala dirigidos por el estado, y las cooperativas agrarias y comunales, reemplazaron las plantaciones de los colonos y de las Compañías. Pero sus resultados fueron malos,[5]​ lo que combinado con el abandono de los cultivos por sus antiguos dueños y la inestabilidad de la guerra civil, llevó al colapso de la producción agrícola, el comercio, y el sistema de distribución.[51]​ Buscando reconstruir la economía, el estado siguió las directrices del Fondo Monetario Internacional, las cuales hacían énfasis en la descentralización y en la privatización.

Las remesas de los trabajadores mozambiqueños en Sudáfrica, los ingresos del turismo, así como de los sectores portuario y ferroviario, han sido históricamente importantes fuentes de comercio exterior. Aunque esos sectores se vieron muy deprimidos durante los años 1980 y principios de los 1990 debido a la confrontación armada, volvieron a ser operativos tras los acuerdos de 1992, viéndose el sector industrial igualmente relanzado, en particular la explotación de recursos, el procesamiento de aluminio y la producción de electricidad. A principios del siglo XXI, el país había logrado cierto crecimiento económico.

La economía de Mozambique, en desarrollo y altamente endeudada, fue una de las principales beneficiarias de la iniciativa HIPC (para países en vías de desarrollo altamente endeudados,[52]​ con lo cual espera consagrar sus recursos a mejorar las condiciones de la población, que en un 70 % vive por debajo del umbral de pobreza, así como invertir su desbalance comercial).[5]

Además de las secuelas en la infraestructura por la guerra civil y por las inundaciones del año 2000, el desarrollo del país se ha visto afectado por la existencia de dos millones de minas antipersonas sin desactivar.[9]

Casi el 45 % del territorio de Mozambique se puede utilizar para agricultura, ya que el 80 % de la producción agrícola es de subsistencia. Del modo similar, aunque cerca de un quinto de la fuerza de trabajo nacional se consagra a la agricultura, ese sector solo representa el 20 % del producto interno bruto nacional. La mayor parte de la producción agrícola se debe a pequeñas explotaciones familiares, que producen las dos principales cosechas de maíz, mandioca, fríjol, arroz, verduras y aceite vegetal de cacahuete, sésamo, y semillas de girasol.[51]

Aunque en la década de 1970 y 1980, en la mayoría de las áreas rurales la producción agrícola disminuyó, una mayor estabilidad social y política, y condiciones climáticas favorables, ayudaron a la mejoría en los años 1990. La producción es muy vulnerable a las sequías y a las inundaciones. En 2000, por ejemplo, fuertes inundaciones en el centro y en el sur causaron serios problemas.

Algunos productos de la época colonial que se han seguido cultivando son caña de azúcar, , copra y sisal; a los usuales se han agregado algodón, marañón, mandioca, cítricos, papas, girasoles, bovinos, porcinos, y cada vez más aves de corral.[5]

Las selvas cercanas al ferrocarril de Beira, en Zambezia, han sido explotadas como fuente de combustible y pulpa papelera. La deforestación (que ha disminuido sin llegar a ser sostenible la explotación maderera) y la siembra de eucaliptos, son preocupaciones ambientales.[51]

Las aguas mozambiqueñas albergan langostas, atunes, verdeles, sardinas y anchoas, pero son sobre todo conocidas por sus camarones y mariscos, que son productos de exportación.[51]

La pesca es un área de la economía inmune a la inseguridad rural, de modo que desde 1973 la producción y comercialización de los frutos de mar ha sido un mercado estable con productos en alza continua.[51]

Antes de la independencia, el turismo era una industria rentable. Los vecinos de Rodesia (actuales Zimbabue y Zambia) y de Sudáfrica visitaban Beira y otras playas meridionales, lo mismo que el Parque Gorongosa, no lejos de Zimbabue.[53]

