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Vesubio



El monte Vesubio (italiano: Monte Vesuvio; latín: Mons Vesuvius) es un volcán activo del tipo vesubiano situado frente a la bahía de Nápoles y a unos nueve kilómetros de distancia de la ciudad de Nápoles. Se encuentra en la ciudad metropolitana de Nápoles, perteneciente a la región italiana de la Campania. Tiene una altura máxima de 1281 m s. n. m. y se alza al sur de la cadena principal de los Apeninos.[1]

Es famoso por su erupción del 24 agosto[2]​ del año 79 d. C., en la que fueron sepultados varios núcleos urbanos, entre ellos las ciudades de Pompeya y parte de Herculano. Tras aquel episodio, el volcán ha entrado en erupción en numerosas ocasiones. Está considerado como uno de los volcanes más peligrosos del mundo, ya que en sus alrededores viven unos tres millones de personas, y varias de sus erupciones han sido violentas; se trata de la zona volcánica más densamente poblada del mundo. Además, es el único volcán situado en la parte continental de Europa que ha sufrido una erupción en el siglo XX. Los otros dos volcanes italianos que han entrado en erupción en las últimas centurias se encuentran en islas: el Etna en Sicilia y el Estrómboli en las islas Eolias.

La última erupción del Vesubio tuvo lugar en 1944, destruyendo buena parte de la ciudad de San Sebastiano.[3]

Los griegos y los romanos consideraban que se trataba de un lugar sagrado dedicado al héroe y semidiós Heracles/Hércules, del cual tomó el nombre la ciudad de Herculano, situada en la base del monte. El Vesubio fue designado como uno de los 16 Volcanes de la Década, es decir, como uno de los volcanes más peligrosos del mundo.

Vesuvius era el nombre del volcán, usado frecuentemente por los escritores de finales de la República romana. Sus formas colaterales eran Vesaevus, Vesevus, Vesbius y Vesvius.[4]​ Los antiguos griegos, lo escribían Οὐεσούιον o Οὐεσούιος, han ofrecido desde entonces una etimología. Pueblos de diferentes etnias e idiomas ocuparon Campania en la Edad del Hierro romana; la etimología depende en gran medida de la presunción de la lengua que se hablaba allí en aquel momento. Nápoles era un asentamiento griego cuyo nombre, Nea-polis «ciudad nueva», lo testimonia. Los latinos también compitieron por la ocupación de la Campania. Asentamientos etruscos se encontraban en las cercanías. Dicen varios autores antiguos que otros pueblos de procedencia desconocida estuvieron allí en algún momento.

En el supuesto de que el idioma fuera griego, el Vesubio podría ser una latinización del prefijo negativo ὔ (ve), cuya raíz procede o está relacionada con la palabra griega σβέννυμι = «Yo apago, sofoco (el fuego)», en el sentido de «inapagable».[4][5]​ Podría derivar de ἕω, lanzar, y βίη "violencia," "lanzar, arrojar con violencia," *vesbia, aprovechando su forma colateral.[6]

Otras teorías sobre su origen son:

La topografía está formada por dos elementos:

La caldera comenzó a formarse durante una erupción hace unos 17 000 años (o 18 300),[11]​ ampliada por antiguas y violentas erupciones concluyendo con la del 79. Esta estructura ha tomado su nombre del término "volcán somma", el cual describe al volcán con una cumbre en caldera rodeada de un cono reciente.

La altura del cono principal ha cambiado constantemente por las erupciones, pero en el presente es de 1281 m s. n. m..[11]​ El monte Somma tiene 1149 m s. n. m. de alto, y está separado del cono principal por el valle de Atrio di Cavallo, de unos 5 km de extensión. Las laderas de la montaña están marcadas por los flujos de lava, con mucha vegetación, con matorrales en cotas altas y viñedos en las bajas. El Vesubio es un volcán activo, aunque su actividad corriente produzca más que nada vapor emanado desde las grietas al pie del cráter.

El Vesubio es un volcán compuesto, sito en el límite convergente donde la placa africana empieza a ser subducida debajo de la placa euroasiática. Su lava está compuesta de viscosa andesita. Capas de lava, escorias, cenizas, y piedra pómez componen la montaña. En las laderas hay dos domos de lava, surgidos en 1891 y 1895.

Las laderas de la montaña están cubiertas de coladas de lava, generalmente con gran densidad de árboles, con arbustos en altitudes altas y con viñedos en las bajas. Las coladas de lava de la erupción de 1944 son visibles al no estar cubiertas de vegetación.

La fauna del volcán es particularmente interesante, con la presencia del lirón careto, raro en Italia; la garduña, el zorro, el conejo y la liebre. Más de 100 especies de aves se encuentran alrededor del Vesubio, migradoras y no migradoras, invernantes y no invernantes. Las especies más comunes de reptiles son el lagarto verde, Masticophis (un género de serpiente inofensiva) y el geco turco. Hay mariposas diurnas y nocturnas, muy coloridas durante el periodo de floración.[12]

La flora del Vesubio y del monte Somma varía según las estaciones, aunque comparte aspectos comunes, en concreto la fuerte antropización que caracteriza las primeras pendientes de la montaña. La diferenciación consiste en que el cono volcánico está más seco y soleado, con vegetación mediterránea típica compuesta de pinares artificiales y de acebos; mientras que el monte Somma es más húmedo, con una vegetación similar a la de los Apeninos, formada por castaños, robles, alisos, arces y acebos.[12]

La riqueza de la vegetación en la antiguas coladas de lava se debe a la rápida implantación del Stereocaulon vesuvianum, un liquen gris con aspecto de coral que coloniza las lavas enfriadas y prepara el terreno a las otras plantas. Hay 906 especies censadas.[12]

El geógrafo griego Estrabón explica cuáles son a su entender las causas de la fertilidad de la zona:

El Vesubio se formó del resultado de la colisión de dos placas tectónicas, la africana y la euroasiática. La primera fue forzada por debajo de la segunda, llegando a mucha profundidad bajo la corteza terrestre. El material de la corteza fue calentado hasta fundirse, formando el magma. Puesto que el magma es menos denso que la roca sólida a su alrededor, es empujado hacia arriba, buscando un lugar más débil en la superficie de la Tierra, rompiéndola y formando el volcán.

Es famoso por la erupción que en el año 79 sepultó a las ciudades romanas de Pompeya y Herculano, permitiendo conservarlas intactas hasta que se redescubrieron en el siglo XVI, aunque las excavaciones sistemáticas comenzaron en 1738 y 1748, respectivamente. Hoy ambas ciudades son emplazamientos arqueológicos que permiten investigar la cultura romana y la vida de unas ciudades que han permanecido sin alteraciones desde la Edad Antigua. La erupción del año 79 supone, asimismo, la primera descripción histórica de una erupción vesubiana, realizada por Plinio el Joven, poco después de que sucediera. Debido a esto, los volcanes vesubianos son también conocidos como plinianos, y así también, por extensión, ese tipo de erupciones. El Vesubio ha entrado en erupción muchas veces y hoy es considerado como uno de los volcanes más peligrosos del mundo, por la población de 3 000 000 de personas que viven en sus inmediaciones, y la tendencia del Vesubio a tener erupciones explosivas.

Otras erupciones importantes son, secuencialmente, las del 472, 512, en 1631, seis veces en el siglo XVIII, ocho veces en el siglo XIX (notable la de 1872), y en 1906, 1929, y 1944. No ha habido erupciones desde 1944. Las erupciones variaron en gran medida en la gravedad, y se caracterizaron por explosivos estallidos. En ocasiones, las erupciones han sido tan grandes que la totalidad de la Europa meridional ha sido cubierta por cenizas; en 472 y en 1631, las cenizas del Vesubio cayeron sobre Constantinopla (Estambul), cubriendo una extensión aproximada de unos 1600 km. Desde 1944, los desprendimientos de tierras del cráter han levantado nubes de polvo y ceniza, las cuales han provocado falsas alarmas de erupciones.

La montaña comenzó a formarse hace 25 000 años. Aunque la zona ha estado sujeta a la actividad volcánica por lo menos desde hace 400 000 años, la capa más baja de material eruptivo de hace 34 000 años de la montaña Somma yace en lo más alto: la ignimbrita de Campania,[14]​ roca formada por fragmentos heterogéneos arrastrados por el flujo piroclástico, producida en la compleja llanura Flegrea, y que fue el producto de la Cordola pliniana de la erupción de hace 25 000 años.[15]

Por entonces empezó una serie de flujos de lava más intensos, con una sucesión de erupciones explosivas intercaladas entre ellos. Sin embargo, el tipo de erupción cambió hace unos 19 000 años con una secuencia de grandes y explosivas erupciones plinianas, la última de las cuales fue la del año 79. Desde entonces, las erupciones toman su nombre según los depósitos de tefra que producen:[11][16]

Las erupciones más grandes del 79 (IVE 5) y de 1631 (IVE 4), con el aumento de depósitos piroclásticos distribuidos por el noroeste del cráter, y con oleadas viajando hasta 15 km de allí, llegaron hasta el área ahora ocupada por Nápoles.[19]

El volcán en aquella época entró en un estado más frecuente, pero menos violento, de erupciones hasta la más reciente erupción pliniana, la cual destruyó Pompeya.