Su clima tropical, paradisíacas playas, e islas en el Océano Índico, fueron atractivos perdidos durante la guerra civil, lo cual explica que con excepción de Malaui, registre la más baja tasa de visitantes de la región.[54]​ Tras la independencia en 1975, la guerra civil que azotó el país entre 1977 y 1992 diezmó tanto la industria turística como la vida salvaje,[55]​ por lo que las giras turísticas cesaron en 1978.[53]

Después de 1992, durante la transición en Zimbabue y Sudáfrica (de donde viene cerca de un tercio de sus visitantes),[55]​ el turismo ha renacido y superado los niveles alcanzados en 1975. Se ha visto asimismo favorecido por el establecimiento de parques y áreas de conservación transnacionales con Suazilandia y Sudáfrica.[56]​ A su vez, la estabilidad política del país ha provocado un ligero aumento del turismo procedente de países no africanos, principalmente de Portugal.

En la actualidad, la belleza de sus regiones, los animales salvajes y su herencia cultural, son activos para el turismo de playa, el cultural o el ecotourismo.[55]

A finales de los años 1990, fue el sector de más rápido crecimiento, fundándose en 1999 un Ministerio de Turismo.[53]​ En 2003, el sector contribuyó con un 1,2 % del PIB nacional, situándose, empero, muy por debajo del promedio subsahariano de 6,9 %. En 2005 creció un 37 %, convirtiéndose asimismo en un importante atractivo para la inversión extranjera. En 1999 visitaron el país 240 000 personas, una cifra que según las estadísticas de la Organización Mundial del Turismo, se incrementó en un 23 % en 2004, registrándose 578 000 visitantes. Los ingresos en 2001 fueron de 64 millones de dólares, y en 2005 de 130 millones. En la industria turística trabajan 32 000 personas.[55]

Entre las pocas conexiones aéreas se encuentra una con Portugal y servicios regionales con Dar es Salaam, Harare, Johannesburgo y Nairobi. Los billetes de avión son caros. El transporte aéreo interno tampoco es abundante, pero los precios son moderados debido a la entrada de nuevas compañías aéreas de bajo coste.[55]

En 2010-2011 la compañía estadounidense Anadarko Petroleum Corporation y la italiana Eni (el Campo gasifero Sur de Mamba) descubrieron reservas recuperables por 4,2 miles de millones de metros cúbicos de gas natural en la cuenca de Rovuma frente a la costa de la Provincia Cabo Delgado. Una vez que se desarrolle, este podría convertir a Mozambique en uno de los productores más grandes de gas natural licuado del mundo. En enero de 2017, el gobierno de Mozambique seleccionó tres firmas para los proyectos de Desarrollo de Gas Natural de la Cuenca Gasífera de Rovuma. GL Africa Energy (UK) recibió una de las licitaciones. Planea construir y operar una planta de gas de 250 MW. [57][58][59]

Mozambique tiene una población de 21 669 278 habitantes, con un promedio de edad de 17,4 años, debido a que el 44,3 % de su población tiene menos de 14 años.[5]​ Las precarias condiciones de vida en el país motivan que exista una fuerte corriente migratoria hacia, sobre todo, Portugal, Sudáfrica y Brasil.

El grupo étnico mayoritario de Mozambique está compuesto por varios subgrupos con diferentes lenguas, dialectos, culturas e historias. Muchos de ellos están relacionados con grupos étnicos similares que viven en países vecinos. Las provincias de Zambezia y Nampula (en el norte-centro del país) son las más habitadas, con un 45% del total.

Con aproximadamente 4 millones, los makua son el grupo étnico mayoritario en el norte; los sena y los ndau ocupan gran parte del valle Zambezi, y los shangaan dominan la parte sur del país. Se calcula que un poco menos del 1 % de la población es blanca (principalmente europeos de origen portugués) y mestiza. La inmensa mayoría de los portugueses y sus descendientes abandonaron el país después de la independencia en dirección hacia Portugal, donde se los conoce como "retornados"; por otro lado, los que han optado por quedarse en Mozambique residen casi en su totalidad en la capital del país, Maputo, ciudad que en tiempos coloniales era llamada por los portugueses como "Lourenço Marques".