La última de estas erupciones pudo ser la del 217 a. C.[20]​ Hubo terremotos en Italia durante aquel año y el sol apareció enturbiado por una neblina o niebla seca. Plutarco escribió que el cielo estaba en llamas cerca de Nápoles y Silio Itálico mencionó en su poema épico Púnica que el Vesubio había tronado y producido llamas dignas del monte Etna en aquel año, aunque ambos autores lo escribieron unos 250 años más tarde.[21]​ El núcleo helado de Groenlandia prueba que hacia esta época hubo una acidez relativamente alta, lo cual supone que fue por causas atmosféricas, como el sulfuro de hidrógeno.[22]

La montaña estuvo en esta época callada durante cientos de años y fue descrita por los escritores romanos, cubierta con jardines y viñedos, excepto en lo más alto por ser escarpado. A un paso, un gran anfiteatro de precipicios perpendiculares fue un espacio llano lo bastante grande para el campamento del ejército del gladiador Espartaco en el 73 a. C. Esta área fue sin duda un cráter. La montaña probablemente tuvo solo una cumbre en esa época, a juzgar por el fresco "Baco y Vesubio" encontrado en una casa pompeyana, la (Casa del Centenario).

Varias obras escritas más de 200 años antes de la erupción del 79 describen la montaña como de naturaleza volcánica, aunque Plinio el Viejo no la describió así en su Naturalis Historia:

El área tenía entonces, como hoy, una gran densidad de población, con pueblos, ciudades y pequeñas ciudades como Pompeya, y sus laderas estaban cubiertas de viñedos y granjas.

En el siglo I a. C., Pompeya era solo una de las numerosas ciudades localizadas alrededor de la base del monte Vesubio. El área tenía una considerable población que se hizo próspera por la famosa fertilidad de la región. De las muchas localidades vecinas de Pompeya, la más conocida fue Herculano. También sufrieron daños o la destrucción durante la erupción del 79, que duró cerca de 19 horas, liberando en ese tiempo el volcán cerca de 4 km³ de ceniza y roca sobre una extensa área del sur y sureste del cráter, con cerca de 3 m de tefra cayendo sobre Pompeya. La blanca ceniza pumítica asociada con esta erupción fue principalmente una composición de leucita y fonolita.

Tito era el emperador de Roma en el año 79.

La erupción del 79 fue precedida por un potente terremoto, 17 años antes, el 5 de febrero del 62, que causó la destrucción general alrededor de la bahía de Nápoles, y en particular de Pompeya.[24]​ Algunos de los daños no habían sido aún reparados cuando el volcán entró en erupción.[25]​ Sin embargo, este pudo ser un suceso de carácter tectónico en lugar de estar asociado con el redespertar del volcán.[26]

Otro minúsculo terremoto tuvo lugar en el 64; que fue recordado por Suetonio en la biografía de Nerón, en la Vida de los doce Césares,[27]​ y por Tácito en el Libro XV de Anales. Seísmo que tuvo lugar mientras Nerón estaba en Nápoles ejecutando una canción por vez primera en público en el teatro romano. Suetonio nos recuerda que el emperador continuó cantando durante el terremoto hasta que finalizó la canción; Tácito escribió que el teatro se desplomó poco después de ser evacuado.[28]

Los romanos se acostumbraron a los débiles temblores de tierra de la región. El naturalista Plinio el Joven escribió que ellos "no estaban en particular alarmados, ya que los temblores eran frecuentes en Campania". A principios de agosto del 79 hubo sacudidas. Pequeños terremotos comenzaron a tener lugar el 20 de agosto del 79,[29][25]​ llegando a ser más frecuentes los cuatro días siguientes, pero las advertencias no fueron escuchadas (hay que señalar que los romanos no conocían el concepto de volcán, solo de una vaga idea sobre montañas similares como el monte Etna, hogar de Vulcano), y en la tarde del 24 de agosto, una catastrófica erupción del volcán empezó. La erupción devastó la región, sepultando Pompeya y otras poblaciones. Por casualidad, la fecha era la de la Vulcanalia,[30]​ el festival del dios romano del fuego.

La erupción del Vesubio del 24 y 25 de agosto del año 79 se desarrolló en dos fases:[31]​ una erupción pliniana que duró de 18 a 20 horas y produjo una lluvia de piedra pómez en dirección al sur del cono que aumentó la profundidad en 2,8 m en Pompeya mediante un flujo piroclástico, y una nube ardiente en la segunda, una fase peleana que llegó hasta Miseno y que se concentró en el oeste y el noroeste. Dos flujos piroclásticos sepultaron Pompeya, quemando y asfixiando a los rezagados que permanecieron allí. Oplontis y Herculano recibieron la peor parte de los flujos y fueron enterradas por cenizas y depósitos piroclásticos.[32]

El único superviviente y testigo ocular fiable relata que el suceso fue registrado por Plinio el Joven en una famosa carta remitida al historiador Tácito.[33]​ Lo observó desde Miseno (latín: Misenum), (cabo junto a Cumas y distante unos 35 km del volcán), mientras que su tío que andaba por terreno peligroso, vio una extraordinariamente densa, cambiante y creciente nube apareciendo encima de la montaña:

Se calcula en la actualidad que la columna eruptiva tenía más de 32 km de altura.

Luego, Plinio, describió la nube precipitándose hacia las laderas de la montaña y cubriendo todo a su alrededor, incluyendo la costa. Esto es conocido hoy en día como un flujo piroclástico, que es una nube de gas supercaliente, ceniza y roca que erupciona desde un volcán. Los geólogos han utilizado las características magnéticas de unas 200 rocas volcánicas y trozos de escombros (por ejemplo tejas) encontrados en Pompeya para estimar la temperatura de este flujo piroclástico (cuando rocas fundidas y solidificadas y minerales magnéticos en las rocas, registran la dirección del campo magnético de la Tierra, si el material es calentado a una cierta temperatura, conocido como el punto de Curie o (Tc), el campo magnético puede ser modificado o completamente recompuesto). Muchos de los materiales analizados experimentan temperaturas entre 240 ºC y 340 ºC (con unas pocas presentando temperaturas de solo 180 °C). Esto indica que la nube de ceniza alcanzó una temperatura de 850 ºC cuando emergió de la boca del Vesubio y se enfrió por debajo de 350 °C cuando llegó a Pompeya. La teoría es que la turbulencia puede tener mezclado aire frío en la nube de ceniza. Esto se llama en la actualidad el estado pliniano de la erupción, denominado así por ambos Plinios, el Joven y el Viejo.

Plinio manifestó que varios temblores de tierra fueron percibidos en el momento de la erupción y que fueron seguidos por una violentísima sacudida del terreno. También apuntó que la ceniza iba cayendo en espesísimas capas y que la ciudad iba siendo evacuada, y que entonces el sol fue tapado por la erupción y que la luz cedió ante la oscuridad. Además, que el mar fue ocultado y que fue contenido por un "terremoto", un fenómeno que los modernos geólogos llaman tsunami.

El tío de Plinio el Joven, Plinio el Viejo, estaba mientras tanto al mando de la flota romana en Miseno, en el extremo opuesto de la bahía, y decidió fletar varios barcos para investigar el fenómeno a punto de suceder. La flota tuvo además la misión de rescatar a aquellos que permanecían al pie del volcán cuando, estando a punto de partir, un mensajero llegó con la misiva de una amiga de Plinio que vivía en la costa cercana al pie del volcán implorándole que la rescatara. Él salió para cruzar la bahía, pero se encontró con espesas lluvias de cenizas calientes, pedazos de pumita y trozos de roca que, alterando la línea de la costa y las profundidades de las aguas, le obstaculizaron el acceso a la orilla y le impidieron desembarcar allí. El viento del sur reinante también se sumó para impedirle desembarcar, pero siguió hacia el sur hasta Estabia (a unos 4,5 km de Pompeya), donde desembarcó y obtuvo refugio de su amigo Pomponiano. Pomponiano tenía ya cargado un barco con sus posesiones y preparado para partir, pero el viento sopló en su contra.

Plinio y su grupo vieron llamas viniendo desde varias partes de la montaña (probablemente oleadas de flujos piroclásticos, las cuales más tarde destruirían Pompeya y Herculano). Tras quedarse durante la noche, el grupo decidió evacuar a pesar de la lluvia de tefra porque de seguir allí la amenazadora y violenta tierra derrumbaría el edificio. Plinio, Pomponiano y sus compañeros volvieron hacia la playa con almohadas atadas en sus cabezas para protegerlas de la avalancha de rocas. Al mismo tiempo, había tanta ceniza en el aire que el grupo apenas veía a través de la oscuridad y necesitaba antorchas y fanales para encontrar el camino. Llegaron hasta la playa, pero se encontraron con que el agua, para colmo, les interrumpía con violencia por los continuos terremotos, y descartaba la huida sin riesgo por mar.

Plinio el Viejo se desplomó y murió. En la primera carta a Tácito, su sobrino insinúa que fue debido a la inhalación de venenos, sulfurosos o gases.

Sin embargo, Estabia que se hallaba a 16 km de la caldera (más o menos donde está la actual ciudad de Castellammare di Stabia) y sus compañeros, no fueron aparentemente afectados por los humos; probablemente dada la corpulencia de Plinio, murió por una causa diferente, quizá de un golpe o un infarto.[37]​ Su cuerpo fue hallado sin heridas aparentes el 26 de agosto. Después la pluma ha dispersado suficientemente su historia a los cuatro vientos.

Las primeras excavaciones sistemáticas que se llevaron a cabo en la zona, empezaron en 1748 auspiciadas por el rey Carlos VII de Nápoles, futuro Carlos III de España. El escritor Conde de Fernán Núñez escribió lo siguiente acerca de las consecuencias:

Pero esas excavaciones comenzaron por unas razones, que bien relata en su testimonio de lo ocurrido:

Además de Plinio, las únicas otras víctimas nobles conocidas de las que se sabe su nombre fueron Herodes Agripa II (hijo de Drusila y del procurador romano Marco Antonio Félix y su esposa).