A pesar de la influencia islámica y las colonizaciones europeas, los mozambiqueños han mantenido su cultura indígena basada en la agricultura a pequeña escala. El arte predominante ha sido formas basadas en la escultura de la madera. Las clases media y alta continúan teniendo una fuerte influencia de cultura y lengua portuguesa.

El idioma oficial es el portugués. La esperanza de vida es de 40 años. El 36,5 % de la población está alfabetizada. Se calcula que el 12,2 % de la población está infectada con el virus de VIH-SIDA. La tasa de natalidad es de 5,29.

Hasta el año 1800, cerca de un millón de nativos fueron esclavizados y llevados a América. En 1841, el país tenía 2,9 millones de habitantes, en 1940, tenía 5,1 millones de habitantes, y en 1997 ya tenía 15,3 millones de habitantes.[60]

El portugués es la lengua oficial y más hablada del país, (70 % como segunda lengua, y 30 % como primera lengua). En Mozambique el portugués está menos extendido que en Angola, en donde sí es hablado como primera lengua por la mayoría de la población.

En Mozambique se hablan diversas lenguas nativas, todas de la gran familia de lenguas bantúes, las principales de las cuales son: macua, hablada por el 26,3 % de la población, tsonga (11,4 %), elomwe (7,9 %), shona, ronga, echuwabo, chichewa, chope, bitonga, sena, ñungwe, ekoti, yao, maconde y mwani.[61]​ También, en el norte del país se habla el suajili.

Antes de la independencia en 1975, casi un tercio de la población era nominalmente cristiana, y un pequeño porcentaje era musulmana. Los misioneros católicos fueron muy activos durante la era colonial, y después de 1926 la Iglesia católica obtuvo subsidios gubernamentales y una posición privilegiada.[63]

Durante el periodo precolonial, hubo asimismo avances de las Iglesias protestante, metodista, metodista africana, anglicana y congregacional, en particular en el norte y en el interior, en Inhambane y Maputo.[63]

Tras la independencia, el gobierno presidido por el Frelimo, pese a permitir oficialmente la libertad de culto, persiguió activamente a más de 20 000 Testigos de Jehová, siendo el énfasis ideológico y político poco favorable al desarrollo de los cultos.[63]​ Sin embargo, a finales de los años 1980, se cambió ese enfoque y las religiones emergieron como una importante fuerza popular.[63]

En la actualidad, según el censo de 2007, el 28 % de la población es cristiana católica, el 18 % es musulmana, el 27 % se identifica como cristianos evangélicos e independientes (con una fuerte tendencia a incluir componentes de carácter étnico), el 8 % practicaría cultos de componente principalmente étnico, y el 18 % no profesa ninguna religión.[5][64][65][66]​ Aunque en muchas ciudades no hay comunidades musulmanas, en la región situada entre los ríos Lurio y Rovuma, los musulmanes son la mayoría.[63]

En 1994, el país se adhirió a la Organización de la Conferencia Islámica.[67]

Las principales mezquitas del país y la Iglesia Católica han tratado de eliminar algunas prácticas indígenas tradicionales de sus lugares de culto, instituyendo prácticas que reflejan una interpretación más estricta de los textos sagrados; sin embargo, algunos adherentes cristianos y musulmanes continúan incorporando prácticas y rituales tradicionales, y las autoridades religiosas generalmente han permitido esas prácticas.

La tasa de fecundidad es de aproximadamente 5,5 nacimientos por mujer.[68]​ El gasto público en salud fue de 2,7 % del PIB en 2004, mientras que el gasto privado en salud fue de 1,3 % en el mismo año.[68]​ El gasto en salud per cápita fue de 42 dólares estadounidenses (PPA) en 2004.[68]​ En la década de los 2000, había 3 médicos por cada 100 000 personas en el país.[68]​ La mortalidad infantil era de 100 por cada 1000 nacimientos en 2005.[68]​ La prevalencia del VIH entre los 15 y 49 años supera el 10 %.[68]

Desde la independencia de Portugal en 1975, el aumento de la matrícula escolar y la formación del profesorado no han ido a la par con el aumento de la población.[69]​ Sobre todo después de la Guerra Civil Mozambiqueña, con una matrícula posterior a la guerra con máximos históricos debido a la estabilidad y el crecimiento de la población joven, pero complicando la calidad de la educación.