Se estima que en Pompeya vivían de unas 10 000 a 25 000 personas[39]​ mientras que Herculano alcanzaba solamente una población de unos 5000 habitantes.[40]​ No se sabe exactamente cuánta gente pereció por la erupción, aunque han sido recuperados unos 1150 restos de cuerpos.[41]​ Para afinar la cifra habría que hacer moldes con sus impresiones en los depósitos de ceniza y los alrededores de Pompeya. En Herculano se han hallado restos de unos 350 cuerpos (300 en criptas abovedadas descubiertas en 1980).[42]​ Sin embargo, estos números podrían indicar un enorme e infravalorado número del total de muertes en la región afectada por la erupción.

El 38 % de las víctimas de Pompeya se hallaron en los depósitos de ceniza;[41]​ la mayoría dentro de edificaciones. Se cree que murieron principalmente por el derrumbe de los tejados. Fuera de los edificios se encontró un escaso número de víctimas, que probablemente murieron por caídas de tejas o de grandes rocas proyectadas por el Vesubio. Esto difiere de la experiencia actual, puesto que en los últimos cuatrocientos años solo un 4 % de las víctimas murieron por lluvia de cenizas durante erupciones explosivas. El 62 % restante de fallecidos hallados en Pompeya lo fueron por las oleadas de depósitos piroclásticos y, por tanto, sucumbieron debido a ellas; probablemente por una combinación de asfixia, durante la inhalación de ceniza, y a causa de la onda expansiva y los escombros proyectados a su alrededor. En contraste con las víctimas halladas en Herculano, el examen de la ropa, de los frescos y de los esqueletos demuestra que es poco probable que las altas temperaturas fueran una causa significativa.

Herculano, mucho más cercana al cráter, se salvó de la avalancha de tefra gracias a la dirección del viento, aunque quedó sepultada bajo 23 metros de material depositado por oleadas piroclásticas. Es probable que la mayoría (o todas las víctimas de esta ciudad) murieran por dichas oleadas, particularmente por las pruebas de las altas temperaturas halladas en los esqueletos de las víctimas encontradas en las criptas abovedadas del antiguo puerto, y la existencia de madera carbonizada en muchos de los edificios.

Pompeya y Herculano nunca fueron reconstruidas, aunque sobrevivieron habitantes de dichas ciudades y probablemente los saqueadores emprendieron un intensivo y salvaje trabajo tras las destrucciones provocadas por el volcán. La erupción cambió el curso del río Sarno y levantó la playa, razón por la que Pompeya no tiene hoy ningún río ni está adyacente a la costa.

La localización de las ciudades fue olvidada hasta su accidental redescubrimiento en el siglo XVIII. El propio Vesubio ha experimentado grandes cambios: sus laderas están desprovistas de vegetación y su cumbre se ha modificado en gran medida, debido a la fuerza de la erupción.[43]

La erupción del año 79 fue documentada por historiadores contemporáneos y se acepta universalmente que comenzó el 24 de agosto. No obstante, las excavaciones arqueológicas de Pompeya indican que la ciudad fue enterrada un par de meses después.[44]​ Por ejemplo, apareció gente enterrada que llevaba puesta ropa abrigada siendo que en agosto debían vestir ropa ligera. La fruta fresca y los vegetales de las tiendas son típicas de octubre, y en cambio la fruta estival que tendría que ser propia de agosto estaba ya vendida, seca o en conserva. Las jarras de vino fermentado habían sido selladas, lo que tenía lugar hacia el final de octubre. Las monedas encontradas en el bolso de una mujer sepultada en ceniza incluían una pieza conmemorativa que habría sido acuñada a finales de septiembre.

Desde la erupción del 79, el Vesubio ha erupcionado unas tres docenas de veces. Erupcionó en el 203, durante la vida del historiador Dión Casio. En el 472, lanzó un volumen de ceniza tal que la lluvia de ceniza llegó hasta Constantinopla. Las erupciones del 512 fueron tan intensas que a los habitantes de las laderas del Vesubio Teodorico el Grande, el rey godo de Italia, les concedió la exención de impuestos. Las posteriores erupciones se registraron en el 787, 968, 991, 999, 1007 y 1036 con el primer flujo de lava registrado. El volcán estuvo inactivo hasta el final del siglo XIII y en los siguientes años fue de nuevo cubierto con jardines y viñedos como lo fuera en la antigüedad. Incluso dentro del cráter, que fue rellenado con macizos de arbustos.