Todos los mozambiqueños están obligados por ley a asistir a la escuela a través de la enseñanza primaria; sin embargo, una gran cantidad de niños en Mozambique no van a la escuela por falta de recursos y de infraestructura básica.[69]​ En 2007, un millón de niños todavía no iba a la escuela, la mayoría de ellos provenientes de familias rurales pobres, y casi la mitad de todos los docentes en Mozambique todavía no estaban debidamente preparados. La matrícula de niñas aumentó de 3 millones en 2002, a 4,1 millones en 2006, mientras que la tasa de finalización se incrementó de 31.000 a 90.000, lo que demuestra un grado de finalización muy pobre aún.[70][71]​ La tasa de estudios no finalizados es aún mayor en las mujeres.[71]

Después del 7º grado, los estudiantes deben tomar exámenes estandarizados nacionales para entrar en la escuela secundaria, es decir, del 8º al 10° grado.[70]​ El espacio en las universidades de Mozambique es extremadamente limitado, por lo que la mayoría de los estudiantes que finalizan la escuela preuniversitaria no toman de inmediato los estudios universitarios. Muchos van a trabajar como profesores o están desempleados.[70]​ También hay institutos que dan una formación más profesional, especializada en actividades agrícolas, técnicas o pedagógicas, a la que los estudiantes pueden asistir después del décimo grado, en lugar de ir a una escuela preuniversitaria.[70]​ El mayor y más antiguo centro universitario del país es la Universidad Eduardo Mondlane, nombrada en honor al líder Eduardo Mondlane,[72]​ situada en la capital Maputo y con unos 8000 estudiantes.

Desde principios del siglo XX, escritores y periodistas africanos publicaron su propio periódico en la capital, O Africano (luego rebautizado bajo el nombre de O Brado Africano), el cual suministró un espacio de discusión para los intelectuales durante décadas.

El poeta José Craveirinha, autor de Chigubo y de Karingana ua karingana (Había una vez), fue galardonado con el Premio Camões en 1991.[73]​ También son autores relevantes Mia Couto y Paulina Chiziane.[74][8]

El pintor Malangatana Valente Ngwenya, conocido como Malangatana, es un artista de renombre internacional, habiendo sido incluso nombrado Artista de la Unesco para la Paz.[75][74]​ El escultor Alberto Chissano fue un pionero de la escultura moderna en madera en Mozambique, es considerado, junto con Malangatana, uno de los artistas más importantes e influyentes de Mozambique.

Aunque uno de los principales deportes del país es el fútbol, su selección nacional, controlada por la Federación Mozambiqueña de Fútbol, nunca se ha clasificado a una Copa Mundial ni a unos Juegos Olímpicos. Sus partidos internacionales los ha disputado en el marco de la Copa de África, campeonato en el que participó en 1986, 1996 y 1998.

Algunos futbolistas nacidos en Mozambique que nunca vistieron la camiseta nacional son Eusebio, Carlos Queiroz y Abel Xavier.

En los Juegos Olímpicos, sus atletas tampoco han tenido actuaciones destacadas, lo cual ha comenzado a cambiar tras el fin de la guerra civil. Las únicas medallas olímpicas ganadas por el país son la de bronce en Atlanta 1996, y la de oro en Sídney 2000, ambas en la prueba de 800 metros lisos, logradas por la corredora Maria de Lurdes Mutola.

Angola y Mozambique tienen los dos seleccionados nacionales de Hockey sobre Patines más destacadas de África.

Existen diferentes películas o documentales que hablan de Mozambique:



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