El Vesubio entró en una nueva y particularmente destructiva fase en diciembre de 1631, cuando una importante erupción sepultó muchas poblaciones bajo los flujos de lava, matando a unas 3000 personas. Torrentes de agua hirviendo fueron también expulsados, sumándose a la devastación. A partir de entonces la actividad llegó a ser casi continua, con erupciones relativamente importantes ocurridas en 1660, 1682, 1694, 1698, 1707, 1737, 1760, 1767, 1779, 1794, 1822, 1834, 1839, 1850, 1855, 1861, 1868, 1872, 1906, 1926, 1929, y 1944. La erupción de 1906 fue especialmente destructiva, matando a unas 100 personas y expulsando la mayor cantidad de lava, casi nunca registrada en una erupción vesubiana. La mayor erupción hasta 2006 fue en marzo de 1944, destruyendo las poblaciones de San Sebastiano al Vesuvio, Massa di Somma y parte de San Giorgio en Cremano, así como toda una escuadra de 88 bombarderos B-25 de la USAF, durante la Segunda Guerra Mundial.[3]

El volcán ha estado inactivo desde 1944. En el pasado, durante unos pocos siglos, el estado de inactividad ha variado de 18 meses a 7 años y medio, siendo el periodo actual de calma el más largo de los últimos 500 años. Cuanto más tiempo esté sin erupcionar el Vesubio en un futuro inmediato, más probable es que el peligro que se plantea para futuras erupciones sea mucho más alto, a la luz de la tendencia del volcán hacia repentinas y extremadamente violentas explosiones y a la gran densidad de población humana alrededor de la montaña.

Las grandes erupciones plinianas que expulsaron cantidades de magma que rondaban el kilómetro cúbico, la más reciente de las cuales arrasó Pompeya, han sucedido tras periodos de inactividad de unos pocos miles de años. Las erupciones subplinianas que producían cerca de 0,1 km³, como las erupciones de 472 y 1631, han sido más frecuentes con una diferencia de unos pocos cientos de años entre ellas. Desde la erupción de 1631 hasta la de 1944, cada pocos años se ha visto que, comparativamente, una erupción pequeña emitía 0,001-0,01 km³ de magma. Esto parece mostrar que la cantidad de magma expelida por el Vesubio en una erupción aumenta y linealmente de manera aproximada a razón de unos 0,001 km³ cada año. Esto otorga una cifra extremadamente aproximada de 0,06 km³ por erupción tras 60 años de inactividad.[45]

El magma que ha estado almacenado en una cámara magmática durante muchos años comenzará ascender y los constituyentes con un mayor punto de fusión empezarán a cristalizar. El efecto será el aumento de la concentración de gases disueltos (en su mayoría vapor y dióxido de carbono) en el magma líquido restante, provocando que la erupción sea más violenta.[22]​ Cuando el magma rico en gases accede a la superficie durante una erupción, la enorme caída de presión causada por la disminución de peso de la capa rocosa que lo cubre (que llega a ser cero en la superficie) provoca que los gases salgan de la solución, con el volumen del gas aumentando explosivamente, desde un volumen mínimo a uno varias veces el del magma que acompaña. Además, la eliminación de los materiales de menor punto de fusión elevará la concentración de componentes félsicos, como la de silicatos, que pueden aumentar la viscosidad del magma, y confiriendo un carácter explosivo a la erupción.

El plan de emergencia ante una erupción asume por todo ello que el peor escenario posible sería una erupción similar en tamaño y tipo a la de 1631 (IEV 4).[46]​ En este escenario, las laderas del Vesubio, extendiéndose hasta unos 7 km desde el cono, estarían expuestas a flujos piroclásticos que podrían barrerlas, mientras que gran parte del área circundante podría sufrir lluvias de tefra. Por los vientos imperantes, las ciudades del sur y este del volcán se encuentran la mayoría en situación de riesgo, y se da por sentado que la acumulación de tefra pueda exceder los 100 kg/m² -que conlleva el riesgo del derrumbe de tejados- pudiendo extenderse el peligro hasta Avellino al este y Salerno al sureste. En dirección a Nápoles, al noroeste, se asume que esta peligrosa lluvia de tefra apenas se extenderán más allá de las laderas del volcán.[45]​ El área específica realmente afectada por nubes de ceniza dependerá de las circunstancias particulares que acompañen a la erupción.

El plan de emergencia está concebido para una duración de entre dos semanas y veinte días,[47][48]​ y prevé la evacuación de 600.000 personas aproximadamente, casi todas las que viven en la zona rossa ("zona roja"), dado el enorme riesgo de flujos piroclásticos. La evacuación por trenes, transbordadores, coches y autobuses está planeada para acometerse en unos 7 días, y los evacuados serán enviados, principalmente, a otras regiones del país en lugar de a otras zonas seguras de la Campania, y puede ser que tengan que permanecer en ellas varios meses. Sin embargo, el dilema al que podría enfrentarse la implementación del plan es el de cuando iniciar la evacuación; si se inicia demasiado tarde mucha gente moriría, y si anticipa demasiado, el inicio de la erupción podría ser una falsa alarma. En 1984, 40 000 personas fueron evacuadas del área de los Campos Flégreos, en otro complejo volcánico próximo a Nápoles, pero no hubo erupción.[48]

La zona roja (a su vez subdividida en 5 zonas intermunicipales) se extiende en 200 km a la redonda y comprende 18 localidades de la zona vesubiana,[49]​ que son las que mayor riesgo corren en caso de erupción. Los municipios afectados por el plan nacional son: Boscoreale, Boscotrecase, Cercola, Ercolano, Massa di Somma, Ottaviano, Pollena Trocchia, Pompeya, Portici, Sant'Anastasia, San Giorgio a Cremano, San Giuseppe Vesuviano, San Sebastiano al Vesuvio, Somma Vesuviana, Terzigno, Torre Annunziata, Torre del Greco y Trecase. Los esfuerzos en curso van encaminados a reducir la población residente en la «zona roja», demoliendo las edificaciones construidas ilegalmente, estableciendo un parque nacional en torno a los lados superiores del volcán para prevenir la construcción de más edificios y ofreciendo beneficios fiscales a la gente que se mude.[48]​ La meta es reducir el tiempo necesario para evacuar la zona, intentando que en unos 20 o 30 años se pueda realizar en dos o tres días.[50]

El volcán está monitorizado de forma exhaustiva por el Observatorio Vesubiano mediante una gran red de estaciones sísmicas y gravimétricas, en combinación con una variedad de GPS geodésicos, satélites y radares de apertura sintética SAR para medir movimientos de tierra, y con mediciones locales y análisis químicos de los gases emitidos por las fumarolas.[51]​ Todo esto está pensado para seguir la pista al magma situado bajo el volcán. Hasta el momento, el magma fue detectado a menos de 10 km de la superficie en 2001, a pesar de que el volcán estaba solo en los primeros estadios de preparación de una erupción.[45]​ Aparentemente este estado no ha cambiado significativamente, y la temperatura de los gases de las fumarolas desciende, lo que hace que se encuentre en un estado de alerta básico.[52][53]

El Observatorio Vesubiano (Osservatorio Vesuvio) es un instituto público de investigación que depende del Ministerio de la Universidad y la Investigación de Italia.[54]​ Desde 2001 es una rama del Instituto nacional italiano de geofísica y vulcanología, que se encarga particularmente de seguir la actividad volcánica de los tres volcanes que amenazan a la región de Campania, el monte Vesubio, los Campos Flégreos e Isquia.[49]

Fue fundado en 1841 y es el más antiguo del mundo en el campo de la vulcanología. Fue creado por orden del rey Fernando II de las Dos Sicilias.[54]​ Su construcción empezó en 1841 y finalizó en 1845. El edificio principal se encontraba sobre las faldas del volcán, a unos 600 metros de altitud. Hoy en día, el antiguo edificio se ha transformado en una biblioteca histórica, y el centro de investigación se ha trasladado al barrio de Fuorigrotta, en Nápoles.[55]

En 1870, el ingeniero húngaro Ernesto Emanuele Oblieght confió a Galanti, Sigl y Wolfart el proyecto de construir un sistema que permitiera subir sentado confortablemente a la cima del Vesubio. Los tres expertos concibieron un funicular de cuya realización se hizo cargo el ingeniero Emilio Olivieri de Milán. El 21 de diciembre de 1878, el Estado otorgó a Oblieght una concesión de 9700 m² durante 30 años, con un montante de 150 liras por año, y obtuvo la autorización para realizar su proyecto. Los trabajos se terminaron un año y medio más tarde con un coste de 43.5000 liras. El 6 de junio de 1880, hacia las 17 h, el funicular del Vesubio fue inaugurado. En esta época consistía en el único medio de transporte que permitía subir a un volcán activo: 830 metros de longitud, con un porcentaje de 45 a 63 % de desnivel en 390 m sobre la cara suroeste.[56]​ El 10 de junio se abrió al público.[57]

El 13 de diciembre de 1886, Oblieght cedió, como estaba previsto, la concesión y la gestión de la empresa por un monto de 1200.000 liras a los franceses de la Sociedad anónima del funicular del Vesubio. En aquella época, 300 turistas experimentaban cada día la subida al volcán. Sin embargo, la empresa, endeudada por los costes de mantenimiento y los escasos ingresos, fue obligada a ceder la concesión a la Thomas Cook and Son Company, por 170 000 liras, el 24 de noviembre de 1888. John Mason Cook, heredero a la muerte de su padre en 1892, debió hacer frente a las presiones financieras y a los sabotajes de los guías locales. La nueva línea férrea Pugliano-Vesubio, construida en 1903, contribuyó a duplicar el número de turistas transportados al cráter. La compañía tuvo que remplazar la instalación por una más moderna para incrementar su capacidad:[57]​ el número de asientos pasó de 10 a 18[58]

Pero la erupción del 7 y 8 de abril de 1906 destruyó las estaciones de salida y llegada, el restaurante, los equipamientos y los dos nuevos vagones, enterrados bajo 20 o 30 metros de cenizas. La vía férrea quedó dañada y el volcán transfigurado. Sin embargo, fue reconstruido y en 1909 un nuevo funicular entró en servicio, gracias al proyecto de Enrico Treiber. El 12 de marzo de 1911, una nueva erupción precisó en poco menos de un año la reparación de la estación superior. La instalación funcionó de nuevo a pleno rendimiento y se libró de la erupción de 1929. Los hermanos Cook se retiraron en 1928 y cedieron una parte del negocio a la Sociedad anónima de ferrocarriles del Vesubio. Finalmente, después de 1944, el funicular, irreparablemente dañado fue abandonado.[57]

En 1951 se acordó un contrato con Von Roll, de Berna, para construir un telesilla, por únicamente tercio del precio potencial de la reconstrucción del funicular, utilizando la estación de salida.[56]​ Fue inaugurado el 8 de julio de 1953 y fue el primero en Italia en presentar asientos dobles, ofreciendo una capacidad 1000 personas por día. Fue detenido en 1984, después de haber transportado alrededor de 100 000 turistas, la mitad extranjeros, porque se probó que era inapropiado para grupos.[59]

Un plan de reconstrucción del funicular, realizado por el arquitecto Nicola Pagliara, fue aprobado en 1988. Los trabajos comenzaron en noviembre de 1991, pero fueron parados poco tiempo después, mientras que los vestigios de los vagones de 1909 salían a la luz.[57]

La cumbre del Vesubio está abierta a los visitantes y existe una pequeña red de senderos alrededor de la montaña que es conservada por las autoridades del parque.

Es posible acceder por una carretera asfaltada de 13 kilómetros desde Ercolano, cerca del peaje de la autopista Nápoles-Salerno, hasta una distancia de 200 m de la cima; aunque el último tramo solo se puede hacer a pie: hay un camino en espiral en torno al cono, desde la carretera hasta el cráter.[59]

El 23 de mayo de 1990 la tercera etapa del Giro de Italia tuvo la llegada en el Vesubio. Venció el ciclista español Eduardo Chozas. En el Giro de Italia 2009 la antepenúltima etapa también acabó allí, siendo el español Carlos Sastre el vencedor de dicha etapa.[60]

El área de unos 135 km² alrededor del Vesubio fue oficialmente declarada parque nacional el 5 de junio de 1995 con el nombre de Parco Nazionale del Vesuvio (Parque nacional del Vesubio).[61]​ El objetivo es preservar la fauna y la flora, las asociaciones medioambientales, las particularidades geológicas, las formaciones paleontológicas y los biotopos en general. Su misión es también gestionar y representar el patrimonio antropológico, arqueológico, histórico y arquitectónico, la educación y la investigación.[12]

Las autoridades del parque hacen frente a las dificultades del no respeto a las leyes que prohíben la construcción de edificios en la zona protegida.[12]

La agricultura está muy desarrollada debido a la riqueza en minerales del suelo, del buen drenaje y al clima mediterráneo. Entre los numerosos frutos cultivados figuran el albaricoque (en especial las especies Pellecchiella, Boccuccia liscia, Boccuccia spinosa, Cafona y Carpone) y la cereza (Ciliegia Malizia o Ciliegia del Monte), producida sobre todo al pie del monte Somma. Otros productos típicos son los Pomodorini da serbo, pequeños tomates redondos con un gusto ligeramente acidulado debido a la concentración de azúcar y de sales minerales. Se sirven secos (piennolo) o en salsa. Desde la Antigua Roma, el lugar es famoso por sus vinos tintos, rosados y blancos: se cultivan las uvas Falanghina del Vesubio, Coda di volpe (localmente llamada Caprettone), la Catalanesca, y la Piedirosso que sirve para producir el vino Lachryma Christi («lágrimas de Cristo»). De hortalizas se cultivan el hinojo, la judía verde y el brócoli (una variedad del grelo, localmente llamada 'Friariélle') que sirven de acompañamiento en la cocina local. De frutos secos se producen, la nuez, la castaña y la avellana. La producción de miel es muy importante.[12]

La artesanía local se remonta a la antigüedad y se mezcla con frecuencia con el arte tradicional, muy vivo. Emplea materiales y técnicas variadas: coral en camafeos, caliza y cobre son montados, tallados, grabados y promovidos a nivel internacional.[12]

En 1987, la sociedad italiana Agip efectuó una perforación en una de las vertientes del Vesubio para intentar convertir el calor interno del volcán en energía eléctrica.[62]​ A pesar de la profundidad de la excavación, que sobrepasó la base del volcán, no fue captada ninguna fuente térmica. Sin embargo, en 2001, se localizó magma a 10 kilómetros bajo la superficie.[63]

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